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Relato: Federico (Inicio: Liliana)


 


Relato: Federico (Inicio: Liliana)

  

Hola. Es un placer poder comenzar en esta fabulosa pagina de
relatos; mi nombre es Federico e intentare deleitarlos con algunas de las
experiencias que he tenido a lo largo de mis 21 años de vida. Yo no tengo muchas
historias y, en algunos casos, escribiré todas las fantasías que me vengan a la
mente. Pero eso si, tratare de que les guste mi forma de escribir aunque algunas
historias sean fantasías. Pero también les puedo decir que las historias sobre
mi, todas son verdaderas.


Sin mas que decir, comenzare.


Para empezar esta anécdota debo comenzar diciendo que no soy
muy apuesto, como muchos se describen en algunos relatos. Mido 1.70m; peso 75kl;
no soy atlético; soy moreno de ojos negros; cabello crespo, del mismo color que
mis ojos; estoy pasado de peso, pero no estoy gordo; soy bastante velludo; y por
ultimo, y espero que me crean, mi verga mide 10 pulgadas de largo por 7 pulgadas
de circunferencia. Mi verga es lo único que me gusta de mi.


Esta relato comienza cuando tenia 18 años; en esos tiempos
tenia la misma figura que describo, pero con 1 pulgada menos en cada medida de
mi pene. En esos tiempos, la crisis me obligo a conseguir trabajo en un pequeño
colegio religioso para poder pagar mis estudios y ayudar a mi familia. Como
seguramente muchos de ustedes ya se lo imaginaban; la escuela era y es única y
exclusivamente para señoritas de entre 8 y 18 años, sin un hombre a la vista a
excepción de algunos maestros y de su servidor. Y como en todo colegio, las
estudiantes regresaban a sus casas hasta las vacaciones; pasando la mayor parte
del año en aquel lugar donde yo trabajaba.


Yo era el encargado de la limpieza junto con dos mujeres,
Josefa y Agustina, 20 años mayores que yo. Entre los tres nos encargábamos de la
limpieza de las habitaciones de las alumnas mientras ellas iban a sus clases.
Josefa, una señora de 40 años bastante fea y siempre malhumorada, se encargaba
de la limpieza de las habitaciones de las niñas de los 4 primeros cursos( 8 a 11
años) y siempre se quejaba de lo sucias que eran las pobres chiquillas, llegando
hasta el punto de amenazar a las infantes; algo que detestaba de ella. Por otro
lado; Agustina, una mujer de 38 años bastante gordita pero que siempre tenia una
sonrisa en la cara, se encargaba de las habitaciones de la niñas de cursos
intermedios( 12 a 15 años) y en ninguna ocasión la había oído quejarse de su
trabajo, era muy buena con las niñas y a mi me agradaba mucho. Y como ustedes
supondrán, yo era el encargado de la limpieza de los últimos cursos( 16 a 18
años) y las demás áreas del colegio( sanitarios, áreas verdes, oficinas,
gimnasio), por lo que me pagaban un poco mas que a mis otras dos compañeras.


Un día, mientras limpiaba la habitación de tres alumnas del
ultimo grado, me encontré con unas hermosas bragas de algodón en la cima de una
montaña de ropa sucia que estaba amontonada en una esquina de la habitación. No
podía evitar excitarme con semejantes objetos a la vista; tome una braga de
color blanco y me la lleve directamente a la cara, olfateando el excitante aroma
que despedía aquella preciosa prenda mientras con mi mano derecha acariciaba mi
grueso pene por encima del pantalón. El suave perfume unido al aroma corporal de
la dueña me trastornaban bastante, obligándome incluso a bajarme los pantalones
y masturbarme con aquellas bragas que tenia a mi disposición.


-¡¡¡Quico!!!- grito una voz atrás de mi.


Cuando voltee me encontré cara a cara con Agustina. Yo no
sabia que hacer, estaba consternado. Rápidamente lance las bragas hacia la
montaña de ropa sucia y me subí los pantalones con algo de dificultad debido a
mi enorme erección. Mire con nerviosismo a la señora y con bastante temor.


-No deberías hacer eso- me dijo con suavidad la señora- si
alguien te hubiera descubierto te habrías metido en muchos problemas.


-perdóneme Agustina- dije nervioso- no quería, no sabia que,
discúlpeme.


-no te preocupes- comento amablemente- yo tengo dos hijos de
tu misma edad, y se la pasan robándole las bragas a las vecinas, jajaja- me dijo
bromeando.


-¿entonces no se lo dirá a nadie?- le pregunte un poco
aliviado, pero con un tono nervioso en mi voz.


- solo evita que no te descubran las alumnas- me dijo- y
mucho menos que te descubra la ogra de Josefa- termino diciendo y se retiro de
la habitación.


Desde ese momento le tenia mas confianza a la señora
Agustina. Desde que había empezado en ese colegio, hasta el día que renuncie,
siempre fue como una segunda madre para mi. Entonces termine de limpiar ese día
la habitación y me fui a terminar los otros deberes que tenia.


