relatos porno
webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
Miriam - 19 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
Vanesa - 22 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
Lorena - Edad 19
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: Húmedos sueños


 

24 horas de Peliculas porno
Por solo 1 € = 24 horas

  Elige :
- Acceso por tarjeta

- Acceso por sms
- Acceso por telefono

Incesto, sexo anal , corridas, lesbianas, transexuales, maduras etc ..
Podras ver durante 24 horas peliculas porno por solo 1 € o 1 $
En el servidor privado hay mas de 8.000 dvds porno

Pulsa aqui para entrar por 1 € o 1 $




Relato: Húmedos sueños

  

Por fin el reloj marca las dos de la tarde. Es hora de
abandonar nuestros asientos, pasar nuestros gafetes por el checador y salir
rumbo a casa. Generalmente, a pesar de la buena compañía, no disfruto mucho el
tiempo que paso trabajando, pero hoy en particular, ha sido un día bastante
aburrido. Lo creía difícil, sin embargo, hemos hecho menos cosas de lo
acostumbrado. Creo que de las seis horas que dura el turno, sólo dos de ellas
estuve haciendo otra actividad, que no fuera bobear o chismear con el compañero
de al lado. Afortunadamente terminó. Ahora puedo dirigirme a casa y comer algo,
que tanto me hace falta, delicioso.


¡Que suerte¡ Justo al llegar a la parada del camión, el mío
va pasando. Últimamente, he tenido que esperar hasta cuarenta minutos para
tomarlo. Entre que se demora, o viene tan lleno que no se detiene, se me hace
bastante tarde y mis tripas empiezan a resentirlo. Al parecer, la vida me
recompensa un día de aburrimiento, ahorrándome tiempo de espera. Subo al autobús
y camino hasta la parte trasera, donde se encuentra un lugar desocupado. Cuando
voy a medio camino, algunas gotas empiezan a estrellarse contra los vidrios. De
repente, el sol se ha ocultado y varias nubes oscuras amenazan con estallar en
una fuerte lluvia. Mis ruegos para que la tormenta no inicié antes de que yo
llegue a mi casa, y los quejidos de mi estomago por no recibir alimento, me
mantienen entretenido. Cuando menos lo pienso, hemos llegado a la estación del
tren.


Camino rápidamente y gracias a otro golpe de suerte, el que a
una señora se le haya atorado la mochila en la puerta, y el conductor tuviera
que abrirlas de nuevo, logró entrar en uno de los vagones. Debido a que es un
medio de transporte subterráneo, no se percibe el sonido de la lluvia, por lo
que no se si la tormenta ha comenzado o aún tengo tiempo para llegar a mi
objetivo. No cabe duda que la fortuna está de mi lado. Al bajar del tren y salir
de la estación, sólo caen del cielo pequeñas gotas que apenas y se sienten en la
piel.


He llegado a mi casa. Cuando cierro la puerta, repentinamente
inicia el que parece un diluvio. ¡Que bien¡ Un minuto más y me hubiera empapado.
No es que no lo disfrute, pero hoy traía en mi mochila papeles que no quería
resultaran mojados, ni siquiera un poco. Como un alcohólico buscando un poco de
vino, corro hacia el refrigerador y lo único que encuentro son gelatinas. El
mole, el que sobró de la cena del día anterior, ha desaparecido. Creo que mi
buena suerte comienza a esfumarse. Desafortunadamente, no es lo único que se ha
ido. Como de costumbre, cada vez que hay un fuerte aguacero, el transformador
que nos abastece de electricidad, ha explotado. Ahora no sólo no tengo comida,
sino que tampoco tengo luz.


El saber que no puedo salir sin terminar con los zapatos
llenos de agua y que no podré utilizar ningún aparato que funcione con
electricidad, ha hecho que mi estómago deje de quejarse. Sin más que hacer,
camino rumbo a mi cuarto. Me tiro sobre la cama. Miró por la ventana tratando de
ver el paisaje, pero lo único que veo es una fuerte lluvia que impide siquiera,
observar la acera de enfrente. El pasar del tiempo ha conseguido que me empiece
a invadir el sueño. Intentó luchar contra ellos, pero el peso de mis ojos es
mucho más fuerte y finalmente, se cierran transportándome a otro mundo. Un mundo
donde la lluvia ha terminado y el que no haya electricidad, no me preocupa en lo
absoluto.


