Como les comenté en los relato anteriores, vengarme de mi
marido por haberse acostado con una compañera de trabajo, cambió mi vida.
Ya no fui la misma sexualmente. Descubrí un universo de
placer distinto. Mi marido no tuvo más remedio que asimilar mi cambio radical.
No solo en sexo propiamente dicho, sino también mi manera de relacionarme con la
gente y hasta mi manera de vestir.
Y Carlos, mi esposo aprendió a disfrutar mi nueva liberalidad
en materia erótica. De hecho este nuevo relato de lo que siguió luego de ese fin
de semana lo narrará él. Me costo mucho convencerlo para que lo haga poro
termino por ceder. Ahí va....
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Uno realmente no se da cuenta de lo que tiene hasta que se
produce este tipo de hechos. Mi desliz de acostarme con una compañera de trabajo
me llevó a la venganza de mi esposa y esto derivó en perder la exclusividad
sexual sobre ella.
Nunca hubiera intentado acostarme con mi compañera de trabajo
de no ser porque ella inició el juego. Ni siquiera me gustaba, pero uno no es de
madera y caí....
Por las narraciones anteriores sabrán que mi esposa tiene un
excelente físico trabajado por los deportes. Un culo duro y parado y un par de
tetas perfectas y duras, pero lo que ella no contó es que es realmente hermosa.
No me había percatado de su capacidad de seducir hasta que
ella se liberó.
En un principio al mirar como follaba con otro quise irme y
no verla nunca más. Pero verla disfrutar como ella lo hizo con Mario generó en
mi una pregunta Porque conmigo no gozaba de esa forma? La contestación era muy
simple: O bien follaba él mejor que yo o la situación de hacer el amor frente a
su marido la potenciaba. Creo que un poco de ambas.
Durante los dos meses que siguieron a los acontecimientos
narrados en los relato anteriores, Ana cambió rotundamente. Comenzó a vestirse
en forma provocativa, tratando realzar su magnífico cuerpo. En cuanto al sexo
conmigo, pasamos de hacer el amor una o dos veces por semana a dos veces por
día.
En más de una oportunidad recordábamos las escenas de ella
con Mario lo que nos ponía como un tren y follábamos como alienados.
Les digo la verdad: toda vez que recuerdo la hermosa cara de
mi esposa siendo invadida por el semen de Mario y verla saborear su esperma como
si se tratara de un elixir, me produce una sensación de calentura tremenda.
En esos dos meses no se presentó otra oportunidad para verla
follar con otro. Pensé que ya se había vengado y había terminado sus locuras.
Pero me equivoqué.
Trabajo en una empresa electrónica como empleado de ventas y
de vez en cuando viajo solo para hacer presentaciones o asistir a congresos.
Nunca fui con mi esposa ya que ella también trabaja. El dueño de la empresa me
llamó para indicarme que ambos haríamos un viaje de una semana a una ciudad del
interior del país a un congresos de electrónica donde además de informarnos
podríamos vender nuestros productos. Como existía feria judicial (no trabajan
los juzgados) mi esposa estaría libre esa semana. Propuso venir conmigo. Le
pregunté a Jorge (mi jefe) el cual respondió afirmativamente. El no la conocía.
Cuando la vió llegar junto a mí en el aeropuerto casi muere.
Estaba vestida con un top de algodón y una minifalda que dejaba ver todo el
largo de sus piernas. Estaba extraordinaria. Durante el viaje mi esposa entabló
una buena relación con mi jefe. Este tiene 45 años y 1,85 mts. Cuerpo atlético.
Llegamos al apart hotel que habíamos alquilado. Se trataba de
un departamento con dos dormitorios un gran living y un baño con un amplio
balcón que daba al océano Atlántico. Uno de los cuartos tenia cama matrimonial,
por lo que fue designada a mi esposa y a mí y en otro cuarto dormiría Jorge.
Todos los cuartos daba al living
Lo que ocurrió a partir de allí para mi pobre jefe fue un
suplicio. A mi esposa se le ocurrió volverlo loco y ustedes saben que cuando una
mujer hermosa se lo propone, lo consigue.
Esa primer noche luego de cenar fuimos a dormir ya que
debíamos levantarnos temprano. Ana se quitó la ropa delante de mí de una manera
muy sensual, lo que me hizo presuponer que quería marcha. Y así fue que se
abalanzó sobre mi tremendamente cachonda. La presencia de Jorge seguramente
había aumentado sus decibeles. Pero esa noche fue muy particular. Se corrió
cinco o seis veces pero en cada acabada gritaba su orgasmo como desesperada.
Además pedía cosas en voz alta que jamás hacia. Me di cuenta que estaba tratando
de hacer escuchar el polvo a mi jefe. Me lo imaginé pensando en la desnudes de
mi esposa y masturbándose.
A la mañana siguiente mi jefe sonrió nerviosamente al verme
llegar al living haciéndome entender que había escuchado todo la noche anterior.
La puerta de mi dormitorio quedó abierta. Yo me había sentado de espaldas al
cuarto pero podía ver lo que alli ocurría por el reflejo de la puerta de vidrio
del mueble del living.
La cara de Jorge se transfiguró. En el tenue reflejo vi como
mi esposa dejaba caer su toalla mostrando su duro culo surcado por la pequeña
braga y su espalda desnuda apenas cruzada por su largo pelo negro mojado. En sus
movimientos podía verse la redondez lateral de sus poderosas tetas Estaba
alucinado. Ana se colocó el sostén la camisa y la pollera y se fue al baño.
Recién alli su cara volvió a su cara normal
Ese mediodía fuimos los tres a un almuerzo de negocios. En un
momento dado la veo a mi esposa hablando con el dueño de una de las empresas a
las que queríamos vender. Me acerqué a ellos para presentarme como su esposo. No
le gustó mucho mi intromisión y mucho menos la noticia de quién estaba tratando
de seducir era casada. Durante toda la jornada el trató de acercarse a ella y
ella por supuesto dejó hacerlo. Hasta tuve un comentario al respecto de mi jefe
respecto de los avances sobre mi esposa.
A la noche Luis el dueño de la empresa nos invitó a cenar. La
cena estuvo llena de insinuaciones bien recibidas por Ana. Mi mujer estaba
hermosa. Se había vestido con un vestido de noche pegado al cuerpo que se había
comprado esa tarde. El formidable físico de Ana se marcaba estupendamente, sobre
todo sus tetas y su culo. Jorge y Luis estaban alucinados.
Luego de la cena nos despedimos de Luis y nos marchamos al
departamento con Jorge.
Nos servimos la última copa en el living y mientras
planificábamos las tareas del día siguiente.
- Que bien que está Luis. No? – dijo Ana acomodando su pelo
Si es un buen tipo
Si y además está muy bien – respondió ella
Te gustó? – pregunté yo mientras observaba la cara de
desconcierto de mi jefe.
Si y sé que yo le gusté a él.... Bueno los dejo porque tengo
calor – dijo mi esposa encaminándose hacia la habitación.
Yo me encontraba en la misma posición que le vez anterior por
lo que podía ver el reflejo de lo que ocurría mientras Jorge veía directamente.
Me había sentado allí justamente para dejarle a él la mejor posición.
Diciendo esas palabras mi esposa tomó los breteles de su
vestido y los soltó. Una vez hecho esto su vestido cayó al suelo dejando ver al
espectador su otra vez su espalda desnuda y su culo surcado por una tanga negra.