Al día siguiente me encontré con la señora Agustina en la
entrada del colegio.


-Hola Quico- me saludo amablemente- la directora nos esta
esperando en su oficina, vamos rápido.


-¿la directora?- pregunte confundido- ¿para que nos quiere en
su oficina?


-no lo se- me contesto sonriendo al ver mi nerviosismo- tal
vez es para que dejes de oler las bragas de las alumnas, jajaja.


Me puse nervioso al oír esas palabras, pero sabia que la
señora Agustina solo estaba bromeando y eso m confortaba un poco. Mientras
caminábamos por el pasillo hacia la oficina de la directora, observaba a las
alumnas corriendo para no llegar tarde a sus salones mientras sus faldas se
levantaban por la velocidad.


Cuando llegamos a la oficina de la directora nos encontramos
con la vieja malhumorada de Josefa; con una cara aun mas fea de lo que jamás
pudiera haber imaginado, y eso ya era casi imposible. Estaba sumamente enojada
mientras mantenía su vista apartada de todos los presentes, tratando de evitar
aun mas a la directora Guadalupe que se encontraba enfrente de nosotros sentada
en su silla tapizada del otro lado del escritorio.


-buenos días Agustina, Federico- dijo cortésmente.


-buenos días señora directora- contestamos al unísono con la
misma cortesía.


-la razón por la que los mande llamar- dijo la directora con
un tono bastante serio- es porque he recibido quejas de algunas alumnas,
diciendo que la señora Josefa hace llorar a las alumnas de los primeros grados-
dijo mientras yo observaba como la bruja Josefa apretaba cada vez mas los puños
y trataba de guardarse las ganas de insultar a la señora directora.


-yo no he hecho nada malo- dijo la bruja- no puede
despedirme- termino con un tono retador en la voz.


-no se preocupe Josefa- contesto la directora con calma- lo
único que are será cambiarle sus actividades para que ya no tengamos problemas
con las alumnas, ¿están de acuerdo?- pregunto la directora.


-claro que si, señora directora- conteste alegrándome por las
pequeñas que ya no tendrían que soportar al adefesio ese.


-¿y usted Agustina?- pregunto la directora a la señora
Agustina.


-por mi no hay ningún problema señora directora- contesto
jovialmente Agustina.


-bueno- dijo la directora- entonces esto quedara así. Josefa,
tu te encargaras de los últimos cuatro grupos(15 a 18 años); Agustina, te
encargaras de los grupos de 11 a 14 años; y tu Federico te encargaras de la
limpieza de las habitaciones de las niñas de los primeros cursos(8 a 10 años) y
de las otras tareas que ya tenias antes. ¿les parece correcto?


-Si señora Directora- contestamos los tres empleados al mismo
tiempo.


-bien, pueden retirarse a hacer sus labores de siempre y
mañana empezaran con sus tareas asignadas el día de hoy- contesto la directora
con amabilidad.


Al salir de aquella oficina, Josefa se retiro inmediatamente
mirándonos con cara de satisfacción mientras Agustina y yo la mirábamos
alejarse. Después de un rato, nos encaminamos directamente a empezar con
nuestras labores de siempre, pensando en las nuevas áreas que nos tocarían a
cada uno de nosotros.


-solo esperemos que no te descubra con las bragas de las
niñas en la cara, jajaja- me comento jovialmente Agustina.


-no se preocupe Agustina- le dije nervioso- me gustan mas
grandes, jajaja- le conteste fingiendo una risa.


-pues esperemos que así sea Quico- me dijo- no queremos a
"maicol yacson" en esta escuela, jajaja- contesto la señora, acordándose de los
problemas que sufría el cantante mencionado sobre el abuso a menores.


Los dos nos reíamos juntos hasta llegar a una bifurcación
donde tomamos caminos diferentes para poder realizar nuestras actividades del
día. Tal vez muchos de ustedes se están desesperando por la falta de acción que
llevo por el momento, pero no quiero que este relato parezca vulgar y quisiera
compartir con ustedes mi aprecio por aquel colegio.


Al día siguiente, después de encontrarme con la señora
Agustina en la puerta del colegio y bromear un poco, me encamine a realizar mis
labores recién asignadas, empezando por las habitaciones de las niñas de 10
años. Cada vez que entraba en alguna habitación de estas infantes me daba cuenta
de las decoraciones infantiles con las que adornaban sus dormitorios. Dibujos de
animales, listones rosas y una infinidad de muñecos de peluches que dejaban
sobre la cama. Inmediatamente me ponía a ordenar aquellas habitaciones, teniendo
cuidado de no echar a perder sus lindas decoraciones.


