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Relato: Jugando en Santa Cruz (2)
JUGANDO EN SANTA CRUZ II
No se si este será el último relato que les contemos, porque
después de lo que vivimos en nuestro reciente viaje a Santa Cruz, por ahora
hemos decidido parar de "jugar".
En un anterior relato que lo llamamos Jugando en Santa Cruz,
les comentamos como comenzamos a abrir nuestros horizontes sexuales Al retornar
a Cochabamba después de aquella experiencia vivida en Santa Cruz, volvimos a
Cochabamba, y con ello volvimos a nuestra vida sexual "normal", pero algunas
veces en el momento de mayor excitación cuando hablábamos de nuestros juegos mi
mujer se excitaba y tenia orgasmos increíbles, pero después no quería hablar del
asunto, me decía que estaba ya bueno del tema y que para ser feliz en todo
sentido y sobre todo en lo sexual yo le bastaba y le sobraba.
Así pasamos un mes, y una noche al volver de una cena con
amigos, ella, creo por efecto de las bebidas que tomamos y la charla caliente
que habían tenido entre las mujeres, ella estaba bastante excitada, se agacho
sacó mi verga mientras yo manejaba y comenzó a mamarme, yo le dije que estábamos
en una zona con mucha gente y podían darse cuenta de lo que sucedía, a lo que me
respondió que no le importaba y si era así que deseen y se queden con las ganas,
y continuo mamando mi verga, ante esta situación en vez de ir a nuestra casa la
lleve a un motel, pero no quiso entrar a la habitación y me pidió que se la
metiera en el garaje de la habitación del motel, es mas lo quería, como habíamos
visto en una película porno sobre el capo del auto. La desnude y la apoye sobre
el capo del auto y comencé a meterle, ella estaba tan excitada que comenzó a
gemir de placer, pero sus gemidos fueron subiendo de tono, en eso cuando levante
la cabeza, vi que uno de los muchachos que atienden en el motel nos estaba
viendo por la apertura de la puerta del garaje, supongo que se acerco por los
gemidos de placer de mi mujer.
Le comente a Marcela que un hombre nos estaba viendo, y me
repitió que si quería podía hacerlo que no le importaba, entonces le dije que el
pobre por su culpa iba a terminar masturbándose en su nombre, nuevamente me
respondió que ese era su problema, entonces le dije a su oído si no quería
ayudarlo, Marcela estaba tan excitada que me dijo que si, que lo haría, entonces
yo levante la cabeza y le hice una señal para que entre, el muchacho dudo,
entonces le hice nuevamente señas para que entre, se animo y entro, Marcela me
pidió que quería entrar al cuarto, y cuando entramos me dijo que quería que me
eche y ella me cabalgo, se metió mi verga de un solo golpe, entonces el muchacho
a una señal mía se acerco a ella por detrás y comenzó a manosearla, esto provocó
en ella una excitación increíble, después de un rato me dijo que quería
chuparme, ella agarro mi verga de tal forma que dejo todo su trasero y sus senos
a disposición del muchacho, el mismo que se estaba dando un festín con el cuerpo
de Marcela, le metía mano por todos lados mientras ella gemía bajito de placer,
fueron unos minutos pero creo que él termino en su pantalón, porque simplemente
salio casi corriendo agarrandose a la altura de su miembro, nosotros continuamos
en el motel y después nos fuimos a casa.
Nuevamente ella eludió hablar del tema cuando no estábamos
haciendo el amor, pero al final tocamos nuevamente el tema, me dijo que le
gustaba "jugar", según las circunstancias y que prefería hacerlo cuando
viajábamos porque así se sentía más libre.
Por razones de trabajo viaje a Santa Cruz un miércoles, y por
esas coincidencias de la vida, cuando solicite un taxi, el taxi paso a
recogerme, y era el mismo taxista de la historia anterior, el me saludo y no
comento nada, yo me hice al desentendido, pero el viaje era un poquito largo a
una empresa en la carretera al Norte, así que en medio de la charla sobre el
clima y otras cosas me pregunto si era casado, y si estaba de viaje con mi
esposa o solo y termino con la sabida pregunta si no me había prestado servicio
en otra oportunidad, a lo que sin mas vueltas yo le recordé lo que había pasado
al volver del aeropuerto, a lo que el me respondió:
"Mire con todo respeto, usted es un hombre muy afortunado al
tener una mujer tan linda como la suya, y si me permite el comentario, es la
única vez en mi vida que he cogida con una mujer así".
