Un adorador de pies nos narra la historia de cómo se convirtió en fetichista de pies. Todo debido a la devoción que tenía por los hermosos pies de su tía, y de su hermosa primita.
Un joven recibe en la casa familiar a una japonesa que llega en un programa de intercambio. Desde el primer momento se queda prendado de ella y no para en sus acercamientos hasta ganar su virginidad.
La chiquita de la casa decide hacer de las suyas con los amigos de su hermano cuando éste tiene que salir por un rato. Y decide que los cinco se masturben sobre ella hasta formarle encima una cascada de semen.
Un peculiar y refinado amante de los pies encuentra encuentra a una mujer que los tiene bellísimos y despiertan su pulsión, sin que eso impida que forme un trío con su amante ocasional.
Un joven espera el metro en el andén de una estación abarrotada. Fija su mirada en una joven provinciana y se las ingenia para poder manosearla aprovechando la aglomeración. Aunque una sorpresa aguarda bajo su falda.
Una fiel sumisa obedece ciegamente las órdenes de su amo. Exhibiéndose primero delante de hombres y mujeres y luego alcanzando la autosatisfacción a partir del fetichismo de un zapato.
Nuestro protagonista narra la experiencia que tuvo al quedar con una lesbiana y dejar que ésta le poseyera penetrando su ano con un consolador atado a su cintura.
Unos pies de mujer, calientes y sudorosos después de una enérgica sesión de aeróbic, ¿pueden ser supereróticos? Por qué no. Para el protagonista de nuestro relato, desde luego lo son. Y cumplirá su fantasia con una chica de excelente y cuidado físico.