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Relato: Aventuras de mi mujer Jeannie


 

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Relato: Aventuras de mi mujer Jeannie

  

Convencido que la vida es una, que las mujeres deben ser
amadas a su ritmo y que tienen capacidad "ilimitada" de orgasmos frente al
hombre, y que bien cachadas y atendidas son mejores parejas, les cuento las
aventuras de mi esposa Jeannie, si les ayuda a algunos, estaría muy contento.
Hablaré en tercera persona. Recomiendo lectura pausada para captar las
experiencias vividas.



Tales of Jeannie



ACT I Introducción



Jeannie es una mujer relativamente alta, por lo tanto su
figura es delgada pero no flaca, poseedora de una envidiable cintura, adecuado
busto, excelentes pezones rosados y prominentes nalgas que forman, en ciertas
posiciones una visión de pera extraordinaria. Es de piel blanca, que combina
excelente con vestimenta de color negro en todas sus formas, en ropa interior y
exterior. Tiene cabello y vello púvico rubios, gestos y mirada muy naturales y
grandes ojos verdes, su aspecto de mujer recatada, púdica y una coquetería
moderada y manejada adecuadamente, hace que los hombres, algunos bien jóvenes y
otros algo mayores, la admiren, les guste sobremanera y consideren como reto y
un gran triunfo poder llevársela a la cama y tirársela. Se podría resumir que
cuando llega a algún sitio, hombres y mujeres se dan cuenta que llegó, fachosa y
con garbo, imposible que pase desapercibida



El marido, hombre proactivo y en consecuencia "open mind"
siempre ha hecho lo posible por mantenerla bien y ha tratado, aunque no siempre
lo haya logrado, de cubrir sus necesidades en el más amplio sentido de la
palabra
. Sin embargo por problemas del mundo actual (internos y/o externos a
la casa) está, por el momento y mucho más que antes, avanzadamente debilitado en
el aspecto sexual, a veces no puede mantenerla parada el tiempo necesario, tiene
los polvos contados, pero POSEE una gran virtud que halagaría a cualquier mujer:
para excitarse, el centro del "universo" es Jeannie, siempre ella está
involucrada, directa o indirectamente, como por ejemplo tener fantasías sexuales
en la cama, ver como tratan de apretarla contra sí los hombres cuando la sacan a
bailar, cuando disimuladamente en alguna reunión se le ve el calzón debajo de la
minifalda, bailando con los senos al aire en una discoteca, o en su conjunto
blanco de flecos, que dejó a más de uno "turulato.



El cree firmemente en algunas de las conclusiones de Master &
Johnson, conocidos sexólogos norteamericanos, que el sexo debe darse
espontáneamente en la pareja, entre ellos, individualmente a través de la
autosatisfacción (el 69% de las personas casadas se masturba, no siempre tiene
que haber coito) o compartiendo la decisión de hacer participar a una o más
personas, que cumplan ciertos importantes requisitos, en su cerrado círculo
sexual.



A través del tiempo, muchos de los amigos o conocidos del
marido o de ambos, han tenido fantasías eróticas con Jeannie, desde sacarla a
bailar apretadamente, hasta lo que André, un belga, llegó a decir: que "parecía
una diosa griega", y otros la han seguido en varias oportunidades hasta su
garaje de puerta automática en la anterior casa. A veces hasta haciéndole "la
guardia", y a ella le consta.



El marido de Jeannie, tiene un antiguo amigo, hoy muy
alejado, que estuvo enamorado de ella desde hace por lo menos VEINTE AÑOS, es
muy creativo y le tiene tanta confianza al marido que, para moverle la libido,
siempre le ha contado fantasías que tenía con Deborah esperando llevarlas a la
realidad. Desde hacerle "el cervatanazo" (cierta sustancia colocada por el ano
y/o la vagina), pasando por fornicaciones en grupo (orgías), hacerla gemir hasta
que "blanquee los ojos" por tipos que tengan sus miembros largos y anchos. Hasta
llegó a contactar a un conocido que trabajaba como Gerente para una gran marca
de automóviles y otro a quien, pensando en Jeannie, varias veces se le ha
chorreado la leche (semen) mientras dormía pensando en ella, que ahora ya no tan
mocoso, vive en un país del sur. Sin embargo, por increíble que parezca, este
loco le proponía al marido participar ellos sólo como OBSERVADORES. Y ...
Jeannie sabe que esto es verdad, por acciones que el mismo loco le propuso y
algunas insinuaciones que le dijo a ella DIRECTAMENTE.