En los deseos de mi jefe seguramente estaba que ella se de vuelta para poder ver
sus pechos desnudos. Pero ella cuidaba bien su show y apenas se mostró ya que
entró en el baño. Al cabo de unos minutos le ofreció un instante sus tetas, el
tiempo que duró salir del baño y meterse en la cama.
A mí esa situación me había puesto a mil kilómetros por hora.
Me despedí de mi jefe diciéndole que continuaríamos a primera hora de la mañana.
Y me fui al cuarto cerrando la puerta detrás de mí.
Por lo que veo quieres follarte a mi jefe – dije mientras me
desnudaba
No solo lo quiero poner caliente. Ya veremos si tiene acceso
a mí – contestó mientras se incorporaba para tomar mi verga que ya, estaba dura
como el acero, y se la metió en la boca.
Fue una mamada increíble previo a un polvo extraordinario que
obviamente mi jefe escuchó fielmente.
A la mañana siguiente fui el primero en levantarme. Comencé a
preparar café para todos. Mi jefe fue el segundo en hacerlo sentándose en la
mesa a desayunar.
Noche movida la de ayer. – dijo
Porque lo dices? – pregunté inocentemente
Flor de polvo
A por eso. Si realmente disfrutamos mucho. Es que mi mujer es
tremenda en la cama – respondí para alucinarlo.
Ya lo creo. Lo escuché
Oh. Lo escuchaste, te ruego nos disculpes... – intenté
No hay problema es normal para un matrimonio
De pronto vi que Jorge se paralizaba. Me dí vuelta para ver
que ocurría. Mi esposa había ingresado en la cocina vestida solo con su pequeña
braga negra. Su globos desnudos se mecían de un lado a otro en tanto sus pezones
endurecidos apuntaban al techo.
Oh. Perdón – dijo sin siquiera intentar cubrirse- Pensé que
estabas durmiendo Jorge
Oh No hay problema. – balbuceó él mientras ella se retiraba
hacia el baño
Siempre es así de atolondrada. – le dije restándole
importancia al tema
Extraordinario físico el de tu esposa – dijo Jorge
Si Realmente es muy bueno. Es el deporte que la tiene de esa
forma, toda dura. No? – respondí como preguntando para darle continuidad a mi
reflexión
Si Claro. Un físico muy trabajado
Y un par de tetas fantásticas
Si. Realmente sus tetas son increíbles
Terminamos de desayunar y fuimos al living. Ana se acercó a
nosotros vestida con una pollera mini de jean y un top de algodón azul.
Que tal me queda este top? – preguntó
Muy bien – se apresuró a contestar Jorge.
No me quedará mejor este blanco? – preguntó mi esposa
mostrando el que tenía en la mano.
Si no te lo pones no sabremos – dije yo previendo lo que
venía
Si es verdad – dijo ella y frente a nosotros se quitó el
azul, ofreciéndole a Jorge otra vez sus tetas. Se tomó todo el tiempo que quiso
para hacerlo.
Luego de ese nuevo avance exhibicionista de mi mujer nos
fuimos.
Durante el día Luis volvió a la carga. Mientras mi jefe y yo
nos encontrábamos en un auditorio pude ver como él conversaba animadamente con
mi esposa. Comencé a pensar que Ana se lo tiraría en cualquier momento.
Esa tarde volvimos los tres al apartamento a la hora de
cenar. Pedimos la comida y mientras esperábamos le pregunté a mi esposa que era
lo que hablaba con Luis
Me hace proposiciones... – dijo ella. Jorge abrió los ojos
Si.. Cuales? – pregunté
Ya sabes... Me dice que le encantaría verme desnuda. Que
moriría por hacerme el amor
Y tu que le dices.?
No le digo nada solo río. La verdad debería pensarlo
detenidamente, está muy bien el chaval.
Jorge estaba realmente sorprendido de la contestación de mi
esposa.
Mi esposa se excusó diciendo que se cambiaría de ropa
mientras nos traían la comida. Jorge y yo servimos la mesa.
Ven que se enfría tu comida – le grité desde la cocina
Es que no estoy vestida todavía – contestó ella – donde
estará la maldita valija....
No importa luego la buscamos... – repliqué dándole pié
Jorge.. no te molesta si como así – dijo ella entrando a la
cocina ataviada solo con su pollera de jean y sus pechos desnudos y
maravillosos.
No claro – contestó Jorge tragando saliva
Me gusta comer suelta de ropas – dijo ella
Luego de comer fuimos al living a tomar una copa. Ana
continuó con sus poderosas tetas desnudas. Mi jefe deliraba cada vez que pasaba
cerca de ella.
Teníamos que Luis quiere follarte.- dije yo para calentar el
ambiente
Así parece – dijo Ana que con solo la idea endureció sus
pezones.
Y que más te dice? – preguntó Jorge
Quieres que te cuente?
Pues claro – exclamé, sabía que aquello lo pondria a mil
Es un zafado el hombre
Porqué, porque cada vez que me ve mi pregunta cuando vamos a
algún lado más íntimo
Y tú que haces?- preguntó Jorge
Le pregunto que haría conmigo en un lugar así.
Esto se pone bueno – dije yo
él me dice que me desnudaría completamente y lamería cada
centímetro de piel.
Y tu dejas que ese hombre le diga eso a tu esposa? Me
pregunto
Claro. Ella se pone como un tren con eso y luego hacemos el
amor como animales – dije – No es verdad
Si es verdad.
Sigue, sigue por favor. – le rogué
Me dice además que me follaría como nunca me han follado y
que se correría entre mis pechos. Me divierte muchísimo.
Luego de semejante conversación nos fuimos a dormir. Mi jefe
había quedado loco con el comentario. Luego me preguntaría porque realmente no
me enojaba que alguien se quiera follar a mi esposa. Yo le contestaría que en
realidad no ponía a mil que se lo propusieran. No quería adelantarle que la idea
era verla follar más que se lo propongan.
Traté de imaginarme que otro avance propondría mi esposa al
día siguiente ya que se había mostrado en tetas toda la noche.
Follamos otra vez como locos sobre todo recordando las
palabras de Luis que se quería tirar a mi esposa.
A la mañana siguiente nos reunimos en la cocina con Jorge
para desayunar. Cuando terminamos pasamos al living. Esta vez mi jefe quedó de
espaldas al cuarto por lo que debía yo forzar la situación.- Comenzamos a
trabajar y al cabo de unos minutos Ana salió del baño con su toalla y la dejó
caer al pie de la cama. Pero nuestro espectador no podía ver nada.
Ana, amor. Me alcanzas mi agenda por favor? – le pedí
La muy turra comprendió de inmediato el mensaje, contestó
afirmativamente y me la trajo totalmente en pelotas. Jorge no daba crédito a
este nuevo avance. Ella se detuvo frente a él mostrándole de cerca su diminuto
triángulo de pelo negro coronando su sexo. Y allí se quedo casi una eternidad
como si no importara su desnudez.
No te importa que tu mujer se muestre desnuda frente a un
extraño? – me preguntó cuando ella se había marchado
No eres un extraño Jorge. A mi no me molesta, pero si a ti si
le digo que se cubra
No, no es eso. No a mi no me preocupa i me molesta. Que siga
en pelotas no mas...
