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Relato: La profesora de física


 

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Relato: La profesora de física

  

La Profesora por Sedosa


En mis épocas de secundario, tenía una profesora muy
especial. La profesora , daba Física, materia que yo odiaba, pero sentía mucho
placer cada vez que ella venía a dar clases.


Se vestía de una forma muy especial, siempre con polleras de
raso o seda, blusas de estas mismas telas, trajecitos entallados y siempre algún
espectacular pañuelo al cuello. Mis ratones caminaban a mil por hora cada vez
que ella entraba a clase, yo era muy fetichista de esas cosas y llevadas en ella
eran una cosa muy especial. Asi y todo, parecía que, como yo no prestaba
atención en clase, ella me odiaba.


Un día llega a la clase, vestía, además de su vestimenta
habitual un hermoso pañuelo en la cabeza anudado bajo la barbilla, tipo Grace
Kelly ya que afuera llovía. Se quita el pañuelo de la cabeza y lo deja en el
respaldo de la silla. En el medio de la clase me le acerco y apoyo mi mano
derecha sobre el escritorio y mi mano izquierda sobre el respaldo de la silla
haciendo contacto con su pañuelo. Le pregunté un par de pavadas a las que
contestó de mala manera y yo trataba de hacer tiempo para estar mas en contacto
con esa preciosa tela. Cuando ya no podía estar mas allí regresé a mi asiento
mas exitado que nunca. Ese día teníamos dos horas con ella, al comenzar la
segunda hora no dice:



-Saquen una hoja, prueba.



Todos a las puteadas, sacamos la hoja mientras intentábamos
esconder la carpeta para poder copiarnos.


Mientras hacíamos la prueba ella empezó a caminar por entre
los bancos, había tomado el pañuelo que estaba en la silla y se lo había
colocado en los hombros, estaba hermosa. Yo no podía parar de mirarla, pero
tenía que hacer la prueba. Se acercó a mi lugar y notó que algo raro estaba
estaba haciendo pero no me dijo nada. Al terminar la hora, entregamos las hojas.
Cuando voy a entregar la mia me dice:


-Usted no salga, quédese que tengo que hablarle.


Mientras todos mis compañeros salían al recreo yo me quedé en
el aula. Ella toma el pañuelo de sus hombros y lo dobla cuidadosamente. Se lo
vuelve a colocar en la cabeza y se lo ata en la barbilla, todo adelante mío. Me
llama y me dice:


-Vi que usted se
estaba copiando



-No profesora, yo no.



-Lo vi perfectamente, dígame la verdad.



-Bueno si, es cierto, pero por favor no me ponga un uno
porque me llevo la materia.



-Eso depende de usted, venga a mi casa mañana a las nueve en
punto y alli veremos que hacer. Y que no se entere nadie porque sino le pondré
dos aplazos.



Por supuesto, acepté pero me quedé muy intrigado.


Al otro día, como era Sábado no había problemas, me voy a la
casa, eran las nueve en punto cuando toqué el timbre. La puerta se abrió
lentamente y apareció ella, vestida con un camisón de raso, con una bata abierta
del mismo color y tela y un pañuelo a la cabeza anudado tipo gitana.



-Pase, vaya al living y quédese paradito ahí que ya le voy a
explicar
.


Me paré en el medio del living y ella subió las escaleras,
volvió a los dos minutos con cuatro o cinco pañuelos mas en las manos.



-Dese vuelta. Me dijo en tono
muy firme y severo



-Pero....



-Cállese la boca



Obedezco, siempre pensando en mi nota, pero a la vez muy
intrigado.


Me venda los ojos con un pañuelo



-Coloque sus manos atrás.



Cruzo mis manos a mi espalda y mis muñecas son sujetadas con
otra hermosa tela de seda.


Me empieza a desabrochar el pantalón, me los baja, quita mis
zapatilla y mis medias, quita el pantalón y me ata los tobillos con otro
pañuelo. Por último me pone el pañuelo que le queda en el cuello.


Me sienta en una silla y me empieza a hablar.



-Usted de aquí en mas va a ser mi juguete personal, mi
esclavo, mi asistente, mi mucama, todo lo que a mi se me ocurra. Yo se que no lo
estoy torturando con esto, yo se que a usted le gusta. Siempre noté como mira
mis pañuelos, como mira mis medias y mis vestidos y como ayer se las ingenió
para venir a acariciar el pañuelo que había en la silla. Vi que disfrutó mucho
mientras yo me lo ponía en la cabeza antes de irme. Así que si usted no quiere
que lo aplace y que toda la escuela se entere de sus gustos y preferencias,
tendrá que aceptar mi propuesta, que dice.



