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Relato: 12 Años (28: Final)


 

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Relato: 12 Años (28: Final)

  

"Tengo el ansía de la jubentud.


Tengo miedo, lo mismo que tú.


Y cada amanecer, me derrumbo al ver


la puta realidad.


No hay en el mundo, no, nadie más frágil que yo.


Taciturna me hundí en aquél bar,


donde un ángel, me dijo al entrar:


Ven y elévate, como el humo azul.


No sufras más, amor.


Y desgarrándome, algo en mi vida cambió.


Sobreviviré.


Buscaré un hogar.


Entre los escombros


de mi soledad.


Paraíso extraño,


donde no estás tú.


Y aunque duela quiero libertad.


Aunque me haga daño."


Fragmento: Sobreviviré - Mónica Naranjo


*


Capítulo Anterior:


Definitivamente parecía un drogado. Tenía los ojos llenos de
lágrimas y su cara demostraba una absoluta preocupación.


- ¿Qué sucede? - pregunté.


- ¿Cuándo te llamaron? - preguntó Fabián, sin siquiera
decirme nada. - ¿Cuándo te llamó esa voz?


- Creo que fue el jueves. - contesté, intentando hacer
memoria. - No lo recuerdo. ¿Por qué?


- Porque el hombre me hizo escuchar la voz original. -
contestó Fabián, derramando unas duras lágrimas. - ¡La voz era de Iván, Mariano!
¡La voz que te llamó hace unos días era la de mi difunto hermano!


*


Fabián había enloquecido. Sin dudas se encontraba loco. No
tenía ni una pizca de coherencia lo que me estaba diciendo, aunque, últimamente,
¿qué tenía sentido?


- ¿Qué estás diciendo? - pregunté, sin dar crédito a mis
oídos.


- Que Lucas es inocente. - gritó, volviendo a llorar. - Que
Lucas está en la cárcel por un crímen que no cometió. ¿Me ayudarás a salvarlo?
¿Haremos algo o no? Tenemos que ir a buscar la cinta. ¡Tenemos que ir a buscarla
ahora mismo!


Asentí. Aún sin poder comprender todo lo que Fabián me decía,
asentí. Si de verdad era su propio hermano el que me llamó por teléfono, eso
significaba que estaba vivo, lo que significaba que Lucas no lo había matado y
que pronto estaría libre. Estaría en libertad conmigo. Al fin.


*


En el camino hacia el taller de audio, muchas dudas estaban
tratando de aclararse en mi mente. ¿Había sido todo una puesta en escena para
mí, esa noche que lo encontré muerto en su kiosco? ¿La sangre? ¿Por qué la
sangre del kiosco dio positiva? ¿Y si estaba malherido?


- Hay muchas cosas que no comprendo. - le dije a Fabián,
mientras andábamos por las calles. - Si tu hermano está vivo, ¿por qué vi lo que
vi? Me lo encontré muerto en el kiosco. Él mismo me había citado para hablar
allí. ¿Entiendes? Y llego y me lo encuentro muerto. Vi su sangre en las paredes.
Vi su sangre por todos lados. Y a partir de allí, comenzaron los asesinatos
inexplicables por el cual todo el mundo acusa a Lucas. El de Ludmila. El del
novio, Claudio, que también acusó a Lucas y luego murió.


Fabián calló. Todo cerraba, pero a la vez seguía sin una
razón probable. Teníamos en primer lugar a Ludmila, que murió asesinada con un
golpe en la cabeza, y según las cámaras de seguridad de la casa, fue su propio
hermano el único que pudo matarla, incluyendo así que su coartada no tenía
sentido. ¿Pero por qué la había matado? Si era su propia hermana, algo tuvo que
haberle pasado. Algo tuvo que averiguar sobre la Logia. ¿Pero qué? Es inútil
pensar, porque es algo que nunca voy a descubrir, a menos que haya dejado alguna
prueba en la casa. Eso era. Tendría que ir a investigar.