Esta desorbitado. Yo sabía que pronto reaccionaría intentando
follársela. Allí analizaríamos las acciones a seguir. Pero mi mujer no quería
tirárselo. Por otra parte se encontraba Luis que cada vez que la veía arremetía.
Me extrañaba que ella no hubiera aceptado sus proposiciones.
Fuimos con mi jefe a una reunión en un hotel cercano al
apartamento. Mientras tanto ella iría de compras.
En un gran salón estaba dispuesta una mesa para 30 personas
donde haríamos nuestra exposición. En una de las caras del recinto una gran
barra administraba las bebidas.
Había quedado con mis esposa que pasara por allí para
almorzar juntos.
Al mediodía llegó y pidió un trago y esperó en la barra hasta
uno de los recesos. El primero en abordarla fue obviamente Luis y luego yo. él
aprovechó la oportunidad para invitarnos a ambos a almorzar. Mi esposa aceptó de
inmediato.
Tengo que llevar estos paquetes al departamento. Me
acompañas? – me pidió ella.
Oh. No puedo en este momento. Debo seguir la reunión -
contesté
Puedo acompañarte yo – propuso Luis RáPIDAMENTE –Claro, si no
te molesta.
No me molesta, puedes acompañarme. Estos paquetes son pesados
– dijo mi esposa con una sonrisa maravillosa. Sin duda estaba maquinando tirarse
al empresario.
Bien, acompáñala tu – le dije a Luis, quien ante mi
autorización comenzó a vislumbrar lo que tanto quería: follarse a Ana.
Toma esto – ordenó ella a Luis entregándole un par de
paquetes – Vamos caminando al departamento, queda aquí cerca. Luego pasamos a
buscar a m marido para almorzar.
Bien los veo luego - dije
Cuando escuché que mi esposa quería ir caminando me dio una
idea.
Salí tras ellos y cuando estaban a pocos metros delante de
mí, hice señas a un taxímetro. A los pocos minutos estaba en la puerta de
entrada del apartamento. Subí la escalera. Abrí la puerta y volví a cerrar por
dentro para que nadie imaginase que me encontraba allí. Me oculté en la
habitación que ocupaba Jorge, donde seguramente no entrarían ni mi esposa ni
Luis.
Unos minutos después el ruido de las llaves indicaban que
habían llegado. Mi mujer sonreía estrepitosamente cuando ingresó por lo que
supuse que Luis había comenzado su arremetida final.
No sabes lo que te espera – le dijo él
No se a que te refieres – contestó Ana.
Si lo sabes
No en realidad sólo vinimos aquí para dejar los bolso. Debes
comportarte – mintió ella mientras acomodaba sus compras a un costado u Luis se
sentaba en el sillón de tres cuerpos.
Ven aquí .- dijo Luis tomándola de la mano y haciéndola
sentar sobre una de sus piernas, de modo que las piernas de mi esposa quedaron
cada una a cada lado de su muslo derecho. Lo único que impedía el contacto
directo era el pantalón de Luis y la braga de ella
Que quieres? – preguntó haciéndose desear acomodándose sobre
el muslo . Yo desde el cuarto totalmente oscuro y con la puerta entreabierta
podía ver todo lo que ocurría a la perfección.
A tí, y lo sabes.
Me halaga, Luis pero no podrá ser - volvió a mentir. Yo
estaba seguro que ella estaba tan cachonda como él
Porqué? – preguntó Luis
Pues porque mi marido está cerca y puede venir – respondió .
Oh... El o vendrá. Está ocupado vendiendo sus productos a
todos esos tontos – respondió Luis mientras acariciaba con el revés de su mano
derecha el hermoso rostro de mi esposa.
Y tú no comprarás esos productos a mi marido? – preguntó ella
Era increíble la dirección que había tomado la conversación. Ella no rechazó las
caricias
Puede ser... Pero primero debo inspeccionar el producto.....
Y como es eso... – respondió ella sensualmente
Debo analizar si el producto sirve para mí – contestó Luis
mientras con cada mano tomaba cada uno de los breteles de la prenda superior de
mi mujer y los desplazaba fuera de sus hombros. – es muy importante esto para no
cometer errores al comprar – continuó el ambiente se iba cargando. Imaginaba la
sensación de él con el paquete de mi esposa rozando la pierna
Luis recorrió hacia abajo por los brazos de mi esposa con los
breteles entre sus dedos hasta que estos comenzaron a tirar la prenda hacia
abajo. él hizo una pausa de unos segundos para verificar que Ana le permitiera
seguir. Pero ella no dijo nada. Pude ver como su respiración se hacía forzada.
Las tiras de algodón comenzaron a arrastrar la parte superior de la camisa de mi
mujer. La redondez superior de sus tetas comenzaron a apreciarse. Como si se
tratara de un velo que caía lentamente la suave tela dejó aparecer sus pezones
duros por la exitación. Por fin sus tetas quedaron libres. Luis guardó silencio
mientras las contemplaba.
Te gusta el producto que ve s –pregunto Ana super erotizada
Dios mío. Son unas tetas hermosas. Nunca imaginé que fueran
rosados tus pezones... – dijo Luis tragando saliva
Que piensas de ellos – continuó Ana refiriéndose a sus
botones totalmente duros mientras tomaba una de las manos de su amante y las
llevaba a una de sus tetas.
Están muy duros nena... Me gusta eso...- Luis llevó su mano
libre al otro pecho. Con el índice y pulgar de cada mano jugó con sus pezones.
La cara de deseo de mi esposa era tremenda. Pero los
acontecimientos se sucedían con lentitud como si ambos se hubieran puesto de
acuerdo en alargar su placer.
Mientras Luis disfrutaba de las poderosas tetas de mi mujer
con sus manos, sus caras fueron acercándose con sus bocas abiertas y sus lenguas
en busca de contacto. Pude ver como sus lenguas se entrelazaban húmedas y se
movían desesperadamente dentro de la boca del otro.
Yo ya estaba con mi polla a punto de explosión. Mi
respiración también se encontraba agitada pero traté de serenarme.
De pronto Luis salió de su trance de lenguas para comenzar a
lamer y besar el cuello de Ana en dirección a sus globos que se movían de un
lado a otro sensualmente. Cuando llegó a ellos mi esposa arqueó su espalda hacia
atrás para facilitarle el acceso. Luis comenzó a lamer y besar sus tetas y
mordisquear sus pezones. La pelvis de mi mujer comenzó a moverse sobre el muslo
de Luis de adelante hacia atrás refregando su paquete contra él. No podía
creerlo: estaba masturbando contra él. Comenzó a gemir cada vez que realizaba el
movimiento hacia delante.
Me gusta... – gritó ella – Lame mis tetas... –Continuó
mientras sus brazos abrazaban la nuca de Luis y lo llevaba a la profundidad de
sus senos.
Sus movimientos incrementaron su velocidad al tiempo que sus
gemidos de placer aumentaban su volumen. Ya no se movía sobre el muslo, lo
golpeaba con su raja sedienta en busca del primer orgasmo. Y este no tardó en
llegar. A los gritos y golpes de su vagina contra Luis anunció su primera
corrida.
Se quedó inmóvil unos segundos aún gimiendo mientras
recuperaba su aliento todavía con él entre sus pechos.
Eres extraordinaria – dijo Luis. - as tenido un orgasmo sin
par.
Me gustó mucho- ronroneó ella.
