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Relato: Sandra, mi pequeña sobrina (y 2)


 


Relato: Sandra, mi pequeña sobrina (y 2)

  

SANDRA, MI PEQUEÑA SOBRINA (y II)


Continuamos el dilema sexual que comenzamos en el anterior
capitulo entre mi amigo Santi y su sobrina Sandra. Les recuerdo que Santi y yo
somos amigos desde pequeños y que las aventuras que aquí les relato son fruto de
sus experiencias personales. Sin más dilación, comencemos.....


---


En el avión de vuelta de Paris estaba sumamente preocupado
por el rumbo de los acontecimientos, no sabía que sucedería entre Sandra y yo
ahora que volvíamos a la vida normal y cada uno tenía que retomar sus quehaceres
diarios. Por mi parte, me preocupaba enormemente que Sandra le hiciese algún
comentario a alguien, no ya solo a su madre, sobre lo que había pasado entre
nosotros. Además estaba el tema de que habíamos pasado una semana de auténtica
lujuria haciendo el amor sin ningún tipo de precauciones y no sabía si podría
haberla dejado embarazada, en cuyo caso el problema sería aún más grave. Por su
parte, ella estaba como si nada hubiese pasado, estaba radiante y se notaba que
algo había cambiado en su forma de actuar, había pasado de ser una niña a ser
una mujer, y eso ella lo sabía y la daba una seguridad que sinceramente en aquel
momento me dio hasta un poco de miedo. Tenía que hablar con ella cuanto antes.


Cuando finalmente el avión aterrizo en el aeropuerto de
Barajas y el taxi nos dejo en casa era ya un poco tarde por lo que decidimos no
deshacer las maletas e ir directamente a dormir. Sandra como ya era habitual en
ella, volvió a desconcertarme, por que en vez de meterse en su cama tal y como
supuse que haría, lo que hizo fue desnudarse y meterse en la mía.


- Ven, tío. Tengo frío y necesito que me abraces.


Su mirada reflejaba ese fuego que desde la primera vez que la
metí mi pene tenía. Trate de calmarme y me senté en la cama. Acerque mi mano a
su pelo y empecé acariciárselo muy despacio.


- Me encanta que me hagas eso, tío. Ven dentro que tengo
frío.


- Sabes Sandra que con lo que hemos estado haciendo, puedes,
no sé....., - No me atrevía a acabar la frase por lo que lo hizo ella.


- ¿Quedarme embarazada?


- Si - Dije perplejo. - Eso mismo.


- Ya lo sé, pero tio desde que te vinistes el primer día
dentro de mí no se porqué pero cuando estas dentro de mi necesito volver a
sentir esa, esa.... sensación......, no sé, supongo que si fueras chica lo
entenderías.


- Sé que no soy chica, pero trata de explicármelo, por favor.


- Pues tío, cuando estas a punto de venirte tu cosita se pone
muy, muy grande dentro de mi, sobre todo la parte de la cabeza y en el momento
en que te corres como te aprietas mucho noto que se me mete muy dentro, en ese
momento empieza a salir y siento un calor y un placer muy fuerte, es muy difícil
de explicar, pero me gusta y lo necesito.


La muy zorrita de mi niña, con sus catorce años había
conseguido otra vez ponerme cachondo a más no poder. Sin embargo trate de
razonar con ella.


- Ya. Eso lo entiendo, pero que pasaría si te hubiera dejado
embarazada y fuésemos a tener un bebe. ¿Sabes los problemas que tendríamos tú y
sobre todo yo?


- Bueno, ya no podemos hacer nada al respecto hasta que no
vuelva a tener la regla, por lo que lo hecho, hecho está. Por favor, ven aquí
conmigo.


Su sangre fría me dejo a mi helado, no solo entendía
perfectamente lo que pasaba sino que quería más. Se incorporó en la cama
dejándome ver su pecho y comenzó a desabrocharme la camisa, a continuación me la
quito y se incorporó para quitarme los pantalones, y después el calzoncillo que
al bajarlos hizo que mi pene saliese como un resorte de ellos. Sandra se quedo
mirándolo, era la primera vez que lo hacía ya que todas las veces que hacíamos
el amor me pedía que la penetrará tan rápido que no daba tiempo a mucho más.


- ¿Qué miras? - Le dije.


- Lo grande que es. Me parece muy difícil que algo así pueda
entrar dentro de mi.


- Puedes tocarla, si quieres.


Su pequeña manita se dirigió entonces a mi glande y lo agarró
con fuerza.


