Una noche estaba trabajando hasta tarde en la oficina, cuando me encontré una de las sorpresas más agradables, proporcionada por dos ardientes asistentes de la empresa.
Mi amiga Paula me había hablado maravillas de aquel centro de masajes. Se trataba de un centro de masajes para señoras y señores de alto poder adquisitivo y que estuviesen necesitados de ciertos cuidados especiales...