Microrelato les:Me despierto, y me levanto excitada pensando en ti (mi amiga). Me dirijo al baño, y bajo el agua de la ducha revivo tu mirada y tu tacto suave, tu piel alfombrada y de querido sabor. Mis fosas nasales reviven tu olor. Sigues en mí, después de las horas pasadas. Tu sonrisa está conmigo y te siento tu piel pasando, en oleadas sobre mí.
yo estaba sentado mirandote solamente, tu cabello rubio como el sol, tus ojos azules como el mar, tus labios se movían a mil por hora mientras discutías con alguien que no me interesaba quien demonios fuera.
Era increíble cómo la inocencia de mis 18 añitos me había hecho conocer de un modo particular, una sensación totalmente novedosa hasta ese momento, y que me había brotado por los poros en aquel instante, tan solo ante la posibilidad de cometer ese pecado.