Una visión fílmica de este creativo es por ejemplo que
Jeannie, en cierta reunión, luego de un poquito de vino desinhibidor, se pare
sobre la mesa comenzando a danzar, animada por los gritos, hurras y aplausos de
las personas que la rodean, con su cuerpo cubierto solamente con unos
transparentes pantaloncitos de nylon color negro, haciendo que los ojos de los
hombres que la rodean brillen de contenido deseo.


Así que Jeannie bailaba, se contorneaba, sus pechos saltaban
arriba y abajo, con los pezones erguidos y rosados.


Aurora que estaba cerca, se sintió a sí misma, como iba
excitándose a medida que contemplaba los movimientos de Jeannie que ahora estaba
con las piernas separadas hacia los lados, moviendo, tipo "landó" negro, las
caderas con lascivia. Su cuerpo temblaba convulsivamente, contorneando sus
atrayentes nalgas y retorciéndose una y otra vez.



Parece una sacerdotisa, una diosa!!! Comentaba alguien que
miraba extasiado. Enardeció a "su" audiencia moviendo cadenciosamente las
caderas en un movimiento de rotación y subiendo y bajando sus atrayentes nalgas.
Exitante es la palabra adecuada para ella Qué tetas! Su figura parecía esculpida
en mármol ... vibrante toda ... como un DESAFIO. A estas alturas ya Jeannie
estaba tan húmeda por dentro como el clima de Lima, lo sentía y poco faltaba
para que sus exquisitos fluidos rebalsen el área vaginal para regalarles a sus
admiradores, porque a ellos también se debe, una mojada de deidad, pero, pensó
Jeannie, en este momento soy más apetecible y capaz de dar mucho más en la cama,
hoy me tiro a quien me venga en gana. Miró por sobre su marido, quien estaba
fascinado, ... por sobre el loco, ... siguió su recorrido visual, hasta toparse
con alguien que le hizo recordar un episodio un poco lejano en el recuerdo, pero
NO EN LAS SENSACIONES, un tipo que le fue presentado por Ann en su antiguo
departamento con quien, SIN IMPORTARLE NADA, y dejándose llevar sólo por su
instinto ancestral de hembra, hasta llegó a buscarlo a su hotel, ... ya estaba
decidido, bajó de la mesa y en forma graciosa avanzó hacia su "target", lo tomó
de la mano sin mediar palabra sólo "busquemos una habitación para nosotros" y lo
llevó allá. Ella era la DOMADORA, la que permitía o no una situación, la que
llevaba la batuta nadie se atrevió siquiera a interferir. En la habitación el
suelo estaba cubierto por una espesa alfombra.



Una vez en el suelo Jeannie guió la mano de él sobre sus
pechos, PERMITIENDOLE que los sobara hasta que los pezones se le pusieran
endurecidos como dedales. Entonces ella se movió hacia él poniéndose a
horcajadas sobre su cuerpo, sus tetas sobre su cara. Jeannie se contrajo al
tiempo que se montaba, ajustándose de manera de introducirse toda la verga de
él, pero a su ritmo. Ella mandaba carajo, que estos huevones no se crean lo que
no son, finalmente por más potente que fuera, este podrá echarse algunos polvos
mientras que YO puedo estar literalmente tirando toda la noche. Finalmente se
colocó el miembro a la entrada de su gruta rebosante de humedad.


¡ ¡AHORA!! , se dijo ... Jeannie se impulsó con un rápido
movimiento de sus caderas, al tiempo que se introducía el miembro tibio, duro y
potente pulgada a pulgada, ayudándose con rítmicos movimientos de sus caderas.


