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Relato: Noche de bodas de una adolescente


 


Relato: Noche de bodas de una adolescente

  

ME CASARON CON DON AQUILIANO A LOS CATORCE



MARZO DE 2005



Estoy abrazada a Dani…


Ufff… Ha sido fantástico, una vez más…


Los dos estamos sudando, él está sobre mi cuerpo, los dos
estamos agotados, nos cuesta respirar.


Me gustaría que el tiempo se parase cuando Dani tiene su pene
dentro de mi cuerpo, cuando se mueve frenéticamente metiendo y sacando su polla
de mi vientre, cuando me muerde el cuello y me chupa los pezones…


Me siento transportada a un mundo diferente, un mundo en el
que las cosas son como a mi me gustaría que fuesen…


Dani y yo hemos entrado en la habitación de la buhardilla del
caserío a las diez de la mañana, como siempre hacemos cuando Aquiliano marcha a
la capital, a hacer gestiones con abogados y administradores sobre asuntos de la
finca…


Ahora son las dos de la tarde… Dani estaba muy quemado
esperando poder follar de nuevo conmigo, lo hemos hecho tres veces hoy, y cada
vez me ha dado más placer, cada vez ha sido más lento y tierno.


Aquiliano suele volver en el Tren de Alta Velocidad de la
noche, y desde la estación retorna a la finca en su coche que deja allí
estacionado.


Aunque a veces me llama y dice que no vuelve hasta el día
siguiente, que los asuntos que ha de resolver han de continuar todavía. Yo sé lo
que pasa esos días, en realidad se queda a dormir con alguna de las chicas que
conoce en las casas de putas que frecuenta en Madrid. Yo creo que a veces va a
la capital sólo a eso, que el tema de los negocios de la finca que ha de
resolver es un cuento, los administradores y abogados que tiene son muy
eficientes y no le necesitan para nada.


No me importa, porque entonces Dani ocupa su puesto en
nuestra cama de matrimonio toda la noche. Dani dice que no lo entiende, que yo
estoy mucho más buena que cualquier putita que mi marido, Aquiliano, pueda
conocer en la capital. Y, cuando me miro en el espejo, desnuda, estoy de acuerdo
con Dani.


Dani es el único sobrino y familiar de mi marido, Aquiliano.


Hace unos días que se me ha retrasado la regla. Tal vez estoy
embarazada de nuevo, voy a hacerme la prueba. Lo más divertido es que, si lo
estoy, tanto puede ser el padre mi marido, Aquiliano, como Dani.




 


 


JUNIO DE 2000



1.


Esta es la historia de mi primera vez, fue hace cinco años,
cuando tenía 14.


Yo estaba acogida en un Centro Hogar, un internado de
protección fuera de la capital de la provincia, desde que mis padres murieron en
un accidente y mis tíos vivían lejos, aunque tal vez en el futuro fuese a vivir
con ellos.


En ese tiempo yo estaba en Secundaria, Había una Directora,
doña Victoria Andrea, que me ayudaba bastante, con la que hacía mis trabajos y
tareas.


Un día conocí a su hermano, Aquiliano, un hombre como de 55
años con cara de duro y muy robusto, entre fuerte y gordo, con olor fuerte a
colonia, desde la primera vez que le vi me trataba muy bien, siempre me invitaba
a las fiestas en su hacienda en el campo, aunque yo no podía salir del
internado.


Sólo una vez, en una fiesta de la patrona del pueblo, fui
acompañando a doña Victoria Andrea y dos educadoras más. Yo ya tenía mi cuerpo
muy bien formado, y me parecía que los ojos de Aquiliano se escapaban hacia mí,
me parecía que sus ojos brillaban cuando me miraba. Alguna vez me tomaba de la
espalda disimuladamente y ponía sus manos más arriba de la cintura.


El hecho es que, poco a poco, el fue apareciendo cada vez más
por el centro, a ver a su hermana, doña Victoria Andrea, pero siempre se las
arreglaba para hablar un rato conmigo y mirarme. La verdad es que yo estaba
harta de estar encerrada en el internado, era de las pocas que casi nunca salía,
no venían familiares a buscarme, y no me desagradaba hablar con Aquiliano. A
decir verdad deseaba que doña Victoria Andrea volviese a llevarme con ella
cuando fuese a la hacienda de su hermano a visitarle.


