Verónica era, (o aun será?), una chica desprejuiciada, bastante, lanzada, para decirlo de una forma que se entienda, era de esas que vivía diciendo en el colegio secundario...
Larga melena cobriza, cuerpo bronceado, ojos pardos, rostro aniñado, sonrisa dulce... mientras la veía bailar sobre la gogotera lo vi claro: ese sería el culo que yo me iba a degustar.
El placer intenso que se siente cuando a tu verga le encierra un guante apretado lubridado y caliente de terciopelo más muchas cosas de lo más morbosas que te hacen eyacular como un caballo.... por litros.