Por un momento dudé, estaba en manos de mi loca profesora de
física, semidesnudo, con los ojos vendados, atado de pies y manos con pañuelos y
a punto de convertirme en su juguete.


Acepté encantado.



-Perfecto. Dígame una cosa ¿alguna vez se ha vestido de
mujer?



-Si, alguna vez lo he hecho.



-Me lo imaginaba, yo no me equivoco nunca. Vamos a mi
dormitorio.


Me desató los pies y me condujo por la escalera hacia el
dormitorio. Yo, como continuaba con los ojos vendados caminaba un poco torpe. En
cuando entramos a la habitación me desata las manso y me ordena quitarme el
resto de la ropa pero no la venda de los ojos. Yo obedezco y me quedo totalmente
desnudo.


Parecía que estaba sacando mucha ropa porque abría y cerraba
cajones, iba y venía, sacaba, ponía, hasta que en un momento noto que se
detiene, se me acerca y me quita el pañuelo de los ojos. En la cama había
montones de ropa interior, vestidos, medias y pilas de pañuelos.


Se sienta en la cama, elige una bombacha y me ordena
ponérmela. Era color negra, tipo faja, de lycra. Cuando me la estoy subiendo me
dice:



-¡Alto!, Digame, ¿a usted nunca lo penetraron?



-No, sinceramente, no me gusta.



-Que lástima, bueno, no importa, pero vamos a hacer algo como
para que usted sienta el placer de tener algo metido siempre en la colita.



Yo estaba azorado, desnudo ante mi profesora, con una
bombacha a medio poner y sin imaginarme que quería hacer ella con mi
cola!!!!!!!.


Tomó un pañuelo de la cama lo hizo como un rollito y se me
acercó, se paró detrás mío y colocó el rollito de seda en mi cola, subió la
bombacha y así quedó calzado.



-Asi vas a notar siempre la presencia de algo, es una forma
leve de esclavitud, ya que no puedo penetrarte siempre vas a sentir que alli hay
algo. Ahora te voy a poner este hermoso corpiño.



Me ayudó con el corpiño que también era negro y de lycra, me
ayudó a ponerme las medias y sobre ellas me puso otra bombacha mas pequeña de
color blanco que me ajustaba mucho y me hacía sentir mas en la pañuelo de la
cola. Me puso un vestido de raso negro, la pollera me llegaba hasta la rodilla y
en el cuello me puso un hermoso pañuelo de seda. Me dio unos zapatos con poco
taco y me colocó un delantal de raso blanco. Completó el atuendo con un pañuelo
en la cabeza atado a la nuca que cubría todos mis pelos.



-Ahora estas hermosa, pero esto no queda aquí, ya que para
hacer las tareas de la casa vas a tener que estar un poco incómoda.



Dicho esto tomó otra bombacha de la cama y la introdujo en mi
boca, con un pañuelo rodeó mi cabeza y me lo ató a la nuca metiendo más la
bombacha en mi boca, tomó otro pañuelo y doblándolo mas grande me cubrió toda la
boca y lo ató en la nuca. Luego tomó una medias y me ató las manos adelante y
con unas sogas ató uno de mis tobillos y dejando solo diez centímetros ató mi
otro tobillo, de esa forma yo podía dar solo pasos cortitos y ni pensar de
correr.



-Ahora si estás completa, de aquí en mas te llamarás Sedosa y
vas a empezar por acomodar toda mi ropa interior en los cajones, todas bien
dobladitas, si encuentro algo fuera de lugar serás castigado. Vuelvo en media
hora y mejor que esté listo, en cuanto termines te quedarás paradita en el medio
de la habitación y no se ocurra masturbarte porque si te pesco la vas a pasar
muy mal.



Salió de la habitación y me puse a trabajar, me era bastante
incómodo por las ataduras de mis manos y pies. La mordaza me molestaba en la
boca y ya sentía toda la lycra de la bombacha mojada en la lengua, el pañuelo de
la cola me causaba sensaciones que nunca había vivido. Así estaba, a merced de
mi profesora, trabajando de mucama, pero muy feliz.


Estaba acomodándole la ropa interior y vestidos a mi
profesora de Física (materia que odiaba). Toda su ropa tenia un olor especial,
era varios colores, toda era de seda, raso, lycra, satén, etc, nada de mala
calidad, todo de primera. Hasta la bombacha que tenía como mordaza era de
primera calidad. Unas bombachas espectaculares que yo doblaba prolijamente antes
de que mi profesora vuelva a la habitación.


