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Relato: Verano con mis primos descubriendo lo mejor de los dos mundos...
Me llamo Jaime y lo que les voy a contar paso cuando tenía 14 años y fui a quedarme por primera vez a la casa de mis tíos. Eso era en un pueblo a tres horas de la ciudad y me quedaría todo el verano ahí en compañía de mis dos primos Edgar de 16 años y Jesús de 15 años al igual que mis primas, Dora de 21 años y Estela de 14. Mis tíos tenían una tienda en el centro así que siempre llegaban tarde y solo se aseguraban que teníamos comida y las cosas necesarias para estar bien. A veces tenían que salir por varios días y Dora se quedaba a cargo de todos.
Los primeros días estuvieron bien, conociendo el pueblo y los amigos de mis primos que Vivian cerca. Íbamos a nadar a un rio y jugábamos futbol y cosas normales de muchachos. Mi prima Dora estudiaba enfermería y según decían mis primos había tenido varios novios y varias veces la habían escuchado tener relaciones con él cuando mis tíos no estaban ahí. Mis primos me hicieron jurar que no contaría nada que ellos me dijeran y así empezamos a tener una relación de más confianza.
Una tarde después de jugar futbol y estar muy acalorados me dijeron que fuéramos a un arroyo a refrescarnos, yo les dije que no había traído mi traje de baño y ellos me dijeron que no había problema ya que casi siempre los muchachos que iban ahí se bañaban desnudos. Yo me preocupé un poco ya que me daba vergüenza pero no tuve opción. Cuando llegamos nos encontramos a dos de sus amigos que estaban nadando y pude notar que estaban sin trajes de baño, mis primos se despojaron de todo y brincaron al agua. Yo me llené de valor e hice lo mismo. Cuando salimos me dijeron que me esperara a secarme para ponerme la ropa de nuevo y como si nada se pusieron a platicar con sus amigos todos en pelotas. Todos éramos adolecentes y teníamos los penes parecidos en tamaño solo que casi todos tenían más pelo que yo y yo era circuncidado al igual que Edgar. Todos eran muy atléticos y aunque yo no estoy nada mal sentía un poco de vergüenza porque se me estaba empezando a parar y fui el primero en vestirme. Edgar es blanco como yo con pelo café, Jesús es un poco mas moreno y de pelo negro. Todos tenemos un buen trasero bien redondito y firme que al parecer viene de familia.
Cuando llegamos a la casa ya estaba oscuro y Estela y Dora veían televisión. Ambas traían solo una playera grande para dormir y solo calzones debajo. Me asombre un poco pero hice el que no me importaba. Ahí note que ambas eran hermosas, Estela traía un calzón blanco que dejaba que se transluciera una franjita de pelo púbico que tenia, sus piernas eran fabulosas al igual que Dora y ambas tenían pechos pequeños y un trasero deseable. Mis tíos no estaban, habían salido por un par de días a comprar cosas para la tienda. Hacía calor así que Edgar y Jesús se quitaron rápidamente las camisas y los pantalones y se quedaron en bóxers. Yo no quería hacer lo mismo porque traía unos calzoncillos pegados y blancos casi transparentes y me daba vergüenza ya que se me notaba mucho mi paquete. Edgar me dijo que me quitara la camisa y el pantalón para estar más fresco pero solo me quite la camisa. Después de unos minutos Dora me dijo que no fuera vergonzoso y que me quitara el pantalón, que había confianza y que estaban acostumbradas a ver muchachos de mi edad en calzones y que hasta había visto a mis primos varias veces desnudos y que no había problema ya que estudiaba enfermería y que yo no tenía nada que la pudiera sorprender. Yo respondí que no traía bóxers y que los calzones que traía me quedaban un poco apretados y pues me daba un poco de vergüenza a lo que todos empezaron a decirme que no tuviera vergüenza y que hasta a sus papas los veían desnudos seguido ya que casi siempre dormían sin ropa. Edgar dijo que ya me habían visto desnudo y que no tenía nada de que estar avergonzado. Les dije que era diferente que ellos me vieran a que Estela y Dora me vieran. Ese fue el fin de la conversación y todos se rieron un poco de mi vergüenza y me dijeron que con el tiempo se me iba a quitar.
