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Relato: Una cita inesperada
Una cita inesperada
Eran las 4 de la tarde, una tarde muy calurosa, tanto que el
sentido a veces infligía delitos cotidianos como la famosa siestecita andaluza,
pero no debía caer en esa perdida de tiempo, pues el tiempo una vez que pasa la
manecilla del reloj es difícil dirigirla al punto de partida, como tantos jueves
era la hora en la que yo decidía que hacer con mi tiempo, y lo tenia bastante
decidido hasta que sonó, ese diabólico móvil, que a veces agradecemos tanto y
otras en cambio odiamos, sobretodo cuando suena en un momento interesante y
resulta de lo mas inoportuno, pero eso es otro cantar, me dirigí al móvil y una
llamada oculta no hacia mas que torpedearme los tímpanos, la cogi como de
costumbre y al descolgar cual fue mi sorpresa, una voz dulce y sensual me
envolvía acogedoramente:
¡Hola guapo! ¿cómo estas?
Bien, muy bien, aunque puedo estar mucho mejor (le dije
con picardía)
Y eso
Pues ya ves, mas solo que la una, y sin plan para este
finde
Uy, uy, y yo te puedo ayudar (me dijo con una sonrisita
burlona)
Ufff, complicado lo veo, con tus ataduras y líos que no
son pocos, ¿qué tiempo me podrías dar?.
¡¡Aaayyyy hijo!!, no te cierres así las puertas, porque
de querer quiero y de poder también, solo que me debes dar un poco de tiempo
para organizarme
¿De veras?, ok....,como...., y cuando quieras (estaba
acostumbrado a este tipo de relación con ella, pero siempre al final alguna
puerta se cerraba)
Bueno, pues que te parece si hacemos algo este sábado, me
encantaría mover todo mi cuerpo de un lado hacia el otro del infinito,¿ te
apuntas?
Sí, claro (como iba a decir que no a una aventura como la
que me proponía mi amiga)
OK, te mando un msm el viernes y nos vemos, pero te
tienes que entregar en cuerpo y alma ¡eh!, no quiero cosas a medias
Tranquila mujer, tu déjame hacer y verás como te conduzco
hasta el extremo más insospechado
OK te dejo, que viene ya...., bueno tu sabes quien.....
Claro, besos
Muuuuuuaaaaaaaa (ese beso me pareció lo más sensual y
sugerente que alguna fémina me hubiese mandado por teléfono)
Con una sonrisa de oreja a oreja seguí con mis quehaceres, es
decir no hacer nada, mientras en mi cabeza andaban y andaban miles de recetas
que hacer con mi aventura, pero a la vez también sé que eso de planear solo sale
en las pelis y no quería atormentarme de esa manera, así que decidí lo mas
ingenioso y bonito, no hacer planes, dejar que las cosas se den y ya.
Por fin es viernes, mi cuerpo se estremece, y los nervios se
hacen sospechosamente latentes, el móvil lo llevaba siempre encima esperando mi
ansiado mensaje, eran las 12 de la mañana y nada de nada, yo hasta el culo de
trabajo, de aquí para allá, y teniendo siempre en el punto de mira mi móvil,
pero este se estaba burlando de mí, las 4 de la tarde extraña coincidencia, pero
un sms aparece, su nombre me revoca una alegría inmensa, la cual es solo
transmisible en determinadas ocasiones y cuando el deseo se convierte en locura.
Me dispongo a abrir mi sms, y el mensaje decía lo siguiente:
"hola guapo, como te prometí te he contestado, para que veas que no siempre una
se echa atrás, quiero verte llevo desde el miércoles sin poder quitarte de la
cabeza, nos vemos el sábado a las 12 de la mañana en el centro comercial
"neptuno", se puntual, y un besote donde mas te guste"
Uff, ese besote donde mas me guste, joder, pues me puso a 100
por hora, era para mí, una relación quizás increíble, quizás morbosa, quizás
sensual, seguramente todo junto, siempre nuestra relación se limitaba a un Chat,
o unos correos, pero esta vez, cuerpo a cuerpo, me parecía tremendamente
sugerente.
Por fin es sábado, temprano, me dedico a lavar mi coche y a
vestirme espectacularmente, todo debía estar bien en su sitio, mis pantalones
negros, esos que me hacen un culito muy guapo, una camisa blanca, mis anillos de
plata, mi cadena con un extraño símbolo azteca, y mis gafas de sol, tenia
todavía un largo camino hasta llegar a nuestro encuentro, pasaron varias horas,
por supuesto llegue puntual a la cita, no debía de estropearla en ese sentido.
son las 12, no debe tardar en llegar (pensaba en mis
adentros, mientras los nervios me hacían nuevamente encender otro
cigarrillo, no se cuantos llevaba ya, y tampoco me importaba)
De pronto tras de mi una mano se posa suavemente en mi
hombro, la mire y me quede sin respiración, llevaba un vestido negro, el cual
enseñaba lo justo y dejaba lo demás para la imaginación, lo cual es algo que me
encanta (me dije ya habrá tiempo para descubrir el tesoro que encierra tanta
belleza)
¡Hola guapo! (es nuestra forma particular de saludarnos,
los nombres aquí importan poco, aunque los conocemos)
¡Wow! estas espectacular, me encanta tu vestido, te
sienta, mmmmm, no te digo....