Una vez que terminé de acomodar todo me quedé parado en el
medio de la habitación como ella me había ordenado.


De pronto la puerta se abre. Mi profesora estaba alli parada
observándome de modo desafiante. Llevaba una blusa de seda roja, pollera negra y
medias negras también, en el cuello llevaba un pañuelo atado tipo bandolera y
además su infaltable pañuelo en la cabeza atado tipo Grace Kelly. Observó todo
lo que yo había acomodado, revisó por todos lados, se me acercó y me dijo:



-Veo que te esmeraste, te felicito. Pero igualmente este es
solo el comienzo
.


Sacó de una bolsa que traía un pañuelo tipo chalina
larguísimo. Me ató un extremo en el cuello y desató la soga que limitaba el
movimiento de mis piernas.


-Desde ahora esta va a ser la correa que usarás. Cada vez que
te lleve conmigo te pondré esta chalina a modo de correa y tu me seguirás como
un perrito, si yo quiero, en cuatro patas y si quiero, en dos. ¿Entendiste?


Asentí con la cabeza



-Mmmmm....te tendría que sacar esa bombacha de la boca, ya
debe estar toda babeada.



Desató el primer pañuelo que cubría mi boca, luego desató el
segundo pañuelo y quitó la bombacha de mi boca.



-Eres un asqueroso!!!!, Toda babeada, ahora vas a lavarla y a
plancharla y el pañuelo también. Y ya que estamos te voy a dar otras cosas para
lavar.



-Discúlpeme, profesora, pero no puedo evitar mojar la
bombacha con mi saliva y....



-¿Quién te autorizó a hablar?



Inmediatamente se sacó la bombacha que tenía puesta y me la
metió en la boca y con sus medias me la aseguró muy fuerte.



-Solo vas a hablar cuando yo te lo permita y mucho cuidado
con morderme esa bombacha que me costó una fortuna, si la rompés serás castigado
.



Agarró el otro extremo de la chalina de seda y me obligó a
seguirla. Bajamos las escaleras y me condujo al lavadero. Una pila de ropa se
amontonaba en un rincón, principalmente bombachas, pañuelos, corpiños, medias y
algún que otro vestido.



-Ahora vas a lavar toda esta ropa, después la ponés en el
secarropa y después la planchás y que sea rápido, pero antes vamos a limitar un
poco tus movimientos.



Desató mis manos pero inmediatamente volvió a atarlas
dejándome un poco mas de libertad ya que me dejó unos diez centímetros de media
entre mis muñecas y como las medias se estiran mi comodidad era mayor, pero no
contenta con eso ató mis piernas a la altura de las rodillas con varias vueltas
de soga y subió hasta mis muslos, de esa forma yo solo podía dar pasos muy
cortos ya que no podía separar mis rodillas.


-Te voy a sacar esa mordaza, tengo miedo de que rompas la
bombacha.


Desató la media que sujetaba mi mordaza y quitó la bombacha
con cuidado ordenándome también lavarla y plancharla. Pensé que no me
amordazaría, pero me equivoqué, introdujo en mi boca un pañuelo de seda y me lo
sujetó con un hermoso corpiño blanco que encontró ahí.


-Vuelvo en 2 horas, mejor que termines.


Jamás en mi vida había usado un lavarropas, asi que tuve que
activar mi ingenio. Lo mejor fue a la hora de planchar, el contacto de mis manos
con esas telas suaves y sedosas era maravilloso, y cada prenda planchada era mas
bonita todavía. Estaba desesperado por masturbarme pero me era imposible por las
ataduras de mis piernas y encima tenía dos bombachas y las pantymedias, asi que
solo tenía que conformarme con acariciar las prendas de mi profesora.


A las dos horas volvió, ahora llevaba puesto un camisón de
raso, medias negras y su infaltable pañuelo en la cabeza pero atado tipo gitana,
hermosa.


-Muy bien Sedosa, muy bien. Veo que estás cumpliendo con tus
obligaciones. Es hora de divertirnos un poco.


Agarró la punta de la chalina de seda y tiró para que la
siguiera. Con las ataduras de las piernas me costaba mucho seguirle el paso,
encima me hizo subir las escaleras, casi me mato de un golpe y ella solo le
limitaba a tirar de mi correa de seda.


