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Relato: Mi brutal violacion a los 13


 


Relato: Mi brutal violacion a los 13

  

MI BRUTAL VIOLACION A LOS 13



Esta es la historia real de cómo perdí mi virginidad a los 13
años en una violación salvaje. Mi nombre es Rubén, soy un chico de 17 años y
vivo en Valencia, aunque esta historia me sucedió cuando acababa de cumplir los
13 años. Vivía en un barrio de las afueras de la ciudad, y como suele pasar en
este tipo de barrios, estábamos bastante acostumbrados a convivir con atracos y
cosas así, sobretodo desde que hacía unos años, estaban llegando al barrio gran
cantidad de grupos de inmigrantes sin trabajo, que se veían obligados a sacar
dinero de donde podían.


Por mi corta edad, nunca me dejaban salir de casa por las
noches, sin embargo, la noche en la que sucedió todo era especial. El curso
escolar había acabado una semana antes, y esa noche era la fiesta de fin de
curso, así que como excepción conseguí que me dejaran salir esa noche, aunque
solo hasta las 12. De manera que fui a la fiesta y me divertí mucho con mis
amigos, hasta que se hicieron las 11,45 y tuve que despedirme para volver a
casa. Mi casa y el colegio, donde era la fiesta, estaban separados por una larga
avenida por la que no solía pasar casi nadie, y menos por las noches, y que a
ambos lados daba a unos campos llenos de matorrales en los que no había gran
cosa. Así que volví a mi casa por esa avenida, como siempre. A mitad de camino,
puede ver que en uno de los bancos públicos de esa calle había un gran grupo de
inmigrantes, en concreto de marroquíes.


Cuando pasé por su lado noté que el tono en el que estaban
hablando subía notablemente y que se me quedaban mirando, aunque no pude
entender nada, puesto que hablaban en su idioma. He de decir que en esa época yo
era un chico bastante guapete, delgado pero no seco, rubio con el pelo corto y
unos ojos azules que triunfaban mucho entre las chicas de mi edad. Como iba
diciendo, me extrañó un poco esa reacción cuando pasé por su lado, pero seguí
caminando sin darle mucha importancia.


Sin embargo, un par de minutos después oí gente hablando
detrás de mí en el mismo idioma que no entendía, giré disimuladamente la cabeza
y pude ver que el grupo de marroquíes del banco se habían levantado y me estaban
siguiendo. Yo me asusté un poco, porque serían unos 8, y pensé que me iban a
robar, así que no tendría ninguna posibilidad de evitarlo siendo tantos. Aceleré
mis pasos sin llegar a correr, tampoco quería parecer alarmado, pero por lo que
oía cada vez estaban más cerca de mí. Seguí andando cada vez a más velocidad
hasta que vi en suelo una sombra detrás de mí y pude sentir una mano que
agarraba mi brazo para que me diera la vuelta.


Como no tenía posibilidad alguna de librarme de aquello me
giré con el corazón latiendo a mil por hora y me hallé en frente de 8 marroquíes
que me miraban sonriéndose. Pude ver que eran bastante jóvenes. El más mayor
tendría unos 22 años, y había alguno que no aparentaba más de 16. Di por sentado
que no tendrían trabajo ni dinero, y que aprovecharían para robarme todo lo que
llevara de valor, pero estaba muy equivocado. El que me había cogido del brazo,
que parecía algo así como el cabecilla les dijo algo a los demás, y éstos al
parecer obedeciendo me rodearon y me cogieron por los dos brazos. Ahora sí que
estaba asustado de verdad, para robarme no hacía falta que se me echaran encima.


De repente el cabecilla les dijo otra cosa y una mano tapó
fuertemente mi boca impidiendo que pidiera cualquier tipo de ayuda mientras
todos los demás me empujaron hacia un lado de la avenida, sacando del camino y
metiéndome en los campos de matorrales. Ya en los campos, donde aunque pudiera
gritar nadie me oiría, siguieron empujándome, obligándome a caminar como podía
entre tropezones, fruto del miedo que estaba pasando y de los empujones que me
daban. Entonces empezó a pasarme de todo por la cabeza, que me iban a secuestrar
y a pedir un rescate a mi familia e incluso que iban a matarme, algo ilógico,
pero en esos momentos se te pasa de todo por la cabeza. Pero supongo que a mis
13 años recién cumplidos era demasiado inocente e ignorante para que se me
pasara por la cabeza lo que realmente iban a hacerme.


