webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
Miriam - 19 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
Vanesa - 22 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
Lorena - Edad 19
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: Me gusta que me esperes


 


Relato: Me gusta que me esperes

  

Me gusta que me esperes



Me gusta que me esperes, que estés cerca de la puerta, cuando
pongo la llave en la cerradura. A veces pienso, que en cierta forma tú misma
eres como la puerta: pendiente de sentir que pongo, mi masculina llave dentro de
ti, y que abro los caminos a tu placer.




Me gusta, que pienses en hacer cosas conmigo. Tu pensamiento
creativo y las sorpresas y novedades son cualidades de tu discurrir. Me haces tu
amor sentir, desde el primer segundo en que te aproximas a mí. Y creo, que desde
antes de conocerme ya me esperabas, te preparabas y sentías la necesidad de ser
totalmente de alguien. Un cuerpo sin sombra no existe, eso entendiste cuando te
confesaste contigo y luego cuando supiste, que me querías como "mas que amigo".



Me gusta, que me recibas poco vestida. Si acaso, puedes
llevar una bata. Y al cerrar la puerta te la has de sacar, para moverte felina y
como una danzarina excitarme con tu deambular insinuante y oferente. Quiero
poder mirar, cada cambio en tu vestuario y en las expresiones de tu cara. Puedes
ir en zapatillas, ocasionalmente también te puedes poner unas zapatillas de
ballet y moverte bailando para mí.



A veces, me has sorprendido con tus giros y movimientos, con
tus cambios de voz y con la música de tu risa. Tus expresiones faciales, el
brillo de tus ojos y tus manos enlazarme. Me gusta sentir, a tu cuerpo venir y
apretarse y darme tímidamente dos besos. Luego, puedes añadir una docena de
caricias y mimos. Todo es posible, excepto tocarme íntimamente de forma
precipitada.



Varias veces te concentras, en tomarme un brazo, en la acción
de desvestirme. Mientras va quedando libre, vas dándole caricias y besitos. Y te
lo aprietas a ti. Pones mi mano sobre tu corazón y acaricias tus pechos, sobre
la ropa. Si, no digo nada y sigues sientes que mis dedos empujados por ti entran
bajo el tejido y tu piel toca, se mueven y te hacen estremecer.



Es un momento de debilidad, de esos que me gusta que te
superen y me hagan saber de la fuerza de tu amor. Eres, como una planta girasol
en flor, que se inclina hacia mí (como si yo fuese tu sol). Ese y parecidos
gestos, hacen que mis dedos tomen vida y aprieten y hundan su presencia en tu
carne, sobre tus tetitas, sobre tu vientre y sobre tu braguita. Te siento, muy
atenta y mimosamente calentita, era mi gatita. Me miras, y chispeas en tus ojos
y en tu corazón; ese es tu amoroso don.



Me quitas la camisa, la camiseta. Aflojas la hebilla y sacas
el cinturón, presilla tras presilla, tu competencia de sumisa me maravilla.
Tomás mi cinturón y lo dejas cerca. Me miras y te quedas pensativa, para ver si
acepto que me saques el pantalón, cosa que autorizo a hacer, sientes renacer la
pasión en tu corazón.



Te inclinas, levanto un pie y luego el otro, tu silenciosa
pero tu corazón en tu interior relincha, como una yegua que espera se cubierta
por "su potro". Miro sobre, el tocador y veo una bandeja con una esponja, una
toalla y una flor. La flor es la que te regalé, la primera vez que contigo gocé;
ese día madrugué, como pocas veces, fui a la floristería y la adquirí para
expresarte algo de lo que en ese momento por ti sentía. Te enamoré, nuevamente y
te cortejé durante todo el día.



Por la noche, cenamos y nos recorrimos a cuatro manos. Entre
la claridad de la ventana, te desperté un placer largo y repetido, cual toques
de repique de campana. Te dejé descansar, y mis manos te envolvieron, de mi amor
te dijeron y sobre ti me apoye, coloque mi verga deseosa, te sentí menesterosa,
y te penetre.



Empezaba, me quedaba a las puertas de tu goce y me paraba.
Rozabas la felicidad y te escapaba, y finalmente te aferraste a mí, para que no
me separe. Me coloque bajo tu cuerpo, te agitabas encima de mi; picaba en tu
cuello, estiraba tus pezones haciendo con mis dedos pinzas, como pico de cuervo
te los apretaba y tu al placer llegabas, cuando estiraba y soltaba. Fuiste
dichosa, sentiste mi manera de hacerte el amor, te desbordaste fuera de tus
maneras caprichosas te entregaste, te regalaste.



Con mi lanza, tu misma te empalaste. Descansabas de un
placer, y reiniciabas tus acciones amorosas. Inagotable, sentías que mi placer
era cual espinas de rosas, te sentía entrañable, te reconociste como nunca
dichosa.



Luego, hablamos y nos miramos. Nos sellamos, para presente y
futuro. Sentiste en tu mano, mi pene duro. Asida a él, dormida te quedaste y en
tu sueño, conmigo te frotaste. Mi placer se desbordo, estando semidormido dentro
de ti me sacudí, mi leche se derramó. Tu risa de mujer feliz, a mis oídos llegó
mezclado con tu placer y con palabras de júbilo y gemidos impronunciables,
sentidos de algo memorable.



Supe y supiste, que esto era distinto a todo lo sentido y que
era compartido y te quedaste conmigo. La semana siguiente, trasladaste tus cosas
y a mi casa te mudaste… Tu cuerpo de mi no se hartaba, tu ilusionadamente de tu
trabajo plegabas, para venir a estar conmigo… porque me necesitas y me deseabas…
igual que ahora. Tu pasión te devora y te lleva a mí. Te entregas
incondicionalmente, no te importa exhibirte sin nada, no te sientes indecente.
Te sientes amada, comprendida, aceptada y querida. Te sientes parte de mi vida,
y eres parte de mí. Sobre ti me cerní, agitándome contigo sobre tu persona y tu
te sacudías sobre mí, cual un ave sacudiendo sus alas, sujetada a su persona
amada.



Te subes, te pones encima de mí y te sacudes descontrolada
sobre mi cuerpo. Te desbocas, cuando sientes que la pasión te toma, te sojuzga
el deseo y notas que respiras nuestros olores mezclados. Nos enlazamos los
cuerpos, de modo similar a como nuestros corazones se dan y se llena de amor a
la persona que amamos. Nos llamamos, nos deseamos y nos disfrutamos. El amor
compartido es una bendición, es una canción a dos voces, que siembra la vida
común de nuestros goces.



Te hice sentir encantada, te enamoré y pronto entendía, que
estaba enamorado de ti… Y cada día, contigo siento y te hago sentir
parecidamente, este fuego inextinguible que te llama a ti, y me lleva contigo, a
ser más que tu amigo: soy tu marido, soy parte de ti.


 

Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .


Número de votos: 1
Media de votos: 9.00





Relato: Me gusta que me esperes
Leida: 602veces
Tiempo de lectura: 4minuto/s

 





Documento sin título
Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes
Foro porno
sexo
lesbianas
Contacto
 
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Afiliados
porno
peliculas porno gratis
videos porno gratis
telatos porno incesto
porno español
travestis
peliculas porno
zoofilia
sexo gratis
sexo madrid
chat porno
webcams porno
fotos de culos
juegos porno
tarot
juegos
peliculas online
travestis