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Relato: Con mi ex...


 


Relato: Con mi ex...

  

Con mi ex



Antes que nada les diré que me llamo Susana y estoy casada
desde hace 9 años. Soy una hembra mexicana de buen ver y bastante sexy.



En mi matrimonio, nuestra relación es estable y en la
intimidad somos muy cachondos; siempre estamos tratando de variar, innovar y
explorar nuestro panorama sexual. Me gusta vestir sexy para mi esposo, y él en
muchas ocasiones me ha pedido que le cuente mis encuentros sexuales que tuve
antes de casarnos; yo le digo que solo me había entregado a un hombre antes que
él pero como era todavía muy ingenua en esas cuestiones. Mi novio de aquel
entonces, me había hecho a su antojo ya que era mayor que yo; esto a mi marido
lo calentaba tanto e insistía en verme con otro pero yo no aceptaba, pues no lo
creía prudente.



En cierta ocasión nos encontramos con mi ex novio, por fuerza
lo tuve que saludar y presentarlos; después de conversar un rato, nos despedimos
y nos dio su teléfono. Ya en la casa, mi esposo me preguntó que si era él quien
me había hecho los honores por primera vez; yo titubeando le dije que si:





Se ve que es bastante bueno, ¿eh?... -, me dijo, y yo
pensando en hacerlo sentir mal, le dije:


Sí, con él pasé noches de verdadero placer… -





Mi esposo se quedó callado, pero me sorprendió cuando me
pidió que cogiera con él; por supuesto que me negué pero después de mucha
insistencia, acepté salir con mi ex, un tanto por curiosidad y otro tanto por
morbo; un poco molesta porque mi adorado maridito me estaba arrojando a los
brazos de otro. Entonces dije dentro de mí: «Ah, quieres que otro me la meta,
pues vas a saber, lo que es cajeta, chiquito»



Después de concertar la cita, mi esposo me pidió que vistiera
con ropa muy sexy y lo llevara a la casa, para que él, escondido, viera como me
hacía suya.





Un momento-, dije, - las condiciones las pongo yo-,
recalcándole que se atuviera a las consecuencias de los hechos.





Para empezar, me vestí de una manera que mi marido no
sospechaba; escogí ropa nueva del tipo que nunca me había visto; demasiado
provocativa y descarada; me quedo corta al decirles que me veía muy putona,
máxime siendo una hembra voluptuosa y atrayente. Escogí una tanguita de encaje
súper sexy, una falda cortísima, que si me alzaba un poco o me agachaba se me
veía todo, por supuesto que ajustada transparentándose mi tanga. Una blusa
delgada ajustada, claro que sin brasier; donde se alcanzaba a percibir la
aureola de mis tetas. Zapatillas de tacón alto, sin medias, mi cosita bien
recortada y mi fragancia favorita.





Se me hace que vas muy ligera, ¿no?... -, me dice él.


Ahora te aguantas, cabrón-, le respondí coqueta.


Sí, vas así porque te gusta que te digan de cosas en la
calle, te gusta mover las nalgas para que vean lo caliente que eres,
cabrona… -


Y a ti te encanta que me digan cochinadas, te excita ver
como muevo el culo delante de otros y que me comporte de lo más puta… Te
enciende saber que te casaste con una vieja muy piruja que le dará las
nalgas a quien se las pida-, le dije.


¡Ahhh!... -, gimió mi esposo sabiendo que estaba en lo
cierto.


Y hoy, créeme, esta noche te saldrán unos cuernotes como
no tienes idea, pues voy a comer verga, hasta hastiarme; sí, me voy a comer
la verga de otro y haré lo que me pida, todito… -, él se quedó ahí, tal vez
imaginando cosas…





En el colmo de mi putería, llamé por teléfono a mi ex y le
pedí que pasara por mí, a mi casa, que ya estaba lista; mi ex me preguntó que si
lista para todo…





Lista para lo que tú quieras, papito-, le contesté y
colgué.





Mi esposo me veía de hito en hito, no dando crédito a lo que
su querida mujercita se preparaba a hacer.





Te recomiendo que no me esperes despierto, porque no sé a
que horas voy a regresar-, dije cínicamente y aproximándome a él para darle
un piquito en los labios, cuidándome de no despintarme del intenso carmín
que cubría mi carnosa boca.


Te voy a esperar, ansioso-, dijo él más excitado que
nunca, sabiendo que al fin haría realidad sus fantasías.


No te lo recomiendo querido, pues a lo mejor regreso bien
cogida y con ganas de descansar-


No podría conciliar el sueño, solo de pensar las cosas
que harás… -


Querido, solo te pido que no te tortures pues pienso
comportarme de lo más puta posible… -


¿Serás capaz de?... –


Tengo con qué, ¿no?-, dije girándome y dándome una
nalgadita en clara muestra que pensaba darle hasta mi abultado trasero.





