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Relato: Yo 17 y mi hermano 14


 


Relato: Yo 17 y mi hermano 14

  

A LOS 17 MI HERMANO DE 14 ME INICIO POR ATRAS


Hola, hace poco encontré esta pagina y me sorprende que haya
tantas chicas que tuvieron relaciones con sus hermanos, yo también la tuve
aunque solo una vez. En esa época yo tenía 17 años (hoy tengo 21), y mi hermano
Antonio 14 recién cumplidos. No soy reina de belleza pero sí soy guapa, delgada
y con bastante interés por andar siempre cool . Mido 1,69, cabello negro, ojos
almendrados y, para mi suerte, saqué los senos a la familia paterna y luzco
hermosos pechos talla 36, cintura pequeña y trasero redondo y firme. El, aunque
ya me pasó (hoy mide 1,81) media en esa época 1,67 y pesaría 48 kilos, flaco
como él solo, eso sí, desde pequeño fue guapo.


Nosotros vivíamos en Trujillo, pero yo viajé a Lima a
estudiar la secundaría, justo estaba en quinto año. Era julio y me tocaban
vacaciones de medio año, así que aproveché para viajar a casa de mis padres y de
paso celebrar el cumpleaños de Antonio. El y mi tío Andrés fueron a recibirme al
aeropuerto, cuando lo ví, no lo creía, el verano pasado era un niñito, hoy era
todo un jovencito, " Pero qué tenemos acá, mi hermano ya es un hombrecito" le
dije y lo abracé muy fuerte de la emoción, él se incomodó, creo que sintió mis
senos muy pegados a su cuerpo y eso le desagrado.


Camino a casa, mientras el tío Andrés manejaba, Antonio me
contó cosas suyas… que aún no tenía enamorada pero una chica le gustaba, que lo
convocaron para la selección de fútbol de su colegio, que quiere ser médico,
etc. Como buena hermana escuchaba, luego acomodé mi cabeza en su regazo y traté
de dormir. Dormitaba cuando sentí un pequeño bultito y me asusté, rápidamente me
incorporé y él se hizo el desentendido. "Así que tus hormonas ya despertaron…
vamos a ver cuánto aguantas" pensé para mis adentros. Le sonreí y volví a
recostarme sobre él.


Al día siguiente fue su cumpleaños, vinieron familiares y
amigos, también sus amiguitas, claro, en ese momento sentí nostalgia, al verlas
recordé eas etapa en donde andas confundida, tu cuerpo cambia, empiezan a
atraerte los chicos y sueñas con un príncipe azul.


Otra vez le di un gran abrazo a Antonio, coloqué mis pechos
muy pegados a los suyos y comencé a hablarle de la nueva etapa de su vida y ese
tipo de cosas, notaba su incomodidad pero muy cruel alcance a decirle al oído,
"Oops, no traigo sujetador, me iré a poner uno porque me da frío en mis
pechitos", sonreí coquetamente y me fui. Eso lo perturbó, de lejos lo miraba y
no podía aguantar la risa. "Qué mala soy", me repetía.


Los días siguientes transcurrieron con la misma picardía de
mi parte. "Ay hermanito, alcánzame mi toalla para salir de la ducha… pero no
mires ah, que estoy calatita", eso lo mataba. O si no, "Ay, como me molestan
estos pelitos… es que ayer me depilé", le decía mientras me sobaba el pubis
sobre mis blue jeans. Lo miraba de reojo, el trataba de no mirarme pero su
curiosidad era mayor.


El viernes por la mañana entré a su cuarto y le dije,
"levántate dormilón, y me arrojé sobre él, tuvimos una guerra de almohadas, no
se rendía, así que lo envolví con mis piernas por su cintura y le decía,
"ríndete, ríndete…", Sacó fuerzas de no sé donde y se liberó. Me sacó a
empellones de su habitación y me dijo que era una idiota. Cuando cerraba la
puerta vi otra vez su bultito… Traía loco al mocoso.