Por otro lado, teníamos también a Claudio, que había
testificado en contra de Lucas y que su propia novia había ayudado a cometer el
crimen de Iván. Cosa que no tenía sentido, pero el juez le creyó. Cuando Felipe
nos informa que investigó que Claudio fue pagado, estuvimos también al borde de
descubrir la verdad, pero mataron también a Claudio. Volvíamos a estar en la
nada.


Ludmila. Sólo tenía que ir hasta la casa y averiguar de qué
se trataba lo que había investigado. Tal vez, con eso, ponga fin a todo este
calvario.


Con una visión imprevista, recorrí el asiento trasero de mi
auto. Noté que me había "robado" del kiosco una revista, que fue cuando Martín
se tiró sobre mí y cayeron todas juntas encima de nuestro cuerpo. A pesar de que
sólo la vi un instante, se me vino a la mente que, justo la única revista que
logro obtener de tantas, era alguna que en mi casa ya tenía. ¿No es patético?


- No sé como fueron los homicidios. - reprochó Fabián. - Pero
si tenemos esa cinta, ahora mismo retiraré los cargos contra Lucas. Está preso
por un crimen que no cometió. Encima, mi propio hermano, tiene el descaro de
burlarse de nosotros, haciendo llamadas anónimas por una voz.


Llegamos. Fue una suerte, porque todo lo que me estaba
diciendo Fabián me estaba mareando. No quise hacerle referencia al tema de los
intentos de homicidio contra su persona, porque aunque él jamás me lo haya
mencionado, me imagino que en la demanda también lo habrá puesto en contra de
Lucas.


Ingresamos en el taller y tuve que ahogar un grito de terror.
El hombre viejo y gordo yacía en el piso del lugar con una gran herida en la
cabeza. El lugar estaba desastroso. Ya me imaginaba el por qué. La cinta. La
Logia se había enterado que íbamos por la cinta. Volvíamos a estar en la nada.


*


Para cuando llegó la policía y la ambulancia habrá pasado una
media hora, tiempo suficiente como para que el dueño recobrara la conciencia e
intentara acomodar el lugar.


- Tantos años de esfuerzo y ahora todo está derrumbado. -
dijo, como primera visión de las cosas. - Tardaré mucho en levantar este lugar,
así que les pido por favor que se marchen.


- Llamamos a una ambulancia y a la policía. - informé. -
Deben venir en camino.


- ¿Pueden irse? - gritó el hombre, arrogantemente. - Esto es
culpa de ustedes.


- Escuche. - gritó Fabián, en un tono aún más fuerte. - Mi
hermano muerto habló en esa cinta. Entendemos lo que le pasó y lo sentimos, pero
nos da esa estúpida cinta, le pagamos y no vuelve a saber de nosotros. Después
de todo, no nos trate así porque nosotros no tuvimos la culpa.


- ¿No tuvieron la culpa? - preguntó, retóricamente. - Los
malditos que vinieron aquí, querían la estúpida cinta. Por eso hicieron lo que
hicieron.


*


No hay dudas. Estamos en un cuento sin final. Del que nunca
saldremos. Estamos atrapados por las redes de una Logia maléfica. ¿Cómo
saldríamos? ¿Cuándo terminaría todo esto?


- Me iré. - confesó Fabián. - Hoy mismo me marcharé como lo
tenía previsto.


- ¿Cómo te puedes ir sin siquiera saber la verdad? -
pregunté, sin poder creerlo. - ¿Y Lucas? ¿Y todo lo que me dijiste antes?


- Si mi hermano quiere estar muerto, es por una razón. -
reprochó Fabián. - Si él está haciendo todo esto, no participaré en sus planes
ni seré un títere de sus juegos. Lo siento, Mariano. Pero ya es una desición
tomada.


Estacioné el auto frente al kiosco y no dejé de observar,
sorprendido, a lo que ese cristiano me decía. Fabián abrió la puerta y
descendió, cerrándola a su espalda. Bajé la ventanilla, cuando giró para volver
a hablarme.


