Yo con la toalla enrrollada me coloce encima de su preciosa polla y empeze a menearsela a la vez que me la metía entera en la boca y la lamia como si de un caramelo se tratase.
Llevaba una vida un tanto anodina hasta que el cuarto marido de mamá decidió hacerme hembra de provecho. Cuanto debo agradecerle a él y a mamá que colaboró.
Se quedó solo en la calle humillado, seco sin jugos y devorado en su orgullo en su machismo y en su personalidad. practicamente era un insecto pisoteado por mis botas y mi personalidad superior.