Esa tarde vino a verme Alonso, un chico de Trujillo con el
que salí durante el verano, charlábamos tranquilos en la sala, mi padre estaba
en la oficina y mi madre en su habitación. El me cogió una mano y me dijo para
volver porque me extrañaba y un amor así no podía morir. Era todo un galán y me
convenció. Nos besamos y acariciamos tiernamente, sentí sus manos sobre mis
nalgas y creo que me excite, de pronto me dijo, "quiero sentirte chela, tienes
un cuerpo tan bello", eso me paralizó, acaso estaba loco. "No tontita, no te
digo para hacerlo ya, pero te bajas el pantalón hasta las rodillas yo hago lo
mismo y me sobo con tus nalgas quieres, mi amor" la idea me gustó pero le dijo
para hacerlo sin bajarme los pantalones. Aceptó y era increíble sentir ese
bultazo entre mis nalgas, queriendo traspasar mis pantalones, él se movía
rítmicamente y yo lo seguía, me dejaba llevar por él, con sus manos me sobaba a
la altura de la vagina, y se movía cada vez más rápido, creo que tendría por fin
un orgasmo sin masturbarme, todo estaba de maravilla hasta que escuchamos un
ruido…era Antonio que llegaba de la calle. Alonso se despidió rápidamente con un
beso y se marchó. Yo corrí a la ducha.


No paraba de pensar en lo que hicimos y odié a Antonio. "Ya
vas a ver mocoso… por tu culpa me quedé con las ganas". Ese viernes nuestros
padres viajarían a Chiclayo a una fiesta y pensaban regresar al día siguiente,
me dejaron las llaves y se marcharon. Esta noche cobraría mi venganza.


Ocho de la noche. Desobedeciendo a los viejos, no cenamos. A
las nueve veíamos la tele despreocupadamente, yo estaba tirada en el sofá grande
y él en el otro. Como no había nada bueno, comenzamos a charlar. "O sea que
nunca has besado, pequeño… no sabes lo que te pierdes, es tan rico sentir otros
labios, sentir una lengua tibia entrando en tu boca…mmm. Me gusta tanto que los
chicos me besen. Sabes qué en Lima…"


-Ya cállate- me interrumpió-solo hablas de eso todo el tiempo


-No es cierto, recién te lo digo-me defendí


Nos callamos y rompió el silencio abruptamente. "En el
dormitorio de papá hay una cinta de video que dice XXX", y no agregó más nada
como esperando respuesta. "Vaya, vaya el mocoso está aprendiendo" pensé. Juro
que no iba a decirle nada, que se quede así, esperando. Pero no aguanté.


-Quieres ver la peli… Yo tengo la llave del cuarto - le dije


-No sé, nunca he visto una - respondió


-Ni yo… cómo será no…mmm. Déjame ver si la encuentro- Dicho
esto subí, abrí la puerta y encontré la cinta.


Cerramos ventanas y cortinas, apagamos todas las luces para
evitar ser interrumpidos por visitantes inoportunos. Prendí la tele, la
videograbadora, coloque la cinta… mi corazón latía muy deprisa mientras esperaba
la imagen, lo miraba y el estaba igual, ambos en silencio, esperando las
imágenes de sexo verdadero.


Comenzó. Recuerdo que se llamaba Tatiana, y era sobre una
familia de granjeros, el inicio algo lento, luego una chica, muy linda ella,
conoce a un pianista, tras coqueteos inverosímiles el comienza a lamerle la
vagina, le pasaba la lengua, se la chupaba. Antonio y yo mirábamos atónitos,
luego el personaje se disponía a quitarse el pantalón, ya casi bajaba y zas!
Aparece un partido de fútbol.


-Carajo – grite – no puede ser… no, no – Avancé la cinta y
nada, corrí hasta el final y nada, todo era fútbol. Maldita suerte la mía,
pensé, quería ver una pichula. Yo solo había visto unas fotos con amigas del
cole.


-Ni modo Chela, estamos de mala suerte- dijo Antonio
esperando calmarme


Yo estaba que ardía, sentía que mi cara quemaba, estaba
impaciente. De pronto lo ví, con su bulto entre las piernas y recordé mi
venganza. "No seré yo quien otra vez se quede con las ganas" me dije y hablé
haciéndome la tonta. "Es que yo nunca he visto un pene y tenía ganas de verlo
aunque sea en video"


El se rió burlonamente y me dio más coraje, lo miré a los
ojos y disparé:


-Tu cómo la tienes, ya te salieron pelitos… seguro que no,
debe ser una cosita chiquita-


-Nada que ver, la tengo grande y sigue creciendo- dijo herido
en su amor propio


Yo me reí a propósito. "Si, claro, eres superdotado
hermanito…seguro que es un manícito" dije para que reaccione, a esta altura su
bulto seguía ahí, firme.