Mi ropa no es la misma que vestía antes de dormir. Ahora
traigo puestos, una playera azul con el número 79 en la parte delantera, unos
shorts negros, y un par de tenis color gris. Camino por la calle de Juárez,
rumbo a las bancas ubicadas a un costado del Mc Donalds. En una de ellas, está
sentado un apuesto caballero de gran estatura y cabello corto. Labios
exquisitamente gruesos y detrás de sus anteojos, unos hermosos ojos color
oscuro. Lleva puesta una camisa azul que simplemente, lo hace lucir más
atractivo. Jeans que marcan a la perfección, unos glúteos que mataría por
apretar; y unas sandalias que dejan al aire libre sus grandes pies, los cuales
me causan una extraña y morbosa obsesión.


Cuando me ve acercarme a él, me saluda. Después del
acostumbrado "¿cómo estás?", bajamos a tomar el tren, el que nos lleve a un
lugar donde nadie más disfrute de su presencia, donde sólo yo pueda gozar de su
belleza. Durante el camino hablamos muy poco. La tensión sexual que se siente en
el aire es tanta, que casi puedo tocarla. Después de veinte eternos minutos,
llegamos a mi casa. Al entrar, cerramos la puerta dejando atrás todo deseo que
no tenga que ver con el estar juntos, el uno con el otro, el uno sobre el otro.


Como suele pasar, él me pide un vaso de agua. Sacó una tasa
con dibujos de Santa Claus y un borde despostillado. La lleno hasta el tope. Se
queda bebiendo, mientras yo voy al baño a lavar mis manos. Cuando salgo, él se
encuentra sentado sobre el borde del sillón. La luz que entra por el ventanal
que está justo detrás de él, hace que se dibujen sombras sobre su rostro que lo
hacen ver aún más adorable. Me acerco tímidamente, esperando a que tome la
iniciativa. Con una hermosa sonrisa, extiende sus brazos y me arropa con ellos,
uniéndonos en un fuerte abrazo que me desarma por completo.


Nos separamos un poco y nos vemos un instante a los ojos,
para después acercar nuestros labios. La sensación de los suyos apoyándose a los
míos, y su lengua jugueteando dentro de mi boca, hacen que un escalofrío recorra
todo mi cuerpo. Su respiración agitada sobre mis mejillas, y sus manos sobre mi
espalda, hacen más intensa esa sensación. Sus manos se han movido de lugar y
ahora se abren paso entre mis ropas, hasta llegar a mis nalgas. Las acaricia
suavemente, para después apretarlas con fuerza y presionar mi cuerpo contra el
suyo.


Para entonces, ya estoy más que excitado, pero no contento
con eso, uno de sus dedos juega entre mis piernas. Mis brazos han comenzado a
temblar un poco. Torpemente, desabrocho cada uno de los botones de su camisa.
Dejo al descubierto su pecho, lleno de ese fino bello que amo acariciar.
Nuestras bocas han dejado de estar unidas. La mía recorre su cuello, formando un
camino con la punta de la lengua y pequeños chupetes, mientras la suya se
apodera de mi oreja. El camino que mi boca seguía desciende un poco. Llega hasta
sus tetillas, ya duras por la excitación del momento. Recorro sus alrededores
para después absorberlas con fuerza, como queriendo que estas dieran leche. Mis
manos no se han detenido. Luchan contra un cinturón que parece, por lo difícil
que resulta de zafar, ser de castidad. Con su ayuda, he logrado pasar esa
barrera y cuando mis manos pretendían bajar un poco más, me detengo por completo
ante una tercera presencia, una de la que hasta entonces, sólo tenía ligeras
sospechas.


Tras una delgada tela color azul, que define perfectamente
las formas de su cuerpo, se encuentra ella, mostrando unas ganas enormes de
salir de la prisión que representa su ropa, pero que, tal vez por timidez, no
son suficientes para atreverse a hacerlo. Una de mis manos se le acerca y la
acaricia, con movimientos suaves que terminan en ligeros apretones a su cabeza.
Noto su reacción. La timidez empieza a abandonarla. Su cuerpo, que parecía
encorvarse un poco, se levanta con orgullo, dejándome observar sus verdaderas
dimensiones. Las palpitaciones que emite, son una señal de que está lista para
ser libre. Me pide la ayude con esa tarea.