Esa noche cuando estábamos listos para dormir me dijo Jesús que ellos dormían desnudos normalmente pero que estaban esperando el momento para decirme y pedirme que hiciera lo mismo. Yo acepté y nos acostamos. Seguimos platicando de chicas y de Dora y me dijeron que ella era muy abierta con ellos y que hasta habían hablado de masturbación y muchas otras cosas. Me preguntaron si yo me masturbaba y les dije que sí y me dijeron que ellos lo hacían juntos y que debería hacerlo con ellos ya que todos teníamos erecciones así que acepté y esa fue mi primera masturbación en grupo y me gusto mucho.
Varios días después, empecé a tener dolor de estomago pienso que algo que comí me había hecho mal. Mis tíos tenían que salir de nuevo y me dijeron que Dora se encargaría de mí y le dejaron dinero para cualquier cosa que yo necesitara y se fueron. Esa noche Dora me dijo que me haría un lavado (enema). Cuando me explico de qué se trataba yo le dije que no quería pero ella dijo que tenía que obedecerla y que mis primos sabían cómo era. Le dijo a Estela que calentara agua y que le pusiera un poco de manzanilla y jabón y preparo la bolsa de enema. Dora me dijo que la acompañara a un baño donde me dijo que me quitara todo para no mojarme. Yo no quería y le dije que no lo haría pero entonces se molesto y me dijo que yo tenía que obedecer y llamo a Edgar y Jesús para que me agarraran y me quitaran la ropa. Dora me dijo que era demasiado vergonzoso y que no debería de ser así. Ya con Edgar y Jesús ahí no tuve otra opción y me empecé a desnudar pero sentía mi cara roja de vergüenza. Cuando solo faltaban mis calzoncillos note que Estela aun estaba ahí con la bolsa de agua y le dije que saliera pero Dora dijo que ella también quería ser enfermera y le iba a ensenar como poner el lavado. Yo le dije que no pero Jesús me tomo de los brazos y Edgar de un jalón me bajo mis calzones hasta los tobillos. Estela solo miraba mi desnudez con una cara de placer. Después me hicieron que me pusiera en cuatro patas y mientras Edgar y Jesús me abrían las nalgas, Dora me introducía el aplicador hasta el fondo. Yo solo gemí un poco por la incomodidad y nueva sensación. Cuando terminaron de meterme el agua me sacó el aplicador y me dijeron que me parara. Al hacerlo todos notaron mi erección y Estela dijo que la tenia bien grande y parada. Jesús y Edgar me dijeron que no me preocupara que a ellos también les pasaba. Después de que vacié mi interior y todos se habían ido, Dora me dijo que tenía que verificar que todo estuviera bien y me enjabono el ano y me metió uno y luego dos dedos. No supe que había sido lo que tocó en mi interior pero me hizo gemir y se me paró poniéndoseme muy dura y mojada de la punta. Empezó a meter y sacar sus dedos hasta que no pude mas y mi leche empezó a salir con una fuerza extraordinaria. Gemí un par de veces mientras me encontraba en un total éxtasis. Una vez que termine, me dijo Dora que esperaba que se me hubiera quitado la vergüenza y que por eso me había dado ese último masajito. Al pararme me ayudo a limpiar el semen del piso y de mi pierna y me dijo que no tenía nada de qué avergonzarme ya que estaba muy rico y bueno. Me dijo que Edgar y Jesús me enseñarían más cosas que ella les había enseñado y que tratara de pasarla bien. Esa noche, esperé que Jesús y Edgar se durmieran y me masturbé dos veces porque al recordar lo sucedido me excitaba demasiado. No sé cuantas horas habré dormido pero estando todavía oscuro me desperté por sentir algo que me acariciaba las nalgas y me metían un dedo bien lubricado en mi ano. Me desperté y voltee y vi a Edgar masturbándose y a Jesús abriéndome las nalgas e insertándome un dedo y luego dos. El hecho que me haya despertado no los alerto, en lugar de eso me preguntaron si me gustaba y que me ensenarían muchas cosas bien ricas y excitantes. Prendieron una lámpara y me pidieron que me pusiera de lado y doblara una pierna mientras me metían los dedos y me masturbaban. Sintiendo una gran excitación, abrí las piernas alzando una para que tuviera acceso total a mi interior. Gemí y les dije que sentía muy rico. Se sonrieron y Jesús, poniéndome boca arriba tomo mis piernas y las puso en sus hombros y abriéndome las piernas me dijo, “en serio que estas bien bueno, tu verga se ve muy caliente y sabes, tu culito esta riquísimo y te encantara lo que vamos a hacerte” yo solo gemí cuando empezó a penetrarme y cuando el poco dolor empezó a pasar y su rica verga estaba toda dentro de mi, sentí una electricidad en mi cuerpo y se me salió un grito de placer. No sé que me poseyó pero gemía y me movía como si fuera mujer. Edgar se acerco y me dijo que se la chupara lo cual hice. Su pene me cabía bien en la boca y la encontré muy rica. Pasaron varios minutos de intenso placer y Jesús empezó a gemir, sentí que empezó a masturbarme pero de repente sentí sus manos abrirme un poco más las piernas y abrí los ojos para confirmar que no era él quien me masturbaba sino Dora. No me di ni cuenta de cuando había entrado al cuarto. Me dijo que estaba bien, que siguiera gozando. Le hice caso y seguí hasta que me vine y Jesús se vino casi enseguida. En ese momento la vergüenza que pude haber sentido antes había desaparecido completamente. No temía de nada, quería que vieran el gozo que me proporcionaban. Dora me beso y me dijo buenas noches, Jesús se acostó arriba de mí y me dio un beso el cual no esperaba. Duramos como tres minutos besándonos apasionadamente, su boca estaba caliente y su lengua deliciosa. Nuestras vergas juntas y con semen entre nosotros. Cuando terminamos vi como Edgar estaba finalizando su masturbación con su pecho bañado de semen y todavía escurriéndole de la mano que aun agarraba su pene y lo sobaba para exprimirlo por completo. Nos dormimos juntos muy agotados.
