Esta seducción de una sumisa, que se entrega más y más a su amo. La lleva hasta sentirse una extensión de el: pendiente de atender sus necesidades y con ganas de seguir su propia doma.
Sobre la cama, boca arriba, con los brazos y las piernas atados a las patas de la cama, completamente ofrecida a mi. Te observo, cada centimetro de tu cuerpo, cada musculo, cada movimiento que delata tu ansiedad, tu temor mezclado con la excitacion de la espera. Sabes que tenia que suceder y quieres empezar al tiempo que temes lo que sucedera. No te preocupes, eres mi obra, yo busco acerte perfecta a mi ojos y con el tiempo lo lograre.
Dos tipos venían caminando y no paraban de verme y hecharme piropos a los cuales estoy acostumbrada. Pero nunca me imaginé que al pasar junto a ellos, me atraparían entre ambos y me comenzarían a hacer lo que hicieron conmigo, dejándome totalmente a su merced.
No te resistirías a devolver las ofensas a tus carnes con una magistral cabalgada sobre mi ano. Sacaste la mano de tu espalda y mis pupilas se dilataron de sorpresa. Desde luego no esperaba eso.