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Relato: Semana de calentura


 


Relato: Semana de calentura

  

Hace un par de días le propuse a mi
novia un nuevo juego. Habíamos echado un polvo increíble hace unos días y le
dije que lo pensaba escribir y colgarlo en Internet para que lo pudiese leer
todo el mundo. Ella sonrió, le gustaba la idea, pero eso no era todo. Ella tenía
que hacer lo mismo y relatar el mismo polvo y así todos podremos tener dos
perspectivas de la misma experiencia.


 


Así que aquí estoy, delante de mi
ordenador dispuesto a cumplir con mi parte. A ver que os parece.


 


Empecemos por una breve descripción.
Saba, así es como se va a llamar en esta historia, es morena, de un metro
setenta, delgada, Tiene los ojos oscuros y unos labios carnosos que te hacen
pensar en lo peor, o en lo mejor según se mire. Cuando sonríe no se puede dejar
de mirarla, Piel suave y blanca y una cintura estrecha que le da un respiro a
las manos  que bajan de acariciar dos pechos preciosos, ni  pequeños ni
demasiado grandes, antes de pasar de nuevo a unas caderas magnificas que
inevitablemente te llevan a acariciar su culo redondo, Piernas largas y bien
formadas. Un gusto de niña. Tiene 26 años y le encanta el sexo, tanto como a mi


 


Yo soy Ros y soy  moreno, 31 años un
metro setenta y cinco. Ojos oscuros y de piel morena, bueno en enero no… Siempre
me ha gustado el deporte aunque últimamente me sobran unos kilitos no estoy mal
del todo, o eso dice mi chica, le encantan mis ojos, mis manos, mi culo… y mi
paquete y no se por que orden. Y bueno, falsas modestias aparte, estoy bien
dotado


 


Todo empezó un martes  en casa de ella.
No nos veíamos desde el domingo y no habíamos hecho nada desde el domingo por la
mañana que habíamos echado un polvo rápido e intentado no hacer mucho ruido
porque su hermano dormía la juerga del día anterior en la habitación de al lado
y su madre estaba apunto de llegar (yo creía que estaba en casa). El caso que
era martes por la noche y yo estaba a punto de irme


Ella  se levantó y yo la cogí por detrás
para darle un beso y despedirme dulcemente hasta el día siguiente. La abrace y
le bese el cuello como tantas otras veces, Se recostó sobre mi un poquito, la
abrace mas fuerte y la seguí besando, Algo se movió en mi bragueta así que seguí
besándola mientras que subía una mano y empecé a acariciarle las tetas por
encima de la camiseta mientras pegaba mi cadera a su culo. Yo ya estaba bastante
excitado pero sabía que no iba a pasar nada porque su madre estaba durmiendo en
la habitación de al lado, pero no dejaba de ser excitante. Saba notó mi erección
y paso una  mano hacia atrás y me tocó el paquete. Yo seguía sobándola y
aprovechando que se había separado un poco me abrí los botones de la bragueta y
le guié la mano al interior. Ella sonrió y busco el camino y metió la mano en el
calzoncillo y me cogió la polla. Con un movimiento de cintura indique que quería
que la sacara. Uff estaba realmente excitado.


Seguimos así un rato mientras yo le
sobaba las tetas desde atrás ella me acariciaba el rabo lentamente arriba y
abajo, y me decía que le encantaba verme así, y que hacía mucho que no me la
sentía tan dura. Me acarició lo huevos, que me acababa de afeitar, y me dijo que
estaban duros. “Uff, lo que tiene que haber aquí dentro”.


Pero enseguida empezó a decirme que su
madre solía salir por la noche para ver si se había quedado dormida en el sillón
y que estaba acojonada. Tranquila que yo la oigo si viene, le decía yo, ya que
al ser de noche se oye todo muy bien.. Y una leche , me decía , a ti no te da
tiempo a guardarte ese trasto.


Se dio la vuelta y nos besamos, yo con
el trasto fuera, me miró y puso esa cara de traviesa que sabe poner cuando va a
hacer algo que me encanta y sabe que no es el momento de hacerlo.


Estábamos en medio del salón y de
repente se arrodilló muy lentamente, cogió la polla con una mano me miro otra
vez a los ojos, y luego abrió la boca y se metió el capullo en la boca y empezó
a comérsela lentamente. Ya podéis imaginar como estaba yo, Tenía la polla
hinchada y dura como nunca, como si no me lo hubiese hecho en años.


