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Relato: Las caramelo - en el examen de admisión


 

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Relato: Las caramelo - en el examen de admisión

  

Las caramelo- El examen de admisión


Por: Unscrupulous



 


Rebeca ya no puede, siquiera, cerrar los ojos. Anda tan
desesperada últimamente que apenas no pierde el control, con la angustia que
sacude su cuerpo. Estas horas son las más complicada, a solo unos momentos de
dar el examen más decisivo en su carrera académica, no puede parar de sentir el
agitar fuerte del corazón, por estar tan cerca de lo idolatrado años atrás. A
solo trescientos minutos de conocer si los últimos días de exhaustiva
preparación rindieron fruto y su ingreso a la universidad más prestigiosa del
país, es una realidad.


Pero por el momento solo mira el carcomido techo del
apartamento de Celia, por el momento... no hace más que esperar el deslizamiento
por el numero seis de la aguja del reloj central.


Lorena ha abierto los ojos minutos después que Rebeca lo
hiciese. Un ligero malestar en la vejiga la ha despertado y correr de inmediato
al baño. Rebeca ha visto la rapidez de Lorena al momento de entrar al baño, y...
le ha dado unas ganas inmensas de conversar con ella. Recibir sus ánimos antes
de la trascendental prueba.




No sabes lo nerviosa que estoy Lore- Le ha dicho entrando
al cuarto de baño


Me imagino. Pero tranquila, que tu ingreso lo doy por
descontado- Ha alentado Lorena, aun sentada en el inodoro.


Ufff, es que, no sé pero.... tengo un extraño
presentimiento- Sigue torturándose Rebeca.


Tú tranquila, que la más intelectual del grupo ha de
entrar- Ha dicho apareciendo repentinamente Celia, con un tanga rosa como
único vestido.


Hija... ¿No tienes frío?- Se ha atrevido a preguntar
Lorena, mientras se levanta del inodoro y empieza a limpiar su atrevida
entrepierna, con una pequeña mata encima.


Déjala... siempre dice que es de sangre caliente- ha
intervenido Rebeca, lanzando ligerísimos jas luego.


En todo caso, es hora de la ducha- Ha casi susurrado
Celia, quitándose la única prenda que lleva puesta, y entrando a la tina.



 




Una hora después



El chirriante sonido del chicle de Lorena chocando con sus
esmaltados dientes, irrita cada vez más a Rebeca. Siente que cada shh
carcome su poca paz, que cada choque es un violín desafinado a puertas del edén.
Ha soñado ingresar a esa universidad, desde que escuchó a su siempre estimado
Carlos Sifuentes- autor de obras celebres como "el silencio" y " Nunca más
perdido"- comentar de manera considerada y hasta nostálgica de su antigua
universidad, una a la que denominaba cuna de Literatos y Humanistas, no siempre
juntos a veces.


Desde ese día- cuando Rebeca aun era un proyecto de la
hermosísima mujer que es hoy. Cuando de sus labios tiernos aun no salían las
llamativas lisuras, armoniosamente conjugadas, de cada noche en la peña de la
Rivera- no se cansó de comentar de manera totalmente aduladora y en ocasiones,
hasta petulante, de la universidad de "La Prada", soñando con el día de su
ingreso, imaginando un mundo nuevo, después de eso.


Pero ahora, con los sonidos chirriantes de su siempre
presente amiga, no piensa en otra cosa que en fracaso, que en la desesperación
luego. En la triste melodía de una siempre melancólica canción de Radiohead
redoblando sus nervios, a medida que gimotea y lamenta la maldita hora en la que
no calló a su- hasta ahora- estimada amiga.


 




Cállate- le ha dicho lo más leve posible.


Disculpa- Respondió Lorena, escupiendo el pegajoso dulce.


Chicas... no se espanten, pero ya llegamos- Intervino
Celia, pisando el freno y buscando un lugar donde estacionar el Ford.


Tú tranquila – Ha dicho Lorena, tomando la mano de su
amiga.


Pero... ¿si no entro? ¿te imaginas? ¿te imaginas si no
entro por un puesto?- ha casi gritado Rebeca.


 




Lorena quedó callada. Bajaron lentamente del auto y empezaron
a caminar rumbo a la puerta principal, viendo a los miles de postulantes hacer
su respectiva cola antes del examen. Celia no paraba de pensar en las ultimas
palabras de Rebeca, en lo frustrante que sería no ingresar por un mísero puesto.
Pensó y pensó a medida que la cola se hacía más inmensa y agotadora, mientras
Lorena seguía tomando de la mano a Rebeca, animándola en la medida de lo
posible, contándole chistes a veces.




