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Relato: El video de Rossana


 


Relato: El video de Rossana

  

El video de Rossana


Desde adolescente practico el Karate Do, fue en los
entrenamientos donde conocí a Jonathan. Nos hicimos novios hace cuatro años,
cuando ambos teníamos diecinueve años. Me enamoré de su forma de ser y su
físico, es alto, fornido, con cabello negro, ojos color café y muy apuesto.
Nuestros amigos dicen que hacemos bonita pareja, yo soy rubia de piel blanca con
ojos claros, no tengo un supercuerpazo de modelo, soy más bien rellenita pero
conservo bien la figura femenina.


El ejercicio del karate, me ha ayudado a tener
un cuerpo atlético, con pechos grandes y firmes copa 38B, piernas bien formadas
con mis glúteos grandes y trasero paradito. Todas las noches Jonathan espera por
mí en la escuela, estudio relaciones industriales, después vamos un rato a su
departamento y luego me lleva a casa. Jonathan estudia ingeniería civil,
comparte el departamento donde vive con Alberto, otro estudiante un año mayor
que él. Bien.


Esa noche noté que mi novio estaba muy nervioso. Desde su llegada,
hablaba muy rápido y su cara se notaba extraña. De forma inusual, me apresuraba
para llegar a su departamento. Eran apenas las 7:00 de la noche, generalmente
estamos en su departamento hasta a las 9:30, poco antes de que llegue Alberto de
estar con su novia. Nosotros vivimos en la Ciudad de Monte Carmelo en Venezuela,
una ciudad pequeña, muy tranquila, con pobladores provincianos muy recatados,
donde después de las 10:00 de la noche hay un silencio casi total. Le pregunté
que andaba mal, pues su comportamiento no era el habitual. Me respondió que
debíamos ir a su casa pronto, que ahí me explicaría. Llegamos, me pidió
esperarlo en su habitación. Jonathan entró con el televisor y la video casetera
que movió de la sala a su recamara. Seguía sin entender que pasaba.




¿De qué vaina se trata Jonathan?


Ahora lo verás – Cerró la puerta del cuarto.


¿Por qué tanto misterio? ¿Qué esta pasando?


Mira esto.




Me senté en la cama, Jonathan encendió el televisor y colocó
un video. Se sentó junto a mí. La pantalla se tornó azul, de momento apareció un
hombre haciendo sexo oral a una mujer. Me sorprendió que Jonathan me estuviera
mostrando eso. Nosotros somos, bueno se supone, que éramos muy conservadores, y
nunca habíamos visto un video pornográfico. Nuestras relaciones sexuales, hasta
ese día, eran tradicionales. Quiero decir, luego del rico jamoneo, nos
desnudamos, besamos y acariciamos todo, él me posee por mi chochito siempre. El
es muy bueno en la cama, su aparatote me vuelve loca. Nunca hicimos algo
extraordinario, salvo cuando Jonathan me pidió que lo hiciera terminar con mi
mano, en una ocasión que nos calentamos y no quisimos tener sexo porque yo tenía
mi menstruación. Nunca habíamos hecho algo diferente, mucho menos algo como lo
que veía en el video. La escena continuaba mostrando un hombre bien parecido,
abriendo la tanga de la mujer, dejando libre la vagina y lamiendo dentro de
ella. El sexo de la mujer se veía con un pequeño triangulo de pelos en el pubis,
todo lo demás estaba rasurado. Predominaban los suspiros y gemidos muy eróticos
de la mujer en los sonidos del video. Yo nunca había gemido de esa manera.


Aunque muchas veces he querido gritar por la forma en
Jonathan me coge, pero he tenido que aguantarme para no demostrarle que soy muy
arrecha. La imagen no me resultó agradable, menos cuando le quitó la tanga y la
lengua del hombre lamió el ano de la mujer. Debo reconocer que los sonidos que
hacia la mujer, mezclados con la música de fondo, me hicieron sentir excitada.
¿Qué tratas…? – pregunté. - Esperate tantito – me respondió él. Conforme
transcurría la película, yo me estaba sintiendo más caliente, sobre todo por los
gemidos de la mujer que hacían oír que ella sentía mucho placer. ¿Sería posible
sentir tanto placer para gemir de ese modo? Pregunté a mi misma. La mujer abrió
y levantó sus piernas al momento que colocó sus manos sobre la cabeza del tipo,
empujándola contra su sexo, los gemidos se hicieron más fuertes y prolongados,
puesto que ella tenía su orgasmo.


