Finalmente Patricia mandó a su esclava que le pusiera el zapato. Antes de levantarse le pisó los labios, con cierta saña, la suficiente para hacérselos sangrar un poco.
Acercas tu mano a un pecho y le pasas los dedos sobre la tela, al pezón, que notas que crece, lo agarras con tus dedos y lo aprietas sin quitarme la vista de la cara, ves que entreabro la boca he intento morder mi labio...