Bien... Ahora ponte aquí y muéstrame todo lo que tienes –
pidió el haciendo que se ponga de pie a unos centímetros frente a él.
Quieres seguir viendo el producto?- preguntó ella siguiendo
el juego que juntos habían comenzado
Claro... Debo conocer todo de él
Mi esposa se colocó frente a él todavía con su pollera y con
su top de algodón bajado hasta su cintura. Se lo quitó por sobre la cabeza.
Levantó sus brazos y movió su torso. Sus senos desnudos se movieron
provocativamente de un lado a otro.
Que buenos pechos tienes.... - dijo contemplándolos extasiado
– Es una pena que ellos sean sólo de tu marido.
Pues el no es dueño de mis tetas y no ha sido el único en
comérmelas – dijo ella provocativamente
Antes de casarte o luego? – preguntó Luis. Seguramente le
daba morbo que ella le contara sus andanzas
Luego de casarme...
Por lo que veo le has metido los cuernos...
Si... Algunas veces – respondió ella mientras juntaba sus
brazos hacia delante haciendo que sus tetas se apretaran una contra otra y se
las acercaba para que él las besara.
Se estaba comportando como una profesional por los
movimientos que hacía. Por otra parte había explotado en mi cabeza la confesión
de que algunas veces me había metido los cuernos. Yo sabía solamente lo de su
venganza con Mario y nada más. Sentí el impulso de salir de mi escondite y
preguntarle con quién más había follado. Pero me serené y aguardé que siguiera
contando.
Vamos mujer... Deja caer tu pollera – pidió él. – Y cuéntame
de los cuernos a tu marido...
Te gusta que te cuente, no? – respondió ella mientras
comenzaba a desabrochar su pollera
Si, quiero saber...
Todo comenzó cuando descubrí que se acostaba con una
compañera de trabajo. Decidí vengarme
Suelta ya tu pollera y muéstrame lo que tienes allí – ordenó
Luis desesperado
Te gusta.... – dijo ella entre gemidos dejando caer al piso
su pollera y mostrando el diminuto triángulo negro de su bragas
Eres hermosa
Y mi culo? También? –preguntó ella mientras giraba sobre si
misma y mostraba su extraordinario y duro culo surcado por apenas unos
milímetros de tela
Fantástico - contestó mientras mi esposa arqueaba su espalda
y le acercaba su culo. él lo acarició u besó sus nalgas.
Yo quería que siga contando a quién se había follado en mi
desconocimiento.
Primero me vengué con un compañero de natación frente a él,
fue extraordinario. Gocé como una marrana –dijo mientras se mostraba con una
soltura pasmosa. Luis entre tanto escuchaba el relato sentado en el sillón y
vestido todavía. Se notaba su erección bajo la tela de sus pantalones.
Eso me daba la pauta que en estos dos meses había tenido
otros asuntos
Cuanto llevas de casada? – preguntó Luis mientras ella jugaba
con sus bragas subiéndolas o bajándolas sin mostrar lo suficiente
Ocho meses – disparó ella mientras seguía contorneando y con
ello haciendo flotar sus tetas.
Ocho meses!!!! Y ya le has metido los cuernos? – preguntó
Luis. La tomó de su cintura acercándola hacia él y comenzó a besar su vientre y
acariciar su culo .
Si... – respondió agitada. – Luego me acosté con un amigo de
mi marido que hacía tiempo que se tiraba lances y un día pasó por mi oficina...
Relmente él me gustaba....Y después con un cliente del estudio que me invitó a
cenar por haberle hecho ganar un juicio. Fueron dos reuniones de sexo
extraordinarias... Me gusta mucho el sexo... No importa con quien.
No podía creerlo. Con un amigo mío. Quien sería el muy hijo
de puta que se había follado a mi esposa. Y luego con un cliente. A la muy
guarra le gustaba más la verga que respirar, pensé.
- Quieres que muestre más? – preguntó ella haciéndome olvidar
por el momento de sus nuevas andanzas. El no le contestó, le gritó que por favor
lo haga
Mi esposa entonces comenzó a bajar lentamente su braga hasta
dejarla caer al suelo. Su pubis exquisitamente depilado quedó a escasos
centímetros de él. Hasta yo, desde donde me encontraba pude ver como su negro
vello púbico coronaba sus prominentes y abultados labios vaginales que
sobresalían tentadores.
- Que maravilla de mujer eres – le dijo mientras se acercaba.
– sería injusto que seas de un sólo hombre – al decir esto comenzó a besar su
monte de Venus mientras una de sus manos recorría su muslo en dirección a su
raja. Ella con su cabeza entre sus manos lo empujaba hacia su vientre. Pude ver
cuando la mano de Luis llegó a su destino. Ella soltó un gemido señalándole que
iba por buen camino
Ahhh... Que placer – gimió mi esposa
Te gusta? - preguntó él a lo que ella asintió – Pídeme y te
haré lo que quieras.
MMMM!!!! Cómeme la raja, por favor ... – su obscena súplica
no se hizo esperar.
Luis se puso inmediatamente de pie junto a ella. La besó en
la boca y apretujó sus tetas que ya estaban dras de calentura.
Eso si que me gustará – dijo Luis haciéndola sentar en el
sillón con su culo apenas al borde y su espalda apoyada en el respaldo.
Ella aceptó la postura pero se encontraba con sus piernas
cerradas. Luis, entonces, se arrodilló frente a ella y tomando sus rodillas las
abrió. Su sexo brillante por sus jugos se abrió de par en par. Luis acomodó sus
pies sobre los almohadones del sillón con sus rodillas apuntando hacia el techo.
- Esto el paraíso – dijo Luis relamiéndose por lo que tenía a
su alcance.
En verdad te gusta mi raja? – preguntó la puta de mi esposa
inútilmente.
Pero Luis no contestó. Ya tenía su boca ocupada con la vagina
deseosa de mi esposa.
él volvió a besar su púbis y su vientre agitado, para luego
ir bajando lentamente hacia su raja. Pero antes se separó unos instantes para
contemplar en primer plano su abertura enrojecida por su calentura pero
brillante por sus flujos. Sacó su lengua y muy lentamente la encaminó hacia sus
labios.
Cómeme la raja yaaa!!!. Te lo ruego – gimió mi esposa. La
lentitud del movimiento de Luis había dado sus resultados: que ella le implore
ser comida.
La lengua dura de Luis se perdió entre los pliegues de mi
mujer que otra vez era invadida pór un ajeno. El grito que ella desprendió me
hizo saber y a su amante también que le gustaba.
En lo particular el morbo que me producía ver a mi esposa con
las piernas abiertas y la lengua de su amante surcar su raja era tremendo.
La lengua de Luis se metía allí donde podía. Casi yo mismo
podía saborear el gusto de la vagina de m mujer. El clítoris inflamado
sobresalía notablemente y era posible ser visto hasta donde me encontraba.
-Hazme acabar.... – gritó Ana desesperada.
La velocidad con que la lengua se movía dentro de su vagina
aumentó hasta que la explosión se produjo. Mi esposa se corrió entre vituperios
y obscenidades.
Lo disfruté – dijo Luis saboreando sin duda el sexo de mi
esposa y disfrutando de sus olores.
Yo también – respondió mi ultrajada esposa.. Pero ella se
quedó en la misma posición tratando de recomponer su respiración.
Mi verga estaba por explotar, pero traté de aguantar lo más
posible. Otra vez fue capaz de sorprenderme, pensé.