Estaba muy contento de que me asignaran a estos grupos debido
a que me gustaba lidiar con las menores. Siempre inocentes, aborrecía como las
trataba esa vieja bruja de Josefa. Me caían bien las niñas y, por lo que me di
cuenta una semana después de mi entrada al colegio, yo les agradaba mucho a
todas las chicas del colegio. Después de limpiar algunas habitaciones demasiado
decoradas, me encamine a la ultima habitación de las alumnas de 10 años. En esta
habitación había tres camas, lógicamente para tres alumnas, y dos de ellas
estaban cubiertas con muñecos grandes y pequeños. Pero una de las camas no tenia
ningún muñeco, no; la ultima cama, que se encontraba cerca de la ventana que
daba hacia las oficinas, no tenia ningún muñeco de peluche pues, en esa linda
camita, se encontraba acostada una linda muñequita de 10 años. De pelo negro y
carita angelical, esta jovencita se había quedado dormida y no pudo asistir a su
primera clase.


-oye- susurre- pequeña. Despierta, se te ha hecho tarde- le
dije mientras la movía suavemente para despertarla.


-aaaaaaffff- bostezo la pequeña sin abrir los ojos. Se
acomodo debajo de la sabana y se acurruco bastante feliz.


-preciosa- le dije sin malas intenciones- despierta. Ya no es
hora de que duermas.


La pequeña empezó a abrir los ojos con un poco de dificultad
y me miro con sus tiernos ojitos negros que delataban la ingenuidad que en ella
habitaba. Rápidamente se quito la sabana dejando al descubierto un lindo
cuerpecito vestido con un pequeño camisón que me permitía observar sus lindas
braguitas rosas y contemplar sus delicadas piernitas infantiles.


-¿que horaaaaaaaaaafff es?- hablo sin poder evitar el suave
bostezo.


-son las 9am- le dije suavemente- te has perdido las primeras
clases.


-¿queee?-grito inocentemente- noooo- termino con una leve
tristeza en su voz.


-no te preocupes- le dije mirándola a los ojos con una
sonrisa amistosa- puedes entrar a tu clase de las 10:30.


Ella me miro con unos ojitos vidriosos que me mostraban que
quería llorar; pero vio mi sonrisa, se seco las pequeñas lagrimas que le estaban
saliendo, y me sonrió dulcemente.


-tienes razón- me dijo mas alegre.


-Así esta bien preciosa- le dije con alegría- las niñas
bonitas no deben llorar mucho porque se vuelven feas como doña Josefa, jejeje.


-nooooo- me dijo con ternura y preocupación- yo no quiero ser
como esa señora, es muy mala y esta muy fea.


Lo hermoso de los niños, y tal vez su peor defecto, es que
siempre dicen la verdad. Y en algunos casos, decir la verdad puede lastimar mas
que una mentira contada por los adultos. Sin embargo, estaba de acuerdo con la
pequeña sobre doña Josefa, vieja bruja.


-tienes razón- le dije- debe ser porque lloro mucho cuando
tenia la misma edad que tu.


-¿ella también fue niña?- me pregunto inocentemente.


-claro que si corazón, todos los adultos fuimos niños alguna
vez- le respondí con naturalidad.


Ella me miro, sonrió y luego me dijo: "tu eres un niño".


-¿porque lo dices, corazón?- le pregunte confundido.


-pues porque pareces niño, jijiji- dijo con la mayor
naturalidad posible y existente.


La verdad, esta pequeña tenia mucha razón. Y es que hasta hoy
día, a pesar de mis 21 años y mi falta de condición física, todavía presento una
apariencia infantil que me llena de burlas en mi escuela por parte de mis
compañeros, pero también me llena de sonrisas por parte de mis compañeras que me
consideran tierno.


-tienes razón, jejeje- le dije sonriendo- ¿y como te llamas
pequeña?


-yo me llamo Liliana- me contesto con una sonrisa.


-hola Lili- le dije dulcemente- yo me llamo Federico, pero me
puedes decir Quico.


-¿Quico?, que chistoso nombre, jijiji- echo a reír
delicadamente.


-dime Lili- le dije- ¿qué clase tienes a las diez?


Ella reacciono, acordándose de que debía asistir a sus
clases. Rápidamente se dirigió al armario y empezó a aventar toda la ropa que
había sobre la cama.


-¿Lili?- pregunte confundido.


-tengo clases de gimnasia- me contesto con alegría- estoy
buscando mi ropa de gimnasia.


-bueno, Lili- le dije- yo tengo que seguir con la limpieza.
¿Dónde esta tu ropa sucia y la de tus compañeritas?


Lili salió apresuradamente del armario con un pequeño
leotardo de gimnasia azul cielo, color de la escuela, y me miro a los ojos con
ternura mientras dejaba el atuendo sobre su cama.


-ahora te la traigo- me dijo decidida.


-esta bien, Lili. Aquí te espero- le dije mientras me sentaba
en la cama.