Lentamente, bajo esa delgada tela color azul y puedo apreciar
su excitante desnudes. Parece un soldado, ya que a mitad de su cuerpo se inclina
como sacando el pecho. Su piel es morena. Se oscurece aún más, al llegar a su
rostro de extraña belleza. No son dos los ojos que tiene, sino uno; uno que
apenas y parece tener fuerzas, para mostrar una pequeña abertura, un pequeño ojo
que aparenta no percibir la luz. Esa apariencia poco común, no resulta
desagradable en lo más mínimo; me hace olvidarme del apuesto caballero, de quien
hasta hace unos momentos, me hacía experimentar las sensaciones más ricas.


Me concentro en ella. Con una mano al principio y después con
las dos, acaricio por completo su cuerpo, desde la base hasta llegar a su único
ojo, el cual intento abrir sin mucho éxito. Las caricias van subiendo en
velocidad y ella parece disfrutarlo, lo noto por la rigidez de sus músculos y
sus palpitaciones más constantes.


He dejado en el completo olvido al galán de labios gruesos y
gran estatura; sin embargo, a él parece no importarle. Las caricias que recibe
la mujer de un solo ojo le resultan placenteras, puedo percibirlo por los
pequeños sonidos que emite, muestra de placer y gozo. Animado por dichos
sonidos, esta vez es mi boca la que continua con las caricias, postrando mi
lengua sobre aquel ojo solitario que ha comenzado a derramar algunas pequeñas
légrimas. Como buscando más de ese llanto, muevo mi lengua dentro de él por un
rato, para después recorrer todo lo largo de su anatomía.


Mis caricias parecen excitarla cada vez más. Lo se porque a
pesar de que no dice una sola palabra, sus movimientos son más violentos.
Procurando darle todo el gusto que merece, y para calmar ese llanto, mis manos
se unen a mi boca en la tarea de recorrer su cuerpo. Los sonidos de placer de
parte de él, son más notorios. Los movimientos de ella, más continuos. Motivado
por esto, mis caricias también son más rápidas y atrevidas. Mi piel está
completamente erizada.


De pronto, siento como todo el cuerpo moreno de la extraña
mujer se tensa. Con un poco de miedo por provocarle un llanto mayor y más
profundo, aparto mi rostro unos centímetros. Miro fijamente al pequeño ojo, que
en lugar de devolverme la mirada, comienza a llorar a chorros, mientras los
sonidos de placer del hombre de pelo corto, se convierten casi en gritos.


Las lágrimas tienen la misma particularidad de todo su
cuerpo, son espesas, y no transparente como suelen ser, sino blancas. Algunas de
ellas han caído sobre mi cara. Con una de mis manos las recojo y las llevo hasta
mi boca. El sabor también es bastante peculiar, pero no por eso deja de ser
exquisito. La mujer misteriosa muestra nuevamente señales de timidez. Su cuerpo
empieza a encorvarse. Parece esconderse dentro de una capa de piel que sale
desde su base. Ante su repentina indiferencia, me vuelvo a acercar a mi bello
hombre de ojos color oscuro. Nos fundimos en un beso lleno de ternura y amor.
Volvemos a abrazarnos y me susurra al oído: "te quiero".


La alegría que me provocan esas palabras, es interrumpida por
un sonido que me impide contestarle. El sonido de unas llaves abriendo la
puerta, me regresa a la realidad, dejando al atractivo hombre y a la mujer
misteriosa, dentro de aquel mundo de sueños. Con un poco de decepción, me
levanto, sólo para darme cuenta de que algunas de las lágrimas de aquel ojo que
no percibía la luz, extrañamente han llegado hasta mi ropa interior. Al parecer,
aquel sueño me ha dejado una trusa mojada y unas ansias casi asfixiantes de que
llegue el próximo domingo, día en el cual podré encontrarme nuevamente con
aquella misteriosa mujer. Día en que podré contestar a las palabras del apuesto
caballero de gran estatura y labios gruesos, con un: "yo también te quiero".



¿ Quieres conocerme ? soy de
  y busco sexo
Inscribete y nos conocemos en el chat 
- Pulsa aqui - Inscripcion gratis -



Relato: Húmedos sueños
Leida: 162veces
Tiempo de lectura: 7minuto/s




Documento sin título
Participa en la web
Envia tu relato
Foro porno
Contacto
 
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Encuestas

Afiliados
porno gratis
webcams porno
sexo
travestis
television porno
sexo gratis
porno
porno gratis
zoofilia
sexo anal
lesbianas
hentai
relatos eroticos
videos porno por sms
videos de incesto
asiaticas follando
videos porno