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Relato: Elvira y Yo
Esta historia sucedió hace 2 años aproximadamente y es real,
por lo que los personajes no son exhuberantes mujeres o amantes incansables,
pero si hombres y mujeres que viven una experiencia muy exitante y que deseo
compartirla con ustedes.
Todo empezó de un mensaje equivocado que llegó a mi teléfono móvil, en él me
saludaban por mi cumpleaños, al leer el mensaje respondí agradeciendo el
detalle, pero que seria bueno que firmara su mensaje, al cabo de un minuto una
voz femenina, me llamó y me dijo que le había enviado un mensaje a su móvil y le
expliqué todo, al principio ella dudo de mi versión, pero finalmente me dijo que
seguramente se había equivocado. Su voz me pareció muy atractiva, ella se
despidió, al cabo de 5 minutos de estar pensando en esa voz, le escribí y le
puse: tienes una voz muy hermosa, y tú debes serlo más, y sin pasar más tiempo
recibí su respuesta: tu voz también es muy varonil y fue como empezamos en un
intercambio de mensajes por móvil.
Los próximos 5 días a la misma hora, nos enviábamos mensajes y le pedí el número
de su casa y me lo dio, sería como las 11 pm y la llamé, nos quedamos
conversando como 3 horas y así fueron los próximos 3 noches, conversábamos
de todo los temas y definitivamente el tema sexual también había sido abordado,
me dijo que se había separado de su esposo hace tres años y no había tenido una
pareja desde ese entonces.
Una noche le envié un mensaje y no me respondió y la llame al celular y tampoco
lo hizo, cuando la llame a su casa su sobrino me dijo que estaba en la ducha que
la llamara en 5 minutos, no fue necesario porque ella me llamó, me dijo que
prácticamente la había sacado de la ducha y que aun tenia el cabello mojado y
estaba en toalla, le dije que si gustaba la podía secar, ella sólo sonrió y se
fue a poner una bata, al regresar le pregunte que se había puesto y me dijo que
sólo una bata y una truza, le pregunte si siempre dormía asi, me dijo que
usualmente lo hacia en camisón, y sólo en verano y cuando no estaban sus hijos
lo hacía en truza, le pregunte por la forma de sus senos y de su cuerpo y ella
con algo de pudor, empezó a describirlos, le dije si los estaba viendo ahora y
ella me dijo que tenia la bata cerrada por lo que le pedí que la abriera, y así
lo hizo, con el riesgo de que alguien bajara, ella empezó a hacer lo que yo le
pedía que hiciera, se acarició el cuerpo y los senos, los pezones los tenía
erectos, y la humedad había inundado su sexo. Le pedí que se pusiera de
pie y dejara caer su truza y ella lo dudó, pero lo hizo, en esos momentos
me colgó, al día siguiente me llamó y me dijo que habíamos sido muy atrevidos,
porque su cuñado había bajado y apenas tuvo tiempo de esconder la truza debajo
del mueble y se cerró la bata, pero al parecer él había visto algo más, porque
cuando ella buscó su truza al día siguiente, no la encontró, ella no preguntó
porque le dio pena, pero veía en la mirada de su cuñado cierta malicia. Fue así
que le pedí conocernos. Al principio dudo, pero después le gustó la idea.
En esa época yo estaba muy estresado con el trabajo de la oficina y nos
encontramos a la hora del almuerzo, al verla me pareció muy atractiva, pero algo
me llamo la atención, ella tenía marcados rasgos orientales y se veía algo mayor
que yo, cosa que no me importó. Ese día estaba muy nervioso por esa cita y sobre
todo preocupado por mi trabajo, en sí no fue un buen comienzo. Fue tan mala esa
vez, que ella al despedirse me dijo que me vía mucho más tímido en persona que
por teléfono, y que le gustaba el Carlos atrevido que era por el teléfono, yo me
quede mudo.
Al cabo de una semana, había entregado mi informe y pude visitarla por la
noche, llegué a su casa en mi carro y la llame, le dije que quería verla y
ella salio, nos fuimos al sunset, un lugar donde sólo van las parejas, al
cabo de media hora de conversación, sus ojos orientales me cautivaron, y la
besé, y la seguí besando con mucho deseo, y ella se dejó besar, mis labios
recorrieron sus labios y su cuello, mis manos recorrieron su cuerpo y
desabotonaron su blusa dejándome contemplar sus pequeños senos, los cuales bese
frenéticamente, mis manos se dedicaron a intentar bajar su pantalón, en ese
momento su móvil sonó, era de su casa, su hija no se sentía mal y tuvimos que
regresar, ambos estabamos exitados, pero teníamos que postergarlo, al despedirse
me dijo que le hubiese gustado hacer el amor conmigo.
Al cabo de dos días quedamos en salir, y esa noche conocí el placer de su piel,
su manera de amar, su entrega fue divina y sublime, hicimos el amor una y otra
vez, nuestra entrega fue mutua, mucho erotismo pero por encima de todo una
complementación de dos cuerpos y dos almas. Ya desnudos descansando en la
cama ella me reveló su edad, me dijo que tenia 40 años y yo con 28, nunca le
había preguntado su edad, porque en realidad ella me gustaba no me importaba su
edad.
Esa noche ella me dijo que se entregó a mi por tres motivos, uno porque sentía
algo por mi, había logrado conquistarla, dos porque la había echo sentir una
mujer atractiva y podía realizar algunas fantasías sexuales que en su matrimonio
no habría podido hacer y tres porque en un mes viajaba a España para
reunirse con su ex, si bien su relación no funcionó sus hijas
necesitabas un padre y ellos quería verlo.
Esa fue el primero de 5 encuentros más, cada cual más apasionados y creativos
que el anterior, lo disfrutamos mucho.
Ella me escribió y nos comunicábamos por chat, descubrimos en el cibersexo una
opción de explorar nuestra sexualidad, pero por motivos de horarios y de tiempo
con su familia dejamos de hacerlo, ahora uno que otro mail nos mantiene
comunicados, ninguno de los dos olvidamos lo que vivimos.