Quiero verte a ti- dijo mi esposa acariciando la cabeza de
quien la había hecho correr por segunda vez.
El se paró y comenzó lentamente a desvestirse. Mi esposa
todavía en la posición en que había quedado jugaba con su raja húmeda.
Se masturbaba mientras su amante se desnudaba. Era insólito.
Me pregunté como luego de ocho mese de casada y sin tener
experiencia previa tenia tanta soltura para con su nuevo amante.
Y Luis como era de prever alargó todo lo que pudo su
actuación. Mientras eso ocurría mi esposa seguía masturbándose mirando como él
se quitaba la ropa.
Unos minutos después él se encontraba solamente con sus
calzoncillos boxer donde se notaba su erección
Déjame ver tu polla – imploró mi mujer sin dejar de acariciar
entre su dedo índice y mayor su clítoris.
Luis obedeció y dejó caer su última prenda. Su polla salió
disparada. Era larga y gorda. Su glande era voluminoso y amoratado por la
calentura.
Por su parte mi esposa tuvo otro orgasmo con solo ver la
polla de su amante. Era increíble ya se habíacorrido tres veces y todavía no
había tenido acceso a él.
Ven – ordeno ella – te mostraré como se come una verga.- cada
vez se mostraba más puta
Luis se acercó a ella con su mástil a pleno. Ella sin más lo
capturó entre sus labios introduciéndoselo en su carnosa boca. Contuvo su
capullo con sus labios apretados. Luis disfrutaba eso se notaba pos su gritos y
jadeos.
De pronto metió toda su polla en su boca y comenzó a meterla
y sacarla de su interior. Cada tanto pasaba su lengua por los contornos de su
glande. Viendo eso estaba por correrme entre mis manos
Detente, me harás correr –pidió Luis.
Mi esposa actuó rápidamente: se puso de pie giró con toda
desnudez de modo que él quedó de espaldas al sillón. Lo empujó haciendo que
caiga pesadamente en él con su verga palpitante palpitando a los cielos.
Ahora me follarás hasta que mueras – ordenó ella subiéndose
sobre él.
Sin más trámite alcanzó la polla de Luis con su mano y la
guió hacia su sexo. Cuando su glande se encontraba a las puertas de su raja se
dejó caer.
La piel de la polla de Luis se arrugaba sobre sus huevos con
cada movimiento. Mientras tanto sus tetas se aplastaban contra la cara de Luis.
Mi esposa, muy marrana comenzó a saltar sobre su polla una y
otra vez hasta que su nuevo clímax la alcanzó.
Pareció entrar en convulsiones. Su piel se erizó y su espalda
se quebró hacia atrás. Unos instantes pareció estar suspendida sujeta a este
mundo por la dura carne de la verga de su amante.
Voy a correrme – gritó suamante
No.... Por favor – suplicó mi alienada esposa. – No te corras
todavía. Quiero saborear tu leche.
Mi mujer pegó un salto para caer arrodillada sobre él. Tomó
su verga y comenzó a sobarla.
Movió su falo hacia delante para poder lamer sus huevos.
Luego lamió una vez más su glande y se la metió entera en la boca.
Descarga tu semen en mi boca – rogó mientras comenzaba a
masturbarlo freneticamente
Mrio gritó en el instante en que derramaba su semen dentro de
la boca de mi mujer. Un borbotón de leche espesa y caliente se derramó sobre
Luis. La mayoría del semen fue capturado por mi esposa, quien la degustaba como
el mejor delos manjares.
Limpió todo su esperma con sumo cuidado
MMMM. Me ha gustado tu semen – dijo mi esposa degustándolo
como nunca lo había hecho.- Prometo que otra vez lo saorearé
Ambos se vistieron y regresaron a la conferencia como si nada
hubiera ocurrido.
Yo limppié mi propio semen y también regresé.
Me había gustado el polvo de mi esposa con Luis.
Sin embargo el gusto de la venganza todavía corría dentro de
mi. Un amigo y un cliente habían follado a mi esposa y no me lo había contado.
Continuará
Como les comenté en los relato anteriores, vengarme de mi
marido por haberse acostado con una compañera de trabajo, cambió mi vida.
Ya no fui la misma sexualmente. Descubrí un universo de
placer distinto. Mi marido no tuvo más remedio que asimilar mi cambio radical.
No solo en sexo propiamente dicho, sino también mi manera de relacionarme con la
gente y hasta mi manera de vestir.
Y Carlos, mi esposo aprendió a disfrutar mi nueva liberalidad
en materia erótica. De hecho este nuevo relato de lo que siguió luego de ese fin
de semana lo narrará él. Me costo mucho convencerlo para que lo haga poro
termino por ceder. Ahí va....
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Uno realmente no se da cuenta de lo que tiene hasta que se
produce este tipo de hechos. Mi desliz de acostarme con una compañera de trabajo
me llevó a la venganza de mi esposa y esto derivó en perder la exclusividad
sexual sobre ella.
Nunca hubiera intentado acostarme con mi compañera de trabajo
de no ser porque ella inició el juego. Ni siquiera me gustaba, pero uno no es de
madera y caí....
Por las narraciones anteriores sabrán que mi esposa tiene un
excelente físico trabajado por los deportes. Un culo duro y parado y un par de
tetas perfectas y duras, pero lo que ella no contó es que es realmente hermosa.
No me había percatado de su capacidad de seducir hasta que
ella se liberó.
En un principio al mirar como follaba con otro quise irme y
no verla nunca más. Pero verla disfrutar como ella lo hizo con Mario generó en
mi una pregunta Porque conmigo no gozaba de esa forma? La contestación era muy
simple: O bien follaba él mejor que yo o la situación de hacer el amor frente a
su marido la potenciaba. Creo que un poco de ambas.
Durante los dos meses que siguieron a los acontecimientos
narrados en los relato anteriores, Ana cambió rotundamente. Comenzó a vestirse
en forma provocativa, tratando realzar su magnífico cuerpo. En cuanto al sexo
conmigo, pasamos de hacer el amor una o dos veces por semana a dos veces por
día.
En más de una oportunidad recordábamos las escenas de ella
con Mario lo que nos ponía como un tren y follábamos como alienados.
Les digo la verdad: toda vez que recuerdo la hermosa cara de
mi esposa siendo invadida por el semen de Mario y verla saborear su esperma como
si se tratara de un elixir, me produce una sensación de calentura tremenda.
En esos dos meses no se presentó otra oportunidad para verla
follar con otro. Pensé que ya se había vengado y había terminado sus locuras.
Pero me equivoqué.
Trabajo en una empresa electrónica como empleado de ventas y
de vez en cuando viajo solo para hacer presentaciones o asistir a congresos.
Nunca fui con mi esposa ya que ella también trabaja. El dueño de la empresa me
llamó para indicarme que ambos haríamos un viaje de una semana a una ciudad del
interior del país a un congresos de electrónica donde además de informarnos
podríamos vender nuestros productos. Como existía feria judicial (no trabajan
los juzgados) mi esposa estaría libre esa semana. Propuso venir conmigo. Le
pregunté a Jorge (mi jefe) el cual respondió afirmativamente. El no la conocía.
Cuando la vió llegar junto a mí en el aeropuerto casi muere.