Yo le dije que le agradecía el comentario, y ese comentario
me hizo dar vueltas la cabeza, empecé a maquinar una sorpresa para Marcela,
entonces ese mismo instante la llame y le dije que tenia que quedarme unos días
mas en Santa Cruz, así que porque no venia ella el viernes en el vuelo de la
noche para estar juntos el fin de semana.
El viernes como combinamos, el taxista me recogió del hotel y
fuimos por mi esposa al aeropuerto, ella se subió al taxi sin percatarse de
quien era el taxista, es mas ella ni recordaba como era, en el camino al hotel,
yo empecé a besarla y a calentarla, ella inicialmente tenia temor de la reacción
del taxista, pero la excitación pudo mas y dejo que le abra su blusa dejando
libres sus senos, luego saque mi verga y le tome su cabeza y se la dirigí a mi
verga, ella ya estaba excitada y comenzó a majármela, yo aproveche para
masajearle su clítoris, cuando vi que estaba lista, la hice sentar en mis
piernas y se la metí, el taxista que sabia lo que iba a pasar, desvió por el
cuarto anillo para llegar al hotel por la vía mas larga hasta urbari, mi mujer
estaba súper excitada y comenzó a gemir bajito, entonces me dijo que el taxista
nos estaba mirando, entonces yo le respondí que si quería repetir la aventura
anterior, entonces me dijo por ahora no, talvez después, llegamos al hotel y
entramos por el garaje, ella estaba que no se aguantaba de excitación y quería
continuar, sin que ella se percate también entro el taxista, y subimos a la
habitación solo los dos, entonces según lo combinado con el taxista, él se quedo
en la planta baja esperando mi señal.
En la habitación yo me senté en la cama, y la hice colocarse
de espaldas a las gradas mientras me chupaba, no encendí la luz, y cuando vi que
era el momento, tosí, esa era la señal, el taxista ya con mas confianza subió
sin ropa y comenzó a meterle mano, ella quiso reaccionar, creo que inicialmente
se asusto, pero la excitación pudo mas y se relajo, y se entrego al placer, el
taxista la manoseaba con delicadeza y sin apuro, luego se coloco el preservativo
comenzó a metérsela, ella gemía de placer, no duro mucho la penetración, el
termino, y se retiro a la planta baja para luego irse, nosotros continuamos
haciendo el amor como locos esa noche.
El día sábado después del medio día nos dedicamos a pasear y
por la noche fuimos a bailar a una discoteca, la noche fue como una verdadera
luna de miel, al retorno al apart hotel nos comportamos como verdaderos novios o
amantes, solos los dos.
Al día siguiente lo mayor estaba recién por llegar, como era
domingo dormimos hasta tarde y solicitamos el desayuno al departamento, quien
nos trajo el desayuno era un camarero que mientras dejaba el desayuno en la mesa
mi mujer bajo al comedor y el la empezó a mirar casi con descaro de pies a
cabeza, mi mujer estaba solo con un salto de cama cortito pero no transparente,
así que me llamo la atención la forma de mirarla, yo le comente a mi esposa y
ella me dijo que solo se trataba de mi imaginación, al rato el volvió porque se
olvido llevar el azúcar, y nuevamente al dejar el azúcar, el comenzó a mirar a
mi mujer sin disimulo, luego se fue.
Decidimos quedarnos en el hotel, y después de almorzar a eso
de las cuatro de la tarde pedimos unos refrescos, esta vez el camarero era aquel
con quien habíamos tenido un "juego" en un viaje anterior, porque siempre nos
alojamos en el mismo apart hotel, después de dejar los refrescos cuando se
estaba retirando, lo seguí y fuera de la habitación yo le pregunte si había
comentado con alguien lo que había sucedido, primero lo negó pero después de
darle algo de confianza me confeso que una experiencia así no podía callarla y
que le había contado a un colega camarero y a uno de los guardias de seguridad
del hotel, que no me preocupe que ellos eran discretos, pero que ellos en el
fondo no le creían, le decían que una mujer como mi mujer no se dejaría con un
camarero, me dijo que lo disculpara por la indiscreción y como me había dado
cuenta de que el comento lo sucedido, le comente la actitud de su colega, y el
nuevamente se disculpo, entonces le dije que podía apostar con sus dos amigos
sobre que era cierto que el se había tirado a mi mujer, el me pregunto si yo lo
iba a confirmar, entonces le dije que si quería volver a comérsela, a lo que el
dudo si mi mujer se dejaría, le dije que yo prepararía las cosas para que el se
la coja en la planta baja, en el living para que sus compañeros puedan ver y que
dejaríamos las cortinas abiertas para que puedan ver bien, la señal seria el
pedido de las bebidas, la puerta estaría sin seguro, la sola idea de la
situación me dejo la verga dura, así que la llame para que baje a la planta
baja, y empecé a excitarla, al tocar mi miembro duro, lo tomo y comenzó a
chuparlo, yo me empeñe en enloquecerla, la penetre en la posición que mas le
gusta para enloquecerla, y cuando estaba como un volcán de placer le pregunte si
quería jugar, sabiendo que en ese estado ella es capaz de todo, me dijo que si y
sin dejar de metérsela, pedí dos bebidas, el camarero entro, dejo las bebidas
sobre la mesa, abrió la cortina posterior, se acerco y comenzó a acariciarla y a
meterle mano a mi mujer, mientras lo hacia se desvistió, yo mire a la ventana, y
vi que el garzón y el guardia intentaban esconderse para no ser vistos pero
estaban pendientes de lo que sucedía en la habitación.