Cuánto tiempo sin saber de nosotros
(en ese momento mis manos se dirigieron a su cintura
apretándola hacia mí, y le solté un maravilloso beso que se alojó en sus
deliciosos labios)
¡Wow!, cuánta efusividad (me dijo con voz temblorosa y su
hermosa tez colorada)
Perdona por la reacción, pero es que me tienes..., no te
lo puedo explicar con palabras y decidí demostrártelo de una manera más
suculenta y sensual (le dije)
Ya veo, ya veo (algo nerviosa todavía por el shock, pero
muy agradecida a la vez)
¿Qué quieres hacer? (le pregunté)
Lo que tu quieras, llevame al cielo contigo, tengo la
mejor compañía que podría desear (me decía mientras sus ojos quemaban todas
mis vestiduras)
Que te parece si cenamos en una habitación tranquila y
dejamos que nuestros cuerpos hagan el resto (le dije con picardía)
Me encanta la idea, conozco un sitio genial, que te puede
encantar
OK, pues vamos en mi coche
¿Dónde lo tienes aparcado?
Esta en el aparcamiento del centro comercial
Cogemos el ascensor, vale
Nos cogimos de la mano como dos enamorados y nos dispusimos
hacia el parking, le abrí la puerta del copiloto y ella enredo sus manos en mi
nuca dirigiéndola a sus labios, todo allí era silencio, mucho silencio, excepto
unos alaridos que repartían besos a diestro y siniestro, sin oposición aparente,
mientras mis manos recorrían su cintura, dibujando su silueta, penetrando mis
uñas en su piel, robándole un poco de protagonismo a ese delicado vestido,
despacio, muy despacio, mis manos bajaban por su cintura, de forma enérgica la
apreté contra mi falo, para que tantease que estaba dispuesto y preparado para
ella, mientras con una de sus largas piernas rodeaba mi cintura, yo la cogí como
si de un regalo se tratase, y el tacto que obtuve de premio me gustaba, mmmmm,
cuanto me gustaba, la suavidad de unas medias negras en unas piernas bonitas,
resultan de lo más sugerente, mi mano se deslizaba lentamente desde su tobillo,
hasta su pelvis, encontrando un ardiente tesoro muy húmedo, buscando recompensa,
mucha recompensa, le baje cuidadosamente las bragas, para dominar tanto fuego y
probarlo en mis propios labios, en ese momento el ascensor sonó de nuevo, había
visita, aunque a mi no me importaba mucho, se que a ella si, y desistimos del
juego, entro rápidamente en el coche, su corazón se sentía a millas de
distancia, ese pom, pom, pom, pom, resultaba sensual, muy sensual una música
solo para héroes que afrontan bien y con galardón la batalla, la cual solo había
hecho mas que empezar,
Salimos del parking y seguí las instrucciones de mi reina,
por supuesto.
¡Uf! Qué calores, ¿no?....(me decía mientras se abanicaba
con las manos)
¡OH si!, ya lo creo, joder como me has puesto, oportuno
ascensor
La verdad es que si, porque estaba ya preparada para
montarte como nunca hubieses soñado
Tentador, muy tentador, esto debemos terminarlo, ¿no
crees?
Por su puesto.
Puse algo de música mientras hacíamos el camino, 45 minutos
después ya estábamos frente aquel hostal, muy tranquilito, con la playa y sus
olas serenas, pero este sin parking subterráneo (que pena, me dije), salimos y
pedimos una habitación de matrimonio, mientras le encargábamos la comida para
que nos la llevasen a la habitación, esta vez no debía de haber intromisiones,
para nada
¿Cómo estas?, ¿ nerviosa?
No nerviosa no es la palabra, desesperada por abrir el
postre
Bueno pero una entradita no vendrá nada mal, ¿verdad?
Pues no, a ver pide tú que sabes mas de esto
OK
Cogí el teléfono y le me dispuse a pedir de entrada un cóctel
de gambas, después........, le pregunte
¿Prefieres carne o pasta?,
Pasta, pasta, la carne la tengo bien cerquita
OK, que te parece unos tallarines al caviar
Perfecto
Ah...y una botella de champagne
Sí, sí
Di la consiguiente comanda a la recepción y en pocos
minutos vino un gentil camarero, con 2 cócteles de gambas, pasta y champagne,
y nos pregunta:
¿Desean algo de postre?
