relatos porno
webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
Miriam - 19 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
Vanesa - 22 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
Lorena - Edad 19
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus


 

24 horas de Peliculas porno
Por solo 1 € = 24 horas

  Elige :
- Acceso por tarjeta

- Acceso por sms
- Acceso por telefono

Incesto, sexo anal , corridas, lesbianas, transexuales, maduras etc ..
Podras ver durante 24 horas peliculas porno por solo 1 € o 1 $
En el servidor privado hay mas de 8.000 dvds porno

Pulsa aqui para entrar por 1 € o 1 $




Relato: Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus

  

Alguna vez se han preguntado ¿por qué dicen que las mujeres
son de Venus, y los hombres de Marte? Esta es una historia de mi propia
inspiración, tratando de explicarlo.



Hace mucho tiempo, en el Monte Olimpo, los dioses habitaban
entre placeres y alegría. Cada uno realizaba su trabajo, ¡y a la perfección!
resolviendo la vida de los hombres. Es en este paradisíaco lugar, donde Venus,
la más bella diosa jamás conocida, vivía su desgracia.



Siempre oculta, en su estanque con pétalos de rosa, inspiraba
a los humanos para enamorarse. Unía a las parejas de las maneras más
insospechadas, miraba cómo las personas se conocían, se amaban, se brindaban
placer, y todo gracias a ella.



Pero en su vida no había amor, ella vivía siempre sola, sin
haber sentido jamás aquello que tanto brindaba. Un momento se sumergía en el
estanque, otro momento caminaba por sus laderas.



Del lado opuesto del Olimpo, Marte, con su imponente
gallardía y gran fortaleza, dirigía las guerras del mundo. Siempre luchando,
siempre peleando, no tenía tiempo de pensar en otra cosa.



Se recreaba viendo morir a las personas por golpes de
espadas, y siempre intervenía en las batallas más encarnecidas. Ni un solo
enemigo podía contra él, no tenía un solo rasguño en todo su magnífico cuerpo.
Por algo era un dios.



Fue un misterioso día, entre las batallas, cuando Marte se
perdió, entre la polvareda del campo de batalla. ¿Cómo se puede perder un dios?
Pregúntenselo a Zeus. Marte siguió caminando, el polvo se desvanecía, y a su
paso dejaba ver un espeso follaje.



Abriéndose paso entre la hierba, comenzó a percibir el aroma
de las flores, el canto de las aves, cosas para él desconocidas. Paso a paso,
descubría más flores, el follaje se abría, y llegó a una pequeña laguna, con
agua cristalina, con cisnes nadando en sus aguas, y pétalos de rosa flotando con
ellos.



Pero lo que más lo sorprendió, fue encontrar, al centro de la
laguna, el más delicado ser que jamás haya visto. Una hermosa joven, parada al
centro del estanque, dándole la espalda. Su cuerpo estaba sumergido hasta la
cintura, y fuera del agua logró ver una espalda blanca, fina, y seguramente
suave. Unos hombros estrechos, de los que colgaban dos tirantes, que sostenían
el delgado vestido de la mujer. Sus rubios cabellos, recogidos por una tira de
perlas, caían ligeramente sobre su cuello.



Realmente quedó pasmado, y quiso acercarse sigilosamente;
mas, por error, pisó una pequeña rama, que crujió bajo su peso. La joven volteó
sorprendida, dejando ver unos enormes ojos verdes, enmarcados por largas y
enchinadas pestañas, una nariz delgada y pequeña, y unos labios carnosos que
invitaban al amor.



Ella a su vez lo miró, alto, fuerte, con unas piernas largas
y musculosas. Caderas afiladas, torso ancho, cubierto por una pesada armadura;
unos brazos que podrían levantarla en vilo si así lo quisieran. La piel morena
del hombre la impresionó, sus facciones duras, viriles, con ojos profundos y
expresivos; cabello quebrado, negro, largo hasta los hombros. Por un momento
pensó en Adonis, pero no, al chico le faltaba mucho para verse tan varonil.