Lore... tú dices conocer a las personas con sólo verlas
¿verdad?- Le ha susurrado Celia a Lorena.


Sí. Bueno, hasta ahora no me ha fallado- Respondió
Lorena, no entendiendo el por qué.


Entonces me dices cuando veas a un chico brillante, de
esos que nunca falta en un examen de admisión- Ha dicho Celia


Pero... ¿Para qué?- sigue sorprendida Lorena


Tú solo me dices- Dijo Celia secamente.


Bueno- respondió aun sin entender


 




El caminar seguía, ninguna de las tres podía creer la
semejante cantidad de postulantes, nunca antes vista por sus ojos siquiera por
televisión. Lorena creyó ver a la persona buscada por Celia. Era un tipo de
anteojos y mirar seguro, con un fino cigarro en dedos, que luego deslizaba por
espacio de cinco segundos en sus labios, para luego, soltar de a poco el humo,
sin abrirlos completo. Sólo un pequeño desfogue, como quien va silbando.




Él es- Dijo Lorena, señalándolo con la vista.


Pues yo lo veo "nerd"- dijo Celia


Bueno, es de la clase de "nerd" verdaderamente
intelectuales- afirmó


Ok. Confió en ti. Nos vemos- Se despidió Celia, besando a
sus amigas y tomando la partida. Señalando con los dedos - a medida que sus
gestos se veían cada vez más borrosos- la victoria.


¿Qué pasó?- Ha preguntado Rebeca


Déjala, que yo te acompaño- Respondió sonriente Lorena.
Imaginando todo lo que tiene en mente Celia, y repitiendo mental e
infinitamente "Loca, loca......


 




..............




Hola


Disculpa pero... ¿Te conozco?


No. ¿Importa?


Bueno.... creo que sí


¿Por qué?


Pues, se acostumbra saludar a lo que se conoce.


De acuerdo, pero ... es que deseo conocerte


Jajaja...


¿Qué pasa?


Por qué no vas al grano


Esta bien. Mira, a mi siempre me han traído loca los
chicos de tu condición. Así, medio "intelectualones"


Jajaja....


Y ahora... ¿De qué te ríes?



Idem



¡Carajo! Contigo no se puede


No te vayas. Sólo dime a lo que vienes


A follarte... ¿Está bien?


Muy bien, ahora sólo dime el motivo.


No quiero que postules imbécil. Quiero cagarte el
ingreso.


Cagadmelo entonces


¿Qué?


Pues no lo sé, pero últimamente solo me falta el moñito


¿Qué?


Que pues que no lo sé, pero que últimamente solo me falta
el moñito


.....


Entonces... ¿Dónde?


¿Eh? Bueno... en, en...


¿En mi departamento? ¿Vale?


Eh pues sí, acá tengo mi auto


Bueno, vamos.






.............................


Y ahí estaba Raquel, ya sentada en el décimo pupitre del lado
derecho del aula. Y ahí estaba también su nerviosismo, inseparable de ella en
estos momentos, tanto como el frió que rodea su, ya comentada, depilada
entrepierna. Indefensa y sin abrigo encima.


Todos hacen un pequeño sacrificio a modo de "ofrenda" al
destino. Raquel prometió que el día que ingrese a "La prada" andaría sin
interiores toda la mañana y toda la noche del mismo . Y por eso además de la
falda roja de tamaño regular que lleva bajo la cintura, nada más cubre su aun
virgen cuerpo.


Ya le entregaron la hoja de preguntas, al segundo la de las
respuestas. La primera pregunta es de historia de la civilización y dice: ¿En
qué ciudad se decretó el final de la primera guerra mundial?


...............




Voltea acá, en la calle París- Ha dicho el aun sin nombre


Okay- ha respondido Celia, sorprendentemente sonriente


 




Hace un buen tiempo que las palabras del aún anónimo
personaje han ocasionado en el cuerpo de Celia ligeras tembladeras, que van
desde el estomago hasta lo más intrínseco de su ser. La ha sacudido un par de
veces, la han hecho perder el control del automóvil y destellar su entrepierna.