No tan aprisa ... no te impacientes ORDENABA ella temiendo
que la deje hambrienta, al tiempo que empezaba a gemir incontrolablemente,
piensa en HOY, sólo en hoy se repetía ella, piensa que sólo tenemos esta noche
... sigue así ... ¡ ¡ DAMELA, DAMELA !!!!! no me la aguantes más.



Ella cambió sus movimientos, moviéndose en un ritmo
desenfrenado y loco, asimilando pulgada a pulgada la preciada verga de ese
momento. Pero lo que Jeannie no sabía, era que él tenía un gran control sobre sí
mismo, y se movía y la sacudía, llevándola hasta el clímax más profundo, sin
mojarse él mismo a su vez en el primer intento...


¡ Aaaaaaaaahhhhh, me la has sacado toda, por un demonio, me
estás matando .... después de este riquísimo y desestresante orgasmo salido de
lo más profundo de sus entrañas, sus órganos se contrajeron, sorbiendo la
hombría de su pareja como si fuera una aspiradora. Una rotación hacia un lado
... una contracción hacia el otro ... sin tener tiempo de apercibirse de ello,
dejándose en brazos del gozo puro, sano, sin pensar en NADA fuera de la
habitación ... luego de un mínimo tiempo prudencial, Jeannie se acostó en los
cojines, abrió las piernas y esperó ser penetrada, esta vez más rápido porque a
estas alturas su sexo estaba convenientemente "ensanchado" por la poderosa verga
de su oponente. El se sumergió dentro de ella frotándola suavemente, hasta que
una sensación de locura comenzó a surgir desde sus caderas y Jeannie comenzó a
vibrar. Ella se encontraba más sensible esta vez, tornándose hacia una mayor
forma de excitación. Se abrazaron retorciéndose, mientras él la mantenía
atravesada y ella se subía y bajaba, subía y bajaba ondulante... Jeannie se
sintió derretir bajo el calor del cache, no pudo contenerse y le vino otro
intenso orgasmo; tras ese, otro ... y otro y otro más ... no pudo contar el
número de orgasmo que tuvo en tan pocos minutos ... hubiera sido imposible. La
pareja ya completamente fuera de control lanzó un grito y explotó una y otra
vez, regándola por dentro con su ardiente semen. Rodó a un lado, jadeante la
respiración, con la cara blanca como la tiza. Jeannie se acercó por la alfombra
hacia él diciéndole ... ¡ ¡Yo no sabía que tenías tanto contenido todavía !!! Me
has sorprendido realmente ... ¡ ¡ Nunca lo hubiera imaginado !!!



Jeannie se dijo ya lo usé, voy abajo. Buscó sus ropas y salió
dejándolo exhausto por el tremendo esfuerzo realizado.


Abajo se encontró junto a la mesa que hace un rato había sido
escenario de su insinuante baile, con una pequeña fila de hombres, que con gran
envidia de las mujeres, la estaban esperando para cepillársela también. Pero,
para pena y frustración de ellos, Deborah como siempre, dominando la situación
se despidió dejándolos con las ganas, con los huevos calientes, derritiéndose
por ella y muy calientes ... es su problema pensó, yo soy un plato exquisito y
caro, no al alcance de quien lo desee sino de quien YO ordene. Así sabía que,
cuando quisiera repetir el plato, tendría una demanda extraordinaria, pudiendo
escoger a quien le viniera en gana. Le hizo una seña a su marido y salieron
juntos por la puerta trasera esperando llegar al sitio ideal para comentar lo
sucedido y alegrarse de que todavía, pese a todos los problemas, siguen "vivitos
y coleando".



Pero, en aras del equilibrio, no sólo hombres, conocidos o no
del marido actúan así. Amigas y/o conocidas de Jeannie también le han propuesto
e instigado a que participe en reuniones "tras bambalinas", y hasta han deseado,
sin decírselo directamente, que ella sirva como "carnada principal", como miel
para las moscas.




