UN VIAJE A MALLORCA.
Últimas horas en el hotel. 2.
Al oír mi nombre, mis ojos se dirigen hacía donde suena esa
voz y entonces veo el hermoso y sonriente rostro de Javier que me dice:
Hola Pili, vaya, por fin te veo!. Creí que no ibas a venir
nunca...
Tendrías que haberme visto: parecía un vigilante de
discoteca mirando la entrada para ver si venías.
Ya casi es hora de irnos y me quería despedir de tí...
En ese momento los demás chicos se ponen de pie –en ademán de
irse- y Javier les dice que vayan delante, que necesita hablar conmigo unos
minutos y que lo esperen en el hall.
El más joven, un chaval también muy guapo, le dice mientras
sonríe y lo saluda en gesto militar:
Sí, señor!, aunque si me deja, me quedo a admirar a esta
bella señorita.
Javier le saca la lengua y haciéndo un gesto obsceno con el
dedo corazón –en plan broma- le ordena irse, cuando el chico se aleja vuelve a
fijar sus preciosos ojos en mi cara y exclama:
No hagas caso a ese tío...es mi hermano. Es un cachondo
mental.
Tiene las hormonas alborotadas, cosa muy normal ya que
tiene 19 años!.
Me río y le pregunto cuántos tiene él?. Me responde:
El 24 de julio cumplo 22. Soy el más mayor y mando yo.
Y puedo preguntar tu edad?, pero seguro que de los 25 no
pasas. O me equivoco?.
Vuelvo a reírme con ganas -las pocas personas que quedan en
el comedor me miran con simpatía y noto como un chico moreno muy atractivo clava
sus ojos en mí; la chica que lo acompaña (debe ser su novía) coge su mano y lo
arrastra literalmente hasta la salida-. Al pasar por mi lado, oígo como ella le
susurra con voz enfadada:
Fran, compórtate y no mires a otras mujeres!.
Vaya, otra celosa –pienso yo-. Podríamos hacer un duo!.
Vuelvo a centrar mi atención en Javier y le digo que esos
años ya son historia y que muy a mi pesar ya paso de los treinta...
Miro el reloj y veo que son casi las cuatro y media..
Le explico que dentro de unos minutos van a cerrar el buffet
y que necesito comer algo, que tengo un hambre de loba. Él mete la mano en el
bolsillo de su pantalón, saca un papelito y mientras me lo dá dice:
Sí claro, perdona que sea tan pesado...(le digo que no
se preocupe).
Oye Pili, tienes Internet?. Esta es mi dirección de msn; me
gustaría hablar contigo más veces y si tú quieres...-se queda un segundo
callado e incluso me parece ver que se sonroja como esta mañana en la piscina-
me encantaría tener cibersexo contigo.
Sería algo íncreible, creo que eres una mujer fantástica
y...
Le corto, me acerco más a él, le doy un besito en la comisura
de los labios y le digo que sí; que a mí también me gustará tener sexo
cibernético con él.
Hago la acción de ir hacía el aparador del fondo y al pasar
por su lado, me coge la mano y dice:
Te deseo un buen viaje de regreso a Galicia; me ha
encantado conocerte y...por favor no me olvides porque yo a tí no te olvidaré.
Agrégame a tus contactos cuando llegues a tu casa. Vale?.
Le prometo que lo haré y me despido con un chao (por
supuesto).
Al llegar a la vitrina recibo el saludo de un señor mayor,
pero todavía con mucho encanto y elegancia:
Buentas tardes señorita!.
Tenés hora?.
Miro mi reloj y le digo que faltan tres minutos para las
16:30.
En ese momento aparece una mujer también mayor; su pelo
ondulado es rubio, tiene un cuerpo bonito a pesar de la edad, pero lo que más
llama la atención de ella es su sonrisa, tan tierna y dulce. Parece un ángel
caído del cielo.
Lo abraza con cariño por la espalda y dice:
Papi, quién es esta nena con la que hablás?.
Uy, pero que bonita es...-y dirigiéndose a mí, se
presenta-:
Soy Julia y este caballero tan buen mozo (ríe y sus
mejillas se tiñen de rojo) es mi querido esposo Jorge. Nosotros somos de
Buenos Aires, Argentina. Lo conocés?.