Tras caminar un rato llegamos a una especie de choza y
entramos. Me di cuenta enseguida de que ese era el sitio donde dormían y comían,
ya que en el suelo había 5 o 6 colchones tirados y bastantes desperdicios.
Cuando estábamos todos dentro cerraron bien la puerta y la aseguraron
atrancándola con unas tablas de maderas cruzadas. Entonces me tiraron de un
fuerte empujón encima de uno de los colchones. Yo me giré y pude ver como me
miraban los 8 mientras se reían, la cosa estaba cada vez más fea. Se pusieron a
hablar entre ellos unos minutos que se me hicieron eternos, mientras yo los pude
ver uno a uno. Cuando por fin dejaron de hablar uno de ellos se acercó a una
esquina y cogió un trozo de cuerda que había en el suelo. Yo enseguida supe que
era para atarme, y así fue. Vino otro y me cogió las manos. Me obligó a pasarlas
por detrás de la espalda, aunque yo me resistí bastante, pero sus empujones eran
fuertes. Cuando ya las tenía juntas el otro me las ató tan fuerte que creía que
me iba a romper las muñecas. Nuevamente se retiraron y se me quedaron mirando
mientras comentaban algo. Fue entonces cuando realmente empezó la violación.


3 de ellos, lo mas jóvenes, que como he dicho antes no
aparentaban mas de 15 o 16 años se me tiraron encima violentamente y me
arrancaron de un tirón la camiseta que llevaba. Yo pegué un grito debido al
dolor que sentí y al susto. Mientras uno se dedicaba a sobarme los pezones y el
cuello, los otros dos se dedicaron a quitarme el cinturón y bajarme los
pantalones. Una vez estuve en calzoncillos empezaron a sobarme las piernas hasta
que el que parecía el más joven de todos me cogió por la goma de mi ropa
interior y tiró de ella hacia arriba hasta arrancármela. Ahora sí estaba
completamente desnudo y a merced de esos ocho salvajes. Antes de que pudiera
asimilar la situación uno de los 3 chicos que tenía encima ya tenía su mano
sobando mis huevos, sin un solo rastro de vello, otro me sobaba el culo, y el
otro me estaba dando un morreo alucinante, ya que noté su lengua casi en mi
garganta.


El cabecilla del grupo volvió a hablar, para decirle algo a
los 3 que yo tenía encima, y estos al oirle se apartaron, me dejaron y se
unieron a los otros 5. En cuanto mi boca quedó libre de la lengua de aquel
chaval cogí todo el aire que mi miedo me dejó y chillé con todas mis fuerzas,
esperando que alguien me oyese y viniera a rescatarme. Pero no fue así, lo único
que conseguí fue que el cabecilla se bajara sus pantalones y se quitara sus
calzoncillos. Me quedé completamente horrorizado al ver el tamaño de aquella
polla. Debía medir al menos 20, y además tenía un grosor espeluznante. Yo a mis
13 años tan solo había visto el pene de mis compañeros de clase, que ninguno
pasaría de los 15 cm y el de mi padre, que rondaría también los 15. Por eso
aquello me pareció de otro mundo, y no quería ni pensar el daño que podrían
hacerme esos animales con herramientas como esa. Por eso entonces saqué fuerzas
de donde pude y grité aún más fuerte, pero mis gritos pronto fueron acallados.


El cabecilla se acercó a mi y me cogió fuertemente por el
pelo. Puso mi boca a la altura de su increíble polla que estaba como una piedra
de dura y empezó a gritarme. Era obvio que quería que se la comiera, pero claro,
cerré la boca con todas mis fuerzas para que no pudiese meterme ese cacharro.
Volvió a gritarme una vez más, ahora más fuerte, y como yo seguía igual, me pegó
una bofetada tan fuerte que me tiró hacia un lado del colchón. Sin duda jamás me
habían pegado tan fuerte y eso me horrorizó aún más. Se agachó y volvió a
cogerme del pelo obligándome a incorporarme de nuevo y poniéndome otra vez la
boca a la altura de su miembro. Me volvió a gritar, y esta vez no quise recibir
una bofetada de nuevo, así que con resignación abrí mi boca tanto como pude y
ese cabrón me metió su pedazo de carne hasta la garganta de un golpe.