En ese momento, mi chocho se mojó, sentí unas ansias
terribles de que mi sexo fuera tocado, claramente sentía como mi vagina se
contraía pidiendo a gritos ser cogida, pero tuve que aguantarme, temerosa de que
Jonathan fuese a pensar mal de mí, me quedé inmóvil. Los ojos de Jonathan
mostraban como su excitación iba en aumento. ¡Mira! – me indicó. La cámara
enfocó el cuerpo y luego rostro de la mujer, ocupando toda la pantalla del
televisor. Yo grité: -¿Qué? ¿Cómo puede ser posible? ¿Qué vaina es esta? La cara
de la mujer era muy parecida a la mía, demasiado parecida, no solo su rostro,
sino también su físico. Solo poniendo atención se lograba diferenciar que la
actriz era más rubia y alta que yo, sus senos eran más grandes y mucho más
caídos que los míos, además la mujer tenía tatuajes en ambos brazos y tobillos,
en el pubis tenía tatuada una mariposa y su bollo estaba rasurado, sus labios
vaginales pequeños comparados con los míos. Fuera de eso, cualquiera podría
decir que yo era la mujer de la película. ¿Quién te dio eso? – seguí
interrogando a Jonathan. ¿Dime donde lo obtuviste? Mi novio parecía no escuchar
nada, estaba como idiota con su mirada el televisor.


Ahora la mujer tenía el miembro del tipo en la mano, era
una vaina grande, igual o un poco más grande que la de Jonathan. – ¡Mira
Rossana, mira! ¡La va a meter en su boca! No podía creer lo que veía. Esa mujer
o yo, no se como decirlo, se estaba metiendo esa vergota a la boca. Me quedé
viendo con atención como la mamaba. Fue imposible para mí no pensar que era yo
quien estaba en la película. Ya se imaginaran como me puse, nunca había mamado
un miembro, pero el verme (es un decir) en la película y la cara de gozo que
tenía, me hizo desear tener una verga en la boca. Jonathan se estaba sobando su
miembro por encima del pantalón, no se que cosas estarían pasando por su mente,
pero de que estaba muy caliente no había duda. El video cambió de escena para
mostrar como el tipo le metía la vaina, ella hincada sobre sus rodillas y manos,
él parado detrás de ella, subiendo y bajando sus piernas, sumiéndole toda la
verga. Les juro que en ese momento sentí que yo era quien recibía esa vergota.


Sentí mi chocho caliente, me urgía que fuera penetrado. Jonathan ya no se
contuvo más, me tiró sobre la cama levantando mi falda, hizo mi panty a un lado
y comenzó a lamer mi chochito. Tan pronto sentí su lengua en mi sexo, yo tuve mi
orgasmo, era la primera vez que me llegaba de esa forma, quería gemir y gritar
como lo hacia la mujer (¿o sería yo?) en el video, pero me aguanté, ¿Qué
pensaría Jonathan, si me escuchara gemir así? Mi novio estaba como loco, me
besaba y me metía su lengua en mi chocho, yo estaba en un estado desconocido
para mí, ¡Que placer! Mientras Jonathan seguía entre mis piernas, miré al
televisor, la mujer tenía otra vez esa verga en la boca. Abrí mi boca y moví la
lengua, tal como ella lo hacía, imaginando que esa vergota entraba y salía de mi
boca. El tipo arrojó mucha leche sobre la cara de la mujer, al ver que algunos
chorros de espermas caían dentro de su boca, me llegó otro orgasmo. Uff! Cerré
mi boca muy fuerte para no gritar. Nunca había probado leche de hombre, la había
tenido en la mano, cuando masturbé a Jonathan y cuando limpiaba mi parte,
después de tener sexo. ¡Como quise ser en verdad yo quien se tragaba esa leche!
El video terminó. Al escuchar el silencio, Jonathan regresó la cinta, hasta la
parte donde la mujer es cogida hincada.


