Mi marido era hasta entonces mi único amante. Pero el viejo dueño del departamento que alquilábamos encontró la forma de que yo le "pagara" todas nuestras deudas.
Me gustaba provocar a los amigos de mi padre, uno de ellos me propuso un desafío imposible de cumplir. La infidelidad no estaba dentro de mis planes. Se produce una lucha interna en mi entre la curiosidad y las buenas costumbres.