En cuestión de minutos llegó mi amigo por mí, salí meneando
mis redondas caderas, subí a su auto, y se enfiló sin pérdida de tiempo al
encuentro de la pasión. Pasadas tres horas, regresé y cuando vi la luz prendida
de la casa, me imaginé a mi esposo observándome por la ventana. Mi ex apagó el
coche y mientras nos despedíamos, tuve la osadía de bajarme hasta el bulto de su
bragueta, le saqué la verga y se la empecé a mamar, sabiendo que mi esposo ni
pestañaba tratando de ver la fenomenal mamada que le estaba dando a ese macho.



Mi ex se vino en mi boca y en lugar de tragarme su leche, me
quité la tanga y eché todo su semen en ella, después, con la misma prenda, le
limpié su verga y le di un besito de despedida. Me bajé del carro y entré a la
casa. Mi marido estaba en la sala, lo saludé y le di un besote en la boca para
que perciba el olor a semen que aún traía en la boca.




¿Cómo te fue?... -, me cuestionó.


¿Qué te diré?... Súper bien, es todo un macho y aguanta
bastante-, dije al tiempo que le aventaba mi tanga en la cara aún llena de
esperma y me fui a la recámara.




Él al sentir mi prenda muy húmeda y llena de leche, se dirige
al cuarto y me pide que le cuente todo. Me desnudo, me tiendo en la cama le abro
las piernas y le digo:




Para que te cuento mejor compruébalo-, mi esposo dirigió
la mirada a mi vulva, viendo como la tenía de rozada, excretando fluidos de
ella en clara muestra de la tremenda joda que me dieron.




Al notar cómo escapan los jugos de mi vagina, levanto las
piernas y le digo:




Mira mi rey, cómo me escurren los mocos de otro,
¿quieres?... -, y me llevé los dedos a mi cuca y después a la boca.




Levanté aún más las piernas y le dije sonriente y coqueta…




¡Ay papi, mira mi culito!, también me dio por ahí… ¿Ves
cómo me escurre su semen?... -, mi esposo estaba anonadado, pues nunca se
imaginó qué tan putona le iba a resultar.




Continué mostrándole mi cuerpo, con las claras muestras que
había dejado mi antiguo novio, y mientras me insistía que le contara cómo fue
todo, seguí mostrándole las mordidas y moretones en mis pechos y nalgas… Mi
pareja a cada demostración que le hacía, se sobaba la verga, que estaba que
reventaba de lo caliente que la tenía.



Si realmente quieres saber como fue todo, me vas a tener
que mamar la panocha y mi culo, y tragarte todo lo que otro me echó-, dije
en el tono más sensual que pude.




Él no lo pensó dos veces y se abalanzó sobre mí, yo excitada
como perra en celo, le dije:




Anda mi vida, cómete su leche como yo me la comí
también-, apartó mis pelitos dejando mi vulva expuesta y sentí los primeros
lengüetazos en pleno clítoris…




Cerré los ojos sintiendo como mi esposo, prácticamente
escarbaba hasta el fondo de mi cueva. Abrí lo más que pude las piernas, mientras
él se encargaba de abrir mis pétalos lamiendo una y otra vez el elíxir que
manaba de mi concha.




¡Ahhh, mi rey, tienes unos mega cuernos como no tienes
idea!… Fui su puta papito, su hembra, fui toda suya… -




Me hizo girar un poco para quedar de lado, admiró el chupetón
que traía en mi nalga izquierda y posó su boca de la misma forma que mi amante
lo había hecho cuando me dio el mordisco; mi esposo aprisionó suavemente con sus
dientes la tersa piel de mi nalga, en el mismo sitio que lo había hecho mi
amante. Exhalé un quejido de placer cuando hundió el rostro entre mis carnosas
pompas, buscando mi arrugado culito para lamerme también ahí. Se dio cuenta que
lo tenía más abierto de la cuenta, pues no era para menos, pues la gruesa reata
que me metieron, tenía que dejar huella… Después de la mamada, se incorporó con
la cara impregnada de mis jugos y presa de la excitación, me hundió su verga
hasta el fondo de mi panochita.




¡Así quería tenerte, cabrona, bien cogida por otro
macho!... –


¡Lo hice papi, pude hacerlo!... Me tragué otra verga que
no fue la tuya y lo disfruté muchísimo… Me siento bien puta y quisiera
gritarlo… -


Hazlo hija de la verga, grita como cuando estuviste con
él… -


¡Aghhh!... –




Dándome mis buenas arremetidas, me siguió conminando a
desembuchar todo…




Me cogió como nunca, inundó los huequitos que tanto
adoras… Me nalgueaba una y otra vez, y yo como puta descarada, le pedía más
y más… ¡Papi, tiene una vergota riquísima y cada que podía, se la mamaba
para sentir mi boca llena de su falo!… ¡Ay mi vida, quiero seguir cogiendo
con él, quiero que me des permiso para verlo siempre; por favor papito, lo
necesito… Te prometo que siempre traeré mi conchita llena de su crema, cómo
sé que te gusta!... –