Me colocó en la misma posición, frente
al televisor, se bajó los pantalones y me cogió de la misma forma como ocurría
en la película. Jonathan tiene una vaina grande, repetía los movimientos y ponía
sus manos igual como lo hacia el tipo que se cogía a la actriz del video. Uno o
dos minutos después sentí que llegaría otro orgasmo, quise resistir pero no
pude, mi gemido salió fuerte y prolongado ¡Aaaaahhhhhhhhh! ¡Aaaaahhhhhhhhh!
Jonathan me la metía con mucho entusiasmo y fuerza, sentía como sus testículos
chocaban en mi bollo, lo que estaba haciendo esta vez, fue la cosa más
maravillosa que me había ocurrido.


Quería que Jonathan me tirara su leche de
forma salvaje, en la cara, pero tuve temor de pedirle que así lo hiciera. Miré
nuevamente al televisor, eran las escenas cuando el tipo esta a punto de
terminar en la cara de la actriz. Uff! Pensé en que sentiría, si fuera yo quien
estuviera mamando esa vergota, mientras tenía metida la de Jonathan en mi
chocho. El solo pensarlo, desencadenó un cosquilleo intenso en mi vientre. Moví
mi cuerpo queriendo devorar con mi sexo la vaina de Jonathan. No me importó lo
que pensara Jonathan, gemí y grité tan fuerte disfrutando mi orgasmo, provoqué
que él se vaciara dentro de mí. Jonathan tardó tirándome leche, sentí sus
espermas calientes escurrir por mis muslos, moví mi mano rápidamente para
recogerlos y llevar unos pocos a mi boca y tragarlos. Me recordó el olor de agua
con cloro y el sabor no se a que, pero sabían riquísimos. Un rato después,
nuestra calentura se calmó un poco, Jonathan habló:




¿Te gustó?


Sí mucho mi amor, pero dime ¿Quién te dio eso?


Un amigo, no te voy a decir quien. ¿Se parece mucho a ti
la actriz, verdad?


Sí, me sorprendió. ¿Pero de donde lo obtuviste?




Continuamos platicando, él queriendo saber como lo había yo
disfrutado, y yo, intentando saber quien le había proporcionado ese video. No
tuve ningún resultado. Esa noche cambio mi vida sexual. Desde ese día mi cosita
anda siempre rasuradita, y solo uso tangas de hilo dental. Durante varias noches
seguidas vimos el video, terminando siempre con nuevas posiciones y formas de
estimularnos, yo gimiendo y gritando a placer, hasta llegué a mamarle la vaina a
Jonathan, descubriendo que esto me ocasionaba un gozo muy grande. La parte que
más me gustaba del video, era cuando el tipo acaba sobre el rostro de la mujer.
No encontraba como decirle a Jonathan que quería sentir su leche sobre mi cara.
Él siempre se vaciaba dentro de mí, además el decidía las nuevas formas como
íbamos a coger.


Como al mes, ya me había fastidiado ver el mismo video, a
Jonathan le pasaba lo mismo. Lo intrigué sobre el contenido del resto del filme,
así me dio más detalles sobre el video. Me dijo que fue a una cantina con varios
estudiantes, y que ahí vio la película. Le llamó el parecido tan grande entre la
actriz porno y yo, que le pidió al cantinero le copiara esa parte del video.




¿Por qué no le pediste copia de todo el video? Le
pregunté.


No se me ocurrió, pensé que con eso era suficiente.


¿No viste la película completa?


No, minutos después salimos de la cantina.


¿No te gustaría verlo todo?


Pues sí. Sí me gustaría, iré nuevamente a ver si todavía
lo tienen.




Un sábado por la tarde, como tres semanas después, Jonathan
me esperaba en el gym para irnos juntos, al terminar mi práctica de karate.
Antes de irme al vestidor, le besé, me dijo al oido que me apresurara, me tenía
una sorpresa. -Entonces me voy así, me cambio en el departamento – le dije.
Caminamos aprisa, noté que Jonathan estaba excitado.




¿Cuál es la sorpresa? – le pregunté en el camino.


Conseguí el video completo – me respondió.


¿De verdad?


Sí, aquí lo traigo – lo mostró.




