El relato de otra noche de sexo con mi amiga Luciana y su marido Adrián, que al interrumpirnos en la cama vino a nosotras y nos presentó a su sorpresa.
Sentí como sus muslos rozaban los míos y la punta de su sexo reposaba sobre mi esfínter, respiré hondo, pero antes de metermela, sus dedos se colaron dentro de mi vagina arrastrando parte de mi excitación hacia mi ano...
La esposa de un Pastor de iglesia se da cuenta de lo descuidada que tiene su vida sexual y pasa de la oración y dar el amor al prójimo a la pasión desbocada y a recibir la eyaculación en la cama de un prójimo.
Cuando va a viajar solo en un Micro y pasará en él la noche nunca sabe quién dormirá a su lado... (siempre hay que cargar con preservativos por las dudas)
Cuantas fueron las veces que nos imaginamos tocando mis pezones con la punta de su verga o metiendolo en medio de ellos y que la punta llegara hasta mis labios y darle lamidas con mi lengua humeda y bañada de saliva.
Al decirle esto, Bianca soltó mi pene y se levantó. Se aliso el cabello y me dijo: amor… quiero que me vuelvas a coger por detrás. Pero antes quiero darte una mamada a tu verga que no quiero que olvides jamás. Ese será tu otro regalo.
La hermosa Nati sabía lo que le iba a pasar. Sabía lo que Salim le iba a hacer, pero aún así no peleaba, no pataleaba, sentía un poco de miedo, pero a la vez, su excitante curiosidad la arrastraba lenta e irremediablemente hacia el abismo de los placeres prohibidos.
Me dijo: ¿Quieres que te dé el “regalo” que te había prometido? Le dije que sí..!! Su “regalo” era que iba a ser el primero en poseer su ano. Ya que siempre había sido su fantasía más deseada en querer realizar.