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Relato: Edith


 


Relato: Edith

  

Edith




- Capitulo I -


Soy una viuda de 62 años, mi nombre es Edith, vivo sola ya
que mi única hija se caso hace algunos años y aunque vive cerca de mi casa
prefirió independizarse, mi esposo murió hace 7 años, desde entonces he
permanecido sola con su recuerdo, me dedico a labores del hogar y me he
refugiado en la religión, por lo que permanezco la mayoría del tiempo en mi
casa, no tengo muchas amigas, mi casa queda junto a unas propiedades de unos
extranjeros en las cuales trabaja dando mantenimiento el esposo de mi hija, es
aquí donde empieza mi historia.



Jhonny el esposo de mi hija es un hombre de 32 años,
bronceado, con buen cuerpo, es un hombre muy guapo, simpático y humilde, se caso
con mi hija cuando ambos tenían 27 años, debo reconocer que mi hija aunque es
una mujer joven aun con el paso de los años ha ido descuidando su apariencia
personal, tornándose una mujer gorda y de fuerte carácter. Jhonny por lo
contrario es un hombre de buen carácter, trabajador y muy considerado que
sabiendo que me encuentro sola sin nadie que se ocupe de mi propiedad se ha
ofrecido en muchas ocasiones para ocuparse de cortar el césped y dar
mantenimiento, fue durante una de estas ocasiones que ocurrió algo que cambiaria
mi vida.



Eran como las 5 de la tarde cuando Jhonny llego para ocuparse
de cortar la mala hierba, yo me encontraba en la sala de mi casa tejiendo,
cuando lo escuche llegar y empezar a cortar el césped, me alegro que llegara a
ocuparse del alto monte que crecía en la propiedad, continué tejiendo durante un
buen tiempo.



Aproximadamente una hora después me extraño no escuchar mas
el ruido de la cortadora por lo que decidí asomarme a ver si ya había finalizado
mi yerno, así que fui hasta la ventana de la sala y me asome al jardín
delantero, no lo vi por ningún lugar, así que dirigiéndome a la parte trasera de
la casa, me asome para ver si lo veía trabajando por ahí. Tal fue mi sorpresa
que al correr un poco la cortina de la ventana me encuentro con Jhonny orinando,
se encontraba vuelto de medio lado por lo que El no podía verme, pero yo si
podía verlo a El, tenia su pene agarrado con una mano sosteniéndolo mientras
orinaba, avergonzada quise retirarme de la ventana pero algo dentro de mi me lo
impidió y sin poder contenerme mire directamente su pene, este aunque no estaba
erecto tenia muy buen tamaño, era grueso y de el salía un potente chorro de
orina.



Cuando mi yerno termino de orinar, sacudió su pene con la
mano, el movimiento de su mano sobre su pene llego como una descarga eléctrica a
mi vagina, sentí un escalofrió recorrer entre mis piernas, hacia mucho tiempo
que no veía un pene, desde que mi marido murió y ya antes de que mi marido
muriera era mucho mas el tiempo que no habíamos tenido sexo por su enfermedad,
nerviosamente me retire de la ventana, antes de que Jhonny pudiera verme.



Regrese a la sala y me senté en el sofá, tratando de
concentrarme en mis tejidos, pero el estado en que me encontraba me lo impedía,
mis manos temblaban, sentía que mi cuerpo ardía, que me pasaba?, estaba muy
confundida, creía que mi viejo cuerpo ya no tenia necesidades de sexo, pero ahí
estaba, sentada en la sala, sola, asustada y excitada como una adolescente, sin
saber como una de mis manos se poso sobre uno de mis senos, empecé a acariciarlo
sobre mi blusa, sentía mis pezones duros dentro de la tela mi sostén, cerré mis
ojos y con ambas manos me los acariciaba, a mi mente de pronto vino la imagen de
mi difunto marido.



Lo veía en mi cama desnudo, viejo y acabado, su pene se veía
pequeño y débil, mis manos seguían acariciando mis senos y una de ellas empezó a
descender por mi vientre y subiendo lentamente mi larga falda fue a posarse
sobre la parte delantera de mi calzón, mi mano despacio rozo sobre la tela
sintiendo como ardía mi vagina, no podía creerlo mi vagina vieja y con tanto
tiempo sin uso como la mía de pronto ardía, mi mano continuo deslizándose sobre
mi calzón, de pronto la imagen de mi viejo marido fue bruscamente sustituida por
otra, Jhonny mi yerno, sin camisa, con su pecho desnudo y fuerte, como lo había
visto muchas veces mientras cortaba el césped, sobre mi cama con su pene en la
mano sacudiéndolo despacio mientras me miraba.