ACT II Deborah´s travel



Desde hace mucho tiempo Jeannie ha conversado con su marido
acerca de la potencia sexual masculina, de la capacidad de ella de hacer
ejercicios (500 abdominales) y de la obvia superioridad femenina en la cama
(mujer muchos orgasmos, hombre 2 ó 3), lugar en que ella lleva la batuta
convirtiéndolo en esclavo suyo a su antojo, puede obtener lo que quiera
frotándole el pecho y las tetillas, mientras manipula convenientemente su sexo,
contándole algún evento erótico sucedido, propio o de alguna amiga.



Las cinco necesidades han estado presentes siempre, y por
acontecimientos fuera del control de ambos, la parte contexto/ambiente y sexo,
han venido fallando a niveles exponenciales. Es obvio que ella busca distracción
y refugio fuera de casa en el trabajo, y que al mismo tiempo está sumamente
insatisfecha sexualmente, amortiguada pero no extinguida por los
acontecimientos. Sin embargo, en su ciudad natal, el mundo es tan pequeño que
abrir su círculo íntimo sexual, aunque no imposible, es difícil y hasta
inconveniente.



Sin embargo cuando han tomado vacaciones en el extranjero,
hasta ahora juntos, han ido a sitios donde ella siempre ha sido admirada y
estado a punto de encamarse con alguien. En el Crazy Horse un espectacular
"negrazo" más que nada por su descomunal miembro sexual, se enamoró de ella,
rodeándola de atenciones y finezas que Jeannie correspondía. Ella, acercándose,
a centímetros de su expandido sexo, lo premiaba con propinas que ponía en su
suspensor, realmente valía la pena. Lo mismo en el Caribe, donde la cuarta
necesidad, el ambiente (contexto) fue excelente, su fino vestido transparente
causó más de una mirada lujuriosa en la discoteca, en los cruceros, en fin en
todo sitio. El marido, entendiendo que era parte del contexto, siempre apoyó
estos eventos en el extranjero. Es otro mundo en el extranjero, cada uno hace su
vida sin ser juzgado ni mirado.



De pronto se presenta la excelente oportunidad que Jeannie,
para complementar su profesionalismo en varios aspectos, realice el viaje de su
vida, ... sola, en un lugar apartado de América, y por un tiempo prudencial para
complementar su madurez profesional, personal y ... como no podía faltar ...
madurez sexual, la quinta necesidad humana básica.



Los expertos saben muy bien como son estas cosas, dos semanas
de socialización, cuatro semanas de complementación y ... la cuarta y quinta
necesidades básicas a punto de ser satisfechas. La cuarta, el contexto/ambiente,
ya Jeannie está más cómoda y adaptada, habla mejor el idioma como quien dice,
come con su mano. ¿Y la quinta necesidad? Sin apuro, LA NATURALEZA HACE LO SUYO,
una saludable mujer como Jeannie, admirada por mujeres y hombres, va recibiendo
a través de TODOS los poros de su piel el cambio de ambiente, lo saludable y
agradable del aire fresco, y ... comienza a trabajar su íntima maquinaria sexual
femenina, estimulada además por los innumerables recuerdos que se agolpan a su
mente de las experiencias pasadas que le fueron contadas por decenas de jóvenes
en su trabajo y vividas cuando fue estudiante ahí mismo.


No es lo mismo seis semanas en un ambiente tenso y a veces
hasta desagradable, que uno como el que ahora TIENE y no puede desperdiciarlo.
Es obvio que, los estímulos novedosos recibidos a borbotones, tienen su efecto,
y aún que no fuera deseado, casi sin darse cuenta, su lubricación vaginal se
dará, quizás en las noches durante el sueño, quizás en el día.