Mientras cojo de una bandeja un par de croquetas, un trozito
de tortilla de patatas y unas tapas de marisco le cuento que no, que soy Gallega
y que gané un viaje de fin de semana a Mallorca, pero que hoy a las siete ya me
voy. Meto la comida en una bolsita de papel y acercándome a otra canasta cojo 2
rebanadas de pan integral, una loncha de jamón york y otra de queso; también me
alisto con un pedazo de pastel de crema de chocolate y nata y lo guardo todo.
Esta será mi última comida en el hotel. Luego cuando baje y
después de cambiarme de ropa interior, iré al palmeral –allí estaré más
tranquila- y comeré sentada en una tumbona. (Esto lo pienso).
En el instante que les digo mi nombre y les doy la mano en
gesto de saludo, Sebastián –el maitre- se acerca y dice:
Perdón que los moleste, pero es hora de cerrar el salón.
Desean alguna cosa más?.
El señor Jorge le pregunta dónde pueden tomar café? Y Sebas
le indica con un gesto el bar contigüo.
Yo aprovecho el momento: me despido amablemente del maitre;
le doy la mano y le agradezco su atención para conmigo; él con una sonrisa y
después de besar mi mano, dice:
De nada. a sido un gran placer conocerte; Marcos es (me
mira fijamente de arriba a abajo) muy afortunado de estar contigo –y
con un susurro añade- de amarte en cuerpo y alma.
Durante un instante noto como mi corazón vibra de emoción al
oír tu nombre -Marcos- y no puedo evitar temblar al recordar lo que pasó hace
poco más de una hora antes debajo de la escalera.
Tengo ganas de llorar, pero me muerdo el labio inferior para
no hacerlo.
Por qué será que la mente recuerda primero los malos
momentos?. A mí, siempre me sucede eso.
Debo ser muy rara...
Nos vamos para afuera y en el momento en que salimos y los
acompaño al bar, veo salir a Carlos, el camarero gallegiño; lo saludo con un
gallego "Boas tardes" y le sonrío seductoramente.
El matrimonio Argentino me invita a tomar algo, pero declino
la invitación. Me despido de ellos deseándoles una feliz estancia en la isla.
Ellos entran al local y Carlos y yo, tenemos una pequeña e interesante charla.
Le sonrío así sin darme cuenta; porque como él es gay supongo
que pasa de las mujeres, pero es tan atractivo y tan increíblemente guapo que a
una tía le sale de forma incosciente intentar atraerlo y ser lo más agradable
posible...y eso que yo intento ser simpática con todos, aunque no sean Mister
Universo, pero cierto es que a nadie le amarga un dulce y además en ese momento
no me acuerdo de su tendencia sexual y delante de mí sólo veo a un hombre que
está buenísimo vestido con un unifome de pantalón negro, camisa blanca de manga
corta y pajarita morada. En la solapa lleva un insignía en la que se lee su
nombre y primer apellido: CARLOS VEIGA.
Le comento mientras le enseño la bolsa de papel, que cogí
algunas tapas y que ahora iré al palmeral a comer. Él me guiña un ojo y dice:
Qué bien te cuidas, pero veo que no tienes nada para
beber...Espérame un minuto.
Entra de nuevo al bar y al volver trae una botella de
plástico de agua Font Bella y 2 servilletas de papel.
Al dármelas exclama:
Eres una "rapaza" encantadora y todos los hombres del hotel
están locos por tí...de una manera u otra!. Incluso a mí me has seducido...
Me quedo un poco pasmada al oírlo. Me dá corte interrogarlo
sobre ese tema, pero también me produce curiosidad saber por qué un tío gay me
dice eso.
Cierto es que él no sabe que yo sé que es homosexual o eso
creo yo. Me dice en un susurro:
Esta mañana vi a tu novío y él también me vio a mí –y
añade con vocecilla tímida, pero al mismo tiempo con valentía- mientras le
daba un beso a mi chico!.
Al oírlo hablar, pongo cara de sorpresa –más bien de idiota-
e intento hacer como si yo no lo supiera ya. Él, como si fuera adivino mete el
dedo en la llaga y me pregunta:
Supongo que tu novío te lo contó, verdad?.
