...me encanta irme con su cabeza entre mis piernas, y su lengua introduciéndose dentro de mi dilatada vagina rebañando los últimos retazos de placer que desprende mi ser...
Agarré su cara con mis manos y la besé.Al separame vi que caían lágrimas por sus mejillas y me dijo que era porque llevaba mucho tiempo esperando ese beso.
Cada vez que leía los relatos escritos por los demás, me imaginaba a mi misma como protagonista de alguno de ellos, solo de leerlos mi piel se erizaba, y un pequeño escalofrío recorría mi piel.
Tengo que confesartelo, la primera vez que ocurrió intenté ocultarlo, de hecho intente convencerme a mi misma de que no era real, que no tenía importancia para mi pero ahora tengo que confesártelo.