Ahhhh!, Sentí de nuevo una descarga en mi vagina y pude notar
como mis calzones se humedecían ante tan visión, Ahhh, que me pasaba?, porque mi
mente proyectaba aquellas imágenes?, era una mujer vieja y sin embargo ahí
estaba fantaseando con el pene de un hombre muchísimo menor que yo y lo que era
aun mas grave, mi yerno!. Sintiendo de pronto un profundo remordimiento, retire
mi mano de mi calzón y bajando rápidamente mi falda corrí a mi habitación,
mientras me reprochaba a mi misma lo que había hecho, había escuchado muchas
veces en la iglesia que la masturbación era pecado, como podía haber sido tan
sucia para hacer una cosa como aquellas, no podía, es mas no debía tener aquella
clase de pensamientos, soy una señora de decente, sola y respetable, continuaba
diciéndome mientras apartaba aquellos pensamientos de mi cabeza.



Varios días después estaba sentada en el corredor de mi casa
tejiendo en una mecedora cuando escuche a mi yerno saludarme desde el portón de
la casa,



"Como le va señora?" .



"Muy bien y usted Jhonny?" respondí



"Pues aquí del trabajo para la casa" continuo



"Que le vaya bien me saluda a mi hija y a mi nieto" me
despedí



Que me pasaba?, veía a mi yerno y sentía una extraña mezcla
de vergüenza, remordimiento por los sucios pensamientos que había tenido sobre
El y a la vez una extraña corriente de calor. Pasaron varios, hasta que una
noche que regresaba de la iglesia al pasar frente a la entrada de la propiedad
de los extranjeros donde trabajaba mi yerno lo vi sentado fuera de los portones.
Me extraño verlo ahí a esa hora, pues sabia que su horario de trabajo había
finalizado hacia ya algunas horas.



"Como le va Doña Edith?" me hablo al verme



"Bien y usted Jhonny como le va?" pregunte



Me acerque un poco para conversarle, tan pronto y estuve un
poco mas cerca pude notar que se encontraba triste.



"Que le pasa Jhonny, que hace aun aquí?, porque no se ha ido
a su casa?" pregunte un poco preocupada.



MI yerno inclino la mirada y respondió "Ay doña Edith mejor
ni le cuento!"



"Tranquilo Jhonny, pero si le puedo ayudar en algo?" continué



"Yo creo que no señora, vera la verdad es que últimamente he
estado peleando mucho con mi esposa – su hija – es mas hace una hora tuvimos una
fuerte discusión porque se enojo porque llegue con mi ropa sucia, me dijo que
estaba cansada de estar lavando mi ropa, vera suegra a mi eso me desanima mucho
pues usted sabe que si llego a mi casa con la ropa sucia es de estar trabajando
fuertemente todo el día para que a mi esposa y a mi hijo no les falte nada,.
Pero parece que eso a su hija no le importa, además.." pero entonces mi yerno se
detuvo



"Además que?" pregunte



"Es que no se como decirle, pues bueno la verdad para serle
sincero es que además me siento también mal porque mi esposa se ha descuidado
mucho en su apariencia física, cuando trato de decirle algo para que cambie se
enoja, me dice que si la quiero tengo que aceptarla como esta, con ella no se
puede dialogar, por eso es que preferí salirme de la casa que seguir escuchando
sus gritos" dijo mi yerno.



"Oh veo que han tenido un fuerte problema, no se desanime, ya
vera que se soluciona, pero y que va a hacer esta noche ni modo que se quede
aquí durmiendo en la calle?" le dije un poco preocupada



"No se señora, al rato y me duermo por aquí" respondió Jhonny



"Como se le ocurre, vaya para su casa" lo aconseje



"NO doña Edith, hoy no quiero llegar" respondió seriamente mi
yerno.



"Ay que problema, yo le hubiera dicho que se fuera a la casa,
pero usted sabe que mi hija se molestaría mucho si supiera que yo le di posada,
pensaría que me estoy entrometiendo en sus problemas" le dije



"No se preocupe suegra, muchas gracias pero aquí me quedo!"
contesto Jhonny.



Trate de pensar en una posible solución, me daba mucha pena
el pensar que mi yerno tendría que dormir en la calle esa noche.



