Estaba en el sofá de mi casa, preguntándome como había sucedido aquello, o quien había propuesto que hiciéramos aquello, sin entender nada, estaban a punto de desabrocharme los pantalones para hacerme una mamada.
Por unas pregunta boba termino seduciendo a María, la vendedora de frutas que tiene su puesto al frente del edificio donde vivo, todo termina en una mamada.