-Es normal, como de todo hombre, hace tiempo que deje de ser
niño-dijo casi levantado el pubis para dejar evidencia de lo que decía.


-Anda mentiroso…no te creo y ni siquiera la sacarías para
comprobarlo- argumenté.


-Quieres verla, quieres verla…mira- dijo y se bajó el buzo y
el boxer.


No era enorme, pero estaba bien para su edad, a decir verdad
me sorprendió, calculo que tendría 10 centímetros, eso sí, completamente
erguida, casi pegada en vertical a su cuerpo. "Vaya, vaya… qué sorpresa, ya no
te diré hermanito sino hermanote… y siempre se para ? pregunté.


-Cuando estoy excitado y también en las mañanas-dijo luciendo
con orgullo su aparato


Yo me acerque y la observe, tenía la cabeza descubierta
colorada, sentí su olor, era el mismo que sentí en Alonso cuando se sobaba
conmigo.


-Puedo agarrarla, quiero sabe qué se siente- dije, él asintió
algo inseguro, la cogí como una empuñadura, sentí su calentura, era firme, era
dura, la verdad que era seductor, me preguntaba cómo sería agarra el pene de un
hombre adulto.


"Tienes un pene muy lindo, no sabía que era así, y mira esta
parte, es coloradita, y ese agujerito… ah, por ahí orinas. Y estas bolitas son
tus testículos, que maravilla", lo elogiaba y levanté la mirada, tenía los ojos
cerrados, su boca se veía seca. Mi plan era perfecto, le subiría el buzo
rápidamente y me iría a mi habitación… pero antes quise dar el último golpe.


-Creo que la chica de la película le iba a dar un beso en la
punta- dije haciéndome la inocente y se la besé.


En ese momento dejó escapar un corto gemido, "aah".


Lo volví a besar. Entonces me cogió suavemente de la cabeza y
trato de meterla a mi boca.


-Espera, yo no te haré eso- alcancé a decir y otra vez lo
intentó. "Qué se sentirá" pensé y sin mas ni mas me la metí. Casi me atoro. La
saque rápido. Ahora si me marcharía.


"No seas viva.. yo te mostré la mía, es tu turno". Me dijo el
mocoso. Y tenía razón, era justo, además qué podría pasar. Me quité el blue jean
por completo, traía un calzoncito negro. El se moría… mi corazón empezó a latir
deprisa otra vez, lentamente comencé a bajarme el calzoncito me acerque a él y
dije, "que linda percha, aqui lo colgaré", y puse la prenda sobre su pene más
duro aún.


Me recosté, separé las piernas y le explique. "Esto es la
vulva, estos son los labios mayores y estos los menores, ese hoyito chiquito es
por donde meo, este cavidad es la vagina, por ahí tendré relaciones algún día,
este botoncito es mi clítoris y es muy sensible al contacto, como yo soy virgen
mi vagina esta cubierta por esta membrana que se llama himen"


El tenía la boca abierta, no decía nada, solo se acerco y me
miró de cerca, trató de olerla, sentí su respiración, yo cerré las piernas y le
dije, "eso es todo, me cambiaré y me iré", pero el me detuvo.


-Un momento, yo me dejé tocar- dijo y me mató. Este era un
juego que yo misma había comenzado y ahora estaba acorralada en mi propia
trampa. Era la cazadora casada, pensé unos segundos, separé las piernas y le
dijo, "contaré hasta diez… uno, dos…sentí sus dedos separando mi abertura …tres,
cuatro… qué es eso, ah su lengua… cinco, seis… con razón la chica de la peli
tenía cara de satisfacción…siete…no imaginé que fuera tan rico… ocho…. Ah ah…
nueve… así, así… diez…sigue, sigue, mete toda tu lenguita, lámeme el clítoris…
ay que rico siento… ah, ay…aaaaaaaaaahhhh


El se detuvo un instante, se quito el buzo y el boxer por
completo y se echó sobre mí. Lo envolví con mis piernas, sentí su miembro,
estaba deseosa y asustada.


