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Relato: Silencios
Juan estaba frente al hogar encendido, el fuego se reflejaba
en su piel morena, y lo hacía ver deliciosamente apetecible. Entre sus labios
carnosos, con sabor siempre a fresa fresca, sostenía un cigarrillo de tabaco
negro. Nunca comprendí como, fumando tanto, tubiese siempre, tan rico aliento.
El humo lo envolvía por completo. Tampoco nunca comprendí, porque me excitaba
tanto verlo fumar, se veía tan sensual, tan irresistible... entornaba los
ojos... me miraba fijo, practicamente me ordenaba que me acercara. Y yo,
obediente, me acercaba.
Esa noche, lo vi mas imponente que de costumbre, o tal vez
yo, por algun motivo, me encontraba mas vulnerable. Me acerqué, no tubo siquiera
que hablar, bastaron sus ojos negros para que yo, fuera.
Acaricié su rostro, pero él permanecía inmutable, inmerso en
la humadera gris, casi indiferente, sus ojos estaban fijos en los mios, mi mano
acarició su cuello, bajó por su nuca, por su espalda... recorrieron cada
centimetro de su pecho, ya lo conocía de memoria. Me encantaba descubrirlo
debajo de sus fina camisas de verano.
Esa noche en particular, me sentía extasiada, al borde de un
orgasmo brutal, y él, no me había siquiera rozado.
De repente, todo trasncurrió en un segundo. Terminó su
cigarro, lo tiró al suelo y con su brazo fuerte rodeo mi cintura en un instante,
me atrajo hacia él, con la mirada aún fija en mis ojos. Sentí la neceidad de
cerrarlos y encorbarme hacía atras, el deseo me mataba, sin embargo él me ordenó
que los mantubiese abiertos; fué la primera vez que lo eschuché hablar, esa
noche, toda había trasncurrido entre las sombras de un exquisito silencio.
Subió salvajemente mi falda negra, sus movimientos eran
rudos, casi violentos, y paradojicamente, casi dulces. Seguía mirandome, sin
mover su vistade mis ojos que imploraban que me haga suya. En silencio, siempre
en silencio, entendió mi plegaria. Me sentó sobre su pelvis y sin emitir palabra
ni gesto alguno, me penetró. El silencio dejó de existir. Un gemido ensordecedor
quebranto nuestra atomosfera sin palabras, sin sonidos, sin siquiera el soneto
dela respiración.