"Espere ya se que podemos hacer, como usted sabe mi propiedad
se comunica con la de sus patrones por la parte trasera, váyase por detrás y se
pasa para mi propiedad y llega a la casa por la puerta de atrás, yo le abriré,
así por lo menos no dormirá en la calle hoy"



"Muchas gracias Doña Edith" respondió mi yerno.



Llegue a mi casa, pobre hombre pasar la noche en la calle por
lo menos podría ayudarlo hoy, me dirigí a la puerta trasera y espere a que
llegara, lo vi venir por la parte de atrás, le abrí la puerta y lo hice pasar.



"No sabe como le agradezco lo que esta haciendo señora" me
dijo agradecido mi yerno.



En cuanto entro pude sentir el olor de su cuerpo, un sudor
fuerte y masculino, que penetro en mi nariz y por un momento me estremeció, era
el olor de hombre duro y viril.



"Bueno Jhonny, usted puede quedarse en el cuarto que era de
mi hija, no se si quizás quiera tomar una ducha, si quiere le puedo prestar
alguna ropa de mi difunto esposa y yo le lavo la suya y la pongo a secar para
que este limpia en la mañana" le sugerí cortésmente a mi yerno



"NO tiene porque molestarse suegra, ya es mucho con lo que ha
hecho por mi" respondió Jhonny agradecido.



"NO es ninguna molestia, lo hago con mucho gusto, espere un
momento mientras voy a buscar algo de lo que queda de la ropa de mi difunto
esposo" le conteste.



Aunque habían pasado 7 años desde la muerte de mi marido, yo
aun conservaba algunas de sus prendas como recuerdo, busque y encontré una de
sus pijamas, la saque y se la lleve a mi yerno.



"Aquí tiene Jhonny, aunque no es de su talla espero que le
sirva" le hable



"Muchas gracias doña Edith, me voy a bañar" respondió



Entonces me dirigí a la cocina a preparar algo de comer, sin
embargo a mi mente constantemente venia extraños pensamientos que me perturbaban
pensando que detrás de la puerta del baño estaba un hombre completamente desnudo
y no cualquier hombre sino Jhonny mi yerno, un hombre joven y viril, algo entre
mis piernas cosquilleaba mientras pensaba en esto. Que me pasa, tranquilízate
Edith, eres una señora decente y no debes tener esos pensamientos, me reprendía
a mi misma.



Oí la puerta del baño abrirse y lo vi, ahí estaba frente a mi
en la puerta de la cocina, solamente vestido con un pantalón pijama de mi
difunto marido, por un momento la vista me traiciono y lo recorrí entero, su
pecho desnudo, fresco y fuerte, baje mi mirada muy discretamente y vi como se
marcaba sobre la delgada tela del pijama un gran bulto en la parte delantera,
definitivamente le quedaba mejor que a mi marido, disimulando mi reacción le
dije



"Veo que ya se ha refrescado, présteme su ropa y se la lavo
mientras come algo"



Entonces le serví la comida, y me dirigí al cuarto de baño a
recoger su ropa sucia, ya lista para lavar su ropa desenvolví el grupo de
prendas, de un momento a otro mientras lavaba me percate que entre sus prendas
sucias no había ningún calzoncillo, - otro corrientaza entre mis piernas, - era
posible que mi yerno no usase ropa interior, - este pensamiento me perturbo
sobre manera, que me pasaba. Termine con su ropa y me dirigí al comedor para
mostrarle su habitación, después de darle una sabana para la noche me despedí de
El y me dirigí a mi habitación.



Eran aproximadamente las dos de la madrugada, cuando sentí
ganas de orinar, me levante en silencio y salí de mi habitación, hacia el baño,
no quería hacer ruido para no despertar a Jhonny que se encontraba en la otra
habitación, orine silenciosamente, la pasar el papel por mi vagina para secarme
pude sentir que estaba húmeda pero no por haber acabado de orinar, era otro tipo
de humedad, una humedad que hace mucho tiempo no tenia pero que aun reconocía,
esta humedad era sexual.



Me levante y salí del baño, cuando pase frente al cuarto
donde dormía mi yerno, un fuerte impulso me hizo abrir la puerta y ver si dormía
bien, entre silenciosa en la oscuridad, lo único que iluminaba la habitación era
la tenue luz que entraba del pasillo, me acerque un poco y lo escuche dormir
suavemente, impulsada por un no se que me acerque un poco mas y entonces mire
como la sabana con que dormía se había caído de la cama, por lo que este dormía
completamente descobijado, lo recorrí con mi vista, era todo un hombre, su
cuerpo tan viril, su pecho, sus brazos, cuando mi mirada descendió a el frente
del pijama, mis ojos se abrieron de admiración, allí bajo la delgada tela se
marcaba completamente su pene erecto, la enorme protuberancia se levantaba
pulsando contra la tela hacia arriba, no cabía duda, mi yerno se encontraba
excitado!.