Entramos a una habitación en la que había toda clase
juguetes, argollas en las paredes, un pose en el medio de la habitación, un
cepo, sogas por todos lados, era un lugar terrible.



-Este es mi cuarto de juegos, aquí pasarás la gran parte de
los dias que vengas. Tengo que ir a buscar unas cositas para vestirte asi que
vení que te voy a hacer probar un poco de mis juguetes.



Me arrastró hasta el cepo, primero quitó la chalina de seda
que tenía por correa, luego desató mis piernas y por último mis manos. Abrió el
cepo y me hizo poner las manos a los costados y la cabeza en el centro, cerro la
otra madera sobre mi, imposibilitando mis movimientos. Quedé horizontal hasta la
cintura y parado con mis piernas juntas ya que ató mis tobillos con unas sogas.



-Que lindo culito que te marca la bombacha, vamos a jugar un
poco con el.



Levanto mi vestido y comenzó a bajarme las bombachas y las
medias, mi culo quedó al descubierto. Quitó el pañuelo hecho rollito que tenía
en mi raya y comenzó a acariciarme con otro pañuelo. La sensación era
fantástica, una suavidad pocas veces gozada por mi. Lo pasaba con una maestría
que me hacía estremecer, yo solo gemía a travez de mi mordaza, y noté que ella
eso le excitaba muchísimo. Mis gemidos ya parecían lamentos y mi pija estaba
totalmente dura. Cuando vio mi miembro terriblemente erecto se excitó mas
todavía, comenzó a frotar el pañuelo por mi pito, mis gemidos aumentaban en
intensidad. Se puso debajo mío y empezó a mamarla en forma espectacular.
Mientras me mamaba me acariciaba el culo con el pañuelo. Desaba acariciarla pero
mis manos estaban en el cepo asi que solo gozaba con las maravillas que sucedían
debajo de mi cintura. Cuando no pude mas, le envié un terrible chorro de leche
que le debe haber llenado la boca por completo, hasta un grito se escapó de mi
mordaza. Pero eso no le gustó. Se levantó enojadísima.



-¡¡¡Como te atreviste a acabar!!!. ¡¡Yo no te lo permití!!.
Ahora si que vas a saber lo que es bueno, terminarás suplicándome perdón.



Con el pañuelo que acariciaba mi culo me cerró mas la mordaza
y con una bombacha grande que llevaba me encapuchó.


En que problema me había metido. Estaba vestido de mucama,
amordazado con dos pañuelos y un corpiño, con una bombacha como capucha, con el
culo y el pito al aire y atrapado en un cepo en casa de mi profesora de
física.....y ella enojada conmigo. Todo mal.


Volvió al rato, todavía muy molesta, se notaba en el taconeo
al caminar. Me sacó del cepo sin decir nada y me bajó totalmente las bombachas y
las medias, me quitó el vestido de mucama y por último el corpiño.



-No se te ocurra moverte y menos, tocarte, las manos a la
nuca
.


Obedecí mansamente.


Me coloca otro corpiño y luego una blusa. Luego toma una de
mis manos y ata mi muñeca con una soga, luego hace lo mismo con la otra y las
ata a una correas que colgaban del techo. Mis brazos quedaron estirados hacia
arriba. Luego sujeta mis piernas separándolas. Me quita la bombacha que me
encapuchaba y me saca el pañuelo que cubría mi boca y desata el corpiño que
mantenía el otro pañuelo que tenía metido, finalmente escupo el pañuelo todo
mojado.


-Disculpeme, profesora.
No podía aguantar mas, estaba tan excitado que.....mmmmmfffff



-Te dije que no podés hablar, yo no te autorizé



Me amordazó otra vez, pero solo con un pañuelo que tenía un
nudo en el medio, metió el nudo en mi boca y me lo ato a la nuca. Por lo menos
no era tan incómodo como tener una bombacha u otro pañuelo totalmente metidos en
mi boca.


Noté que estaba calentando algo en un jarrito. De pronto veo
que saca el jarrito del fuego y se me acerca.



-Voy a depilarte. Solo las piernas. Asi vas a sentir lo que
siente una mujer.



-Mmmmmffffff, mmmmmffff, Gemí desesperadamente



-No exageres, no es muy doloroso, puede ser un poquito la
primera vez pero después te acostumbrarás, además se siente mejor la seda de las
medias cuando no tenés esos pelos horribles, quedate quietito, no quiero
lastimarte.



La loca me estaba depilando y yo no podía hacer nada, así y
todo, la estaba pasando bien.