En la portada del video había varias fotografías muy
explicitas de sexo, la actriz o sea mi doble, aparecía en varias de ellas. Mi
cosita se mojó de inmediato, nada más de imaginar la cogida que me daría
Jonathan, mis piernas temblaban y querían volar para llegar al departamento. Al
llegar le pregunté por Alberto, me contestó que él pasaría toda la tarde con su
novia, así que podríamos ver con calma el video. Incluso, no movimos el
televisor, lo dejamos en la sala. Yo le dije que me gustaría tomar una ducha,
pues no me sentía confortable con el sudor del entrenamiento.


El fue a ponerse ropa más cómoda. Bañé con mucho cuidado mi
cuerpo, me esmeré en lavar mi cosita, eso me puso mucho más cachonda. Lavé con
shampoo todo, mis tetas, mi cosita y mi ano. Cuando mis dedos tocaron mi ano,
sentí como si electricidad hubiera recorrido mi cuerpo. Ya no me pareció
desagradable tocar mi ano. Volví a tocarlo y estaba tan caliente, que me animé a
introducir un poco de mi dedo. Uy!! Que rico sentí, coloque shampoo en mis dedos
y lave mi ano lo más profundo que pude, introduciendo por completo un dedo. Tuve
que detenerme o hubiese terminado ahí mismo. Salí del baño lista para una larga
sesión de sexo con mi novio.


No sequé
mi cuerpo, solo me puse mi tanga de hilo dental y mi camisa de karate amarrada
con la cinta. Cuando llegué a la sala, Jonathan estaba sentado, mirando el
video. Vestía únicamente un short y sandalias, su paquete ya se notaba alterado.
Me senté junto a él, abrazándole. Colocamos nuestras cabezas juntas para mirar
la película. La imagen del video era de mejor calidad que en la copia que
teníamos. Estaba terminando la parte que ya habíamos visto, ya sabíamos hasta el
orden de los gemidos. En la siguiente sección de la película, la actriz y su
pareja visitan a una amiga. No pudimos entender el dialogo de la película porque
el idioma era desconocido, al parecer era húngaro. De momento los personajes se
encontraban envueltos en el sexo. Iniciaron las dos mujeres besándose y
acariciándose los senos, en poco tiempo estaban comiéndose la concha
recíprocamente, la segunda actriz era delgada, muy joven y guapa. Era muy
erótico para mí verlas de esa forma, sobre todo que parecía verme a mi misma en
la escena, de hecho, pensé que era yo quien actuaba en el video. Jonathan me
preguntó:




¿Te gustaría estar así con otra mujer?


No se, creo que no, me gustas tu – le dije. Mentí,
sinceramente si me hubiese gustado probar a una mujer, solo por simple
curiosidad.


¿Si yo te lo pidiera, lo harías?


Por complacerte haría todo – le contesté.




Yo estaba calientísima, mi cuerpo se había secado por
completo, excepto mi cosita, estaba mojadísima. Era increíble verme ahí
cachapeando, con las piernas abiertas mientras otra mujer metía su lengua en mi
vagina. Cerré mis ojos, pues sentía que de verdad una lengua recorría mi
bollito. Según la película, la otra actriz me introducía un dedo en la vagina y
otro en el ano. ¡Que gozo se debe sentir! Pensé, apenas hace unos momentos había
metido mi dedo dentro del ano, y ya sabía lo rico que se siente. El tipo de la
película observaba a las mujeres masturbándose, después las dos mujeres chupaban
la vergota del tipo. Luego cambiaron, la actriz, es decir yo, le comía la cosita
a la otra, mientras era penetrada por atrás por el tipo. Los gemidos y la música
muy erótica, me tenían hipnotizada.




¿Te gustaría estar probando así a otra mujer, mientras te
cogen de esa manera?


Sí, si tu me lo pides, sí. Lo haría por ti.




Imaginar que me tuvieran así, casi provocó mi orgasmo. Creo
que Jonathan sintió mi reacción porque lo apreté con mis brazos. El tipo acabó
sobre la cara de las dos mujeres.




¿Te gustaría que te los echara en la cara?


Sí, sí mi amor, eso me gustaría mucho.