-Basta- Le dije, esto no puede pasar mejor nos vestimos al
toque y cada uno se va a su cuarto.


El me miró y me beso en la boca. Sentí sus labios vírgenes,
sentí su lengua con sabor a mis propios fluidos… estaba bañadita por fortuna. Me
besaba con mucha pasión y tuve que calmarlo. Sabía que estaba haciendo algo
prohibido pero esa misma trasgresión aumentaba mi emoción.


-Basta, ahora es en serio, tu eres mi hermano- le grité


-Ah, sí pues, por eso con Alonso sí te dejas no, yo los ví
antes de tocar la puerta, te vi por la ventana cómo disfrutabas que el te culee,
no? – eso fue un golpe bajo.


Pero en lugar de molestarme recordé al instante la sensación
que me invadió por la tarde, al sentir ese bulto detrás mío. No sé ni cómo lo
dije, pero lo hice.


-Quieres culearme, Antonio- pregunté


-Ya pues, pero así como estás, sin ropa- desafió


Estaba decidida, acabaría de una vez por todas con esa
frustración con que me dejó Alonso, quería ser cogida por detrás, sentir otra
vez ese bulto entre mis nalgas, pero ahora sin ropa…sí, lo haría, esta vez no
pararía hasta ser penetrada.


-Ah, pero he leído que se debe usar lubricante, talvez en el
cuarto de los viejos haya-le dije y subimos presurosos al cuarto. En la
escalera, completamente desnuda, me dije a mi misma. "Estas completamente loca,
vas a coger con tu propio hermano… y por detrás. Bueno, al menos seguiré siendo
virgen por delante tal como quería casarme".


En la habitación el corría de un lado a otro, abría y cerraba
cajones desesperadamente. Era tan lindo verlo así, desnudo, casi dando saltos
buscando con que lubricarme el hoyito y con ese pene al máximo como una lanza.


-Es esto... aquí dice Love Lub, para usar con o sin
preservativo- y me lo mostró sonriente.


Nos fuimos a mi habitación corriendo.


-Muy bien, mira debes aplicarme eso en el ano con cuidado,
muy suave, con delicadeza y sin apresurarse- le dije entrecortada mientras me
tendía boca bajo separando las piernas.


Sentí sus dedos tibios y una sustancia fría, un frío me
invadió toda y me dio miedo, "estaba realmente segura de hacer eso" pensé.
Voltee para decirle por última vez basta, pero lo ví, con cuanto cariño me
aplicaba el lubricante, sus ojos solo miraban el hoyito que pronto sería suyo,
sus labios besaban mis nalgas dándome verdaderos toque eléctricos, su pene duro
dejaría de ser virgen al igual que mi culito. Basta de crueldad, el chico se lo
ha ganado. "Creo que ya estoy lista… métela, Antonio".


Cerré los ojos y sentí su carne caliente, casi me quemaba el
orificio. Me la empezó a meter despacito por aquel hoyito y me puse tensa.


-Bésame la espalda y el cuellito- le dije y me obedeció. Con
sus codos se apoyaba sobre la cama.


-Te duele Chela, dime como voy- me pregunto con cariño


- no, está bien, sigue… asi. Así, despacio, dame masajes
hacia adentro y afuera levemente.


Apenas tenía la puntita encima y ya sentía una mezcla de
placer y dolor, respiraba hondo pero estaba impaciente. El empujó suavemente
pero con firmeza y sentí claramente como su pene se abría paso. Mis músculos
aunque trataba de relajarlos oponían resistencia.


-Creo que no va a funcionar-le dije, pero el siguió con lo
suyo


Poco a poco la iba metiendo más y sentí el primer desgarro,
así que otra vez le dije


-Mira, Antonio yo creo que no va aaaaaaaaaaaaa…


Sentí como de un golpe me la clavo toda, me la metió con
decisión de hombre y no de niño.