Estoy a punto de negarlo, pero un detalle me hace
recapacitar: a sido valiente. Le pido perdón y le digo que sí.
Continúa diciéndome, mientras bajamos por las escaleras:
Te acuerdas cuando ayer nos conocimos?. Te dije que conocía
muy bien el hospital "Xeral Cíes" –muevo la cabeza en gesto afirmativo-
, pero no te conté por qué...
Le quito importancia y le digo que no tiene que decírmelo,
que yo –me río en una carcajada- no soy chismosa, bueno sólo un poquito...
Se detiene, pone su mano en mi hombro y me dice con voz muy
triste:
Hoy hace dos meses y cinco días que mi padre murió
de...cáncer de páncreas.
Mientras estaba ingresado se enteró de que yo soy gay y el
día antes de morir, me mandó llamar y me lo dijo. Yo pensé que se enfadaría,
que me lo echaría en cara; que me pegaría y tal vez me llamara maricón o algo
peor –yo lo miro con la boca abierta-, pero sabes qué?. Nada de eso
ocurrió.
Lo único que hizo fue abrazarme, besarme, decirme que me
quería y pedirme que fuera valiente y luchara en la vida para cumplir mis
metas; -Carlos llora en silencio- yo quise hablar y decirle que también
lo quería, que lamentaba por él no ser "un macho", pero no pude. Me quedé
callado.
A la mañana siguiente murió; en la lectura del testamento
mi madre, mi hermana y yo nos enteramos de la deuda que teníamos sobre nuestra
casa. Debemos 9.000 euros y si en un año no la pagamos, nos la embargarán.
Lo abrazo y le digo que lo siento.
Al llegar frente el vestuario del personal y antes de entrar,
él sigue diciendo:
Hablé con Sergio; y le pedí ayuda.
Sergio es mi pareja; es muy cariñoso conmigo y después de
mi madre, es la persona más importante en mi vida. Me está ayudando mucho, no
sólo económicamente...
Y por estamos aquí.
Vuelvo a abrazarlo y le agradezco que me haya contado esta
dura y díficil situación. Se encoge de hombros, me da un besito en la frente y
me dice:
Gracias a tí por escucharme. Sabes?, si tu novio no te
cuida y te pierde es muy tonto...
Vales mucho!. No lo olvides!.
Y sé siempre valiente y lucha por tus sueños e ilusiones.
Debo irme ya, a las 17:000 empieza mi turno en la
playa...soy hamaquero y camarero en un chiringuito; ahí tengo otro sueldo
extraordinario.
Yo también me despido; le digo que hoy a las siete me voy y
que más o menos a las díez de la noche estaré en nuestra querida terriña. Me
sonríe por última vez y dice:
Que tengas un buen viaje de regreso y saludos de mi parte a
Galiza. Chao Pilar.
Chao Carlos. Gracias y suerte.
Sigo caminando hacía el mostrador de recepción; el hall está
vacío y Ramón tampoco está ahí, pero como ya sé donde se guardan los equipajes,
paso por detrás y entro en la habitación.
Abro el bolsillo superior de la troley y primero guardo el
dossier de Halcón Viajes; luego quito el candado y la cremallera y rebusco hasta
encontrar la braguita que venía a juego con el camisón: también es de raso
fucsia con un coqueto lacito en el centro. Me subo el vestido, me quito la sucia
–por suerte ya no sangro- y me pongo la otra. Guardo dentro de un compartimento
la braguita blanca y vuelvo a cerrar la maleta.
Al salir del economato, Ramón ya está ahí (mirando datos en
el ordenador) y al verme me pregunta con una sonrisa:
De dónde sales tú?.
Debes ser la Mujer Invisible porque no te he visto entrar.
Me río y le cuento que cuando vine hace cinco minutos no
estaba y que tenía que hacer algo importante –no le digo el qué- y por eso entré
sin su permiso. Le pido perdón si se molestó y él con rostro serio me dice:
Pues sí, estoy muy enfadado y como multa, me tienes que dar
tu dirección de correo electrónico...si quieres, claro!.
Le digo que por supuesto que sí, abro la mochila y sacando de
la cartera una tarjeta con mis datos personales, se la doy y me dice:
Muchas gracias; un día de estos te enviaré un mensaje y
hablando de mensajes, tu novío te dejó uno...