 


Pero se levantó y me dijo, ya está
guárdatela, ¿me vas a esperar hasta que estemos juntos?. Ya esta, se ha acabado
la mamada pero no solo eso, me esta diciendo: “hoy no vamos a hacer nada, ni te
voy a hacer nada, pero tampoco quiero que tú hagas nada, que no te masturbes,
que me esperes hasta estar juntos y que explotes conmigo” Y yo acepto claro


La acompañe a la terraza para que se
fumase un cigarro, yo con la polla fuera y me la seguía sobando. Luego nos
sentamos para ver un resumen de un concierto que habíamos visto y seguía con el
mástil bien erguido y ella de vez en cuando me lo masajeaba. Ella miraba la tele
mientras yo no podía quitar la vista de su mano acariciando mi trasto. De vez en
cuando me miraba a mi, pero eso eran la menos veces. O miraba la tele o miraba
mi polla con la satisfacción de tenerla bien dura pero a la vez controlada.
Movía su mano lentamente, no quería que me corriese. De vez en cuando notaba
como aparecía una gotita en mi capullo, entonces cogía la polla por la base,
apretaba con fuerza e iba subiendo hasta el glande. Y así brotaba mas líquido
seminal y con un dedo empezaba a esparcirlo por todo el capullo. Se quedaba bien
lubricado y estaba todo brillante. Agarraba el glande con su mano y la cerraba
alrededor y empezaba a moverla en movimientos rotatorios hasta que le decía que
parase sino querías que me corriese en ese instante. Hicimos un trato para que
no dejase de masturbarme. Ella me la meneaba pero si yo decía “para”  tenia que
hacerlo en el acto, porque yo iba a aguantar justo hasta el borde del orgasmo. Y
Así estuvimos un buen rato hasta que me fui.


 


Me la iba meneando en el coche, y al día
siguiente en casa me estuve masturbando con algunos videos porno, pero sin
llegar a correrme. Estaba como un animal. Me la meneaba a todas horas y siempre
que podía y cuando me iba a correr me paraba en ese punto justo antes del
orgasmo


 


Así hasta el jueves que habíamos quedado
para cenar en casa de una amiga y sabíamos que dormiríamos allí y tendríamos la
oportunidad de echar un buen polvo. Pero no se encontraba muy bien y Saba se fue
a acostar pronto y yo me quede con el resto de amigos echando unas risas


 


Cuando me acosté dormía como una niña,
así que le di un besito y me dormí yo también.


Se quedó a dormir mas gente de lo que
pensábamos y había una amiga nuestra durmiendo en un sofá a los pies de la cama.
Nos despertamos pronto para ir a currar, pero primero hubo un poco de magreo a
pesar de que no sabía si había alguien más en la habitación o no, ya que estaba
completamente oscura, aunque me temía que sí. De todas formas seguimos con
nuestros juegos, le daba un poquito más de morbo a la cosa que hubiese alguien
más al lado nuestro y no se enterara de lo que hacíamos. La otra chica seguía
durmiendo al lado. Yo estaba como loco ya. Saba me tenía cogida la polla y me la
amasaba dulcemente, incluso llegó a meterse bajo la sabana para metérsela en la
boca, y a pesar de que intenté no hacer ningún ruido, seguro que algún gemidito
inocente se me escapó. No se si nuestra amiga se llegaría a enterar de lo que
hicimos, si fue así nunca lo hablamos, pero me encanto la sensación de hacerlo
delante de alguien más. Por fin conseguí despedirme de Saba, vestirme y salir
para ir a trabajar. Al abrir la puerta entró luz en la habitación y por fin pude
ver el sofá, y efectivamente allí estaba nuestra amiga durmiendo, con una cara
que no sabría decir si era de dormida o no


 


Por fin quedamos otra vez el viernes la
fui a recoger y hablamos unos minutos. Lo típico que hacemos, que te apetece,
cenamos? Cine? Una copa?


Pero yo lo tenia claro le dije:


-Para serte sincero. Lo que me apetece
es llevarte a un sito oscuro y echarte un polvo ya mismo


Ella no lo pensó dos veces y estuvo de
acuerdo en irnos enseguida a un sitio bien oscurito que tenemos reservado para
los dos.


Cuando llegamos y apague el motor
hablamos un ratillo y empezamos a besarnos y a acariciarnos. Pero en seguida se
quito los pantalones y me dijo: “yo me voy a atrás, te vienes.” Bueno no tiene
lugar la contestación, me quite el pantalón yo también y al lío. Una vez en el
asiento de atrás seguimos abrazándonos y besándonos. Me encanta besarla y
morderle los labios, meterle la lengua en su boca y que juegue con ella, para
volver a morderla los labios chuparla. Le acariciaba los pechos por encima de la
camiseta, y ya iba notando como se ponían duros los pezones. Le quite la
camiseta y el sujetador y ya solo tenía puesto un tanguita. Visión que no
ayudaba a calmar el continuo endurecimiento de polla.