Liliana se retiro velozmente vestida con su pequeño camisón
que le daba un aire sensual e infantil cuando caminaba. Se metió en el cuarto de
baño y desapareció de mi vista. No sabría como explicar lo que sucedió a
continuación. Estaba sentado sobre la cama de Lili, con el pequeño leotardo Azul
cielo frente a mi y me dieron ganas de olfatear aquella prenda de licra con la
cual seguramente Liliana se veía preciosa. Tome la prende y me la puse en la
nariz; la sensación no fue muy excitante, aquel leotardo olía a recién lavado,
olía a jabón. Entonces escuche unos pequeños pasos pautados y coloque el pequeño
leotardo azul sobre la cama mientras me levantaba para ver como estaba la niña.


-aquí......esta...la ropa- decía la niña mientras jalaba un
cesto repleto y que la hacia esforzarse mucho.


-tu no debes jalar estas cosas si están tan pesadas- le dije
acercándome a ella y tomando el cesto con mis manos.


-waoooooo- dijo asombrada- eres muy fuerte.


-a mi no me pesa mucho porque ya soy grande- le respondí con
una sonrisa- ¿falta algo mas?- pregunte mientras volteaba a todas partes
buscando mas ropa sucia.


-mmmmmmmm, no se- se detuvo a pensar- ¡¡¡ya se!!-grito muy
emocionada.


Entonces, sin siquiera esperármelo, la pequeña Liliana se
empezó a bajar sus lindas braguitas rosas hasta los tobillos para luego
quitárselas y ponerlas sobre el cesto; luego se quito su pequeño camisón hasta
quedar completamente desnuda frente a mis ojos. Yo no podía dar crédito a lo que
la inocente niña estaba haciendo mientras yo contemplaba su hermosa figurilla
infantil totalmente desnuda. La mire de arriba abajo, deteniéndome unos momento
en una diminuta rayita que sobresalía entre sus lindas piernas.


-¿por qué te desnudaste Lili?- reaccione mientras volteaba a
todos lados para asegurarme que no hubiera nadie.


-¿qué tiene de malo?- me pregunto con inocencia- siempre me
quito la ropa frente a mis amiguitas y no dicen nada- termino con una carita
confundida y alegre.


-pero....pero...- no podía hablar- pero tus compañeritas
también son niñas, con ellas si esta bien. Pero yo soy un niño y no debes hacer
eso.


-¿quién dice eso?- me pregunto con una linda carita molesta y
poniéndose las manos en la caderita, dejándome observar su lindo pecho falto de
senos y que se veía tan suave- yo no he escuchado eso.


-¿nunca te lo dijeron tus papas?- le pregunte.


-¿mis papas?- dijo con un tono triste y bajando la mirada-
ellos nunca están conmigo- decía mientras una pequeña lagrima recorría sus
mejillas.


Tal vez fue la excitación, o fue la tristeza que rodeaba a la
niña lo que me indujo a soltar el cesto de ropa sucia y a abrazar a la pequeña
con mis brazos desnudos, sintiendo la suavidad de su piel y oliendo su delicado
aroma dulce, mientras la pequeña Lili me abrazaba y rompía en llanto sobre mi
hombro.


-ya no llores pequeña. No quiero que te vuelvas fea como doña
Josefa- le dije para tratar de consolarla.


-esta bien......*snif*- contesto mientras se apartaba de mi y
se secaba las lagrimas con la sabana de su cama.


-mira- le dije- ponte tu traje de gimnasia y ahorita vuelvo.


-esta bien- me contesto un poco triste.


Sin perder tiempo salí de la habitación y fui al cuarto de
empleados en el que solía comer con Agustina, pues doña Josefa salía a un
pequeño restaurante afuera de la escuela. Al llegar, tome mi mochila y de ella
saque unos dulcecitos y una paletas de caramelo que tenia para comer mientras
trabajaba. Después, y con la misma velocidad, regrese al dormitorio donde se
encontraba Lili y la encontré vestida con su leotardo azul cielo. Mis
pensamiento fueron acertados cuando me dije que Lili se veía preciosa con
aquella ropita. Acomodándose el pequeño leotardo para que no la lastimara,
Liliana se dio cuenta de que había regresado y que traía la mano llena de
dulces. Se emociono mucho.


-¡¡¡Que rico, dulces!!!- grito la pequeña muy contenta.


-son para ti Lili, por no llorar- le decía mientras le
entregaba las golosinas en sus pequeñas manos.


Liliana inmediatamente tomo una pequeña paleta de caramelo,
la desenvolvió y se la metió a la boca muy risueña. Después me tomo de la mano,
me acerco a su cama para que me sentara en ella; inmediatamente después de que
me senté en aquella cómoda cama, la niña se sentó sobre mis piernas y me rodeo
el cuello con sus lindos brazos.


-gracias- me dijo dulcemente- ¿me das mas dulces?- me
pregunto mientras se contoneaba sobre mis piernas, aumentando la excitación que
ya tenia desde que la vi desnudita.


-si....aquí tienes- dije nervioso mientras le daba otros
dulces. Jamás en mi vida había tenido a una muchacha sobre mis piernas y menos
aun a una infante de 10 años que se meneaba excitándome sobrecogedoramente.