Ya Jeannie tiene varias semanas en el pueblo y Jimmy, el Jefe
de toda la policía le ha echado el ojo. Jimmy, cuya principal función es
combatir la prostitución ligada a la venta y consumo de estupefacientes, ya que
se rumorea a gritos, que algunas familias acaudaladas del pueblo, por el
consumismo mostrado por las esposas, hijos e hijas de los capos, tienen el
origen de sus fortunas en estos campos, es un trabajo difícil, porque se
enfrenta a gente poderosa y con recursos. Jimmy es un hombre alto, de fuerte
complexión, que supera aproximadamente los treinta y cinco años de edad, lleva
el cabello de un color castaño claro, corto, peinado hacia atrás... su fuerte y
ancho tórax presiona la almidonada camisa de reglamento, macizas piernas
encerradas en sus bien planchados pantalones azules, sus charolados zapatos
brillan como un espejo: Jimmy es un hombre extremadamente correcto. Y Jeannie no
pasa desapercibida, ya es muy popular en algunos sitios de diversión e invitada
a casa de alguna amiga de familia platuda. Las amigas platudas utilizan a los
policías y personas similares para su satisfacción sexual extramarital, las
mujeres de alta sociedad tienen maridos tan ocupados tratando de hacer dinero
para satisfacer todos sus deseos, que están cansadas que les den más atención a
sus finanzas que a ellas ... aunque paguen todos sus gustos. Que las tengan
literalmente hambrientas sexualmente, por supuesto, es en beneficio del
repartidor de la leche, el muchacho encargado de la gasolinera y hasta de los
mismos guardaespaldas como dirían la princesa Estefanía y la desaparecida Lady
Di. Eso es lo bello del extranjero, todo es un silencio cómplice pero efectivo.
Y todos aprovechan lo suyo. Y lo mejor de todo, ni siquiera saben dónde queda el
país del que provienes.



En una de varias, Jeannie por su atracción física y don de
gentes, fue invitada por sus nuevas amistades a una de estas fiestas memorables,
fue advertida que fuera vestida ligeramente y como se le viniera en gana y que
si no tenía pareja, que fuera sola, que quizás hasta mejor sería y por supuesto
que no se arrepentiría. Ya los conocidos de su país habían regresado, y aunque
ya había realizado filtreos con bailes y rozamientos anteriormente en pubs y
discotecas, incluso manipuleos y caricias en salidas a pasear en automóvil
invitada por alguien de la cercana universidad, ahora SUELTA EN PLAZA, es una
oportunidad inusual a estas alturas, que ni mandada a pedir.



Jeannie recordó lo que su marido le dijo acerca de la
ponencia de los expertos Master & Johnson acerca que, cuando entre esposos,
parejas o convivientes hay una gran separación por distancia o tiempo, más si se
dan ambos casos, no se da la posibilidad de ser infiel porque el hecho mismo
está ampliamente justificado, porque no hay presencia física del marido por lo
que no es afectado realmente. Jeannie tiene que alimentarse, vestirse, vivir,
ambientarse y cachar. Sólo un ignorante o un machista del siglo XIX no lo
entendería.


Con este pensamiento, con tranquilidad en la conciencia y muy
contenta, Jeannie se alistó para la fiesta.



A la fiesta se dirigió también Mr. Moore, quien tenía un
magnífico Mercedes y tocaba el claxón a los peatones que, según él, tienen
reflejos retardados. En New York, de donde proviene, con todas las abiertas
mañoserías de las grandes ciudades, los peatones cruzaban tan ligeros como
toreros frente al toro. Acá son unos pueblerinos pensó para sus adentros. Ojalá
que me divierta esta noche. El Mercedes Benz color blanco se detuvo con un
chirrido de frenos antes de llegar a la piscina temperada de diseño octogonal.
Una bella joven la había usado y ahora se encontraba recostada sobre los
azulejos multicolores, al lado del trampolín, cerca de la fuente de calor. Los
ricos tienen calor hasta en invierno pensó y siguió echada. El dejó el carro, se
aproximó lentamente mientras encendía un cigarrillo, a la deliciosa chiquilla
envuelta en su tentador bikini, que parecía estar esperándolo. Mr. Moore es un
hombre alto, musculoso excepto alrededor del estómago, pero por supuesto su bien
cortado saco deportivo disimulaba esto. Su figura no aparentaba sus años es, sin
embargo, un old boy.


En fin para hacerla corta, el lugar se fue llenando de gente,
una más agradable que otra, pero ninguna impertinente, son gente escogida.