Saba me quito la camiseta me acariciaba
el paquete por encima del calzoncillo que era una auténtica tienda de campaña.
Cogió el borde del bóxer, lo levanto y así salvó la polla que salio al aire
rebotando contra mi cuerpo y se quedo temblando apuntado al techo.


Seguimos besándonos y acariciándonos. Yo
le acariciaba los pechos suavemente mientras dejaba que sus pezones se colaran
entre mis dedos. Los apretaba mientras masajeaba sus tetas. Y mientras mi polla
recibía el mismo trato.


La empujé hacia atrás, le puse un cojín,
que siempre llevo en el coche para estas emergencias, en la espalda y empecé a
besarle el cuello y chupar y mordisquear. Fui bajando hasta llegar a sus tetas,
y me las comí, como nunca. Me cebé con un pezón abría la  boca y me  metía todo
lo que podía, luego lo acariciaba con la lengua, hacía círculos con ella. Luego
lo apretaba con ella como si fuese un botón, lo mordía suavemente, lo cogía con
los labios y lo estiraba, lo chupaba y mordía mas fuerte. Todo mientras con la
otra mano se hacia lo suyo al otro pecho.


Después de un rato de estar oyendo sus
gemido cambié la posición e intercambie las posiciones de  boca y manos.


Cuando levante la mirada me dijo: “vaya
comida de tetas, niño” y mi sonrisa, brillante por mi saliva se hizo más grande.


Ahora era su turno, me empujo e hizo que
pusiera yo en la posición en la que estaba ella. Y empezó a chuparme el pecho,
los pezones y el ombligo. Mi polla rozaba sus pechos sus cuello, su barbilla.
Vamos todo un lujo. La cogió con una mano y me dedico una mirada. La acariciaba
me hacia cosquillas desde la base hasta el capullo. Sabe que me encanta eso.
Sacó la lengua y la puso en la base de mi estaca y subió recorriendo toda la
vara hasta la puntita mientras no dejaba de mirarme a los ojos. Yo la tenia que
me iba a explotar. Recordar todo lo que lleva a acumulado. Así siguió un buen
rato, comiéndome el rabo lentamente, bajando hasta llegar a los huevos y
haciéndome cosquillas con la lengua en ellos. A veces se metía un huevo en la
boca, sorbiéndolo y jugando con su lengua con el dentro de su boca. Empezó a
mover también su mano; la agarró firmemente y empezó a subirla y bajarla
mientras se merendaba el capullo. No se si el cielo existe, pero si es así, debe
ser algo parecido a esto.


Creo que me iba a recompensar por haber
aguantado tanto tiempo y me quería deleitar con una buena mamada. Pero yo no
estaba dispuesto a que se acabara tan pronto. Demasiado cachondeo y excitación
para despacharme en unos minutos. Me encanta tirarme mucho tiempo disfrutando.


Así que la pare, le levante la cabeza y
la retire la mano. La traje hacia mi y nos besamos, esta vez con sabor a mí en
su boca. La volví a colocar a ella en la posición de antes, pero esta vez la
quite un pañuelo que llevaba puesto al cuello y la vendé los ojos. Se quedó un
poco parada pero enseguida se tranquilizó. De nuevo empecé a comerla el cuello y
las tetas, pero esta vez, al no poder ver nada, se le agudizaron el resto de
sentidos. Su respiración era cada vez mas agitada, más profunda, más excitante.
Y esto me animaba a seguir devorándola. Le mordía los pezones, y tiraba de
ellos, excitándola cada vez más. Sabía que quería que la follara, pero también 
ella tenia que aguantar un poco. Seguí bajando chupando, besando y mordiendo
hasta llegar a su pubis. Ella ya sabía lo que venía ahora y subía las caderas
intentando que llegase cuanto antes para calmar el ardor que le tenía entre las
piernas…..Ni hablar!! Todavía no, me encanta ponerla a mil. Así que bordee su
entrepierna con mi lengua y continué por su pierna, hasta la rodilla. Lentamente
cambié la dirección hacia el interior del muslo, y de ahí hacia arriba de nuevo.
Al llegar a su coñito, rocé sus labios mayores, bordeándolos para seguir mi
camino hacia la otra pierna. Llegados a este nivel de calentamiento Saba suele
ponerse de pura mala leche, y empezaba a impacientarse “ Vamos yaaa!, no me
jodas!, no me hagas esto cabrón!!…Y me encanta.