Me dá un sobre con el logo del hotel, lo abro, saco un papel
y leo lo siguiente:
Pili, voy a dar un paseo por la playa. A las seís vendré para
despedirnos de Paco y de los demás.
Por favor, no me odies. Tenemos que hablar.
Te quiero y lo sabes.
Marcos.
Leo la nota varias veces y Ramón, que no me quita los ojos de
encima, me pregunta con interés, pero sin mala intención:
Va todo bien?. Necesitas algo?. –con un gesto lo
niego-.
Te has puesto muy triste de repente...
Como excusa, pero sin mentir en absoluto le digo que en el
mensaje me dices que vas a pasear por la playa y que a las seís de la tarde
vendrás, porque luego tenemos una cita para despedirnos del chef...
Ramón, después de escucharme dice:
Sí, sabía lo de la cita...Francisco me lo dijo esta mañana.
Supongo que la melancolía es porque hoy te vas, no?.
Le respondo con un simple sí; veo el reloj: casi son las
17:00
Le pido que cuando vengas, te dé el recado de que estoy en el
palmeral y que vengas a buscarme.
Abro la bolsa de papel y al ver y oler la comida, me dice con
una sonrisa:
Eres una chica muy lista; ese es un lugar muy tranquilo y
estarás muy cómoda!.
No te preocupes por nada. Yo lo aviso.
Es ese instante se oyen 5 campanadas.
Le doy las gracias y me dirijo a la puerta que lleva al
jardín; atravieso la zona de descanso – no hay nadie-, llego hasta la piscina
(hay una persona en el agua, pero cuando paso por delante, se sumerge y no le
veo la cara) y cruzo por el sendero; al llegar al palmeral arrastro las dos
tumbonas naranjas y me siento en una mientras que la otra la uso como si fuera
una mesa.
Coloco una servilleta abierta a modo de mantel, saco la
comida y la dispongo como si estuviera en un plato.
Después de comer unas cuantas tapas y el sandwich, doy un
trago directamente de la botella. Mientras saboreo el pastel de chocolate, me
parece oír un ruido detrás de un parterre de flores...
No, no ha sido nada; no hay nadie.
Termino de comer el bollo y me relamo de gusto. Ummm!. que
rico está.
Ya sé que es un pecado y de paso una salvajada de
comparación, pero me gusta tanto el choco como chupar pollas.
Pero que putilla más grande que estoy hecha, sobretodo de
pensamiento...
Veo el reloj y como aún falta más de media hora para las
seís, decido tomar una mini siesta, recogo las sobras, dejo las cosas en el
suelo y juntándo las dos hamacas construyo una especie de cama.
Me tumbo sobre el costado derecho y doblo un poco las
piernas.
Al cabo de unos minutos me quedo profundamente dormida, pero
al segundo me sobresalto al notar un costilleo en las piernas y sentir gotas de
agua mojándome la piel.
Al abrir los ojos veo de soslayo y encima de mí a Guillermo.
El muy cabrón tiene su gran mano izquierda sobre mi boca, con
la otra me ha levantado el vestido e intenta bajarme las bragas. Ahora estoy
boca abajo...
Él, con una risa endiablada me dice:
Hola puta, y tu novío?. Tal vez está follándose a alguna
guiri en la playa...y te ha dejado solita.
Qué pena, no?. Un culito tan rico como el tuyo no se debe
desaprovechar y seguro que el finolis ese del director ni siquiera te lo
chupó.
Bueno guapa, no te preocupes que para eso yo y mi garrote
–frota su gorda y durísima tranca contra mis nalgas- estamos aquí.
Vas a sentir 27 centímetros de carne entrando y saliendo de
tu ano...
Te voy a follar el culo hasta que revientes!.
Al oír esas bestiales palabras, me muevo con todas mis
fuerzas y lucho por soltarme, pero es imposible...
Él es mucho más alto, grande y fuerte que yo...
En un instante desfilan por mi mente todos los hombres que he
conocido en este viaje, pero sólo un nombre aflora silenciosamente de mis
labios: MARCOS!.
Un segundo antes de ser violada me salvas y de un golpe en la
cabeza noqueas a ese desgraciado.
Continuará...
¿ Quieres conocerme ?
soy de