Madre mía, no sabes como te extraño, a tí y a todo lo nuestro. Extraño tus provocaciones. Esa manera tuya de hablarme, buscando siempre avasallarme, ponerme en apuros con las contestaciones a tus preguntas.
Siento el deseo de poder verte esta noche y compartirla contigo. Estoy sola en mi habitación, en la cama que he deshecho una y mil veces abandonada al placer de pensarte...
Hoy he entendido eso que llaman "síndrome postvacacional", ya ves, yo que me reía del de los demás...pero he estado toda la mañana sólo moviendo los papeles de un lado a otro de la mesa...
Ana, estaba deliciosamente dulce....durmiendo en la enorme cama de nuestro Amo el Señor Pérez. Me acoplé a su lado, abrazándola, pero sin despertarla. Sentí que su cuerpo reaccionaba a mi calor y girándose, quedó orientada hacia mí para posteriormente abrazarme.
Soy un hombre de posición económica inestable, ya que no consigo un buen trabajo, moreno y robusto, es mas soy un poco gordo y calvo, en ese día tan caluroso me encontraba caminando solitario y pensando en cosas que no vale la pena mencionar, cuando de pronto pateo una botella de donde sale un genio mágico que me dice: “te concederé 3 deseos, y solo 3, así que decide bien”. Yo alegre de la emoción dije lo primero que se me ocurrió.