- Así no, pequeña, si me lo coges tan fuerte me haces daño.
Tienes que agarrarlo desde la base y subir hacia arriba y volver a bajar,
firmemente pero sin hacer daño.


A la vez que le decía esto, guiaba su mano arriba y abajo
haciéndome una paja, al verla así pensé que era hora de que sus otros agujeros
dejaran de ser virgenes. Quite mi mano de la suya y deje que continuase ella
sola haciéndomelo.


- ¿Te gusta así tio?


- ¡Si!, lo haces muy bien. Pero sería mejor si estuviese un
poco más húmedo.


Me miró y yo a la vez subí mi cuerpo hacia arriba dejando mi
pene a la altura de su boca, su manita seguía agarrándomelo. Cogi delicadamente
su cabeza por el cuello y la acerque a mi pene. Al principio ella no estaba muy
segura de lo que tenía que hacer, y solamente me daba besitos en mi glande, por
lo que le dije que tenía que imaginarse que aquello era como un helado y que
como tal debía comérselo. En ese momento se la metió en la boca y empezó a
hacerme una mamada bestial, tal y como la había dicho, se lo estaba tomando como
si fuese un helado, con la lengua recorría mi glande y después se la metía por
completo en la boca y repetía la operación, si seguía así mucho tiempo me
acabaría viniendo en su boca, por lo que para retardar un poco mi eyaculación,
decidi tumbarme en la cama y hacer que ella se pusiera encima mió, de esa manera
quedamos haciendo un 69 y yo tenía también oportunidad de masturbarla a ella.


- ¡Ohhhhhh....! Por favor, tio, sigue, ¡ahhhhhh! que bien me
lo haces con la lengua.


Cada vez que recorría su clítoris con mi lengua ella se
contraía de gusto y gemía cada vez más fuerte. Como ya comente, mi sobrina
cuando se excita comienza a echar un montón de flujo de su vagina que yo recogía
con mi lengua evitando de esa forma que aquel néctar pudiera perderse. Aproveche
también a masajear su culito, esparciendo parte del flujo que le salía hacia la
entrada de su ano y apretándole poco a poco con mi dedo meñique.


- ¡Sigue, tío!, ¡ahhhhh....! que rico, ¡más,
más.....ahhhhhh!, que me haces en el culito me gusta mucho.


Viéndola como estaba en aquel estado de excitación y que
podía llevarla hasta donde quisiera, apreté un poco más mi dedo meñique en su
culito hasta que su esfínter se relajo y toda la primera falange desapareció
dentro de él. Sandra dio un respingo pero siguió chupando. La situación era de
lo más excitante, tenía una pequeña lolita encima mió chupándome la polla,
mientras que yo la comía su coñito y con la otra mano tenía un dedo en su anito.
Primeramente empecé a meter y sacar la falange y cuando vi que estaba
completamente adaptado lo que hice fue hacer pequeños círculos para dilatarlo un
poquito más. En ese momento Sandra aumento el ritmo de sus lamidas y empezó a
correrse en mi boca a lo cual yo también hice lo propio en la suya y metí
completamente el dedo dentro de su culo.


Además para evitar que pudiese rechazar mi semen en su boca
agarre su cabeza aunque no fue necesario.


Cuando se relajo, se puso a mi lado y me abrazo y me dijo que
le había gustado mucho, sobre todo lo que le había hecho en su culito pero que
ahora la dolía un poquito. Le explique que era normal porque el ano era muy
estrecho y que a diferencia de la vagina que estaba preparada para aceptar en su
interior un pene el ano necesitaba un poco de preparación para poder jugar con
él, a lo cual dijo que tenía que enseñarla.


- Bueno, si quieres podemos jugar con tu culito más adelante.


- ¿Cuando? yo quiero hoy.


- Sandra, es mejor que lo preparemos bien ya que tienes que
estar muy limpita por dentro para que sea más fácil.


No entiendo esto y en ese momento no me apetecía
explicárselo, por lo que cambie de tema.


- Que te ha parecido mi lechecita en tu boca.


- No sé. Sabía un poco raro, como a dulce y salado al mismo
tiempo, pero me ha gustado mucho.


Iba a explicarla porque su sabor era así cuando se puso
ahorcajas sobre mi y con la erección que aún tenía aprovecho para metérsela en
el coño. No podía evitarlo, ella es así impulsiva y necesitada de mi. Me estuvo
cabalgando un buen rato y tuvo tres orgasmos después de los cuales me vacié
nuevamente en su interior.