Yo continuaba en el cepo, amordazado y, por supuesto, vestido
de mujer.



-Hummmm, que hermosas piernas que tenés. Creo que vas a
quedar muy linda.



Me comenzó a frotar las piernas recién depiladas con un
liquido que me refrescó mucho el ardor de la depilación.



-Este es un bálsamo fabricado por mi, te va a dejar las
piernas como nuevas, igualmente voy a esperar unos 20 minutos para ponerte
medias y luego....preparate.



Dicho esto, se paró adelante mío y me colocó un pañuelo en
los ojos.



-Ahora te vas a quedar quietita y callada, vuelvo en un
ratito.



Escuché sus pasos que se retiraban del salón de "juegos"como
ella lo llamaba. Tenía en mi cabeza sensaciones muy extrañas. Por un lado sentía
un vientito que se me metía por mi expuesto culo y me causaba placer, y por otro
lado temía lo que ella estaría tramando en este momento.


Al rato siento los pasos acercándose nuevamente. Me quita del
cepo y ata mis manos atrás con soga de nylón. Sin decir palabra, me ata al
cuello la chalina de seda que oficiaba de correa, me quita el pañuelo de los
ojos y me arrastra hasta su habitación. Esta vez ya tenía preparada sobre un
sillón toda la ropa que me pondría. Me desató y me desnudó por completo, solo
dejó la mordaza de mi boca. Primero me puso una bombacha de lycra color carne,
muy grande, tipo faja que se cerraba con un cierre al costado y comprimía mi
panza, por supuesto, previamente me colocó un pañuelo hecho bollito en mi ano,
luego me puso unas medias muy brillosas que se ajustaban muchísimo a mis piernas
y alli sentí lo que ella me había dicho, lo bien que se sienten las medias con
las piernas depiladas. Luego un corpiño que fue rellenado con algodón haciendome
una enormes tetas, encima de todo me colocó una enagua de saten blanca. Fue
hasta el placard y sacó un vestido de raso negro que luego vi que era de mucama,
con las solapas en raso blanco y otros adornitos también en blanco, era de dos
piezas. Primero me puso la falda que era tipo tubo, muy ajustada y limitaba
mucho los movimientos de mis rodillas ya que llegaba unos 10 cm. por debajo de
ellas. Y luego la blusa que se abotonaba por detrás. Volvió a atar mis manos a
la espalda y luego me rodeó el cuerpo con otras sogas de nylón. Me sentó en una
silla, me quitó la mordaza y me colocó un pañuelo en la cabeza. Recordé lo que
sucedía cada vez que le quería hablar, asi que no dije ni una palabra asi mi
boca se reponía un poco. Igualmente no pasó ni un minuto que ya tenía una
bombacha en mi boca, un pañuelo sujetándola y otro pañuelo tapando todo desde mi
nariz hasta la barbilla. Ató mis tobillos y rodillas con sogas y me terminó de
atar a la silla, otra vez inmóvil. Me puso una bombacha de capucha y se fue.


Me quedé pensando que estaría tramando esta loca ahora!!!!.
Por lo general me decía algo antes de irse pero esta vez no dijo nada de nada.


Como a los 10 minutos escucho el timbre, noto que saluda a
alguien y siento murmullo como de mas personas. Siento sus tacos subir la
escalera. Era ella sola. Me saca la capucha y comienza a desatar mis tobillos y
rodillas, me ata la chalina-correa y tira de ella para que la siga. Me costó
muchísimo bajar las escaleras por la pollera tubo muy ajustada y los zapatos de
taco que por suerte no eran muy altos. Llegamos a la sala y allí había dos
mujeres mas. Yo absolutamente desesperado rogué por que no me conocieran y así y
todo me daba una vergüenza terrible estar asi totalmente dominado frente a mas
gente.



-Chicas, les presento a Sedosa mi nueva esclava.



-Hola Sedosa, yo soy Olga y ella es Mayte



-Hola Sedosa



Mi profesora tiró de la chalina hacia abajo para obligarme a
hacer una reverencia.



-Sedosa nos va a atender mientras charlamos, que les parece.



-Fantástico, además podremos luego divertirnos con ella.



Yo temblaba. Olga y Mayte parecían tener los mismos gustos
que mi profesora, ambas lucían pañuelos en sus cabezas y pañuelos también en el
cuello.



-Bien, te voy a poner un poquito mas cómoda para que puedas
trabajar.