Era increíble acababa de ser ensartada por el pequeño
Antonio. Pude sentir sus venas marcadas contra las paredes de mi canal. Tuve que
morder la almohada para ahogar mis gritos mientras mis uñas atravesaban las
sabanas y el colchón. Una lágrima me decía que había dejado de ser virgen.


-Ah, que rica eres Chela… te siento todita, tus nalgas frías
y tu huequito caliente…


-Despacio, despacio que me partes en dos y no sé si aguantaré
más, mejor sácala…


-Un ratito más. Eres bien rica, ah que rico siento…


-Por favor Antonio me arde…siento un punzón dentro mío


-Ah, que rica eres, estas buenaza…un ratito más porfa


-Ya sé, sácala échame más lubricante y seguimos- propuse


La saco de golpe y sentí que mi ano ya no era el mismo, lo
sentí realmente abierto, en ese momento agradecí que él tuviera catorce años y
no veinte. Al sentir otra vez el lubricante frío me relajé. En eso andaba y
suaj! Penetrada otra vez, ahora era distinto, el pene resbalaba y él comenzó a
sacarla y meterla hasta la mitad.


-Ahhhhh, ahhhhh, es riquísimo esto, no hay nada como cachar-
decía él


-Así, así, muévete así…ah ya me siento mejor, mucho mejor


Empecé a disfrutar sus embestidas, sí, parecíamos dos
expertos, cogiendo.


-Ah, qué rica es tu pichula, métela toda, sin miedo… ah,
ahhhhhhhhhhh- le pedí


-Tu culito también es rico, es calientito y apretadito


-Espera que me levanto- dije poniéndome en cuatro patas.


-Wow, así es más rico…te las sabes todas, no…


-Mira con tu mano sóbame aquí, sobre el clítoris…muy bien,
aprendes rápido hermanote


Me sobaba el clítoris y me encantó. Lo hacia muy bien,
aquello era lujurioso y así me sentía yo, como una perdida. "Así, así que me
corro, ay que rico eres… asiiiii, ah, ahhhhh, ahhhhh". Tuve un orgasmo como
jamás lo había tenido. Creo que eso lo excito aún mas.


De pronto se comenzó a mover más rápido, adentro y afuera,
adentro y afuera, yo estaba en la gloria no sabía si gritar o llorar, me sentía
rara pero disfrutaba aquellos embestidas.


-ah… ah hermanita, ah chelita mía…ahhhhh, ahhhhhh


-Así, dámelo, dame con todo…ay yo también siento una delicia


Empujaba si piedad el muchacho, me la metía toda y la sacaba
por completo para meterla otra vez y ensartar mi ano ya abierto del todo.


-Ah chela, ahhhh, ah que maravilla…


-Rómpeme nomás, no te detengas que me gusta…- le ordené


-Ahhhhh, ahhhhh…-gritaba Antonio


-Ay, así así…asiiiiiiiiii


-Creo que voy a…. creo que…-dijo


-Oh, mi amor, te vas vaciar, vacíate dentro de mí, dámelo, no
pares


-Ah, ahhhhh, ahhhhh, ahhhhh, aaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhh…


Sentí las arremetidas más fuertes, infinitamente más fuertes
que las de Alonso y en seguida un chorro tibio y espeso me inundó por dentro,
caímos los dos de bruces sobre la cama, bañados en sudor, olía a sexo, a mis
fluidos, a su semen, a mi culito, una mezcla de pecado y ternura. Fue la noche
más maravillosa de toda mi vida. Ambos lo tomamos como nuestra última travesura
juntos. Ningún hombre me volvió a dar tanto placer como aquel pequeño de 14
años.


Dormimos juntos esa noche y aunque por la mañana el quiso mi
vagina o repetir por atrás, yo no lo permití. Juramos mutuamente no contárselo a
olvidar lo ocurrido.


Ahora lo veo poco, vive en Lima igual que yo, tiene enamorada
y está en una pensión. Yo vivo con unas amigas. A nadie le he contado la
historia, mi nombre y el suyo son falsos, pero lo real es que a los 17 en una
noche de locura mi hermano de 14, un bello muchachito, me inició por atrás.


 

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Relato: Yo 17 y mi hermano 14
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