-ahora yo debo darte algo- me dijo quitando sus brazos de mi
cuello, bajándose de mis piernas y corriendo rápidamente al armario para buscar
una vez mas.


Yo estaba muy caliente con los contoneos de Lili sobre mis
piernas, contemplando su hermoso trasero mientras ella se arrodillaba dentro del
armario para buscar algo que regalarme. Moviéndose su linda colita mientras
tarareaba una tonada de "brytny espirs" y arrojaba la ropa del armario por todo
el dormitorio. Mire mi reloj, eran las 9:30 y todavía no terminaba con aquella
habitación. Me levante y me dispuse a decirle a la niña que ya era hora de que
me retirara para poder limpiar las demas habitaciones.


-Lili- dije- ya tengo que retirarme- le dije sin recibir
respuesta.


-¡¡¡Aquí esta!!!- grito emocionada. Se levanto y salió del
armario, acercándose a mi y obligándome a sentarme una vez mas sobre su cama-
ten, te regalo esto. Sofi me dijo que esto le gustaba mucho a los niños.


-¿quién es Sofi?- pregunte, pero me quede con la boca abierta
al contemplar el regalo que me había dado la pequeña.


Una revista pornográfica, y no cualquier revista, una de las
revistas mas pornográficas(guarras) que había visto antes. Llena de mujeres
desnudas bañadas en semen y penetradas por todas los orificios conocidos.
Mujeres siendo cogidas por hombres negros de enormes penes; mujeres siendo
folladas por animales; mujeres practicando sadomasoquismo. Esta revista tenia
todas las desviaciones conocidas en casi 300 paginas a todo color. Pasaba de
pagina en pagina observando muy detenidamente cada imagen sin darme cuenta de la
mirada curiosa de Lili. Creí que esa revista no terminaría nunca; con todas esas
imágenes tan excitantes. Hasta que llegue a las paginas centrales y una de las
paginas decía en letras grandes "PEDO" mientras debajo de la palabra se podía
observar a una pequeña de no mas de 10 años cubierta en semen y rodeada por tres
enorme penes negros. Voltee la pagina y encontré la foto de otra niña,
pelirroja, aparentemente con la misma edad que la otra siendo penetrada por un
viejo asqueroso que le metía la verga por el ano mientras la pequeña cerraba los
ojos y aguantaba la intrusión. Las paginas siguientes fueron básicamente las
mismas y me excitaron de tal manera que mi verga empezaba a notarse mucho mas
por debajo de mi pantalón, hasta que una pequeña voz me bajo de las nubes.


-¿tu crees que le duela?- me pregunto la pequeña Liliana
mirando la foto de un hombre gordo metiendosela a una niña de pelo negro muy
parecida a ella.


-no....no se- le dije consternado, tanto por la revista que
me regalo como por la pregunta.


-¿qué sentirán?- volvió a preguntar mientras miraba la
revista y me miraba a mi alternamente.


-no deberías hacer esas preguntas, Lili- le dije algo molesto
y preocupado- tu y tus amiguitas no deben ver estas revistas, ¿cómo la consiguió
Sofi?.


- se la encontró en la casita abandonada del jardín- me dijo
con una sonrisa, sin notar mi enojo.


-¿la casita del jardín?, ah, ya recuerdo- le dije,
acordándome de la pequeña casa maltrecha que había en el jardín y que había
pertenecido al antiguo encargado de la limpieza(conserje).


En parte, ya sabia la razón del porque esa casa estaba
abandonada. Me lo dijo la directora el mismo día en que empecé a laborar. El
antiguo encargado era un viejo bastante repugnante de unos 65 años que se pasaba
todo el tiempo metido en los dormitorios de las niñas de once años para robar
las bragas de las infantes. Un día intento violar a una de las niñas, pero esta
grito tan fuerte cuando sintió las intenciones del viejo, que todas las
maestras(10 que todavía dan clases) y los maestros(3 que renunciaron antes de
que yo me fuera del colegio) fueron a ver que pasaba y encontraron al viejo con
los pantalones en el suelo y la verga al aire mientras la pequeña lloraba frente
a el. Fue inmediatamente denunciado y encarcelado, sin muchos cargos debido a
que la niña que intento violar no sufrió ningún daño por sus rápidos reflejos.


-¿y por que no debo ver esa revista?- me pregunto la pequeña
con suma inocencia.


-porque esta revista solo es para adultos- le dije con
autoridad.


-¿pero porque?- me pregunto de nuevo con mas inocencia. Al
parecer estaba en la edad de preguntar.


-porque....porque- no sabia que responder. Jamás me había
pasado nada así antes, ni siquiera con mis hermanitas.


-ves- sonrió- tu no sabes, jijiji.


- no debes ver estas revistas, porque tu no sabes de esto- le
respondí pensando que aquella respuesta era por demas idiota.


