temía por cometer alguna torpeza al hablar con Azucena que hiciera peligrar mi matrimonio, no podía ser que pudiera estar al corriente de mis infidelidades, pero no existía más salida que dirigirme a su casa.
Hace seis meses puse este anuncio en una página de contactos. Hombre de 30 años busca chicas entre 20 y 25 años de nivel universitario interesadas en ser adiestradas en el mundo de la sumisión. Sin experiencia.
Finalmente Patricia mandó a su esclava que le pusiera el zapato. Antes de levantarse le pisó los labios, con cierta saña, la suficiente para hacérselos sangrar un poco.