Se miraron en silencio, sin moverse, recorriendo cada uno el
cuerpo del otro. Venus por fin volteó completamente, descubriendo unos pechos
perfectos, medianos, firmes… y vírgenes. Cubiertos apenas por el delgado
vestido, que dejaba traslucir todos los detalles. Avanzó a la orilla,
lentamente, haciendo que Marte sintiera nervios, ¡que extraño! nunca los había
sentido.



Ella emergió completamente del agua, la parte inferior de su
vestido se había adherido a su cuerpo, él notó una cintura muy pequeña; unas
caderas redondas, deliciosas; unas piernas bien torneadas y unos minúsculos
pies, de piel blanca, con dedos perfectos, únicos.



- ¡Vaya que eres casi una diosa!- Atinó a exclamar el
aturdido guerrero. Ella sonrió, y bajo la mirada sonrojándose.


- Lo soy.- Aclaró finalmente, mirándolo a los ojos. – Soy
Venus


- ¡Mira! Oía hablar de ti, pero eres mejor de lo que creí.-
Contestó él, correspondiendo la sonrisa. Se sorprendió, sonriendo por primera
vez. ¿Será posible que una mujer logre eso? Esta mujer sí.



Venus lo tomó de la mano, lo condujo a una terraza griega, y
le sirvió vino.



- Ahora eres mi invitado.- Afirmó, estirándole la copa de
plata. Él la tomó y bebió, sin dejar de mirarla. Realmente esa sonrisa la hacía
brillar aún más. ¿Podría escapar del hechizo?


-¿Quieres bañarte?- Cuestionó ella, después de un momento.
Marte se petrificó con la pregunta. Dejó la copa sobre la mesa de mármol y la
miró aturdido.- Te ves cansado.- Continuó ella.- Puedes bañarte si quieres.-
Invitó, señalando el estanque.



Por alguna razón, sin saber cual, pero feliz de aceptar, él
asintió y comenzó a quitarse la pesada armadura, mientras ella miraba. Cuando se
quitó el peto, Venus observó esos bellos pectorales, y ese abdomen tan marcado,
tan varonil. No pudo evitar que sus pezones se endurecieran, mientras bajo el
vestido, su sexo se humedecía. Bajó la mirada apenada.



Él terminó de desnudarse, y comenzó a introducirse en el
estanque. Primero las piernas, hasta las rodillas, el agua comenzó a cubrir esos
torneados muslos, hasta mojar las nalgas redondas y duras del hombre. Quedó, de
la cintura para abajo, bajo el agua.



Venus levantó la mirada, y observó cómo él se mojaba los
brazos, el pecho, hasta que en un golpe, se sumergió completamente para
inmediatamente salir de nuevo, escurriendo esa agua perfumada que recorría todo
su cuerpo. Venus estaba excitadísima, no le quitaba los ojos de encima, sus
pezones se dibujaban a la perfección en su vestido, y su rostro estaba
enrojecido. Suavemente se mordía los labios, deseándolo cada vez más. Marte se
percató de esa reacción, al verla así, sentada en su silla, respirando agitada,
con el vestido transparente moviéndose al compás de su pecho. Se excitó también,
y su pene comenzó a responder bajo el agua.


- Venus, ven aquí.- Pidió él, en un tono de amable ordenanza.
Ella lo miró sorprendida, sintiéndose descubierta.


- Venus, ven, te lo suplico.- Pidió nuevamente, estirando la
mano para invitarla a entrar.



Ella se levantó, misteriosa, tímida, a fin de cuentas nunca
nadie la había tocado. Lentamente se acercó a él, introdujo sus pies en el agua,
que fue abrazando suavemente sus piernas, sus caderas, bajo el agua el vestido
se movía libremente. Tomó la mano de aquel apuesto hombre, y él la atrajo a sí.



La tomó de los hombros, la miró un momento, y ansiosamente
besó sus labios, ella gimió, lo que lo encendió más, con su lengua le abrió los
labios y buscó la de ella, que temblaba frágilmente entre los brazos de Marte.
Ella comenzó a tocarlo; acarició sus brazos, siguió por su espalda, pasó a su
pecho y recorrió su vientre. Realmente era perfecto, con músculos firmes,
marcados. Le gustaba que la tomara así, con cierta rudeza, era un soldado a fin
de cuentas.