Estaba vestida con un top de algodón y una minifalda que dejaba ver todo el
largo de sus piernas. Estaba extraordinaria. Durante el viaje mi esposa entabló
una buena relación con mi jefe. Este tiene 45 años y 1,85 mts. Cuerpo atlético.
Llegamos al apart hotel que habíamos alquilado. Se trataba de
un departamento con dos dormitorios un gran living y un baño con un amplio
balcón que daba al océano Atlántico. Uno de los cuartos tenia cama matrimonial,
por lo que fue designada a mi esposa y a mí y en otro cuarto dormiría Jorge.
Todos los cuartos daba al living
Lo que ocurrió a partir de allí para mi pobre jefe fue un
suplicio. A mi esposa se le ocurrió volverlo loco y ustedes saben que cuando una
mujer hermosa se lo propone, lo consigue.
Esa primer noche luego de cenar fuimos a dormir ya que
debíamos levantarnos temprano. Ana se quitó la ropa delante de mí de una manera
muy sensual, lo que me hizo presuponer que quería marcha. Y así fue que se
abalanzó sobre mi tremendamente cachonda. La presencia de Jorge seguramente
había aumentado sus decibeles. Pero esa noche fue muy particular. Se corrió
cinco o seis veces pero en cada acabada gritaba su orgasmo como desesperada.
Además pedía cosas en voz alta que jamás hacia. Me di cuenta que estaba tratando
de hacer escuchar el polvo a mi jefe. Me lo imaginé pensando en la desnudes de
mi esposa y masturbándose.
A la mañana siguiente mi jefe sonrió nerviosamente al verme
llegar al living haciéndome entender que había escuchado todo la noche anterior.
La puerta de mi dormitorio quedó abierta. Yo me había sentado de espaldas al
cuarto pero podía ver lo que alli ocurría por el reflejo de la puerta de vidrio
del mueble del living.
La cara de Jorge se transfiguró. En el tenue reflejo vi como
mi esposa dejaba caer su toalla mostrando su duro culo surcado por la pequeña
braga y su espalda desnuda apenas cruzada por su largo pelo negro mojado. En sus
movimientos podía verse la redondez lateral de sus poderosas tetas Estaba
alucinado. Ana se colocó el sostén la camisa y la pollera y se fue al baño.
Recién alli su cara volvió a su cara normal
Ese mediodía fuimos los tres a un almuerzo de negocios. En un
momento dado la veo a mi esposa hablando con el dueño de una de las empresas a
las que queríamos vender. Me acerqué a ellos para presentarme como su esposo. No
le gustó mucho mi intromisión y mucho menos la noticia de quién estaba tratando
de seducir era casada. Durante toda la jornada el trató de acercarse a ella y
ella por supuesto dejó hacerlo. Hasta tuve un comentario al respecto de mi jefe
respecto de los avances sobre mi esposa.
A la noche Luis el dueño de la empresa nos invitó a cenar. La
cena estuvo llena de insinuaciones bien recibidas por Ana. Mi mujer estaba
hermosa. Se había vestido con un vestido de noche pegado al cuerpo que se había
comprado esa tarde. El formidable físico de Ana se marcaba estupendamente, sobre
todo sus tetas y su culo. Jorge y Luis estaban alucinados.
Luego de la cena nos despedimos de Luis y nos marchamos al
departamento con Jorge.
Nos servimos la última copa en el living y mientras
planificábamos las tareas del día siguiente.
- Que bien que está Luis. No? – dijo Ana acomodando su pelo
Si es un buen tipo
Si y además está muy bien – respondió ella
Te gustó? – pregunté yo mientras observaba la cara de
desconcierto de mi jefe.
Si y sé que yo le gusté a él.... Bueno los dejo porque tengo
calor – dijo mi esposa encaminándose hacia la habitación.
Yo me encontraba en la misma posición que le vez anterior por
lo que podía ver el reflejo de lo que ocurría mientras Jorge veía directamente.
Me había sentado allí justamente para dejarle a él la mejor posición.
Diciendo esas palabras mi esposa tomó los breteles de su
vestido y los soltó. Una vez hecho esto su vestido cayó al suelo dejando ver al
espectador su otra vez su espalda desnuda y su culo surcado por una tanga negra.
En los deseos de mi jefe seguramente estaba que ella se de vuelta para poder ver
sus pechos desnudos. Pero ella cuidaba bien su show y apenas se mostró ya que
entró en el baño. Al cabo de unos minutos le ofreció un instante sus tetas, el
tiempo que duró salir del baño y meterse en la cama.
A mí esa situación me había puesto a mil kilómetros por hora.
Me despedí de mi jefe diciéndole que continuaríamos a primera hora de la mañana.
Y me fui al cuarto cerrando la puerta detrás de mí.
Por lo que veo quieres follarte a mi jefe – dije mientras me
desnudaba
No solo lo quiero poner caliente. Ya veremos si tiene acceso
a mí – contestó mientras se incorporaba para tomar mi verga que ya, estaba dura
como el acero, y se la metió en la boca.
Fue una mamada increíble previo a un polvo extraordinario que
obviamente mi jefe escuchó fielmente.
A la mañana siguiente fui el primero en levantarme. Comencé a
preparar café para todos. Mi jefe fue el segundo en hacerlo sentándose en la
mesa a desayunar.
Noche movida la de ayer. – dijo
Porque lo dices? – pregunté inocentemente
Flor de polvo
A por eso. Si realmente disfrutamos mucho. Es que mi mujer es
tremenda en la cama – respondí para alucinarlo.
Ya lo creo. Lo escuché
Oh. Lo escuchaste, te ruego nos disculpes... – intenté
No hay problema es normal para un matrimonio
De pronto vi que Jorge se paralizaba. Me dí vuelta para ver
que ocurría. Mi esposa había ingresado en la cocina vestida solo con su pequeña
braga negra. Su globos desnudos se mecían de un lado a otro en tanto sus pezones
endurecidos apuntaban al techo.
Oh. Perdón – dijo sin siquiera intentar cubrirse- Pensé que
estabas durmiendo Jorge
Oh No hay problema. – balbuceó él mientras ella se retiraba
hacia el baño
Siempre es así de atolondrada. – le dije restándole
importancia al tema
Extraordinario físico el de tu esposa – dijo Jorge
Si Realmente es muy bueno. Es el deporte que la tiene de esa
forma, toda dura. No? – respondí como preguntando para darle continuidad a mi
reflexión
Si Claro. Un físico muy trabajado
Y un par de tetas fantásticas
Si. Realmente sus tetas son increíbles
Terminamos de desayunar y fuimos al living. Ana se acercó a
nosotros vestida con una pollera mini de jean y un top de algodón azul.
Que tal me queda este top? – preguntó
Muy bien – se apresuró a contestar Jorge.
No me quedará mejor este blanco? – preguntó mi esposa
mostrando el que tenía en la mano.
Si no te lo pones no sabremos – dije yo previendo lo que
venía
Si es verdad – dijo ella y frente a nosotros se quitó el
azul, ofreciéndole a Jorge otra vez sus tetas. Se tomó todo el tiempo que quiso
para hacerlo.
Luego de ese nuevo avance exhibicionista de mi mujer nos
fuimos.
Durante el día Luis volvió a la carga. Mientras mi jefe y yo
nos encontrábamos en un auditorio pude ver como él conversaba animadamente con
mi esposa. Comencé a pensar que Ana se lo tiraría en cualquier momento.