Desde cuando había deseado que Jonathan terminara en mi boca,
solo escucharle decir esto, hizo que mi orgasmo silencioso se hiciera presente.
Grité en silencio, no quería demostrarle a mi novio que era una cachonda
facilona. Mi sangre estaba hirviendo, quería tomar su vaina y mamarla y
metérmela. No, yo no soy facilona, pensé, eso me detuvo. La escena cambio en la
película, mi doble, esta acostada desnuda, parece enferma y junto a ella están
un doctor y su pareja. El doctor muestra el termómetro que sacó de la boca de la
tipa, marca una temperatura muy alta. El doctor y el otro tipo, sacan sus
vergas, al parecer para curar su calentura serán necesarias dos vainas. Abrí mis
ojos sorprendida, era yo chupando dos vergotas. Metía una vaina en su boca,
mientras masturbaba la otra.




¿Te gustaría estar mamando dos vergas así?


No se, creo que no, nada más me gusta la tuya – Mentí
otra vez. Solo de verme así en el video, me provocó otro orgasmo silencioso.


¿Si yo te lo pidiera, lo harías?


Por complacerte haría todo – le contesté nuevamente.


¿La mamarías así como lo haces en la película? – Jonathan
me había personalizado también como la actriz porno.


No se, es muy grandota, tal ves no quepa en mi boca.


¿Es más grande que la mía? – se bajó el short. ¡Que
bruto, que crecida la tenía!


No se, se ven iguales.




Por instinto, moví mi mano hacia su vaina, lo comencé a
masturbar lentamente, al mismo ritmo de lo que sucedía en el video. Mi
respiración muy agitada delataba lo caliente que yo estaba. Ahora, la pareja de
la actriz me cogía hincada en cuatro patas y el doctor me daba verga por la
boca. De verdad que deseaba con toda el alma ser yo quien se encontrara en
realidad en esa situación.




¿Te gustaría estar mamando una verga, mientras la otra te
penetra así?


Sí, sí me gustaría mucho. – Ya no pude soportar el
ocultar mis deseos – siempre y cuando tu seas uno de ellos.


¿La mamarías así como lo haces en la película?


Igual, creo que trataría de meterme más a la boca.


Moverías igual el culo, como lo mueves en el video.


Sí, sí mi amor, haría lo que me pidieras.




Jonathan jaló mi cabeza hacia su verga, con el deseo evidente
que se la mamara. Yo me hinque sobre el sillón y dirigí mi boca hacia su vaina.
Le bese el glande y lo metí a mi boca, poco a poco fui metiendo un poco más
hasta tenerla dentro casi toda. No lo mamé, lo masturbé con mi boca, presionaba
mis labios muy fuerte contra su verga, hacia arriba y abajo. Jonathan jadeaba
igual que el tipo de la película.




¡Que rico la mamas! ¡Que rico!


Mmmmm! Mmmm! Mmmmm! – le puse más pasión a mi mamada.


Cómo me gustaría verte igual como te tienen en el video –
me dijo en tono muy excitado.


¿Cómo?- le pregunté.


Con dos vergas, una en tu boca y otra en tu chocho! - Me
respondió.




Yo procedí a darle un beso en la boca, como agradecimiento a
su deseo, era exactamente lo que yo quería. El beso se prolongó, yo le
masturbaba con mi mano. Su pene se sentía diferente, más grueso y grande, tal
vez era mi imaginación.




Mámala, como lo haces en la película – me pidió Jonathan.




Volví a mi posición, hincada con el rostro hacia el
televisor, moviendo mi lengua y boca de la misma manera que las imágenes del
video. Jonathan puso su mano sobre mi cabeza, guiando la mamada ¡Necesito otra
verga en mi chocho! ¡Quiero otra vergaaaa! Grité en mis adentros. Una tercera
persona hablo en la sala:




Disculpen, no sabía que aquí estaban. – era Alberto.
Estábamos tan metidos en el sexo que no escuchamos cuando la puerta se
abrió.


¡Alberto!...exclamó Jonathan.


¡Rossana! ¿Eres tú quien está en la película? – preguntó
muy sorprendido.


Sí, soy yo. Y como puedes ver, me hace falta otra verga –
era mi oportunidad.


Pero….- puse mi mano sobre la boca de Jonathan.


Me quieres ver gozar igual ¿Verdad?