Decidí no preocuparme por su regla hasta dentro de una semana
y media que era cuando tenía que venirla, según me dijo, por lo que aquella
tarde pase por la farmacia para comprar unos laxates para prepararla para mi
sesión de sexo anal. Soy de los que creen que aunque el sexo anal puede hacerse
de cualquier forma, resulta mucho más agradable y menos propenso a infecciones
vaginales posteriores cuando el intestino se encuentra limpio y no hay un
traspaso excesivo de gérmenes entre ambos órganos.


Cuando llegue a casa la pregunte si todavía quería que
intentásemos lo del sexo anal a lo que contesto que sí pero entonces le dije,
debía de tomarse el laxante. Tuve que explicarla todo porque no entendía que
tenía que ver el laxante en todo aquello pero finalmente accedió a tomárselo.
Pasó lo que quedó de tarde en el baño y después cuando me aseguró que ya no le
salía más que agua, nos metimos en la ducha y la ayude a bañarla.


Como el día anterior nos pusimos a hacer un 69 y fui metiendo
mi dedo meñique en su culo, moviéndolo de dentro hacia afuera y luego en
círculos. Cuando notaba que se corría dejaba de lamerla para mantener la
excitación al máximo y que le doliese lo mínimo. Después de que su ano se dilató
lo suficiente, pase a repetir la operación metiéndole otro dedo, de manera que
poco a poco conseguí que se abriese lo suficiente como para poder albergar mi
glande. La puse a cuatro patas y la dije que se masturbase el clítoris, mientras
yo desde esa posición mojaba mi pene en sus flujos y su ano. Cuando vi que
estaba suficientemente húmeda y viendo que no tardaría en tener un orgasmo,
apunte mi pene en la entrada de su culito y apreté hasta que el glande
desapareció dentro. Sandra comenzó a gritar, diciéndome que la dolía mucho y que
por favor se lo sacase, pero en vez de eso lo que hice fue acabar de meter mi
pene hasta que mis testículos chocaron con su culo. En ese momento, note como un
hilo de sangre salía de su ano, pero nada importante. Debido al dolor, Sandra
había dejado de masturbarse por lo que recosté mi cuerpo sobre ella y continué
haciéndoselo yo, de ese modo podía sentir mi pene en su culo y evitaba pensar en
el dolor.


Al cabo de un par de minutos ella continuó con su
masturbación a la vez que yo empezaba a bombearla, cada vez que sacaba mi pene
de su culo, me echaba un poco de aceite que había preparado para la ocasión de
manera que al cabo de un rato mi pene entraba y salía dentro de ella con una
gran facilidad.


Así estuvimos un rato, ella me decía que se corría por lo que
aceleré mis embestidas y me acabe derramando dentro de su anito. Al finalizar la
pregunté que qué tal y me dijo que no le había gustado mucho y que el culo le
ardía. Le explique que era normal y que no se preocupase que se acabaría
acostumbrando.


Durante lo que quedó de semana la estuve follando por todos
lados aunque el sexo anal sigue sin gustarle demasiado y solamente lo hace para
darme a mi gusto. Afortunadamente la regla la vino y no se quedó embarazada,
menos mal, ahora se toma la píldora ya que lo hicimos unas cuantas veces con
preservativo y dice que no la gusta nada y que la irritan mucho, yo no estaba
muy por la labor porque es muy joven y no me hace mucha gracia, me dijo que me
seguiría follando a pelo me gustase o no y que la dejase hacer sino quería que
me acabase haciendo papa.


Ahora Sandra vive conmigo, porque su madre se ha marchado
fuera de España durante una temporada, ya explicaré el motivo en otro relato y
se ha convertido en mi amante, su padre desde el divorcio no quiere saber nada
de la niña. Durante el día llevamos una vida normal, va al colegio y yo trabajo,
pero cuando llegamos a casa ella se convierte en mi hembra dispuesta a saciarme
por completo, de hecho siempre dice que cuando tenga más edad se casará conmigo
y me dará un niño cuando menos me lo espere, dado que me ama y quiere estar
siempre a mi lado.


--


Santi ahora mismo vive con su sobrina como si fuesen una
tío-sobrina normal, guardan las apariencias realmente bien, es más esta niña ha
hecho que mi amigo siente la cabeza, el mayor problema supongo que lo tendrán en
el momento que vuelva su madre y quiera que vuelva con ella a casa aunque no
creo que pueda separarla de su adorable tío. Como siempre espero sus comentarios
para hacérselos llegar a mi amigo en
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO


 

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Relato: Sandra, mi pequeña sobrina (y 2)
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