Casi me ahogo, pero les aseguro que con 20 cms de polla en la
boca no tienes ni la oportunidad de toser, así que pasé el mal trago como pude y
aquel hombre empezó a follarse mi boca. Me tenía garrado del pelo fuertemente y
con las dos manos. Me hacía un daño brutal porque sentía que me iba a arrancar
el cabello, aunque en esos momentos el pelo me preocupaba menos que mi boca. Me
la follaba a una velocidad descomunal, sacaba casi todo su miembro y de un
fuerte empujón volvía a metérmelo entero, cada vez que hacía esto, sus cojones
gordos y peludos golpeaban mi barbilla. Pude ver que los demás se estaban riendo
mientras contemplaban la escena, algunos incluso se estaban haciendo un pajote
pensando en la hora de que llegase su turno para divertirse conmigo, y por lo
que pude ver sus pollas no eran menores que la que yo estaba mamando en esos
momentos.


Estuve tragándome aquella polla alrededor de 5 minutos, hasta
que aquel hombre decidió cederle el turno de mi boca a otro. Se acercaron los 8
a mí y uno de los jovencitos que antes me había desnudado me metió su verga en
la boca sin piedad, obligándome a comérmela enterita. Mientras, el primero al
que se la había mamado, con la ayuda de los otros me cogieron de la cintura y me
hicieron ponerme a 4 patas por la fuerza. A esas alturas ya sabía lo que me
esperaba, pero toda resistencia sería inútil, así que decidí obedecer en todo
para que aquello acabase cuanto antes. Mientras me esforzaba por no ahogarme con
la polla que me follaba la boca, sentí algo gordo y caliente a la entrada de mi
virgen culito. El hombre que estrenó mi boca iba ahora a robar la virginidad de
mi culo. Así que sin darme tiempo a asimilarlo, me metió de un golpe sus 20 cms
provocándome el dolor más grande que jamás había sentido. Noté que aquella polla
me partía en dos, y a punto estuve de desmayarme del dolor. Incluso con una gran
polla en mi boca conseguí gritar muy muy fuerte, pero el chico joven de un
empujón me metió su polla hasta la garganta, ahogando mi inútil grito. Empezó a
follarme el culo sin compasión, con una fuerza y velocidad brutales, sentía cada
uno de los 20 cms entrar y salir con violencia de mi pobre culito. Mientras
seguía mamando la polla del otro, y sentía muchas manos, al menos 5 o 6
sobándome todo el cuerpo, las piernas, los pezones, el cuello, incluso una mano
me estaba haciendo una paja bastante buena.


El chico joven que me follaba la boca se corrió llenando mi
garganta con su esperma y cuando no le quedaba más leche me retiró su cacharro
de la boca. Yo traté de escupir todo ese líquido, pero me cerró la boca con sus
manos y me obligó a tragar mi primera ración de semen de la noche, a la que
seguirían muchas más. Apenas me dio tiempo a tragar cuando ya tenía otra polla
abriéndose paso entre mis labios, esta de un hombre más mayor y con un tamaño
más normal, aunque también grande. Mientras empezaba a mamársela, la polla que
tenía en el culo aceleró su ritmo y el hombre empezó a jadear, enseguida noté
como frenaron sus embestidas y mi culo se llenó de un líquido caliente.


Ahora era mi culo el que recibía su primera ración de semen
de esa noche. Cuando me sacó esa enorme polla de dentro noté mi agujero muy muy
abierto, y un líquido chorreaba desde mi interior bajando por mi pierna. Supuse
que era el esperma de aquel cabrón que se acababa de correr en mi culo, aunque
antes de que pudiera darme cuenta me estaban clavando otra polla por detrás,
esta vez uno de los chavales jóvenes que no tendría más de 15 años. Pese a tener
el culo completamente abierto me seguía doliendo bastante, y más cuando empezó a
darme unas embestidas bestiales que me tiraban hacia delante y me hacían
ahogarme con la tranca que me estaba comiendo. Para colmo el tío no paraba de
jadear y gritar mientras me follaba, y no se qué estaría diciendo que lo demás
no paraban de reírse, algo que se salía de los límites de la humillación.