Jonathan cerró sus ojos, asintió con la cabeza, era también
su deseo. Me besó en la boca, yo tomé su palo, masturbándolo suavemente,
levantando mi cola lo más que pude cuando volví a mamarle la verga. Casi
inmediatamente sentí las manos de Alberto en mis glúteos, los acariciaba
suavemente, luego sentí sus labios besando mis nalgas. Se detuvo en mi ano y le
dio muchos besitos, por encima de mi tanga, lo mismo hizo con mi bollo. Yo me
sentía flotando en las nubes. Con cuidado levantó un poco mi camisa de karate y
me quitó la tanga, el hecho de saber que otro hombre me veía mi chocho rasurado,
hizo que mi vagina descargara mucho líquido. Alberto debió notarlo porque trató
de detener mis jugos con su lengua. ¡Esto era increíble! Mi vagina soltaba más
líquido y Alberto movía más rápido su lengua para recogerlo y beberlo. Tenía una
lengua muy ancha, cuando pasaba en medio de mi chocho, lo cubría todo y vaya que
si yo tengo un bollo grande! Sentí como la punta de su lengua tocaba repetidas
veces mi clítoris, era lo más que podía aguantar, ese cosquilleo intenso se hizo
presente en mi sexo. Alberto se levantó, para quitarse los pantalones, yo lo
detuve: - No Alberto! No quites tu lengua de mi chocho que me estoy corriendo!
Inmediatamente volvió a lamer mi bollito.


Aaaaahhhhhh! Gemí tan fuerte porque su
lengua llegó hasta mi ano. Luego trataba de meter su lengua en mi vagina, no
pasaba por su tamaño produciéndome mucho placer al rozar los lados internos de
mis labios vaginales. Jamás había sentido algo igual con Jonathan. El gozo fue
también para mi novio, le mamé la verga con tantas ganas que terminó en mi boca.
En cuanto sentí sus espermas en mi boca, me los bebí, pero yo quería sentir como
caían en mi cara. Saqué su verga de mi boca, colocando mi cara a corta distancia
para que sus espermas se estrellaran en mi rostro. Cayeron en mis ojos, frente,
nariz, mejillas, al fin! ¡Cuánto tiempo había deseado que terminaran en mi cara!
Los últimos chorros salieron con menos potencia. Yo agarré la verga, pasé su
cabeza cerca de mis labios, para que ahí quedaran esos espermas. Jonathan estaba
tan caliente que su verga no perdió su erección. Era el momento de sentirla
dentro de mi chocho y la del doctor, quiero decir, la de Alberto en la boca. Me
incorporé para quitarme la camisa de karate, y le ordené a Alberto:




Desnúdate!


¡Rossana! ¡Quedaste igual que en el video.




Miré al televisor, el video me mostraba, bueno a la actriz,
con la cara llena de espermas. ¡Así quería yo estar! Con mi lengua trataba de
comer los mocos cercanos a mis labios, tal como lo hacia en la película.




¡Ahora quiero probar los tuyos!




Alberto obedeció rapidísimo, se quitó la ropa en un tronar de
dedos. Puso una rodilla sobre el sillón y me ofreció su vaina. – Es tuya- me
dijo. ¡Que bárbaro! Se veía del mismo tamaño que la de Jonathan. ¿Será que todos
los hombres la tienen igual? No era tiempo de contestar eso, me agaché para
meterla a mi boca, al tiempo que le dije a Jonathan: ¡Cógeme el chocho! La
cabeza de la verga de Alberto era roja y brillosa con un poco de líquido
saliendo de ella. Puse mis manos sobre su cadera y metí en mi boca nada más la
cabeza de la verga. ¡Que rica! Sabía diferente a la de Jonathan, pero era igual
de sabrosa. – Mira, así, hazle igual como lo haces en la película – me pidió
Alberto. Se suponía que mi lengua iba lamiendo desde los huevos hacia arriba de
la verga del doctor, mientras su mano se movía muy rápido sobre la cabeza. Hice
lo mismo, a cada rato miraba al televisor para hacerle lo mismo a Alberto.