Hacía mucho tiempo que no encontraba alguien que pudiera
llevarle la contra y hasta ponerla en ridículo, por sus; en ocasiones;
desafortunadas- antes sacramentadas- palabras. Eso le gustaba, le encantaba para
ser más preciso. El hecho que existiese una persona capaz de controlar su
carácter y transformarlo en sumisión la hacia excitarse a medida que llegaba a
la habitación de su "domador", la hacia mojarse de solo pensar en el hecho
sexual, en el pene de él tocando sus glúteos, y jugando dentro de ellos. En lo
hermoso que se debería de sentir al ser penetrada por un sujeto que si hiciese
el amor como habla sería un fiera indomable dentro del "coliseo de cuatro
perillas".


Llegaron. Augusto- así se llamaba- abrió la puerta principal
e invito a su nueva conocida a entrar. Esta, ya completamente dominada por su
futuro amante, ingresó sin decir nada más que "lo que tu digas". Subieron dos
pisos, y cinco escalones más para ver si había alguien fuera de los apartamentos
del cuarto piso. Al no encontrar persona alguna, Augusto rompió de manera rápida
y admirable la falda de Celia, acariciando sus panties con la yema de sus dedos
y besándola apasionadamente, pensando si llevarla a la sala o a su cuarto.


Finalmente se decidió por su habitación. Abrió primero la
puerta de entrada y luego la de su cuarto, entraron casi al instante. Celia se
tiró encima de la cama y acepto con la mirada, la bajada de interiores. Augusto
empezó a bajar lentamente el braga blanco. Celia gimoteaba cada vez más,
impaciente ya de la penetración. Mirando excitada como Augusto se deleitaba con
la vista en zoom de su algo poblada entrepierna. Teniendo él, en vista
privilegiada y absolutamente vip la entrepierna de su ya sumamente
conocida.


El coño se veía delicioso, el jugo empezaba a salir de el. No
contuvo las ganas y de a poco empezó a saborear el delicioso néctar,
introduciendo de en cuando la lengua por los labios vaginales. Su pareja
deliraba del placer, gritaba cada vez más y más. Augusto supo entonces que era
el momento de buscar el clítoris y conseguir el tan ansiado orgasmo. Ella
gritaba, él buscaba. Lo encontró y ambos gozaron sin parar, Celia imaginaba a
tan maravilloso personaje chuparle la vagina. Él, jugaba con las variables del
amor sin así quererlo.


Llegó la penetración entonces, de a poco Augusto introdujo su
pene en el coño de Celia. Fue un ir y venir agotador, una penetración tras otra,
un gimoteo seguido de otro, por el coño y el ano, por cuanta parte haga "sentir"
a Celia, por donde sea con tal del goce.


Ella tomó el pene de Augusto y lo lamió profundamente, sintió
su venir y se deleitó con eso. Lo introdujo por su boca, una y otra vez. Luego
lo frotó en sus senos, y en la mitad de ellos, y luego por cada centímetro de su
cuerpo.


Al terminar, cansados y agotados, dejaron caer sus cabezas a
la sabana, se abrazaron y cerraron los ojos.


A eso de las seis de la tarde. Cuando la desesperación se
apoderaba de cada una de las "caramelo" Un correo electrónico llegó al mail de
Rebeca. Era de la universidad de "La Prada". Se miraron sorprendidas e
inmediatamente lo abrieron. El correo se abrió lentamente por la baja conexión
que existe ante la maldita hora punta, y luego de el clásico "floro", y casi
terminando daba a conocer que Rebeca había.... ingresado con el súper meritorio
tercer lugar a la carrera de Literatura en la universidad de "La Prada", primer
semestre del año 2005, en calidad de semi-becada.


Rebeca se abalanzó entre sus amigas y gritó y gritó como
nunca antes lo había hecho. Lloró incluso, siempre comentando su fortuna al
tener dos tan grandes amigas al lado.


Lorena miraba burlonamente a Celia, como diciéndole: De nada
sirvió tu "sacrificio". Pero ella estaba feliz por su amiga y por su cuerpo.
Ella había encontrado entrañable hombre del sexo, a su manera de él y a gusto de
ella.


Luego de unos meses, Augusto, luego de conocer de entero a
Celia, llegó a enamorarse de ella. Ahora todo lo veía Celia, en todo le daba la
razón y terminó con su actitud posesiva e imperante. Celia se aburrió del nuevo
Augusto, Celia... terminó con él.



Fin... del capitulo.




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Relato: Las caramelo - en el examen de admisión
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