Liliana me miro con una sonrisa y se subió a la cama, levanto
sus piernitas sobre su pecho y se aparto el leotardo de la vagina. Empezó a
tocarse su pequeño conejito y a acariciar su lindo anito de un color rosa claro.


-¿qué haces?- le pregunte excitado y confundido


- no es tan complicado- me dijo con una sonrisa en su rostro-
hace cosquillas, jijiji.


Empezó a acariciarse su pequeña vagina lampiña de manera mas
excitante, introduciendo suavemente sus pequeños deditos en su conejito para
luego sacarlos completamente húmedos y llevárselos a la boca. Yo estaba
poniéndome mas excitado, mi verga quería romper mi pantalón mientras veía como
la pequeña, en lugar de excitarse con sus caricias, se reía lo mas tiernamente
posible.


-que chistoso sabe- dijo Lili después de haber saboreado su
propia miel.


-Lili, ¿me dejas acariciarte?- le pregunte sin siquiera saber
porque demonios le había hecho esa pregunta. Jamás había tenido novia y mis
relaciones sociales eran un desastre, pero aun así me atreví a preguntarle eso a
una niña de 10 años.


-esta bien- dijo sonriendo- pero si me prometes que me harás
lo que esos señores le hicieron a las niñas de las fotos.


A pesar de sus diez años, Liliana ya tenia pinta de que seria
muy coqueta. Las niñas ya no eran ni son como antes, ahora son mas abiertas en
cuanto al sexo y mas curiosas en todo lo relacionado con el mismo. Pero aunque
parecía que era muy coqueta, todavía tenia mucha inocencia que desbordaba a
raudales por todo su lindo cuerpo.


-esta bien- le respondí muy nervioso. Jamás había tocado a
una mujer en los 18 años que tenia en esos momentos.


-¡¡¡siiiii!!!- grito entusiasmada mientras apartaba sus manos
de su pequeña vagina.


Lentamente acerque mi boca a su pequeño conejito, sosteniendo
mi peso con las manos sobre la cama. Entonces empecé a saborear aquel conejito
con olor a perfume infantil mientras Lili apartaba su pequeño leotardo azul
cielo para darme una mejor visión de su vagina y su ano. Lamía cada vez mas
lento para disfrutar de aquel delicioso manjar, dándome cuenta de una ligera
humedad que se iba produciendo en la vagina de Lili y que no era mi saliva.
Aquel liquido transparente salía lentamente del conejito de Liliana, mojando sus
labios vaginales y proporcionándome un placer sin igual al saborearlo. Aparte mi
cara de aquella infantil vagina y mire el rostro de Lili. Ella tenia los ojos
cerrados delicadamente y tenia la boca abierta, respirando agitadamente. Volví a
mirar mi reloj, las 10am, tenia que irme pero no quería dejar esta oportunidad.
Seguí pasando mi lengua sobre la dulce vagina de Lili mientras ella empezaba a
lanzar pequeños gritos de placer, los gritos de placer que no se oyen como los
de una mujer mayor, unos gritos de placer que irradiaban ternura e inocencia.
Lili tenia la cara completamente enrojecida; su cuerpecito empezaba a sudar por
todas partes y empezaba a desprender un aroma muy excitante mientras seguía
sosteniendo su leotardo para que le pasara mi lengua muchas veces mas. Hasta que
en un momento, Liliana se agito completamente y lanzo un hermoso grito de placer
y ternura unidos al desbordante chorro de néctar que salía de su conejito y
mojaba su culito con mucha inocencia. Se tendió sobre la cama exhausta, dejando
de sostener su leotardo y empezó a respirar mas tranquilamente con la cabeza
recostada en la almohada.


-bueno, ya es hora de irme- le dije al notar que mis
pantalones estaban totalmente húmedos por la excitación que me hizo chorrear
bastante liquido preseminal.


-no- respondió ella con una voz suave y falta de energía- tu
me lo prometiste.


-pero ya son las 10:10, Lili- no nos va a dar tiempo, mejor
mañana.


-no, yo quiero ahora- dijo apoyándose con sus manos sobre la
cama y mirándome con tristeza.


-pero tu tienes que ir a tus clases, corazón- le dije para
tranquilizarla un poco.


-no, yo quiero que me hagas como a las niñas de la revista-
me dijo con una mirada de enojo y ternura.


Mire mi reloj una vez mas, apenas tenia tiempo para poder
hacer lo que me pedía.


-pero Lili, no te va a dar tiempo para ir a tus clases- le
dije intentando convencerla.


-pues no voy- me dijo con mucha naturalidad.


-eso si que no jovencita- le dije un poco molesto- tu tienes
que ir a clases para que no te conviertas en doña Josefa- le dije esperando que
ahora si se convenciera.


-esta bien- me dijo bajando la mirada- pero debo bañarme
primero, tengo mucho sudor- dijo la pequeña con su alegría característica
mientras se quitaba el leotardo hasta quedar completamente desnuda, una ves mas,
frente a mi.