Desató mi cuerpo y mis manos y me las volvió a atar pero por
delante y con medias, dejándome bastante largo para que pueda tener movimiento.



-Chicas, ¿les parece que le quitemos la mordaza?



-No, mejor no asi no se queja ni grita- Dijo Mayte



-Es cierto, bueno, andá y preparanos un te y una masas, vas a
encontrar todo en la cocina.



La que me esperaba, ahora ya no estaba en manos de una loca,
estaba en manos de tres.


Me fui a la cocina y empezé a preparales el te a las tres,
acomodé todo en una gran bandeja, coloque las masas en un platito y salí rumbo a
la sala. Ellas estaban sentadas en los sillones y yo coloque todo en una mesita
ratona. Serví el agua, les puse los saquitos, mientras tanto ellas se divertían
toqueteándome el culo y las piernas.



-Muy bien Sedosa, ahora arrodillate en el piso.



Olga se baja la bombacha, hermosa, de seda color rojo, y me
la coloca en la cabeza



-Solo vas a escuchar lo que hablamos, no queremos que nos
veas.



La bombacha tenía un olorcito hermoso, tenía unas ganas locas
de masturbarme pero eso no me lo permitían. Mientras tanto tenía que escucharlas
parlotear sin poder mover ni un músculo. Como a los 10 minutos Mayte me saca la
bombacha y me pide un vaso de agua fría. Me levento con dificultad y voy a la
cocina a traerle el agua. Cuando vuelvo, estaban las tres en bombacha, corpiño,
medias y sus infaltables pañuelos. Mayte se toma el agua y luego me acuesta en
el sillón grande. Ata mis manos bien juntas y comienza a sacarme la mordaza.



-Ahora te quiero probar un Sedosa, pero antes me vas a probar
vos a mi.



Se sentó en mi cara obligándome a lamerle toda su bombacha de
seda, luego se quitó la bombacha y me obligó a lamer toda su concha húmeda y su
hermoso culo. Luego se me sentó Olga, ella puso un pañuelo sobre mi cara y me
obligó a besarla a travez de el, por último hizo lo mismo mi profesora y así
ellas se quedaron satisfechas por el momento.


Mi profesora me coloca otra bombacha en la boca y vuelve a
sujetarla con el pañuelo, me saca la pollera tubo, la faja que apretaba mi
panza, al caerse el pañuelo de mi culo corre a su habitación y trae otra
bombacha, no tan ajustada como la anterior y me la pone, colocándome otra vez el
bollito en el culo. Me sientan en una silla, atan mis piernas a las patas de
ésta cosa que me quedaran bien abiertas, mi cuerpo y mis manos tambien son
atados a la silla, muy fuerte. Sacan por la entrepierna de la bombacha mi pija
que era un verdadero garrote y comenzaron una a una a chuparla de una manera
maravillosa


-Ni se ocurra acabar , tenemos que chuparla todas, sino te
castigaremos mas.


Me era imposible no acabar, me estaba controlando en forma
increíble, sufría horrores. Y en un momento, no pude mas, justo Mayte, que ya
era la tercera me había empezado a mamar, y llené su boca de leche y ésta cayó
hacia atrás, escupiendo.



-¡Pero que hacés! Dijo mi
profesora.



-Dejá, yo me voy a ocupar de ella.
Dijo Mayte. – Esta me las vas a
pagar.



Se me venía la noche, Mayte, enojada, había escupido todo mi
semen y comenzó a limpiarse la cara con una bombacha. Se me acerca, saca el
pañuelo y la bombacha de mi boca, me da un beso de lengua haciéndome probar de
mi propio semen que aún tenía en la boca y me introduce la bombacha con la que
se había limpiado la leche de la cara en la boca. Vuelve a sujetarla con el
pañuelo.



-Ahora estás probando de lo tuyo, guacha. Y esto recién
empieza.


-¿Me prestas a tu esclava? Le
dijo a mi profesora. – Diviértanse
ustedes dos, yo me voy a divertir con ella.



-Es toda tuya, llevátela a la habitación de juegos y sacá lo
que quieras de mi dormitorio.



Mayte, me desata las piernas y el cuerpo de la silla, me
coloca la chalina-correa y me obliga a seguirla. Subimos las escaleras y
entramos en la habitación de "juegos". Ata la chalina a un gancho alto de la
pared y me obliga a quedar en puntas de pié.


-Te vas a quedar quietita mientras voy a buscar algunas
cosas.


Mi situación era lamentable, en puntas de pié para no
ahorcarme y en manos de una loca que no tenía ni idea que me querría hacer.