Mientras tanto no muy lejos de ahí Jimmy se remordía de
deseos de ver a Jeannie, su compañero le preguntó ¿Te atrae esa mujer no? ¿Te
gustaría hacerla tuya? Por supuesto contestó Jimmy, es un bombón, pero tengo que
pensar cómo hacerlo hoy, en la fiesta.


Realmente a Jeannie, sin saber exactamente porqué Jimmy la
atraía irremediablemente, claro, no era el único, pero estaba entre los primeros
en su lista, además había escuchado en los baños de mujeres excelentes
referencias de él. Fuerte, poderoso, potente, bien dotado y lo mejor de todo,
correcto y discreto, una verdadera monedita de oro.



Cuando Jeannie ingresó al salón principal, captó
inmediatamente la atención de los presentes. Le indicaron: sigue caminando,
corazón, sigue derecho hacia adentro. Ya un poco calentados, un par que estaba
cerca la siguió, observando el suave contoneo de sus caderas, el subir y bajar
de sus nalgas, disfrutando la forma en que la trusa se marcaba en la división de
ellas. Justamente como un valle entre dos montañas. ¡Caramba, su excitación
crecía por momentos, convirtiéndose en frenesí !



Jimmy finalmente había conseguido entrar gracias a que la
seguridad es prioritaria en estos días. Estaba listo para intentar su conquista,
en forma caballerosa, lenta pero segura.



Sin darse cuenta con el correr del tiempo, y después de
algunas conversaciones protocolares Jeannie y Jimmy se encontraban bailando
juntos. Ya eran pareja esa noche. A estas horas, la música del viejo Frankie
caía a pelo. Con el ritmo de New York New York, Jeannie sintió como el sexo de
Jimmy se inflamaba y la sentía pegada a su chucha, a su clítoris y a sus muslos,
rozándola y excitándola en forma creciente, la minúscula copa de licor que había
tomado Jeannie ... estaba haciendo efecto, y qué efecto. Ella se dejó
transportar por la música y el vaivén, sabía que con Jimmy no le pasaría lo que
le contaron de otras parejas, y ahora recordaba el siguiente chisme:


¡Gustavo por favor no puedo esperar más, tómame te lo
suplico! El pasó sus brazos alrededor de su breve cintura, y empujó sus caderas
hacia arriba para poseerla por atrás, por el ano. La sujetó con fuerza por las
caderas apretándola sadicamente. El se preparó y colocando su verga entre sus
nalgas la penetró con una rapidez tal, que ella sintió que alcanzaba la máxima
satisfacción. Como no era usual que lo haga por ahí, ella tenía el ano muy
pequeño y no trajinado, pero a pesar de ello, se movía para acomodarlo más y más
en su interior, a pesar del pequeño dolor que ello le producía ... ¡Hay Gustavo
que me muero de gusto...!


Muévete corazón, mueve esas hermosas nalgas que tienes ... Si
me estoy moviendo, mi amor. Me estoy moviendo ... ¡Ay! ¡Aaaaaay!



Hilda sentía contra sus nalgas la presión del cuerpo, cuyo
pene le estaba incendiando las entrañas. En pocos segundos, para su sorpresa,
Gustavo llagó al punto álgido, a la culminación, y al vaciarse, ella se sintió
inundada por el torrente ardiente que salía de lo más profundo de sus huevos.
Rápidamente él se separó de ella con su verga todavía erecta y vibrante. LO
SIENTO mi amor, dijo Gustavo a su lado estremeciéndose todavía, lamento haberme
mojado tan rápido ... NO ME PUEDES DEJAR ASI Gustavo. NO ME PUEDO QUEDAR A
MEDIAS, ella se lamentó. Gustavo, mi amor, te daré tiempo, pero mientras carajo,
convéncete que las mujeres necesitamos VARIOS MACHOS, y yo iré a buscar a Mike
que siempre está dispuesto conmigo y me come íntegra con la mirada desde que
llegamos.