Y un día la Directora dijo que quería hablarme de cosas
personales.


Me habló de su hermano, Aquiliano. De que había enviudado
hacía cuatro años. No había tenido hijos. Los familiares eran sólo un sobrino de
once años, Daniel, que vivía con él en la finca. De que su hermano llevaba desde
que enviudó una vida irregular que a ella le angustiaba mucho.


Ella no lo dijo tan crudamente, pero entendí que era un
habitual de aquellas mujeres que se venden, las putas. También me habló de que
había tenido recientemente algún problema en el pueblo, por haber tenido alguna
relación con una chica del pueblo casada con uno de sus aparceros. Y así me fue
explicando cosas, hasta que llegó al tema principal.


Ella le decía a su hermano que tenía que moderar su vida, que
tenía que comportarse mejor, que no debía dar mal ejemplo en el pueblo. Él le
decía que no podía estar sin una mujer. Ella le había dicho que se volviese a
casar. Entonces, su hermano le dijo que se había fijado en mí, decía que yo era
una buena chica y muy guapa, y le había dicho a ella que me preguntase si me
quería casar con él.


Me quedé sorprendida, y mi corazón se aceleró. No lo
esperaba, aunque la verdad es que no se si me sorprendió mucho, yo me había dado
cuenta de cómo Aquiliano me miraba. Era un hombre mayor, un campesino rico, y se
quería casar conmigo…


Pero al mismo tiempo, aquello significaba que saldría del
internado, que no tendría que hacer más lo que me decían las monitoras, que
tendría mi propia casa, a cambio, ya lo sabía, que Aquiliano, como sería mi
marido, se acostase conmigo cada noche y me metiese "aquello" en mi cuerpo…


Le pregunté doña Victoria Andrea qué pensaba ella, aunque ya
lo sabía, sino no me lo habría propuesto. Efectivamente, me dijo que aunque
nuestra edad era muy diferente, yo era una chica discreta y decente, y podría
cuidar a su hermano y a la casa, que después quedarían para mí, incluso la parte
que le correspondía a ella, me dijo, ya que tampoco tenía descendientes.


Me dijo que yo podría hacer que su hermano abandonase la vida
disipada que llevaba desde que enviudó, ya que, me dijo, lo que necesitaba
Aquiliano era tener en casa lo que estaba buscando fuera. Si estaba casado con
una chica como yo, volvería a ser la persona de orden que siempre había sido. Y,
me dijo, aunque tuviese que estar con mi marido, siempre sería más libre que
allí en el centro.


Y ella sabía de cuando yo la había acompañado a la hacienda
familiar, que me gustaba la casa de ellos, que era muy grande y bien decorada, y
rodeada de cuadras, corrales, campos de cultivo, viviendas de aparceros y
jornaleros… Ahora, era verdad que su hermano tenía muchos más años que mis
catorce, o sea, que yo lo había de pensar y decidir…



2.



Había poco que decidir…



La boda se celebró en la capilla de la hacienda. Aquiliano
gestionó los permisos necesarios por ser yo una menor, y doña Victoria Andrea,
como tutora legal dio su consentimiento a mi enlace con su hermano. De hecho,
hasta el día de la boda, pocas veces, prácticamente ninguna, hablé a solas con
mi futuro marido, ya que siempre había doña Victoria Andrea u otras profesoras
del centro.


Pero la mirada de Aquiliano, ahora ya era sonriente cuando
estaba conmigo, me observaba fijamente, sonreía, yo notaba cómo me desnudaba con
la mirada, sabía, lo adivinaba con toda seguridad, que se imaginaba a si mismo
en la cama conmigo, sabía que pensaba en la noche de bodas, sabía que él se veía
a sí mismo metiéndome aquello en el vientre…


Y no era para mi una sensación extraña, aunque era un hombre
mayor, yo también pensaba ya en las noches en aquello, y no tenía la sensación
de asco de las primeras veces que me había pasado aquella idea por la cabeza,
no, era algo inquietante, casi me excitaba, o, mejor dicho, me tocaba pensando
en Aquiliano estirado desnudo encima de mi metiéndome aquello en el cuerpo, me
tocaba imaginándome a su boca, que olía a alcohol y tabaco aplastando mis
labios…