La mañana siguiente mientras desayunábamos, Dora le dijo a Estela que esa tarde le daría un enema para que supiera también lo que se siente. Aunque no estuvo muy contenta con esa noticia no dijo nada. Yo inmediatamente le dije que quería ver ya que ella había visto cuando me la pusieron a mí. Estela dijo que no pero Dora le dijo que era lo justo y que les diría a Jesús y Edgar que nos acompañaran. Estela se puso roja y se fue a su cuarto. Esa tarde estábamos todos presentes cuando Estela se desnudo mostrándonos sus hermosos y pequeños senos con los pezones duritos y su bella vagina con poco pelo muy atractiva. Se volteo y se puso en cuatro. Su culo era precioso, note que todos los hombres teníamos erecciones. Después de lubricar el aplicador, Edgar le abrió sus nalgas y vi por primera vez un ano de una mujer. Era rosadito y como había parado bien su trasero, se alcanzaba a ver los labios esponjosos de su vagina cerradita pero se veía la rajadita mojadita con poco pelo en los lados, fue espectacular. Dora me dijo que me lubricara un dedo y se lo metiera lo cual hice con gusto y Jesús dijo que el también lo quería hacer y Dora lo dejo. Ambos nos turnamos para meterle el dedo y moverlo en su interior lo cual hizo que gimiera un poco y notamos su vagina un poco abierta y más mojada que antes. Dora nos dijo que Estela estaba bien excitada y que habíamos hecho un buen trabajo lubricándola, luego le metió el aplicador lentamente hasta que Edgar soltó la válvula para que el agua corriera libremente hacia su interior. Fue algo muy íntimo y excitante para todos. Me sentía muy libre y feliz en ese ambiente. Mientras el agua fluía a su interior, Dora nos dijo que pusiéramos atención y le abrió su vagina mostrándonos el clítoris y sobándoselo, todos nos turnamos para sobárselo un poco mientras Estela solo movía sus caderas, temblaba y gemía al mismo tiempo. Dora nos explicó que ahí era donde se excitaban mas las mujeres y que después de un enema es el momento ideal para experimentar el sexo anal y que hasta podríamos chupar el ano y meter la lengua ya que estaba totalmente limpio y que era algo que se sentía increíble tanto para las mujeres y para los hombres agregando que por eso me excite tanto cuando me cogían mis primos y que ellos también se excitan cuando se cogen entre ellos preguntándoles si era cierto, ellos se pusieron un poco rojos pero dijeron que era verdad.
