Al acercarme al espejo, apoyo mi vientre sobre el lavabo, y el frío de la loza, me pone la piel de gallina y eriza mis vellos y mis pezones que se señalan sobre mi sujetador que desabrocho, dejando mis pechos al aire y no puedo evitar observarlos en el espejo mientras me quito las braguitas y me meto en la ducha...
Nuevas revelaciones vinculadas a un número que ya resulta un leit-motiv en la vida de los Martínez. La confianza se va afianzando y el desenlace de la historia se acerca.
Los Martínez hacen buenos negocios, para facilitar su placer. Se entregan a manos del destino, y parece que verdaderamente el destino mete mano en ellos...
Haydee permaneció inmóvil y a mitad de una decisión: dejarse hacer y disfrutar de lo que quizás podía ser el ultimo orgasmo de su vida o librarse del abrazo y en el proceso terminar con el cuello rebanado, ambas alternativas no eran tales, el resultado no le favorecía en ningún escenario.