Él la acarició, primero los brazos, los codos, la cintura,
tan pequeña que sentía romperla, puso sus ásperas manos en las caderas de Venus,
la abrazó, con una mano le rodeaba la cintura, mientras que con la otra
acariciaba sus redondas nalgas. Se pegó a ella todo lo que pudo, dejándola
sentir en su vientre el erecto pene que deseaba poseerla, lo frotaba contra
ella. Subió la mano hasta sus pechos y comenzó a masajearlos, pellizcando
levemente sus excitados pezones.



-¡Oh Marte!- Exclamó ella, soltándolo de su prolongado beso.
Sus ojos se entrecerraban, embriagados por el placer. Ella le besó el pecho,
jugó un poco con sus vellos, pasó su lengua por las tetillas de su hombre, él se
estremecía con la caricia. En un brusco movimiento, él tiro de su vestido,
rasgándolo, dejándola completamente desnuda frente a él. La miró… ¡Preciosa!
Pensó. Sus rozados pezones estaban totalmente erectos, y bajo el agua alcanzaba
a ver un fino vello que cubría ese inmaculado recinto, que sería solo para él.



Su pene estaba tan erecto que el glande asomaba un poco fuera
del agua, ancho, duro. Venus se acercó un poco y puso su mano en el pecho de él.
La deslizó lentamente hacia abajo, tocó el glande con la punta de sus dedos, y
se fugó hasta tomar las pesadas bolas entre sus manos. Él jugueteaba con sus
pechos, los acariciaba, y los lamía de cuando en cuando. Venus se inclinó hacia
él, se puso de rodillas, el agua le llegaba a la barbilla, y suavemente, muy
despacio, lamió el exquisito glande que ya comenzaba a lubricar, probó sus
jugos, lamía como si de un manjar se tratara. Él gemía con las sensaciones. La
diosa le estaba proporcionando su primer oral, ¡y lo hacia bien además!



Él sabía que si quería más, tendría que ir a un lugar menos
profundo. La tomó de un brazo para levantarla, la cargó entre sus brazos,
sacándola completamente del agua, ella le sonrió; se besaron mientras él
caminaba a la orilla del estanque. Se detuvo donde había pasto seco, tibio a la
luz del sol, y la recostó en él. Ella quedó boca arriba, mientras él lamía cada
uno de sus pechos con adoración. Lentamente recorrió su estómago con la lengua,
rodeó su ombligo, y siguió más abajo. Sentía cómo ella le acariciaba el cabello,
y escuchaba su respiración entrecortada.



Besó las ingles de esa bella mujer, le levantó las piernas, y
las abrió. Con la lengua recorría lentamente los muslos de la joven, que
temblaban de vez en vez, sintiéndose estimulados. Bajó hasta su sexo, y con la
lengua separó los labios que cubrían la entrada de su vagina. Recorrió toda su
vulva, haciéndola estremecer. Ella gemía deliciosamente. Se concentró en su
clítoris y notó que estaba muy hinchado, lo estimuló con la lengua, mientras con
el índice de una mano acariciaba la entrada de su vagina, sintiendo lo empapada
que estaba, con un flujo resbaladizo que lo incitaba a buscar más.



Bajó su boca, al momento que ella le obsequiaba un orgasmo, y
bebió sus fluidos, introduciendo su lengua para alargar los espasmos. Ella quedó
tendida en el pasto, temblando cada vez menos, el orgasmo había pasado. Entonces
él tomó una posición dominante. Se arrodilló sobre ella, por arriba de sus
hombros, y con su enorme pene acarició su rostro. Ella lo tomó con
desesperación, lamió el glande, lo metió en su boca. Y con las manos frotaba el
resto del tronco. Marte estaba tan excitado, que se inclinó hacia delante y
llevó el ritmo él mismo, metiendo y sacando todo su tronco de la boca de ella.
Venus disfrutaba completamente ese dominio, y mientras con una mano estrujaba
las jugosas bolas de su hombre, con la otra se masturbaba volviendo a excitarse,
mojándose más. En un potente bombeo, él se corrió en la boca de la diosa, quien
se tragó toda esa espesa y caliente leche que se le había dado a beber. El se
deslizó hasta alcanzar a besarla en la boca, limpiando los restos de semen que
quedaban en sus labios.