Liliana me tomo de la mano y me levanto de la cama llevándome
hasta el cuarto de baño donde me dijo: "báñate conmigo". Entonces abrió el paso
del agua para la tina y espero a que se llenara, inclinándose sin doblar las
rodillas para ver como subía el agua en la tina y enseñándome su hermoso culito
que se veía precioso en ese momento. Cuando el agua estuvo lista, Liliana se
metió rápidamente en la tina y se mojo completamente. Echo algunos perfumes en
el agua y se empezó a enjabonar mientras yo la miraba embelesado. Ella se dio
cuenta de mi mirada y me sonrió, salió de la tina totalmente empapada y cubierta
de espuma y me tomo de la mano acercándome a la tina diciéndome: "vamos, báñate
conmigo". Ya no podía mas; mirarla cubierta de espuma y completamente mojada me
daban la impresión de que alguien mas la había cubierto de semen y que a ella le
había gustado por la forma en que se enjabonaba el cuerpo, esparciéndose la
espuma por todos sus rincones.


-estoy muy cansada- me dijo suspirando- anda, entra conmigo
para que me bañes- me dijo con inocencia.


-esta bien, espérame un poco- le decía mientras salía del
baño e iba a cerrar las puertas y ventanas del dormitorio para que nadie me
descubriera. Luego regrese y empecé a quitarme la ropa, dejando al descubierto
mi mal formado cuerpo velludo, con mi pene cubierto por la ropa interior.


-jijiji, tienes mucho pelo- me contesto risueña- oye, eso no
se vale, tienes que quitarte la truza- me respondió señalando mi ropa interior
con un poco de desagrado.


-esta bien, esta bien, no te enojes- le decía mientras tomaba
por ambos lados mi truza y la bajaba completamente hasta mis tobillos sin doblar
las piernas y quitármela completamente, dejando al descubierto mis 9 pulgadas de
enorme y gruesa verga que tenia en esos tiempos.


-waaaaaaaaaoooooo- grito emocionada- que grande tienes tu
cosa, y también tiene mucho pelo, jijiji- sonrió sin apartar la vista de mi
verga- vamos, ya metete para que me bañes.


Lentamente me acerque a la tina y contemple la carita
infantil de Liliana que me miraba sentada dentro de la tina de baño. Ella se
aparto para que yo entrara en la tina. Cuando me senté en la tina, cubriéndome
con el agua caliente y reconfortante que había, me relaje mucho; me olvide de
todos los problemas y me sentía aliviado con el reconfortante calor del agua
hasta que un suave cuerpecito se sentó sobre mi. Lili se había sentado sobre mis
piernas en la misma dirección que yo y había puesto delicadamente mi verga entre
sus piernitas, repegando su conejito en mi grueso palo. Con el calor que sentía
debido a la excitación, le abracé su estomago con uno de mis brazos mientras que
con el otro me masturbaba frente a la niña para después acariciar aquella suave
vagina infantil que me hacia arder en calentura. Liliana noto esto y aparto mis
manos para poner las suyas sobre mi grueso pene, realizando torpes movimientos
que lastimaban levemente mis testículos debido a la fuerza con que lo hacia.


-jijiji, que gracioso- me decía mientras seguía con la torpe
masturbación.


-si cariño, pero hazlo mas despacio- le dije cerrando los
ojos por la excitación y el dolor.


-esta bien Quico- me decía alegremente, con mas confianza y
relajando sus movimientos sobre mi verga.


Yo estaba mucho mas relajado al sentir la suavidad con la que
Lili me estaba masturbando. Hasta que sentí que la pequeña se recargaba mas a
mi, y con una de sus manitas tomaba mi gruesa verga mientras con la otra se
intentaba abrir un poco mas su pequeña vagina infantil para introducir aquel
enorme falo que masturbaba hace rato.


-no lo hagas Lili- le dije quitando su manita de mi verga y
acomodándola en la posición anterior.


-pero quiero saber que se siente- me miro por encima de su
hombro y se metió un dedito en la boca haciéndola lucir muy coqueta.


-es que esta muy grande, corazón- le dije para calmarla un
poco- no te va a caber.


-a que si me cabe- me dijo con mirada decidida.


La niña volvió a acomodarse encima de mi y volvió a tomar mi
pene con su manita mientras con la otra se abría su conejito.


-te vas a lastimar- le dije preocupado, pero ya era un poco
tarde. La niña había introducido mi glande en su pequeña vagina con mucho éxito.


Liliana se movía risueña al sentir mi glande dentro de ella,
haciéndola sentir como cuando le había lamido su vagina en la cama.


-jijiji, se siente mas rico- me dijo sin dejar de moverse y
sosteniendo mi verga para que no se saliera de donde estaba.


Yo no decía nada; me quede completamente mudo en esos
momentos, sintiendo la apretada vagina de la pequeña y sus suaves movimientos
que me excitaban cada vez mas con cada contoneo que daba. Luego se detuvo y se
miro su conejito.