Volvió con una cantidad enorme de pañuelos, lencería, ropa y
sogas, aflojó un poco la chalina, me puso otra bombacha y me empezó a hacer una
pollera con varios pañuelos, luego ató mis piernas y me soltó de la chalina.
Saltando, me obligó a llegar hasta un sillón y me hizo arrodillarme frente a el.
Se sentó en el sillón y se abrió de piernas, me quita la bombacha y el pañuelo
de mi boca y me dice:


-Emezá a lamerme, primero sobre la bombacha y después vas a
meterme tu lengua hasta que no des mas.


Comenzé a lamer la seda de su bombacha, tenía un sabor
maravilloso, un aroma espectacular, me producía sensaciones únicas y mi pija
comenzó a agrandarse de nuevo pero estaba muy aprisionada por la bombacha
apretada que me había puesto. Su mano fue corriendo la braga hacia el costado,
obligándome a introducir mi lengua en su concha, estaba toda depilada y muy
suave.


-¡Mas profundo, puta, estira toda tu puta lengua!


Me esforzaba por obedecerla, además yo también gozaba.
Introduje mi lengua hasta el fondo y ella gemía de placer, sus gritos me
producían un gozo maravilloso. Me tuvo mas de 20 minutos lamiéndola hasta que
mandó su grito final y acabó como una diosa, sus jugos inundaron mi lengua y los
músculos de la vajina me la apretaban muchísimo, además me apretaba la cabeza
con las piernas, asi que me costaba respirar.


Ya la cosa estaba muy caliente. Mayte me tenía atado a sus
pies, lamiéndole su hermosa concha, metiendo mi lengua hasta lo mas profundo,
jugando con su clítoris. Sus gritos eran desenfrenados, tanto que hasta se metió
una bombacha en la boca para amordazar sus alaridos de placer. Yo, obviamente no
podía mas. En cuanto acabó, me sacó de adentro suyo empujándome hacia atrás. Yo,
atado de pies y manos como estaba, caí pesadamente sobre la alfombra. Me quedé
observándola como gozaba la guacha, hasta que un par de minutos después, se
levantó me metió en la boca la bombacha que ella tenia en la suya y me amordazo
con un pañuelo, se fue y alli quedé, otra vez, bien caliente y quietito.


Regresó a los pocos minutos, me desató los pies, me ayudó a
levantarme y tiró de mi correa hasta la habitación de mi profesora. Me desató
por completo pero me dejó la mordaza. Comenzó a desvestirme hasta dejarme
completamente desnudo, solo me dejó el pañuelo hecho bollito en el culo y me
dijo que lo apretara y que no se me cayera, sino, me castigaría. Sacó muchos
pañuelos del placard de mi profesora y los tiró en el piso. Agarró un par de
medias de nylón y me ató las manos a la espalda muy fuerte. Luego me ordenó
acostarme en el piso, sobre los pañuelos. Con otra media ató fuertemente mis
tobillos. Se acostó a mi lado y comenzó a acariciarme todo el cuerpo con los
pañuelos desparramados, me besaba por todos lados, siempre con la advertencia de
no acabar. Me sacaba la mordaza me daba terribles besos de lengua y me volvía a
amordazar, me chupaba mi pija de manera espectacular, me daba besos negros, la
espalda, todo, absolutamente todo. Hasta que en momento se me sube y se mete mi
pija hasta el fondo de su concha y me dice



-Ahora si podés acabar, puta.



Este era mi momento, pero cuando estaba en la tercera
bombeada, escucho un grito.



-Que carajo están haciendo?



Eran Olga y mi profesora.



-Estás loca Mayte? ¿Cómo te atrevés a hacer gozar a la
esclava?



-Bueno, le quería dar un premio por portarse tan bien.



-Asi que un premio.... El premio vas a ser vos, pero a
nuestro estilo.



Dicho esto, mi profesora y Olga se llevaron a Mayte a la
rastra y salieron de la habitación.


Yo, entre tanto, continuaba tendido en el piso, desnudo,
atado y amordazado, con mi pija que ya se estaba bajando y totalmente
insatisfecho.


Como a los diez minutos vuelven las dos locas, me desatan las
manos y los pies y empiezan a vestirme. Bombacha con bollito de pañuelo como ya
es costumbre, corpiño, medias negras, portaligas y una hermosa enagua color
piel, de saten.



-Vas a convertirte en una de nosotras, Sedosa, ese va a ser
tu premio.