Esa tarde volvimos los tres al apartamento a la hora de
cenar. Pedimos la comida y mientras esperábamos le pregunté a mi esposa que era
lo que hablaba con Luis
Me hace proposiciones... – dijo ella. Jorge abrió los ojos
Si.. Cuales? – pregunté
Ya sabes... Me dice que le encantaría verme desnuda. Que
moriría por hacerme el amor
Y tu que le dices.?
No le digo nada solo río. La verdad debería pensarlo
detenidamente, está muy bien el chaval.
Jorge estaba realmente sorprendido de la contestación de mi
esposa.
Mi esposa se excusó diciendo que se cambiaría de ropa
mientras nos traían la comida. Jorge y yo servimos la mesa.
Ven que se enfría tu comida – le grité desde la cocina
Es que no estoy vestida todavía – contestó ella – donde
estará la maldita valija....
No importa luego la buscamos... – repliqué dándole pié
Jorge.. no te molesta si como así – dijo ella entrando a la
cocina ataviada solo con su pollera de jean y sus pechos desnudos y
maravillosos.
No claro – contestó Jorge tragando saliva
Me gusta comer suelta de ropas – dijo ella
Luego de comer fuimos al living a tomar una copa. Ana
continuó con sus poderosas tetas desnudas. Mi jefe deliraba cada vez que pasaba
cerca de ella.
Teníamos que Luis quiere follarte.- dije yo para calentar el
ambiente
Así parece – dijo Ana que con solo la idea endureció sus
pezones.
Y que más te dice? – preguntó Jorge
Quieres que te cuente?
Pues claro – exclamé, sabía que aquello lo pondria a mil
Es un zafado el hombre
Porqué, porque cada vez que me ve mi pregunta cuando vamos a
algún lado más íntimo
Y tú que haces?- preguntó Jorge
Le pregunto que haría conmigo en un lugar así.
Esto se pone bueno – dije yo
él me dice que me desnudaría completamente y lamería cada
centímetro de piel.
Y tu dejas que ese hombre le diga eso a tu esposa? Me
pregunto
Claro. Ella se pone como un tren con eso y luego hacemos el
amor como animales – dije – No es verdad
Si es verdad.
Sigue, sigue por favor. – le rogué
Me dice además que me follaría como nunca me han follado y
que se correría entre mis pechos. Me divierte muchísimo.
Luego de semejante conversación nos fuimos a dormir. Mi jefe
había quedado loco con el comentario. Luego me preguntaría porque realmente no
me enojaba que alguien se quiera follar a mi esposa. Yo le contestaría que en
realidad no ponía a mil que se lo propusieran. No quería adelantarle que la idea
era verla follar más que se lo propongan.
Traté de imaginarme que otro avance propondría mi esposa al
día siguiente ya que se había mostrado en tetas toda la noche.
Follamos otra vez como locos sobre todo recordando las
palabras de Luis que se quería tirar a mi esposa.
A la mañana siguiente nos reunimos en la cocina con Jorge
para desayunar. Cuando terminamos pasamos al living. Esta vez mi jefe quedó de
espaldas al cuarto por lo que debía yo forzar la situación.- Comenzamos a
trabajar y al cabo de unos minutos Ana salió del baño con su toalla y la dejó
caer al pie de la cama. Pero nuestro espectador no podía ver nada.
Ana, amor. Me alcanzas mi agenda por favor? – le pedí
La muy turra comprendió de inmediato el mensaje, contestó
afirmativamente y me la trajo totalmente en pelotas. Jorge no daba crédito a
este nuevo avance. Ella se detuvo frente a él mostrándole de cerca su diminuto
triángulo de pelo negro coronando su sexo. Y allí se quedo casi una eternidad
como si no importara su desnudez.
No te importa que tu mujer se muestre desnuda frente a un
extraño? – me preguntó cuando ella se había marchado
No eres un extraño Jorge. A mi no me molesta, pero si a ti si
le digo que se cubra
No, no es eso. No a mi no me preocupa i me molesta. Que siga
en pelotas no mas...
Esta desorbitado. Yo sabía que pronto reaccionaría intentando
follársela. Allí analizaríamos las acciones a seguir. Pero mi mujer no quería
tirárselo. Por otra parte se encontraba Luis que cada vez que la veía arremetía.
Me extrañaba que ella no hubiera aceptado sus proposiciones.
Fuimos con mi jefe a una reunión en un hotel cercano al
apartamento. Mientras tanto ella iría de compras.
En un gran salón estaba dispuesta una mesa para 30 personas
donde haríamos nuestra exposición. En una de las caras del recinto una gran
barra administraba las bebidas.
Había quedado con mis esposa que pasara por allí para
almorzar juntos.
Al mediodía llegó y pidió un trago y esperó en la barra hasta
uno de los recesos. El primero en abordarla fue obviamente Luis y luego yo. él
aprovechó la oportunidad para invitarnos a ambos a almorzar. Mi esposa aceptó de
inmediato.
Tengo que llevar estos paquetes al departamento. Me
acompañas? – me pidió ella.
Oh. No puedo en este momento. Debo seguir la reunión -
contesté
Puedo acompañarte yo – propuso Luis RáPIDAMENTE –Claro, si no
te molesta.
No me molesta, puedes acompañarme. Estos paquetes son pesados
– dijo mi esposa con una sonrisa maravillosa. Sin duda estaba maquinando tirarse
al empresario.
Bien, acompáñala tu – le dije a Luis, quien ante mi
autorización comenzó a vislumbrar lo que tanto quería: follarse a Ana.
Toma esto – ordenó ella a Luis entregándole un par de
paquetes – Vamos caminando al departamento, queda aquí cerca. Luego pasamos a
buscar a m marido para almorzar.
Bien los veo luego - dije
Cuando escuché que mi esposa quería ir caminando me dio una
idea.
Salí tras ellos y cuando estaban a pocos metros delante de
mí, hice señas a un taxímetro. A los pocos minutos estaba en la puerta de
entrada del apartamento. Subí la escalera. Abrí la puerta y volví a cerrar por
dentro para que nadie imaginase que me encontraba allí. Me oculté en la
habitación que ocupaba Jorge, donde seguramente no entrarían ni mi esposa ni
Luis.
Unos minutos después el ruido de las llaves indicaban que
habían llegado. Mi mujer sonreía estrepitosamente cuando ingresó por lo que
supuse que Luis había comenzado su arremetida final.
No sabes lo que te espera – le dijo él
No se a que te refieres – contestó Ana.
Si lo sabes
No en realidad sólo vinimos aquí para dejar los bolso. Debes
comportarte – mintió ella mientras acomodaba sus compras a un costado u Luis se
sentaba en el sillón de tres cuerpos.
Ven aquí .- dijo Luis tomándola de la mano y haciéndola
sentar sobre una de sus piernas, de modo que las piernas de mi esposa quedaron
cada una a cada lado de su muslo derecho. Lo único que impedía el contacto
directo era el pantalón de Luis y la braga de ella
Que quieres? – preguntó haciéndose desear acomodándose sobre
el muslo . Yo desde el cuarto totalmente oscuro y con la puerta entreabierta
podía ver todo lo que ocurría a la perfección.
A tí, y lo sabes.
Me halaga, Luis pero no podrá ser - volvió a mentir. Yo
estaba seguro que ella estaba tan cachonda como él
Porqué? – preguntó Luis
Pues porque mi marido está cerca y puede venir – respondió .