Al poco rato recibí unos cuantos chorros de leche más en mi
boca y tuve que empezar a comerme otra, otra muy muy grande. El chaval de detrás
también acabó, esta vez me la sacó y se corrió en mi espalda, y otra polla muy
gorda se abrió paso hasta mi interior. A esas alturas ya estaba concienciado de
que todos ellos pensaban pasar por mi boca y follarse mi culo hasta reventarlo,
así que todavía me quedaba por delante una larga tortura. Varias manos me fueron
pajeando mientras se intercambiaban hasta que al final me corrí como jamás me he
corrido en mi vida, y uno de los chicos aprovechó para ponerse bajo y tragar mi
leche. Incluso me dio algunas lamidas que no pude apreciar dado el martirio que
estaba sufriendo en mi boca y mi culo. Decidieron cambiar de postura para seguir
con la fiesta, así que me sacaron todas las pollas y me levantaron. Me empujaron
hasta una mesa y me subieron en ella, tumbándome boca arriba. Ahora podían
continuar me abrieron de piernas, me las levantaron y me clavaron una nueva
polla sin piedad. Me seguía doliendo muchísimo, me tiraron la cabeza hacia atrás
y me metieron otra polla en la boca.


Mientras me seguían sobando noté chorros de leche caliente
por todo mi cuerpo, algunos se estaban pajeando y se corrían sobre mí, dándome
una ducha de semen que cada vez cubría más mi cuerpo. Y así transcurrió el resto
de la violación, hasta que todos me la habían metido por la boca y por el culo,
sin descanso. Cuando todo acabó notaba grandes cantidades de leche en mi culo,
en mi garganta y empapando toda mi piel. Cuando el último terminó de correrse y
me sacó su polla di un suspiro y agradecí a Dios que aquello hubiera acabado y
que yo siguiera vivo, ya que en varias ocasiones estuve a punto de desmayarme
del dolor y mi culo sangraba notablemente. Los 8 marroquíes se retiraron, se
vistieron y abandonaron la chavola dejándome allí atado. Por un momento empecé a
pensar que no iban a dejarme ir, que me tendrían allí retenido para volver a
violarme cuando recuperaran sus fuerzas, pero enseguida entró un chaval de los
jóvenes y empezó a desatarme. Yo seguía llorando, y mientras me desataba empezó
a hablarme


-Lo siento chaval


Aquel chico hablaba en español! No podía creerlo, no lo
hablaba muy bien, pero se le entendía perfectamente.


-Siento que hayas pasado por esto, de verdad, pero…no tenía
elección.


-Que no tenías elección?- contesté yo entre sollozos.


-Somos un grupo de inmigrantes, no tenemos papeles…Llevamos
aquí 2 semanas solos y sin mujeres, y los chicos estaban ya muy calientes… uno
de mis compañeros me había dicho que los demás estaban pensando en violarme,
porque soy el más joven, tengo 14 años y soy lo más cercano a una chica que
tienen a mano, y tenían que desahogarse como fuera. Por eso cuando me enteré
empecé a convencerles en coger a una chica de la calle y violarla a ella. Al
principio no querían correr riesgos, pero lo planee bien y les convencí. El
problema fue que salimos a la calle y no pasaba ninguna chica que valiera la
pena, así que cuando pasaste tú decidimos que o lo hacíamos contigo o nos
quedábamos todo el día con el calentón. Y como tú tienes este cuerpo tan suave y
sin pelos…eras nuestra mejo opción, o me violarían a mí- mientras me contaba
todo esto me acariciaba la pierna acercándose bastante a mis huevos. No se si lo
hacía con deseo o por tranquilizarme.


El caso es que me desató, me dio algo de ropa no muy limpia,
ya que la mía me la habían arrancado y estaba destrozada y me abrió la puerta de
la chavola. Me volvió a pedir perdón y pude emprender mi camino de vuelta a
casa, con el culo destrozado, que apenas me permitía andar, con el paso muy
lento, intentando asimilas todo aquello que me acababa de pasar y pensando cómo
le explicaría a mis padres que llegaba a casa a las 2 de la mañana y con una
ropa sucia que no era mía. Eso por no hablar de la sangre que todavía corría por
mi pierna.


Ya han pasado unos años y no les guardo rencor, y aunque la
experiencia fue traumática ahora soy bisexual, y disfruto bastante cuando un
chico me hace el amor por detrás con cuidado. Muchas noches pienso que me
gustaría volver a hacerlo con aquel chaval de 14 años que me desató, pero esta
vez, hacerlo con él por amor. Lo cierto es que era muy lindo, y no me extrañaba
que hubieran pensado en violarle. No me extrañaba en absoluto…


 

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Relato: Mi brutal violacion a los 13
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