Marcela se coloco de espaldas al garzón y comenzó a chuparme
la verga dejando su trasero y cuerpo a disposición del camarero, el se coloco el
preservativo y comenzó a metérsela, Marcela empezó a gemir de placer, en cuanto
disfrutaba de mi verga y la penetración le dije que la estaban mirando otros dos
espectadores, le dije que mire disimuladamente a la ventana con cortinas
abierta, entonces cuando ella los vio, sentí su excitación en el ritmo de su
boca, ese instante termino el camarero y se aparto al baño de la planta baja
para arreglarse, yo la eche el sofá y comencé a metérsela, ella comenzó a
prácticamente gritar de placer me dijo que quería ser una perra, una puta,
entonces le dije que las perras y las putas abrían sus piernas a quien sus amos
les decían que lo hagan, entonces, ella me dijo: "Tu eres mi amo tu me dices y
yo abro mis piernas a quien tu quieras". En eso el camarero salio del baño para
irse, y le dije que si querían sus amigos podían participar de la fiesta, pero
que tenían que entrar uno por uno, el salio, y después de unos instantes entro
el guardia de seguridad, un muchacho agradable, me miro y titubeo, yo le sonreí
para darle confianza y mientras yo se la seguía metiendo, le señale al guardia
que le meta mano, eso le dio confianza y sin mas empezó a manosearla, se notaba
su excitación, así que le pase un preservativo, el se lo colocó, yo me retire y
deje a Marcela con las pierna abiertas para el, era la primera vez que un
extraño se la iba a meter de frente, ella se abrió y recibió su verga, el
comenzó a bombearla y ella a disfrutar porque gemía, el quiso acercar su cara a
la de ella pero ella la retiro, así que se limitaron a la penetración, él demoro
un buen rato en terminar, creo que demoro lo suficiente en hacerla terminar, se
levanto y se fue al baño, cuando mi mujer se iba a levantar entro el otro
camarero, el ya no necesito ningún preámbulo, se acerco en silencio a la mesita
donde estaban los preservativos, se bajo el pantalón, saco su verga se coloco el
preservativo, se hecho sobre mi mujer y se la metió de un solo envión, lo que le
arranco un gemido de placer, el camarero empezó a meterle con cierta cadencia
que le sacaba gemiditos a mi mujer en cada embestida. Marcela me pidió que la
bese y la acaricie, y así estuvimos mientras duro la culeada del camarero.
Ella tuvo un orgasmo fenomenal, porque no pudo contener un
gemido de placer, al sentirlo terminar, el se retiro agarrando el preservativo y
se fue, nosotros subimos al dormitorio e hicimos el amor como locos.
Esa noche mas o menos a las 10, recibimos un ramo enorme de
rosas dirigido a mi mujer, era de los dos camareros y el guardia y decía: "Para
la mujer mas hermosa y caliente que alguna vez haya estado en este hotel,
estamos siempre prestos a servirles sin importar ni día ni hora" y los nombres
de los tres, talvez con la esperanza de que los llamemos.
El lunes retornamos a Cochabamba, porque el trabajo de mi
mujer no nos permitía quedarnos más tiempo en Santa Cruz, en nuestra casa hemos
conversado seriamente sobre lo ocurrido en Santa Cruz, y hemos comprendido que
cuando la excitación nos invade no tenemos control de nuestros actos, solo
queremos placer y mas placer, hemos llegado a la conclusión que cuando pasamos
la barrera del placer controlado, se desata una necesidad de una búsqueda
permanente de mas y mas placer. Lo que nos preocupa a veces es si seremos
capaces ahora de volver a tener una vida sexual "tradicional", por ahora hemos
decidido no volver a "Jugar".
Autor: Eros Cochabamba
Email : eroscochabamba bolivia.com
Relato: Jugando en Santa Cruz (2)
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