Oh... El o vendrá. Está ocupado vendiendo sus productos a
todos esos tontos – respondió Luis mientras acariciaba con el revés de su mano
derecha el hermoso rostro de mi esposa.
Y tú no comprarás esos productos a mi marido? – preguntó ella
Era increíble la dirección que había tomado la conversación. Ella no rechazó las
caricias
Puede ser... Pero primero debo inspeccionar el producto.....
Y como es eso... – respondió ella sensualmente
Debo analizar si el producto sirve para mí – contestó Luis
mientras con cada mano tomaba cada uno de los breteles de la prenda superior de
mi mujer y los desplazaba fuera de sus hombros. – es muy importante esto para no
cometer errores al comprar – continuó el ambiente se iba cargando. Imaginaba la
sensación de él con el paquete de mi esposa rozando la pierna
Luis recorrió hacia abajo por los brazos de mi esposa con los
breteles entre sus dedos hasta que estos comenzaron a tirar la prenda hacia
abajo. él hizo una pausa de unos segundos para verificar que Ana le permitiera
seguir. Pero ella no dijo nada. Pude ver como su respiración se hacía forzada.
Las tiras de algodón comenzaron a arrastrar la parte superior de la camisa de mi
mujer. La redondez superior de sus tetas comenzaron a apreciarse. Como si se
tratara de un velo que caía lentamente la suave tela dejó aparecer sus pezones
duros por la exitación. Por fin sus tetas quedaron libres. Luis guardó silencio
mientras las contemplaba.
Te gusta el producto que ve s –pregunto Ana super erotizada
Dios mío. Son unas tetas hermosas. Nunca imaginé que fueran
rosados tus pezones... – dijo Luis tragando saliva
Que piensas de ellos – continuó Ana refiriéndose a sus
botones totalmente duros mientras tomaba una de las manos de su amante y las
llevaba a una de sus tetas.
Están muy duros nena... Me gusta eso...- Luis llevó su mano
libre al otro pecho. Con el índice y pulgar de cada mano jugó con sus pezones.
La cara de deseo de mi esposa era tremenda. Pero los
acontecimientos se sucedían con lentitud como si ambos se hubieran puesto de
acuerdo en alargar su placer.
Mientras Luis disfrutaba de las poderosas tetas de mi mujer
con sus manos, sus caras fueron acercándose con sus bocas abiertas y sus lenguas
en busca de contacto. Pude ver como sus lenguas se entrelazaban húmedas y se
movían desesperadamente dentro de la boca del otro.
Yo ya estaba con mi polla a punto de explosión. Mi
respiración también se encontraba agitada pero traté de serenarme.
De pronto Luis salió de su trance de lenguas para comenzar a
lamer y besar el cuello de Ana en dirección a sus globos que se movían de un
lado a otro sensualmente. Cuando llegó a ellos mi esposa arqueó su espalda hacia
atrás para facilitarle el acceso. Luis comenzó a lamer y besar sus tetas y
mordisquear sus pezones. La pelvis de mi mujer comenzó a moverse sobre el muslo
de Luis de adelante hacia atrás refregando su paquete contra él. No podía
creerlo: estaba masturbando contra él. Comenzó a gemir cada vez que realizaba el
movimiento hacia delante.
Me gusta... – gritó ella – Lame mis tetas... –Continuó
mientras sus brazos abrazaban la nuca de Luis y lo llevaba a la profundidad de
sus senos.
Sus movimientos incrementaron su velocidad al tiempo que sus
gemidos de placer aumentaban su volumen. Ya no se movía sobre el muslo, lo
golpeaba con su raja sedienta en busca del primer orgasmo. Y este no tardó en
llegar. A los gritos y golpes de su vagina contra Luis anunció su primera
corrida.
Se quedó inmóvil unos segundos aún gimiendo mientras
recuperaba su aliento todavía con él entre sus pechos.
Eres extraordinaria – dijo Luis. - as tenido un orgasmo sin
par.
Me gustó mucho- ronroneó ella.
Bien... Ahora ponte aquí y muéstrame todo lo que tienes –
pidió el haciendo que se ponga de pie a unos centímetros frente a él.
Quieres seguir viendo el producto?- preguntó ella siguiendo
el juego que juntos habían comenzado
Claro... Debo conocer todo de él
Mi esposa se colocó frente a él todavía con su pollera y con
su top de algodón bajado hasta su cintura. Se lo quitó por sobre la cabeza.
Levantó sus brazos y movió su torso. Sus senos desnudos se movieron
provocativamente de un lado a otro.
Que buenos pechos tienes.... - dijo contemplándolos extasiado
– Es una pena que ellos sean sólo de tu marido.
Pues el no es dueño de mis tetas y no ha sido el único en
comérmelas – dijo ella provocativamente
Antes de casarte o luego? – preguntó Luis. Seguramente le
daba morbo que ella le contara sus andanzas
Luego de casarme...
Por lo que veo le has metido los cuernos...
Si... Algunas veces – respondió ella mientras juntaba sus
brazos hacia delante haciendo que sus tetas se apretaran una contra otra y se
las acercaba para que él las besara.
Se estaba comportando como una profesional por los
movimientos que hacía. Por otra parte había explotado en mi cabeza la confesión
de que algunas veces me había metido los cuernos. Yo sabía solamente lo de su
venganza con Mario y nada más. Sentí el impulso de salir de mi escondite y
preguntarle con quién más había follado. Pero me serené y aguardé que siguiera
contando.
Vamos mujer... Deja caer tu pollera – pidió él. – Y cuéntame
de los cuernos a tu marido...
Te gusta que te cuente, no? – respondió ella mientras
comenzaba a desabrochar su pollera
Si, quiero saber...
Todo comenzó cuando descubrí que se acostaba con una
compañera de trabajo. Decidí vengarme
Suelta ya tu pollera y muéstrame lo que tienes allí – ordenó
Luis desesperado
Te gusta.... – dijo ella entre gemidos dejando caer al piso
su pollera y mostrando el diminuto triángulo negro de su bragas
Eres hermosa
Y mi culo? También? –preguntó ella mientras giraba sobre si
misma y mostraba su extraordinario y duro culo surcado por apenas unos
milímetros de tela
Fantástico - contestó mientras mi esposa arqueaba su espalda
y le acercaba su culo. él lo acarició u besó sus nalgas.
Yo quería que siga contando a quién se había follado en mi
desconocimiento.
Primero me vengué con un compañero de natación frente a él,
fue extraordinario. Gocé como una marrana –dijo mientras se mostraba con una
soltura pasmosa. Luis entre tanto escuchaba el relato sentado en el sillón y
vestido todavía. Se notaba su erección bajo la tela de sus pantalones.
Eso me daba la pauta que en estos dos meses había tenido
otros asuntos
Cuanto llevas de casada? – preguntó Luis mientras ella jugaba
con sus bragas subiéndolas o bajándolas sin mostrar lo suficiente
Ocho meses – disparó ella mientras seguía contorneando y con
ello haciendo flotar sus tetas.
Ocho meses!!!! Y ya le has metido los cuernos? – preguntó
Luis. La tomó de su cintura acercándola hacia él y comenzó a besar su vientre y
acariciar su culo .
Si... – respondió agitada. – Luego me acosté con un amigo de
mi marido que hacía tiempo que se tiraba lances y un día pasó por mi oficina..
¿ Quieres conocerme ?
soy de