Se me quebró la respiración en ese primer golpe de placer contra la pared, él lo notó y siguió embistiéndome, más...cada vez más fuerte, golpeándome impasible mientras yo te miraba...clavaba mis ojos en ti y tú, a través de su cuerpo me penetrabas insaciablemente por primera vez..
No se conformó con mi dinero y quiso follarme, yo no me conformé con que me follara y quise ser su perrita sumisa, él se moría de ganas por ser mi amo...
En plena sesión de sexo con uno de mis esclavos un policía llama a mi puerta y decide enseñarme a ser más silenciosa, una lección de sumisión que no olvidaré fácilmente... ni él...
Pasó el día entero, la luz del sol que había comenzado calentando la habitación menguaba por minutos, anunciando la noche; lo había pasado francamente mal...