Se tendría que marchar a su casa con mis zapatos, llevaría en sus pies mi perfume, mi sudor, las sandalias que su marido tantas veces había lamido, y aquel recuerdo la acompañaría durante el resto de la noche.
El regreso de una vieja amiga de la familia, despues de varios años, coincidio con mi visita al pueblo, y la ausencia de mis parientes que habian salido a comer a la montaña...