Miriam nunca podia imaginar que esa tarde descubriria que su secreto lo sabia alguien. ¿Pero quien?. Decidio seguir las intruciones de la nota para averiguarlo...
“Quiero que seas mi perra, mi zorra, mi putita... Quiero atarte, follarte, azotarte...” “Pues hazlo... Átame, fóllame, azótame... soy tu perra, tu zorra, tu puta... Haré todo lo que me ordenes...”
Cuando llegué me estaban esperando 17 clientes, así que apuré la cosa lo más que pude, hasta que llegó el senegalés, con el que siempre me tomo mi tiempo. Y después volví a apurar. Al final los liquidé a todos, así que todo bien. Y me fuí a casa donde me esperaba mi pareja.