Mi esposo se apretaba la verga para no vaciarse, hacía
verdaderos esfuerzos para contener la eyaculación y sus rictus eran la clara
muestra que estaba disfrutando de las puterías de su querida esposa; pero me
imploraba que le contara más y más… Yo entre gemidos le empecé a contar:



Me llevó a un bar, donde me acomodé muy coqueta junto a
él y empezamos a charlar, él comenzó a tocarme el hombro, y noté cómo que
iba bajando la mano poco a poco… Por el ruido de la música estábamos muy
juntos, para escucharnos y fajar… Su dedo lo fue bajando hasta mi pezón, que
ya estaba duro y parado, me lo empezó a tocar y a jalar suavemente, al
tiempo que nos veíamos a los ojos… Me mordía los labios pues las caricias en
mis pezones no cesaban y sentía latir mi vulva… -




o ¡Qué pinches chichotas tienes-, me dijo.


o Para que te termines de criar-, le respondí.




Bajé la mano hasta tocarle la verga que ya estaba tiesa.
Nos besamos y nuestras manos ya no tuvieron sosiego… Me dijo que me sentía
muy diferente, que había cambiado mucho que parecía… Hizo una pausa yo le
complete la frase:




¿Una puta?... -, si me dijo, a lo que le contesté: -
Si y esta noche quiero ser tu puta, trátame como tal, como una golfa-, y
cuando me dijo que si ya quería que nos fuéramos al hotel, le dije que
si…




Nos metimos al cuarto y me dijo:




Nena, enséñame lo que tienes para mí, quiero ver la
hembra rica y cachonda que llevas dentro… Quiero que me demuestres qué
tan cachonda eres, qué tan puta te ha vuelto tu marido… -


Te equivocas papito, lo putona lo traigo en la sangre
y mi maridito, seguramente a estas horas estará viendo futbol o pensando
en la inmortalidad del cangrejo… -


Eres una puta… -, exclamó.




Me levanté la falta, mientras él deliraba por tenerme:


Tienes una puchita muy jugosa… -


Espera probarla, pues sigo tan apretadita como cuando me
cogías…


Me desvistió como loco, me arrancó la blusita y le
encantó que no trajera nada debajo. Me acostó y me pasó la verga por todo el
cuerpo, que por cierto, la tenía muy dura, gruesa, larga y cabezona como a
mí me gustan; de verás que me dio muchísimo placer volver a tenerla. Cuando
llegó a mi panocha me dijo que la tenia muy hinchada y me la dejó ir de una
manera brusca pero deliciosa…


Fue incrementando la velocidad de sus embestidas,
mientras me preguntaba que si me gustaba…


¿Te gusta, te gusta perra, cómo te estoy limando?... –


¡Oh, papi, cógeme hazme sentir una verdadera puta!... –


Después me volteó y me puso en cuatro, separándome las
piernas y afianzándose a mi cintura. Me la metió otra vez, mientras yo gemía
de placer, sin parar, sin darme tregua… Su brusquedad me excitaba, así como
cada palabrota que decía sobre ti y sobre mí, sobre los cuernotes que te
estaba fabricando… Estuvo bombeándome hasta que no pudo más y se vació
dentro de mi gruta…



Fue riquísimo sentir otros líquidos diferentes a los
tuyos… -, le dije a mi marido.




Después, continué relatándole lo vivido.




Dejé que reposara un rato y le empecé a mamar la verga,
pues me tenía loca ese pedazo de carne. Cuando la tuvo tiesa otra vez, me
puso en cuatro, separó mis nalgas y me escupió el ano para lubricarlo. Me
puso la cabeza de su verga en la entrada de mi culo… -




o Párteme el culo, papito, es tuyo… -




Y la empezó a meter poco a poco, hasta que al fin la tuve
toda adentro. Mis gemidos eran berridos de placer…



 


En este momento mi marido explotó en mis entrañas, yo fui
presa de otro orgasmo tremendo, ya que el estar recordando como me había cogido
mi ex y el que mi esposo se viniera dentro de mi panocha previamente llena de
otro semen, fue sensacional. La experiencia vivida me gustó y me hizo cambiar,
ahora cada que puedo salgo a coger con mi ex y le cuento después a mi marido,
pero, ¿saben?, me causa morbo el que me coja otra persona sin que lo sepa mi
esposo; tal vez puedas ser tú si eres un buen macho. Escríbeme, ya sabes cómo me
gusta que me tomen, dime en lenguaje fuerte como me lo harías, dime que tan puta
me quieres, pero también mándame fotos. Busco hombres guapos, no gordos y con
una verga de 25cm; la quiero ver bien parada y si me gustas, te mando mi número
de teléfono para ponernos de acuerdo, ¿ok?...



Susana


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