Jonathan comenzó a coger mi chocho, su empujón obligo que mi boca aceptara más
de la mitad de la vaina de Alberto. ¡Que delicia! ¡Así quise estar desde hace
algún tiempo! ¡Gozando a dos machos! Tomé las nalgas de Alberto para detenerme y
evitar que sacara su verga de mi boca. Uff! Me di cuenta que Alberto es, por
mucho, más nalgón que Jonathan. Acaricié sus nalgas, sus muslos gruesos, sus
huevos y su ano. Sentir en mis manos sus nalgas desnudas es algo que no puedo
describir. Entendí por qué muchas amigas los prefieren nalgones. Jonathan
también me tenía agarrada de las nalgas metiéndome su palo muy fuerte. Uuyy!
Parecía un toro embravecido metiendo su pitón en la víctima. – Ponte ahora así –
me ordenó Jonathan. En el video, uno de lo hombres estaba sentado en el sillón,
yo cabalgándolo frente a la cámara y el doctor de pie sobre el sillón dándole la
verga en la boca. Procedimos a hacer eso. Jonathan se sentó, yo en cuclillas de
espaldas a él, me senté poco a poco cuidando que su palo entrara en mi bollo.
Entró fácilmente, me preparé para recibir la vaina de Alberto en la boca, pero
él cambio los planes. Me dio un beso en la boca, yo traté de dar lo mejor de mí,
le bese también abrazándolo.


Su grande lengua jugaba con la mía, riquísimo. Mi
lengua exploró la suya, nos mordimos suavemente la lengua y los labios. Hacia
mucho tiempo que no besaba a otro hombre que no fuera Jonathan. No imaginé que
esto ocurriría mientras él me tenía ensartada. Alberto continúo besándome,
amasándome las tetas, después bajo su mano y sobó mi clítoris, al mismo ritmo
que las metidas de Jonathan. Se puso a mamarme las tetas, diciendo: - Siempre
había deseado mamar tus tetotas Rossana. Tomé mis tetas por los lados y se las
ofrecí, no era necesario decir nada, él sabía que me gustaba lo que me estaba
haciendo. ¡Que ricas tetotas Rossana! Mis jadeos se hicieron muy fuertes, mis
nalgas se azotaban contra el pubis de Jonathan al caer, me corrí cuando Alberto
me mordió los pezones, tomé su mano y la presioné muy fuerte contra mi chocho.
Aaahhhhh! ¡Que orgasmo alcancé! Alberto al fin se subió al sillón y puso su
verga cerca de mi boca, la tomé con mi mano masturbándola, tal como me veía en
el video. – Mámala por favor, mámala! – me suplicó Alberto. Apenas metí la
cabeza de su vaina en mi boca y él eyaculó! Mmmmm! Muchos de sus mocos entraron
en mi boca, su vaina siguió votando leche sobre mi cara y luego sobre mis tetas.
Uff! Quise beber los últimos chorros de esperma, exprimí su palo con mis dos
manos y succioné con mis labios pegados a la cabeza de su vergota, todavía
arrojó mucha leche. Era de un sabor parecido al esperma de Jonathan.


Alberto
retiró su verga ya flácida y se bajó del sillón intentando retirarse. – No Beto,
todavía no te vayas- me paré para detenerle – todavía no se acaba la película.
Jonathan también se puso de pie junto conmigo. Detuve a Alberto con mi mano en
su hombro. Él quedó inmóvil. – Hagámosla gozar más - le dijo Jonathan. ¡Me
encantó lo que dijo mi novio! Estiré mi brazo para tomar la verga de Alberto y
estimularla, voltié mi rostro y besé la boca de Jonathan para agradecer sus
palabras. La verga parada de Jonathan rebotó contra mi vientre, con su mano la
acomodó para que quedara en medio de mis piernas, comenzó a mover su cadera
hacia delante y atrás, estimulando mucho mi clítoris con su vaina. – Métela,
métela por favor! – le dije. Jonathan uso su brazo para levantar muy alto mi
pierna, y así de pie, me la metió en el chocho. No entraba toda, pero sí lo
suficiente para sentir divino. Sentí la cara de Alberto en mi nuca, besándome y
mordiéndome suavemente el cuello. Mi mano, había cumplido su labor; su verga
estaba dura como hierro.




Métela Beto, métela también tu! – le supliqué.


¿Por dónde?


Por donde puedas – le contesté.


¿Por tú culo?




Cerré mis ojos, y con el movimiento de mi cabeza le dije que
sí. Él separó mis glúteos y puso la cabeza de su vaina sobre mi ano, un toque
eléctrico recorrió mi cuerpo al sentirlo ahí. Empujó con fuerza pero no entró.




Es muy pequeño tu ano, no va a entrar – me dijo.


Síguele, empuja más fuerte, yo te ayudo – le respondí.




