Dentro de poco cumpliré los diecinueve. Tengo el pelo rizado y moreno y me cae a la altura de los hombros. Mis ojos son de color verde y tengo unas pestañas muy largas. Ya llevo casi ocho meses con mi novio y la verdad es que estoy muy contenta con él, es un chico muy simpático, muy dulce, muy guapo, cariñoso, atento y sexualmente muy activo. Él y yo nos llevamos exactamente siete años.
En ese momento, miré hacia el sillón que está junto a la cama y de repente, me acordé de la foto que me mandaste la otra noche y quise pensarte en mi sillón justo como estás en esa foto, medio tumbado, exhibiendo bien tu gran masculinidad, el poder de mi Amo, su tributo más preciado y adorado por esta su putita.
Al acercarme al espejo, apoyo mi vientre sobre el lavabo, y el frío de la loza, me pone la piel de gallina y eriza mis vellos y mis pezones que se señalan sobre mi sujetador que desabrocho, dejando mis pechos al aire y no puedo evitar observarlos en el espejo mientras me quito las braguitas y me meto en la ducha...
Nuevas revelaciones vinculadas a un número que ya resulta un leit-motiv en la vida de los Martínez. La confianza se va afianzando y el desenlace de la historia se acerca.
Los Martínez hacen buenos negocios, para facilitar su placer. Se entregan a manos del destino, y parece que verdaderamente el destino mete mano en ellos...