-pero todavía no entra completa- murmuro mientras me seguía
sosteniendo la verga con una mano y con la otra se acariciaba su vagina.


-es mejor así- le dije preocupado, pensando en lo que quería
hacer- mejor te termino de bañar.


-espérame un momentito, porfis- me dijo volteando su mirada
hacia la mía con tristeza.


-esta bien, pero no te la metas completa- le advertí.


Liliana no parecía escucharme; estaba completamente
hipnotizada con el pequeño espectáculo que tenia frente a sus ojos. Se acomodo
una vez mas y, sin que pudiera hacer algo, se fue clavando lentamente mi verga
en su pequeña hendidura hasta que sentí la pequeña muralla virginal de la niña y
la detuve antes de que hiciera algo. La pequeña tenia los ojitos cerrados y
respiraba cada vez mas agitada mientras yo la sostenía para que no se fuera a
romper su virginidad.


-anda, vamos, metela completa- me dijo agitadamente la
pequeña al darse cuenta que la sostenía.


-¿estas segura?- le pregunte sin siquiera pensarlo- te va a
doler mucho.


-me aguanto- me dijo volteando su agotada carita hacia mi.


-esta bien- le dije. Entonces saque mi verga de su conejito,
la voltee con el frente hacia mi, puse sus piernitas rodeando mi velludo cuerpo
y volví a colocar mi verga en su delicada rajita hasta hacer contacto con el
himen- ya esta, aguanta un poco, si quieres cierra los ojos.


Como si supiera lo que le esperaba, la niña se aferró a mi
cuello fuertemente con sus bracitos y cerro los ojos como si estuviera viendo
una película de terror. Entonces fui metiendo lentamente mi pene, intentando
atravesar aquella barrera elástica que mantenía virgen a la pequeña mientras la
niña me apretaba con mas fuerza el cuello; seguía introduciéndome cada vez mas
lento hasta que me di cuenta que eso le causaba mas dolor a la pequeña. Tome a
Liliana de la cintura y le saque parte de mi pene; ella seguía respirando cada
vez mas agitadamente hasta que sin decir ni una palabra, la deje caer sobre mi
grueso miembro sintiendo como rompía aquella barrera virginal que tenia la
pequeña y que escurría con sangre mi verga, mientras la pequeña se aferraba a mi
cuello lanzando un grito ahogado y tratando de evitar las lagrimas que querían
salir por el dolor. Instintivamente empecé con el clásico movimiento de arriba
abajo mientras veía como el agua se teñía de rojo y parte de mi verga no podía
entrar mas profundo. Luego sentí como los delicados brazos de Liliana se
desprendían suavemente con unos tiernos gemidos de placer.


-ya pequeña- le decía- ya paso todo, ya no te va a doler mas.


-se siente muy rico- me decía con los ojos medio abiertos y
con las manos sobre mis hombros, mientras seguía metiendo y sacando mi verga de
su pequeño conejito- que rico, que rico.......¡¡¡Que rico!!!- grito mientras
chorreaba su néctar sobre mi gruesa verga que se mantenía erguida dentro de su
vagina.


Liliana se acostó sobre mi hombro bastante agotada mientras
mi verga no dejaba de moverse dentro de ella hasta que por fin, sentí como se
contraía mi grueso pene dentro de la pequeña y empezaba a chorrear litros de
semen dentro de su conchita.


-esta caliente, se siente rico, aaaaaaaaahhhh- dijo la
pequeña con un gemido de placer.


Cuando deje de emanar enormes cantidades de semen, tome a la
niña de la cintura y la levante sacando mi verga de su vagina que escurria
chorros de liquido blanco con algunas manchitas rojas que ya casi no se
percibían. Saque a Lili de la tina del baño y la seque con una de las toallas
con dibujos animados estampados en ella. La cargue hacia su cama y la recosté en
ella. Mire mi reloj, las 11:30. ya se me había hecho demasiado tarde. Fui
rápidamente al armario de la pequeña y busque un poco de ropa; tome unas bragas
y se las puse a la niña con mucho cuidado, le puse un vestido rosa que había
encontrado y la cubrí con las sabanas para que siguiera durmiendo.


-fuiste muy valiente, corazón- le dije dándole un beso en la
frente, me vestí, y tomando el cesto de ropa sucia para luego abrir la puerta y
fijarme si había alguien. Entonces salí y me fui directamente a terminar todo el
trabajo que tenia. Pensando en la pequeña Liliana.


 


Pues hasta aquí termina mi primer relato. Yo lo sentí muy
hueco, sin nada de "acción", pero prometo esforzarme mas para deleitarlos a
todos ustedes. Hubo mas anécdotas en aquel colegio que quiero compartir con
ustedes, incluso conocí a mi prometida en ese colegio.


Nos vemos, que se la pasen bien.


 

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Relato: Federico (Inicio: Liliana)
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