Haciéndose la buscona, Hilda tropezó con Mike quien se
insinuó, ¿cómo está hoy esa conchita desatendida? ... EMPAPADA, contestó ella,
ahora hazme gozar como lo estoy deseando, mientras un voluptuoso cosquilleo
encendía su sangre de nuevo. Pronto, Mike estaba enardecido de pasión,
palpitante y rígido el miembro viril, posiblemente mucho más de lo que la joven
iba a poder asimilar. ¡No me hagas sufrir más ... que me vuelvo loca !. Ya voy
querida. Te prometo que vas a gozarla infinitamente. No vas a sentirte
DEFRAUDADA esta vez.



El final de la canción New York, New York, sorprendió a
Jeannie en las nubes e inmediatamente se dio cuenta que estaba empapada,
realmente empapada, había tenido un leve orgasmo de clítoris, de aquellos que se
tienen en las discotecas o en los autocines, hace años que no se sentía así,
esta es MI noche, pensó para sí, Jimmy sabe lo que hace ... y recién empieza.
Razón tiene mi marido pensó Jeannie, el tema del ambiente y del contexto es una
maravilla que hay que entenderla para bien y HOY voy a aprovecharlo a mis
anchas.



Luego que Jeannie se refrescara, se dirigió con Jimmy al
segundo piso, donde se encontraban varios dormitorios de huéspedes vacíos.
Entraron casi a apretujones y él jalándola de la mano la hizo girar hacia sí
rodeándole la cintura y estampándole un riquísimo beso en sus húmedos labios,
posteriormente, y casi al ritmo de la lejana música orquestada, empezó a
deslizar su mano sobre ella ... hasta llegar bajo su truza a explorar la
abertura vaginal húmeda de placer, que parecía estar esperándolo ansiosa.
Continuo su recorrido por el suave vientre que parecía cubierto por una fina
seda ... un delicioso espasmo de placer recorrió a Jeannie como si fuera una
corriente eléctrica. Abrió las piernas doblando las rodillas, y tuvo que
colocarse la mano en la boca para ahogar un gemido de pasión que brotaba de sus
labios.


¡Jimmy! , ¡Muñeca mía ... !



Es como si hubiera entendido los sentimientos de Jeannie, hay
caches y caches. El la sujeto fuertemente por los muslos y colocando su verga en
la rosada entrada de la vagina, para su placer y deleite Jeannie sintió como la
empujaba hacia adentró suave pero persistentemente, iniciando su avance. Hizo su
entrada lentamente abriéndose paso, y ella gritó de dolor o sorpresa al ser
penetrada. Continuo sus movimientos hasta que la sintió incrustarse dentro de
él, confundidos los sexos tan profundamente que n había separación posible entre
ambos.


¡Oh, santo cielo... ! Me desgarras, eres tan grande ... eres
demasiado grande, pero .... ¡Me gustas tanto así....!



Jeannie empezó a moverse rítmicamente, impulsándose hacia
arriba a encontrase con su amante, hasta que ya no pudo más y se desinhibió
totalmente, gimió y más que gimió. Hasta se le dificultaba respirar, la vagina
de Jeannie temblaba y absorbía reprimida y hambrienta, finalmente, se encorvó y
lanzando un grito del tipo expiración, Jeannie premió la faena de Jimmy lanzando
fuera de sus genitales sus fluídos más íntimos, de color blanco acanelado y
consistencia lechosa vizcosa sintiéndose realmente empapada como sugieren las
películas pornográficas. ¡Qué polvo carajo! ... ¡Qué polvo!



Luego del consabido baño, un rato más tarde, Jeannie se
encontraba en la preciosa cocina de la casa, comiendo jamón y bebiendo un
riquísimo champagne francés helado. Miró la hora y eran sólo las 10 de la noche.
Repuesta con el baño y el champagne y feliz de la vida se dirigió al salón
principal, Jimmy había sido llamado a la Jefatura y ella debía: esperar por lo
ya pasado o ver quien más estaba en su lista. Decidió lo segundo.


(Continuará)


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Relato: Aventuras de mi mujer Jeannie
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