Tu primo pasa por delante de tu puerta. Él llora. Tú no quieres que llore por que si él llora, tú lloras con él. Por dentro, pero lloras. Acércale tu cuerpo, es un buen pañuelo para borrar las lágrimas.
Ella lucía una minifalda, que a cada cierto rato se estiraba -de forma reiterada, insistente y semiinconscientemente-. De tan corta que era su ropita, junto con lo entallado de su top, me hacía irla mirando y deseando.
Carmen es una chica normal que está enamorada. A veces suceden cosas que deseas otras veces te quedas con las ganas. Pero nunca sabras que es lo mejor: que haya sucedido o que no sucediese.