Pero el ya no estaba, allí estaba yo, sola y consternada por no saber quien me había hecho suya de una forma tan especial, tan única y tan tiernamente salvaje.
Aún después de haberme prometido a mí misma una y mil veces que no volvería a hacerlo, que intentaría por todos los medios no volver a pensarte o a desearte, ayer, en la playa, me volví a dejar llevar por mis propios pensamientos...
Madre mía, no sabes como te extraño, a tí y a todo lo nuestro. Extraño tus provocaciones. Esa manera tuya de hablarme, buscando siempre avasallarme, ponerme en apuros con las contestaciones a tus preguntas.
Siento el deseo de poder verte esta noche y compartirla contigo. Estoy sola en mi habitación, en la cama que he deshecho una y mil veces abandonada al placer de pensarte...
Hoy he entendido eso que llaman "síndrome postvacacional", ya ves, yo que me reía del de los demás...pero he estado toda la mañana sólo moviendo los papeles de un lado a otro de la mesa...