Estaba dormido y su pene estaba completamente duro y parado –
mis ojos no podían separarse de aquella imagen – cuanto tiempo sin ver algo así,
aunque fuese a través de la tela de un pijama. De pronto un movimiento lento y
Jhonny se movió un poco sobre la cama, una de sus mano fue a parar directamente
sobre su pene y lo sujeto mientras giraba en la cama. Me asuste tanto que
rápidamente Salí de la habitación y torpemente llegue a la mía, cerré la puerta
y me lance sobre la cama.



Sentía mi cuerpo arder, una vieja como yo espiando a un
hombre joven como mi yerno, sin saber como mis manos levantaron mi bata hasta la
cintura y como una desesperada empecé a acariciar mi vagina, mis dedos se
deslizaban sobre esta, mi vieja vagina que pedía a gritos ser acariciada, pero
no!. NO podía!, me decía, mis dedos nunca ingresaron dentro de esta, era malo,
trataba de convencerme!. En un ultimo impulso de recato retire mis dedos de mi
vagina y me recogí sobre la cama, entonces llore, si llore profundamente llena
de rabia, frustración, pena y remordimientos, hasta que el cansancio me venció y
dormí.



La mañana siguiente me desperté, me cambie poniendo uno de
mis conservadores vestidos me dirigí a la cocina, prepare el desayuno y espere
que Jhonny despertara.



"Buenos Días doña Edith"



"Buenos Días Jhonny, como durmió" salude amablemente



"Muy bien señora, gracias" respondió



"Que bueno me alegra, ahora tómese este cafecito, veo que ya
se cambio" hable



"Si encontré mi ropa en el secador y me la puse, no sabe como
le agradezco todo" me dijo cortésmente mi yerno.



Jhonny tomo su desayuno y salio de la casa igual, por la
parte trasera, sola en mi casa fui al baño para ducharme y salir un rato a la
iglesia, me desnude y me disponía a entrar bajo la ducha cuando de repente sobre
el cajón de la ropa sucia vi el pijama que le había prestado a mi yerno, lo tome
entre mis manos y pude notar como la parte delantera justo donde estaba el pene
se encontraba muy húmeda y pegajosa, lo toque con mis dedos y lo acerque a mi
nariz, si!, no había duda, era semen!, el pijama estaba manchado de esperma, mi
excitación se manifestó, - me sentía arder, no podía ser, el pijama de mi
difunto marido húmedo de semen y era el esperma de El, de Jhonny, mi yerno, el
hombre con el que últimamente había estado teniendo malos pensamientos.



Acerque mas el pijama a mi y como una poseída lo deslice por
todo mi cuerpo, quería sentir el olor de su semen llenar cada centímetro de mi
maduro cuerpo, ahhh si, sentir su mas intima esencia sobre mi, pensar que eso
había salido de su viril cuerpo me excitaba, llevando una de mis manos hasta uno
de mis senos lo acaricie, mientras con la otra mano restregaba la parte húmeda
del pijama contra mi vagina, ahhhh si, era su semen y ahora estaba en mi cuerpo
ohhh si, apretaba el pijama entre mis piernas cuando unas fuertes contracciones
casi olvidadas me avisaron que estaba alcanzando un orgasmo, ohhh, ohhh si, una
vieja como yo estaba teniendo un orgasmo con el olor del semen de mi yerno sobre
mi cuerpo, ohhh si así ahhh, gemí de placer mientras las contracciones de placer
continuaban.


Una interrogante vino a mi mente en ese momento, porque
Jhonny había dejado lleno de semen, El sabia que yo lo recogería para lavarlo y
aunque estaba muy vieja, aun reconocería una mancha de semen, quizás quería eso,
que yo viera su semen, esto me calentó mas y dejando caer el pijama, hice lo que
nunca antes había hecho, metí uno de mis dedos dentro de mi vagina, sentía el
calor y la humedad de mi estrecha vagina mientras movía rápidamente mi dedo
dentro estimulándome aun mas, mientras continuaba gozando de la poderosa
corriente de placer que recorría todo mi cuerpo, Ohhhh si si, que delicia,
sentir todo este placer, ohhh si me siento viva, ahhh…!