Marte se tendió a su lado, Venus le acariciaba el rostro, el
cuello, y le sonreía. Entonces, ella se levantó, se puso a gatas, mostrándole la
exquisita vista de su trasero, y metiendo un dedo en su vagina, lo invitaba a
continuar. Él se puso a mil de inmediato, su pene se endureció hasta el límite,
dejando saltar las venas que lo rodean. Se incorporó, y comenzó a lamer el ano
de esa mujer, que, en conjunto con su vagina, era virgen. Se chupó el dedo mayor
de su mano, y lentamente lo metió por ese apretado orificio, ella saltaba de
placer, emitiendo gemidos y de cuando en cuando un leve grito. Empezó el
movimiento de vaivén, ella estaba penetrada, por un lado, por el dedo de él, y
por el otro, por su propia mano.



- ¡Oh! ¡Cielos! ¡Tómame ya Amor! ¡Tómame!- Gritó ella, sin
poder contener el nuevo orgasmo que se le presentaba, los fluidos escurrieron
por sus piernas, mojando el pasto.



Marte aprovechó esa lubricación, y con el dedo la arrastró
hasta el ano de Venus. Se enderezó hasta poder alcanzarla, y de un solo golpe
metió la mitad de su miembro en el apretado recinto. Ella gritó de dolor y
placer al mismo tiempo. Más lentamente la volvió a sacar y meter, hasta que
estuvo totalmente dentro de ella. Con movimientos pausados se movió, de adentro
hacia fuera, y de regreso. En determinado momento le daba nalgadas, haciendo que
ella temblara de excitación, él comenzó a sudar por el calor que generaba, y
después de un momento, se vino en su interior, estremeciéndose.



Ella estaba ya muy caliente, lo que a él le produjo más
deseo, sin perder totalmente la erección la volteó dejándola boca arriba, lamió
y mordió frenéticamente sus pechos, y cuando su pene estuvo de nuevo firme, la
ensartó de un golpe, haciéndola gritar, se detuvo un momento, y cuando hubo
pasado el dolor, la poseyó con todas las ganas que cabían en su ser. En un
instante él bajó la mirada y vio su pene empapado de fluidos y sangre, señal de
que era el primero en estar con ella. La idea lo excitó aún más, y la embistió
con fuerza, casi con brutalidad. Ella gemía y sudaba, enajenada. Al cabo de unos
minutos ambos se corrieron, por las paredes vaginales de Venus se fugó un poco
de esperma. Marte quedó rendido, recostado sobre ella.



Sus cuerpos empapados en sudor brillaban a la luz del sol de
la tarde. Se tendieron juntos en el suelo, abrazados, se compartieron frases de
amor, y al cabo de un rato, se dejaron vencer por el sueño, perdidos en un
paraíso de deidades, habiendo conocido aquello que llena la vida de los hombres…
y hay quien dice… hay rumores… que de cuando en cuando, en periodos de paz,
Marte visita a su amada en busca de Amor y Pasión.



¿ Quieres conocerme ? soy de
  y busco sexo
Inscribete y nos conocemos en el chat 
- Pulsa aqui - Inscripcion gratis -



Relato: Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus
Leida: 53veces
Tiempo de lectura: 9minuto/s




Documento sin título
Participa en la web
Envia tu relato
Foro porno
Contacto
 
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Encuestas

Afiliados
porno gratis
webcams porno
sexo
travestis
television porno
sexo gratis
porno
porno gratis
zoofilia
sexo anal
lesbianas
hentai
relatos eroticos
videos porno por sms
videos de incesto
asiaticas follando
videos porno