Comenzaron a trabajar, me pusieron una camisa de seda blanca,
pañuelo muy clásico en el cuello, una pollera recta muy formal hasta la rodilla
color ladrillo y un saco haciendo juego con la pollera. Zapatos tipo mocasín con
muy poco taco y el infaltable pañuelo en la cabeza. Me pusieron un par de
anteojos y me paran frente al espejo.



-Ya sos una auténtica profesora. Estás para dar clase en un
buen colegio.



-Pero no te creas que por esto vas a dejar de ser nuestra
esclavita, lo que estamos haciendo es simplemente un pequeño premio.



Luego, atan mis manos adelante y me amordazan simplemente con
un pañuelo. Olga me toma del brazo.



-Esperá Olga, encapuchala asi la sorpresa es mejor.



Me sacan los anteojos y me encapuchan con una gran bombacha.


Noto que entramos al cuarto de juegos, me sacan la capucha, y
alli la veo a Mayte. Estaba atada en una camilla con sus brazos hacia atrás,
tenía los ojos vendados y su boca amordazada. La camilla era como la de los
partos, tenía sus piernas levantadas, separadas y atadas a los fierros de la
camilla. En su concha tenía metido un vibrador eléctrico y en su culo otro, la
guacha no paraba de gemir y tener orgasmos.



-Ahí la tenés, te la preparamos para vos sola.



-Eso si, arreglate con las manos atadas, lo único que podés
sacarte es la mordaza pero cuando no usás la boca, te la volvés a poner.



Las dos turras se sentaron en un sillón y yo me dispuse a
gozar de una buena vez por todas.


Le quité el vibrador del culo y comené a acariciarlo con un
pañuelo de seda. Luego retiré el pañuelo que cubría su boca y la bombacha que
tenía dentro y le dí unos tremendos besos de lengua mientras acariciaba sus
enormes tetas. Volví a amordazarla y me dispuse a acabar. Quité el vibrador de
su concha y la comenzé a penetrar suavemente. Como yo me había quitado la
mordaza para besarla y no me la había vuelto a poner, mi profesora se me acercó
por detrás y me volvió a amordazar. Mucho no me importó, yo estaba en otro
mundo, cogiéndome a una mujer espectacular que estaba completamente a mi merced.


Cuando acabé, mi grito parecía que se salía de mi mordaza y
Mayte ya estaba totalmente derretida y satisfecha.


Mi profesora se me acerca, me limpia los restos de semen y
mete mi pito en la bombacha, me acomoda la enagua y me sube la pollera. Me
sienta en una silla, ata mis manos a la espalda, ata mis pies y amordaza mejor.


Entre las dos desatan a Mayte y se la llevan a la habitación.


Desde mi silla escucho que las tres se reía a carcajadas y
que hablaban mucho pero no lograba entender lo que decían. Pasó como media hora
hasta que mi profesora vuelve adonde me había dejado. Sin decir palabra desata
mis pies, me pone la chalina-correa y me lleva a su habitación. Allí comienza a
desvestirme hasta dejarme totalmente desnudo.



-Alli tenés tu ropa de varón, cambiate.



Me vestí con mi ropa mientras ella me observaba, aún tenía el
pañuelo en la cabeza, la mordaza y mi correa de seda.


Una vez vestido, me llevó de la correa hasta la puerta de
entrada, me quita la mordaza, el pañuelo de la cabeza y la chalina. Me da un
beso, me peina un poco y si decir palabra me abre la puerta y me voy de su casa.


Habían pasado casi diez horas desde que entré y tuve la
experiencia mas maravillosa del mundo. Había sentido el placer de ser dominado
por tres mujeres fantásticas y me había gustado mucho.


El Lunes por la mañana en el colegio, hora de física, la
profesora entra en el aula, con su infaltable pañuelo en la cabeza y otro en el
cuello. Quita la seda de su cabeza y lo coloca en el respaldo de la silla.
Comienza a dar la clase casi sin mirarme. Pasada la hora todos mis compañeros
salen del aula, yo me quedo sentado preparado para abordarla, pero veo que ella
junta sus cosas y marcha hacia la puerta.



-Profesora, se olvida el pañuelo.



-No, guárdelo usted y me lo lleva el Sábado a mi casa.



Tomé el pañuelo entre mis manos, lo hice un bollito, me lo
puse en la cola, como ella me enseñó, y salí de aula.


Al sábado siguiente fui a llevarle el pañuelo, pero esa es
otra historia.


Fin




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Relato: La profesora de física
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