- Fue un gusto conocerte. - comentó. - Tal vez nos volveremos
a ver.


- Tal vez para cuando tú vuelvas, la Logia ya me haya
exterminado. - comenté, enfadado, arrancando el auto y marchándome.


*


Agarré el teléfono y llamé a Felipe. El mediodía del sábado
nos estaba invadiendo, aunque me pareció la mañana más larga de mi vida. Aún
así, y a pesar de que lo vi en la clínica antes de la inesperada desaparición de
Héctor, necesitaba de su ayuda, una vez más.


- ¿Qué quieres hacer qué? - preguntó, exaltado, después de
comentarle mi idea.


- Por favor, necesitamos ir al cuarto de Ludmila y revisarlo.
- supliqué. - La casa permaneció cerrada desde su asesinato, y seguramente tú
sabes donde están las llaves. ¿Podrías ayudarme?


- ¿Te estás dando cuenta que lo que me pides es ilegal? -
preguntó.


- ¿Te comenté que me llama una voz distorcionada que no es
nada más ni nada menos que el mismísimo Iván?


*


A Felipe, lo que estábamos haciendo, no le causó gracia.
Varios sentimientos se me cruzaban por la cabeza. Estaba emocionado y con muchas
ganas de descubrir todo. Pero la espectativa de que lo que realmente buscaba, no
podría encontrarlo también se encontraba presente. No lo descartaba, pero era mi
único as.


Felipe abrió la puerta de la casa e ingresamos, mirando hacia
nuestros alrededores para ver si alguien nos observaba. Eran como las dos de la
mañana del domingo, así que difícilmente alguien se encontraba despierto para
esa ocasión, a excepción de los adolescentes, pero a ellos sí que no les
importaría.


El cuarto de Ludmila quedaba en la planta alta. Decidimos no
encender las luces y con un débil linterna que Felipe tenía, ingresamos en el
cuarto. Lo encontramos bastante ordenado.


- La policía no lo revisó aún. - respondió Felipe, mirando
hacia todos lados. - ¿Qué es lo que estamos buscando?


- Alguna pista. - respondí.


Entonces me imaginé la situación. Ludmila podría haber
descubierto algo aquí. ¿Pero qué? Todavía faltaban revisar todas las
habitaciones de la casa, y ya estaba cansado. No veía completamente nada hasta
que Felipe no me alumbraba con la linterna. De pronto sentí un chistido. Giré y
vi que Felipe sostenía un pedazo de papel con una mano y con la otra, lo
alumbraba.


- Oh, Dios mío. - exclamó, mostrándome en sus ojos una
expresión terrible.


Un escalofrío me recorrió por la espalda. Caminé
apresuradamente hacia él y leí el contendio de la hoja.


Ahogué un terrible grito.


La hoja decía:


"La primera letra de cada palabra de la frase."


Felipe lo descubrió al instante. Yo también.


"Bien... a un Tiempo Innovador... Sólo tu Alma." Eso era. La
pista de todo siempre estuvo ahí: BAUTISTA. Ahora cerraba todo. Bautista era el
líder de la Logia.


*


FIN


*


¡OCTUBRE!


Si te quedaste con ganas de seguir con las aventuras. Si te
quedaste con ansias de saber qué pasará entre el amor de Mariano y Lucas. Si no
puedes aguantar las ganas de saber si ese simple niño fue el culpable de todo.
¡No te desesperes! Muy pronto, ellos volverán. Mejores que nunca. Mejores que
antes. Más historias. Más sexo. Más de lo que te cautivó a lo largo de esta
primera temporada. 12 Años no termina, sólo cambia de nombre. Y junto con eso,
cambian muchas cosas. Volverán... para impresionarte, nuevamente.


Próximo Capítulo:


"Mientras él se Bañaba"



 





Relato: 12 Años (28: Final)
Leida: 159veces
Tiempo de lectura: 7minuto/s

 





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