- Capitulo II -


Cuando termine mi baño, me vestí como siempre recatada y
decentemente y m dirigí a hacer las compras del día y fui también a la iglesia.
Cuando llegue por la tarde me dedique a hacer algo de cenar, comí y me fui a la
sala a mirar un poco la televisión antes de dormir, estaba quedándome dormida
cuando escuche unos golpes en la puerta trasera de la casa, rápidamente me
levante y fui a ver que sucedía, encendí la luz trasera y asomándome por la
ventana me sorprendí al ver que allí se encontraba Jhonny de nuevo frente a la
puerta trasera de mi casa, abriendo despacio la puerta le pregunte.



"Jhonny que hace aquí?, porque no esta en su casa?"



"Doña Edith que pena molestarla, pero no tengo nadie mas a
quien acudir, quisiera conversar un rato con usted, me siento tan mal" hablo
tristemente mi yerno



"Pase Jhonny, dígame que paso?" pregunte preocupada



"Doña Edith tuve de nuevo una pelea con mi esposa, le dije
que se arreglara un poco que no fuera tan descuidada y entonces me grito que la
dejara en paz, que saliera de la casa, que hago señora?, dígame yo trato de
complacer a su hija en todo y lo único que quiero es verla un poco bonita cuando
llego, porque me trata así?,"



Mientras terminaba de decir esto mi yerno se acerco a mí y me
abrazo llorando.



"Tranquilo Jhonny, esto va a pasar, va a ver que todo va a
salir bien, estése tranquilo hijo" lo consolé mientras también lo abraza como
una madre a un hijo tratando de tranquilizarlo, pero hasta ese momento sintiendo
su cuerpo apretando el mío me di cuenta de la situación, yo me encontraba en una
bata que aunque es muy decente no dejaba de ser un poco delgada, y el contacto
de su viril cuerpo me estaba excitando – soy una desgraciada, una perdida, como
puedo sentir excitación de que me abrace mi yerno si esta buscando consuelo a un
problema.



"Tranquilo Jhonny, tranquilo" le hable y entonces lo separe
de mi.



"Todo va a estar bien, ya vera" lo anime



"Perdóneme suegra por molestarla con mis problemas pero yo le
tengo gran confianza y agradecimiento, ahora mejor me voy" dijo



"Y a donde va a ir?" pregunte



"NO se Doña Edith a algún lugar donde pueda estar en paz"
respondió mi yerno tristemente



"Pero como se le ocurre vaya a su casa!" lo aconseje



"NO ahí no!," contesto secamente



"Entonces quédese aquí esta noche" le dije compasivamente



"NO señora, no quiero incomodarla de nuevo" respondió



"Claro que no me incomoda, tranquilo" le dije



"Muchas gracias, es usted muy buena, espero poder pagarle de
alguna manera algún día, gracias" me dijo mi yerno agradecidamente.



"No se preocupe no es nada" respondí.



De nuevo ese hombre allí, en la habitación continua, no podía
dormir daba vueltas en la cama como una desesperada, así que después de mucho
tiempo me levante de nuevo a orinar, y de nuevo al finalizar volví a entrar en
la habitación en que dormía mi yerno, ahí estaba El, sobre la cama sin sabana,
estaba durmiendo en bóxer, me acerque despacio, tenia una pierna semi
flexionada, haciendo que por un lado de la pierna de su bóxer que se abría,
colgaban sus huevos, - no podía ser, estaba parada frente a mi yerno y podía ver
un poco de sus huevos, me sentía morir, completamente excitada me preguntaba
como una mujer como mi hija podía despreciar un semental como aquel, si yo fuera
mas joven y atractiva lo hubiese deseado a mi lado, lo cuidaría y lo amaría,
pero lo que es la vida, aquí estoy vieja y arrugada, como podría un hombre como
este desear a una vieja como yo.



