Por fin, un día conseguimos vernos y estamos en la habitación del hotel, vamos a prepararnos para salir, y nos vamos a duchar, ella me dice que como es tarde, mejor que nos duchemos juntas, así terminaremos antes.
Hace calor... (¿o acaso es tu mirada la que me quema?), el incienso deja un rastro en el aire y su aroma trae recuerdos que me incitan, me envuelven. No llevo ropa, solo un pequeño tanga azul celeste, minúsculo, tan estrecho que su opresión me excita...
Nos encontramos en un bar alejado de nuestras casas, no queríamos ser descubiertos. Ella estaba triste, acababa de terminar con una relación muy importante y no podía recuperarse...