Puse mi brazo izquierdo detrás del cuello de Jonathan para
sostenerme. Con mi otra mano levanté mi nalga para abrir mi culo, Alberto lo
intentó otra vez. Mmmjjjjj, casi lo consigue. – Otro intento, a la otra entra –
le dije. Puse mi brazo derecho sobre su cuello, así deteniéndome de los dos,
aflojé y relajé todo mi cuerpo, Jonathan subió un poco más mi pierna. Beto se
preparó y empujó con ganas. Aaahhhhyyy! Ya! Ya entró!- grité gustosa. Casi pasó
la mitad. Uuff! ¡Que delicia tenerlos a los dos dentro! Comenzaron a moverse
rítmicamente, Jonathan me besaba la boca y Alberto me amasaba las tetas, pronto
llegó mi orgasmo y luego otro.


Mis gemidos fueron fuertes y largos muy largos.
Es indescriptible decirles lo que sentía, solo quería que eso nunca terminara.
Así me tuvieron por un buen rato. Pensé que ya no desearía otra cosa más, me
equivoqué. En el video se veía como si me estuvieran metiendo las dos vergas
enteras, en otra posición desde luego. Las quise sentir así, completamente
dentro. – Cójanme así, como en la película – les solicité. Ambos me sacaron su
palo. Jonathan se sentó en el sillón, tal como el tipo del video, yo lo cabalgué
metiendo su vaina en mi bollo, pegando mis tetas a su pecho. Alberto me levantó
un poco la cadera, separando mis glúteos, me metió todo su palo en mi culo.
Uuyy! Me sentí muy llena con las dos vergas enteras dentro.


Quise mover mi
cadera pero se perdía el ritmo de la cogida cuando lo hacía. Me quede inmóvil
aflojando mi cuerpo para que ellos me cogieran al ritmo que quisieran. Fue
acertado lo que hice, los dos metían y sacaban su verga muy rápido. Pronto entré
en ese estado de orgasmo tras orgasmo. En mi cerebro tronaban juegos
pirotécnicos por la cogidota que estaba recibiendo, mis orgasmos no paraban, uno
tras otro. Ahora se que le llaman multiorgasmos o algo así. Esa fue la primera
vez que los experimenté. Mi pelvis estaba calientísima, como si tuviera agua
hirviendo dentro y subiera por mi espina dorsal para estrellarse en mi nuca.
Pensé que me iba a desmayar por tanto placer. Todo mi cuerpo estaba relajado,
parecía que se cogían a una muñeca de trapo. Los gritos de ellos me hicieron
reaccionar. – ¡Me vengo! ¡Me voy! ¡Me vengo! ¡Me corro! Sentí como agua fresca
en mi vagina y culo cuando ellos descargaron dentro de mí.


Cada quien me quería
mover según el placer que sentía. Yo no tenia fuerzas para responder, así me
tuvieron hasta que terminaron. Quedé sobre el pecho de Jonathan sudando,
exhausta, jadeando. Alberto se sentó junto a nosotros, su respiración fuerte y
rápida, no le dejaban siquiera hablar. Me bajé de Jonathan, quise tomar las
gotas de la felicidad y exprimí su verga succionándole para beber las últimas
gotas, no salió nada. Quise hacer lo mismo con Alberto, no pude, el olor de mi
culito estaba impregnado en su verga. Desistí de hacer algo más, ya no tenía
fuerzas para continuar. Jonathan me abrazó:




Gracias Rossana – me dijo.




Solo sonreí, no tenía fuerzas para hablar. Descansamos un
buen rato.




¿Cuándo hiciste ese video Rossana? – me preguntó Alberto.


Hace poco. - le contesté, guiñándole un ojo a Jonathan.


¿Y los tatuajes?


Eran falsos, era maquillaje. Ve, ya no los tengo ahora.


Ya no preguntes más – lo interrumpió Jonathan – solo
acepta participar cuando te invitemos.


¡Claro! ¡Desde luego! ¡Avísenme!





Desde entonces invitamos ocasionalmente a Alberto, a
participar en los ensayos de ‘mi próxima película’. Espero ver sus comentarios
de nuestro relato. Gracias a todos y a ti Calixto. Con cariño, Rossana.


 

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Relato: El video de Rossana
Leida: 4160veces
Tiempo de lectura: 19minuto/s

 





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