Y cuando él, con disimulo, delante de su hermana o de otras
educadoras, me agarraba por la cintura o ponía su mano en m hombro, me
estremecía… Y un día, poco antes de la boda, me dio, disimuladamente, un
pellizco en el culo que me hizo ponerme colorada…



Los últimos invitados se habían ido. Estábamos solos en la
casa, la familia que hacían de criados vivía en una casa pequeña situada a unos
cien metros, cerca de las cuadras.



Yo me fui al cuarto de matrimonio, era la primera vez que iba
a dormir en él, no me cambié, pero me desabotoné los dos botones superiores de
mi blusa, por lo que dejaba ver bastante de mis pechitos, me sentía algo
excitada, la bebida que tomé en la fiesta de boda me había hecho mucho efecto,
yo no estaba acostumbrada a beber…


Me sentía cada vez más excitada, fui al baño a mojarme la
cara, pero allí estaba Aquiliano, no me hacía aún a la idea de que era mi
marido, no imaginaba yo que me haría a la idea muy rápidamente, cuando él
roncase estrepitosamente durmiendo desnudo a mi lado, después de haberme follado
por primera vez…


Sí, él estaba cambiándose, me acerqué e inconscientemente me
agarre a él para no caerme, la bebida ya he dicho que me había afectado mucho,
después reaccione, y le pedí perdón y me fui a mi cuarto, después el llego a mi
cuarto, me dijo que yo le gustaba, que estaba muy buena, yo le oí como si todo
fuese un sueño, me quedé mirándole como una tonta, entonces me tomo por los
hombros y me besó, fue un beso violento, nuestras lenguas se enredaron, después
me desnudó, sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo, me quedé sólo con las
braguitas, y él se quito la bata, me recostó en la cama y me besaba mis pechos,
al mismo tiempo que su mano me acariciaba entre las piernas.


Después me preguntó si quería pasármelo bien, yo le dije que
si, pero no sabía qué quería decir él, entonces todo fue como en una revista
guarra que vi una vez a escondidas en el internado, que había traído una de las
chicas, lo primero que vi fue que él estaba completamente desnudo, se acababa de
bajar los calzoncillos, se arrodilló encima de mi…


Le vi el pene, era gigantesco, parecía un chorizo, hizo que
lo cogiera con mis manos y que se lo moviese, primero me dio algo de asco pero
luego me parecía estar jugando, sentía una sensación de excitación, él olía a
colonia, a tabaco, a alcohol, pero aquel olor parecía gustarme, su pene se
endureció aún más, tenia que usar las dos manos para movérselo, puesto que era
muy grueso y con una sola mano no lo podía tomar por completo; él me besaba y me
tocaba…


Yo le dejaba hacer, me gustaba sentir que estaba jugando con
mi cuerpo, tocándome por todas las partes, entonces noté como Aquiliano, poco a
poco, lentamente, me bajaba la braguita hasta sacármela del todo, yo, asustada
lo miré a los ojos y me dijo: -lo haces muy bien, Silvia, eres una chavala
súper, creo que te voy a follar ya mismo… -


Al escuchar eso me excite al tiempo que sentía una sensación
de terror! Iba a ser mi primera vez, noté que me faltaba respiración, que tenía
que marcharme de allí, intenté moverme, pero él me sujetó fuertemente contra las
sábanas, él sonreía, yo me movía y a él le encantaba, parecía excitarse mucho
sujetándome mientras yo me movía para escapar de su abrazo, aplastó sus labios
en los míos y estuvo un largo rato besándome paseando su lengua por mi boca
mientras me apretaba los pechitos…


Me mordía el cuello, me pellizcaba el culo, me apretaba el
sexo, hasta que al final dejé de resistirme, y, no sé cómo, me di cuenta de que
le había abrazado, que dejaba que me besase y me mordiese, y que el peso de todo
su cuerpo descansaba en el mío, aplastándome, casi sin dejarme respirar…