Me sentía arder y rompiendo todas las reglas de recato y
moral, levante mi bata allí frente a mi yerno mientras dormía, deslice una mano
abajo y empecé a acariciar mi vagina, cerré mis ojos y empecé a frotar
deliciosamente mi vagina mientras pensaba en lo mucho que deseaba sentir a un
hombre y mas que a cualquier hombre a aquel que dormía frente a mi, mis dedos
salían y entraban en mi caliente vagina, ahogados gemidos de placer escapaban de
mis labios, de pronto en medio de mi éxtasis sentí unas fuertes manos recorrer
mis senos sobre mi bata, inmediatamente abrí los ojos asustada, encontrándome a
Jhonny frente a mi, tocando con sus manos mis senos,



"Oh pero que hace?2 pregunte asustada



Jhonny me miro directamente a los ojos y respondió



"Le ayudo con lo que hace, creo que necesita alguna ayuda
para terminar lo que hace, creo que es un trabajo muy placentero para que lo
termine sola"



"Oh no Jhonny perdóneme, no sabia que estaba despierto, que
vergüenza" hable mientras giraba hacia la puerta para salir de ahí.



Entonces Jhonny me hablo de nuevo "Doña Edith, espere mire!"
voltee mi cabeza un segundo y lo que vi me dejo sin aliento, allí estaba El, de
pie completamente desnudo con su pene en la mano acariciándolo, era tan largo y
grueso.



"Dígame Doña Edith no es por esto que estaba en mi cuarto,
acaso no le gustaría probar esto que tengo entre mis manos, venga señora,
acarícielo es suyo, no tenga miedo, creo que es hora de devolverle el favor por
el hospedaje, venga" y diciendo esto mi yerno se acerco a mi, yo estaba inmóvil
mezcla de temor, vergüenza y a la vez un poco excitada.



Despacio se acerco, me tomo de la mano y me llevo dentro de
la habitación de nuevo, mientras continuaba hablándome



"Venga Doña Edith, yo se que usted es una mujer sola, y que
hace mucho no tiene una verga que la haga gozar, pero ahorita le voy a dar lo
que tanto necesita, me la voy a coger como hace mucho no lo hace nadie, ni
tampoco lo hizo nunca su marido"



Llena de vergüenza y temor le hable



"Por favor Jhonny, déjeme no se burle de mi, soy una vieja
mucho mayor que usted, no tengo un cuerpo atractivo ni deseable, además recuerde
soy su suegra, la abuela de su hijo, por favor déjeme, lo que hace no esta bien"
trataba de hacerlo entender, resistiendo mis propios deseos.



"Sabe una cosa doña Edith, lo que mas me excita de usted es
eso, que sea una mujer mayor, la madre de mi esposa, me pongo a pensar desde
cuando no tiene una verga dentro y se me pone mas dura la verga de imaginar que
desde hace mucho tiempo nadie se la ha cogido, lo apretada que debe estar
señora, que placer me dará, yo era muy amigo de mi suegro, recuerda señora, y
debo confesarle que en mas de una ocasión me masturbe pensando en lo necesitada
de verga que estaría usted y por lo que veo no me equivoque, venga señora le voy
a dar verga hasta que se sacie"



Las palabras de mi yerno eran cada vez más fuertes y
ardientes



"Por favor Jhonny no me hable así, soy una mujer decente, no
era mi intención que esto pasara" suplicaba yo a mi yerno tratando de detenerlo.



"Entonces venga suegrita, yo la voy a hacer que desee con
todas sus fuerzas que le meta mi verga hasta el fondo de su rica raja" insistía
Jhonny



Estaba a punto de ser vencida por mis deseos, pero tomando
fuerzas de no se donde logre soltarme de sus manos y empujarlo, ardiendo de
deseo corrí fuera de la habitación mientras le decía



"Perdone Jhonny no quería que esto sucediera"



Entre en mi habitación y me tire sobre la cama llorando,
había estado a punto de dejarme llevar por mi cuerpo y traicionar la memoria de
mi difunto esposo, era una perdida!, había provocado una situación que casi
llega culminarse sino hubiera sido por mi vergüenza, mi culpa y mi pudor – como
podría ahora mirar a mi hija a la cara sin sentir culpa porque casi hago que la
traicionara conmigo, su madre!, llore mezcla de vergüenza, temor y deseo, aunque
luchaba contra mis deseos, también pensaba en lo que hubiese sido sentir su pene
grande y grueso deslizarse dentro de mi vagina, que sensaciones me hubiese
provocado, quizás me hubiese dolido mucho, había pasado mucho tiempo sin tener
un pene dentro de mi, además el pene de mi marido era apenas la mitad de grande
que la de Jhonny y en los últimos años nunca había estado tan dura como se veía
estaba la de mi yerno, - NO, NO!, deja de pensar en eso, me decía a mi misma
mientras continuaba llorando, el deseo que siento por este hombre tiene que
acabar ahora mismo, vencida por la culpa me dormí.



Continuara…



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Relato: Edith
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