Yo me considero un chico normal, claro que siempre estoy pensando en las chavalas y en sexo y en todo eso. Sin embargo, cuando el señor Enrilos me telefoneó por el problema con su cortadora de césped, yo estaba enfrascado en un partido de basketball que pasaban por la televisión y no pensando en ninguna chava.
El cliente habla por telefono y solicita participación en algun evento proximo, se le pregunta cuales son sus pretenciones, o sea, que rol quiere jugar y asi se le clasifica para ir complementando los grupos.
Me dio un abrazo y un beso. Acto seguido se levanto y se desabrocho su bikini, dejando ver su gran conchita y sus nalguitas redonditas. Me quede congelado, pese al calor que hacia.