No, para nada, el postre ya lo tenemos
Los dos nos echamos a reír, y el camarero sin saber de que
iba el tema, se fue con su cara de asombro, después de recibir su suculenta
propina. Una vez solos las miradas se devoraban, no por el manjar que estaba
bien decorado en la mesa, sino por la situación y el encuentro de dos almas que
deseaban fundirse en una sola. Para romper tanto silencio y adornar aún mas la
situación, puse un par de velas en el carrito donde repostaba tanto manjar,
ambientado por una bella melodía de fondo, nuestros tenedores se confundían unos
con otros, las sonrisas esta vez eran mas inquietantes, mientras le daba de
probar de mi plato mis pies jugaban con la seducción entre los suyos,
tocándolos, sintiéndolos casi desnudos, la pasta estaba deliciosamente servida
con un champagne espumoso, el cual revelaba nuestras burbujeantes intenciones,
mientras mi pie lentamente sigue subiendo, por la rodilla, muslo, y acariciando
esa zona tan preciada por todos, mis manos poco a poco se alojan junto a las
suyas, con ternura y pasión a la vez, mi mirada tranquila, pero fogosa, le
reconfortaba mucho, lo veía en la expresión de su cara. En un momento le dije:
UPS, jejeje, pues a eso vinimos, ¿no? (me respondió con
timidez)
Yo me levanté de la silla y me puse tras de su nuca,
besándola suavemente, recorriendo sus pechos, su cintura, haciéndole sentir que
estaba tras de sí su ansiado tesoro, pero que antes de todo debíamos de ganarlo,
mi lengua, se acercaba sigilosamente por el óvulo de su oreja, con pequeños
mordiscos, cortos, largos, mientras mis manos penetraban cada vez mas, y mas
entre los delicados tejidos que escondían esa piel calida y fresca.
Ella se levanto de la silla y se puso frente a mí, yo soy
algo mas alto, pero la técnica lo arregla todo, mientras mis manos circulan esta
vez por su espalda, tocándola con suavidad, mucha suavidad, buscando ese punto
que le haga gozar, y vaya si lo encontré, en ese momento ella me dijo:
Amor caliéntame como nunca, tengo ganas de sentirte
dentro de mi piel.
A sus ordenes (le respondí, con ternura, mi verga estaba
ya muy a punto, había crecido ufff, cuanto, y el calor en mi cuerpo era
insoportable).
Amor quítame todo esto que pesa en mi cuerpo.
Yo la obedecí y lentamente fui bajándole la cremallera del
vestido, mientras ella hacia lo propio con mis pantalones y mi camisa, nuestros
cuerpos desnudos frente a frente, después de quitar todas aquellas insignias que
nos hacen tan iguales y diferentes al resto de los mortales nos resultó
gratamente reconfortante, sus pechos eran hermosos, los había tocado antes, pero
aquello me pareció el cielo, la cogi con energía y la atraje hacia mi, continué
mi ritual besándola, poco a poco, los pechos, el ombligo, las piernas, ¡mmmm!,
que rico sabia aquel manjar, mi lengua no paraba, no paraba de entrar y salir,
entrar y salir, mis manos se aferraban a su trasero, para que no se moviese en
exceso, mientras se retorcía de placer, ¡mmmmmmm!, sigue amor, así me gusta,
sigue no pares, y yo no paré, por supuesto, aquello era tan gozoso como
cualquier manjar que pudiésemos describir, pero el sentir, eso es diferente, la
cogi por detrás y introduje mi verga en su vagina, con movimientos muy rítmicos,
lentos, lentos, arriba, abajo, dentro, fuera, jugando como si se tratase de un
pez que va a morder el anzuelo, mis manos cogían sus senos con mucha sensualidad
y dulzura, sin brusquedad, eso no existía, mientras ella decía:
Cariño no pares, sigue por lo que más quieras, dame más,
quiero más
De acuerdo, (mientras subía la marcha más, y más, y más,
cada vez más duro, más duro, hasta sentirla como sus uñas se clavaban en mi,
por su excitación
Cariño me voy, me voy, ¡¡ahhhhhhhhhhhhhh!!
Si, así me gusta (le dije, mientras le aminoraba la
marcha, para después volverla a noquear)
Le pedí que cambiásemos de postura, esta vez ella eligió,
prefirió estar cabalgando sobre mí, quizás para sentir sus bailoteos aun más,
mucho más.
¡Wow!, Eres divino.
Me encanta que te encante, pero todavía tengo algo de
carrete por darte.
¡Ohhh!, si me encanta, sigue, sigue.
Mientras ella se ponía frente a mí con sus manos en mi pecho
y esta vez ella hacía sus movimientos circulares, describiendo pequeñas elipses,
unas suaves, otras fuertes, y yo seguía mientras acariciando su pecho, rodeando
mis manos por su trasero, circulando por sus curvas, delicioso, la intensidad,
subía y subía, cada vez era mayor y mejor, me sentía casi en la eyaculación,
pero no quería, por lo que tuve que desconectarme mentalmente un poco, ella
mientras me montaba, me dirigía, más y más, y más, hacia un camino de no
retorno, esta vez nos fuimos los dos a la vez, quizás es lo mas bonito y
tremendamente sensual, nos abrazamos y caímos rendidos a la cama, entre sudor,
pero como aún la tenia empalmada no quiso perder la ocasión para darle una
probadita y vaya si se la dió, fue algo riquísimo y difícil de olvidar.
Tras varias horas después nos vestimos, salimos del hotel y
nos volvimos para darnos una buena marcha en algún antro de moda, pero queridos
amigos esta es otra historia.