Por fin subí y la di lo que quería. La
chupe los labios, los atrapaba con los míos y tiraba de ellos. Sacaba mi lengua
y los pasaba entre ellos, hacia círculos, buscaba su entrada y la metía la
punta. Como gemía. Al rato fui en busca del clítoris y comencé a jugar con el
con la lengua. Y vinieron los refuerzos. Primero un dedo, jugueteando con su
agujerito, para que se lubricara, se lo metí y empecé a moverlo dentro, haciendo
círculos. Después otro dedo para acompañar. Los movía a veces simultáneamente


, otras cada uno diferente, explorando
su interior. Presionaba la parte anterior de su coño para acorralar su clítoris
entre los dedos y mi lengua y labios. También usaba el pulgar para acariciar sus
labios y clítoris y con la otra mano acariciaba su culo, bien lubricado a estas
alturas.


Estaba que iba a explotar, igual que yo.
Pero tampoco yo quería que se acabase con una comida. Ya estaba lista para que
se la clavara. Me levanté y por un instante estuve sin tocarla y como ella no
podía ver que es lo que hacía se impacientó. Le planté la polla en los labios
mientras yo sacaba un condón de la caja y lo iba abriendo. Abrió la boca para
recibirlo, iba a cogerla con la mano pero la paré. Se la quité de la boca…
golosona, y se la fui restregando, haciendo cosquillas, rozando, por el cuerpo,
por el cuello, las tetas, los pezones, el ombligo (todo esto yo encogido por
culpa del techo, menos mal que no lo veía). Me puse el condón y apoyé el capullo
en los labios de su raja. Ella estaba impaciente, y yo también, ya no podía con
más juegos. Así que empujé un poco, resbalando hacia abajo, abriendo sus labios,
y luego subiéndola para encontrar su  agujero ya libre y así entrar con una
suavidad increíble. Estaba completamente empapada. No se la clavé bruscamente.
Primero el capullo, y ella soltó un profundo suspiro de alivio. Y una vez se
acostumbró al visitante fue entrando el resto lentamente. Me acomodé encima de
ella y me abrazó. La besé en la boca y ella se quitó el pañuelo. Nos miramos a
los ojos, con la poco luz que había y comencé a bombear lentamente, cambiando de
ritmo. A veces se la dejaba dentro y movía mis caderas en circulo, con la polla
bien enterrada. Otras veces la sacaba lentamente hasta el capullo y la volvía a
meter muy despacio, para sorprenderla de vez en cuando con un empujón rápido
hasta el fondo, que la arrancaba un gemido increíble.


Incrementé el ritmo y estaba a punto de
correrme, así que tuve que cambiar la forma de follar. Se la volví a clavar y
ella no aguantó más, me cogió el culo y apretó con fuerza para sentirla los más
hondo posible. Empezó a mover sus caderas en circulo y tuvo un orgasmo
increíble, gemía, parecía que se quejaba, gruñía, hasta que poco a poco se fue
relajando.


Estaba exhausta, y yo no iba a aguantar
mucho más. Ya había tenido que parar varias veces para no correrme y cada vez el
intervalo entre paradas era menor. Pero todavía tenía claro como quería acabar.
Se la saqué y la puse a gatas en el asiento y se la metí en el coño desde atrás.
Unas cuantas envestidas y ella estaba otra vez gimiendo y al poco tuvo otro
orgasmo. Eso ya sobrepasó mi limite y acabo con mi plan de sacársela, quitarme
el condón y correrme largamente en su espalda y su culo, con largos chorros de
semen acumulados durante toda la semana. Quería ver aquella corrida. Iba a ser
enorme, pero a pesar de presumir de un muy buen control del orgasmo me sorprendí
rebasando “el punto sin retorno” y corriéndome dentro de ella mientras todavía
apretaba su raja con los últimos estertores de su orgasmo. Me vacié entero y la
abracé desde atrás. Nos limpiamos y nos besamos profundamente y nos quedamos un
largo rato en el asiento de atrás desnudos, acariciándonos, haciéndonos
cosquillas, besándonos y en definitiva queriéndonos.


Fue todo un señor polvo, para enmarcar y
recordar. Aunque realmente espero que de ahora en adelante todo será
descubrirnos más todavía y  hacer que aquello no sea nada que no se pueda
superar.


 


Ya solo falta saber como lo vivió ella.


 

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Relato: Semana de calentura
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