Él sudaba y me movía, y me dijo: -ahora, pequeña, ahora, sí,
ahora, verás como te gusta, siente como te entra- y noté que ahora él me estaba
metiendo el pene en mi vientre, sí, había empezado a entrar en mi vagina, poco a
poco pero iba entrando y sentí que el había topado con algo que me dolió al
sentir la presión, su rostro cambió de una manera extraña…. Mucho más excitado y
dijo; -Ah!! Nena, prepárate, te la voy a meter toda, te voy a desvirgar
ya….!!!!- a lo que le conteste como pude, intentando resistir al darme cuenta de
lo que realmente estaba pasando, que aquel tío, que ahora era mi marido, me la
estaba metiendo, que no era un juego: -Noooo! Por favor!!!, Déjeme, nooo!!!
...Aaaaeeeeeiiiiiiiii…!!!!!!-


Sentí un gran pinchazo en mi vientre, como si una lanza me
estuviese cortando por dentro, mientras notaba que el pene de Aquiliano, mi
marido, se metía completamente en mi vagina, que aquella cosa tan enorme se
había metido completamente en mi cuerpo.


Me había quitado la virginidad, comenzó a moverse
salvajemente, sin importarle mi sangrado y mis gritos, era un dolor muy fuerte,
comencé a llorar y gemir, y mi cuerpo se tensó, el se detuvo un momento,
jadeando y babeando, y me dijo: -tranquila, esto es normal, solo aflójate,
relájate, porque si no te puedo hacer mucho más daño, niña, parece que eres algo
estrecha…-


Yo, aterrorizada de pánico obedecí y me quedé quieta, sin
resistirme, dejándole hacer lo que quisiese con mi cuerpo, él se movía como una
bestia salvaje encima de mi, jadeaba, gritaba, aullaba, hasta que, aunque la
penetración era muy dolorosa, yo, sorprendentemente, comenzaba a sentir un gran
placer…


Entonces sentí como inundaba mi vagina un líquido muy
caliente, a borbotones, un líquido viscoso y ardiente, al tiempo que
experimentaba un desconocido y terrible gran placer, muy superior a cuando me
tocaba el sexo yo sola, que me hizo gritar, él, aunque ya había dejado de
gritar, también lanzó un gemido de satisfacción, con lo que anunciaba la
culminación.


Se quedó encima de mi, aplastándome con su peso, inundándome
con su sudor y sus olores, mientras yo noté que él iba sacando su pene del
interior de mi vagina, y se fue separando de lado hasta quedarse a mi lado,
respirando con dificultad, igual que yo, , mientras me agarraba por la cintura y
me acercaba a él. Estuvimos así un rato bastante largo, y él acariciaba mi
cuerpo, ninguno de los dos hablaba.


Tiempo después, tal vez después de una hora, cuando me di
cuenta, sorprendida, que su pene estaba otra vez duro, tieso, enorme.


Entonces, de pronto, me giró y me agarró por la espalda, me
sujeto con una mano un pechito y con la otra mi vagina, entonces sentí con
tremenda sorpresa como su gran pene se iba introduciendo por mi culo, yo sentía
como se metía con dificultad, le costaba, pero entonces puso algo que parecía
jabón o crema de afeitar en mi culo, y de pronto, oooooohhh!!!!, otra violenta
penetración, sentí que me desmayaba, pero el me sostenía, ahora venia lo peor,
me levanto de los pechos dejándome caer hacia atrás empalada en su inmenso pene,
me tiraba hacia detrás y hacia delante, me levantaba y me dejaba caer, era
impresionante!!


De pronto sentí que algo caliente me invadía por dentro, se
estaba corriendo en mi culo, yo noté después, al cabo de un rato, asombrada, que
él, sonriendo cínicamente, acercó su cara a la mía y me besó apasionadamente en
los labios.


Creo que me di cuenta entonces que Aquiliano me había
desvirgado, que me la había metido dos veces, que yo estaba preparada para lo de
adelante, sabía lo que pasaría aunque me dolió, pero no me imaginaba lo de
detrás, no sabía que al que ahora era mi marido también le gustaba meter aquello
en el culo de las chicas…


Así que esa fue mi primera vez, por delante y por detrás.


 



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Relato: Noche de bodas de una adolescente
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