Tras recibir tantas peticiones en mi correo y ahora que tengo mas tiempo libre me he decidido a continuar con esta serie, espero que os guste y lamento la espera.
¡Zas! El siguiente cayó sobre mis tiernas nalgas, haciéndome templar los músculos y cerrar los ojos al sentir el dolor. Pero en lugar de desagradarnos aquel dolor nos excitaba, sentí como mi sexo se humedecía y miré a Sonia, que me miró sonriéndome pícaramente.
Aún contra la pared, con las bragas y los pantys chorreando, la despojé de la chaqueta del traje, solté los botones de su camisa y lo mismo que había hecho con la chaqueta, la hice volar por los aires, apareciendo ante mí un lindísimo sujetador amarillo a juego con sus braguitas, que a juzgar por lo justo y apretado que la quedaba, juraría que era de una talla menos que la de sus esplendorosas tetas.
Me había enseñado a mamársela, a tragarme su leche y a adoptar todas las posturas para joderme pero una mañana, muy serio, me dijo: Querida, o bien cambias en el terreno sexual o te abandono (incluye fotos).
Como aquella mujer me fue controlando todos mis impulsos y despues convertirme en una verdadera puta para despues usarme en sus seciones publicas sobre aquellos culos virgenes...
Yo no sabía qué me pasaba, pero no podía parar de manosearme el coño, y tenía que aplastar la cara contra la almohada para que mi abuela no escuchara mis suspiros.