El siguiente fin de semana ya que mis tíos habían salido de nuevo decidimos ver una película. Dora dijo que celebraríamos nuestra relación especial y compro unas cervezas y unas pastillas éxtasis. Yo le dije que nunca las había tomado y Jesús dijo que él tampoco. Edgar dijo que sus amigos decían que eran excelentes. Decidimos todos tomarnos una. Al poco rato empecé a sentir una excitación especial y fuerte. Al parecer todos estábamos sintiendo lo mismo y decidimos jugar al strip pocker y así poco a poco nos fuimos despojando de nuestra ropa. Al poco tiempo ya estábamos casi desnudos todos menos Dora quien le faltaba el sostén, el calzón y sus jeans. Entonces Edgar me dice que si acepto un reto y yo le dije que sí. Me miro y me dijo que me retaba a que me pusiera una tanga de Dora y me quedara con ella puesta. Todos nos reímos pero con lo caliente que me sentía, acepté. Era una tanga de encaje muy bonita que hacía que se me vieran un poco más de la mitad de las nalgas. Hasta Estela me dijo que se me veía muy bien aunque mi erección apenas cabía dentro. Dora trajo una película porno y la puso en la tele y la empezamos a ver pero como a los cinco minutos estando todos bien calientes la paró y dijo que si queríamos poder gozar de todo sería bueno que nos diéramos todos unos enemas para así poder hacer lo que se nos ocurriera. Todos aceptamos y fuimos a preparar todo y nos fuimos al baño. Decidimos que Estela fuera primero y después Jesús, yo, Edgar y al final Dora a la que todos esperábamos porque era la única a la que no habíamos visto totalmente desnuda y de cerca. Cuando llego su turno vimos finalmente su hermosura, sus pechos majestuosos y sus nalgas bien duras, paradas y con una vagina toda rasurada y voluptuosa, sus labios bien definidos y maduros. Fue un gran espectáculo. Le pidió a Estela y Edgar que le abrieran las nalgas y yo fui el elegido para lubricarla y meterle el aplicador. Aprovechamos mientras llenaba sus entrañas a meterle dedos en la vagina, Edgar le metió hasta tres y Estela le sobaba el clítoris mientras le metía tres dedos. Jesús le chupaba sus pechos y pudimos presenciar dos orgasmos. Su ano era entre cafecito y rosadito y todo lo que le tocábamos la hacía temblar. Después de terminar los enemas, Jesús le preguntó que desde cuando se rasuraba toda y dijo que desde que tenía como 16 años y que le gustaba mucho, nos contó que su novio también estaba rasurado completamente y nos dijo que deberíamos todos rasurarnos para que sintiéramos lo excitante que era. Aceptamos y Dora empezó a rasurar a Edgar, primero le rasuro entre sus nalgas ya que tenía un poco de pelo ahí y hasta alrededor de su ano. Después entre las piernas hasta llegar a sus huevos y alrededor de su pene que estaba a su máximo tamaño de 6 pulgadas (15.5cms). Edgar se puso muy excitado y la punta de su verga y la parte de abajo estaban todas mojadas con su liquido pre seminal. Dora preguntó que quien le quería chupar la punta y Estela fue la primera. Primero lamio un poco la puntita dejando un hilito de líquido de su lengua a la verga bien parada, después de que lo saboreo, se la metió casi toda en la boca y la limpio completamente. Yo le pregunte a qué sabía y ella me dijo que sabía muy rico. Dora le dijo que me diera un beso para que yo pudiera probarla lo cual ella hizo y cuando unimos nuestras lenguas sentí ese sabor sensual y delicioso.
Después seguí yo y de la misma manera me excité mucho casi al punto de venirme. Dora fue la que me chupo y mientras lo hacía me metió un dedo en el ano que estaba bien limpiecito y lubricado. Me volteo y me abrió las nalgas y con su lengua me lamio hasta donde le alcanzo la lengua. Después le dijo a Jesús que me hiciera lo mismo y estando todos en un estado de éxtasis obedecíamos a Dora sin pensarlo dos veces. Jesús me lamio y me metió su dedo y lo chupo dándose cuenta que mi interior estaba tan limpio como el exterior. Mi pene de 14cm (5.5 pulgadas) estaba al máximo. Tuve que pedirle que parara porque mis piernas ya no daban más y temí caerme al suelo. Siguió Jesús quien ya tenía su pene de 5 pulgadas (casi 13cms) pegada con su abdomen, su verga se curveaba para arriba, la de Edgar y la mía quedaban apuntando al frente. Estela la tomo y le jalo la punta para que quedara su cabeza descubierta y notamos que la cabeza estaba completamente mojada. Dora le dijo a Estela que era el turno de Edgar de chupársela a Jesús y así lo hizo. Se la tomo y le bajo la piel hasta que se veía tirante y la lamio como todo un profesional. Mientras Dora le metía un dedo en su ano y no pudo aguantar y vino a chorros. Edgar pudo tragarse la mayor parte pero después Dora y Estela la terminaron de limpiar. La ultima en rasurar fue Estela quien tenía toda su vagina mojada y su clítoris bien duro y parado. Mientras la rasuraba Dora, Jesús le metió un dedo en el ano lo cual le gustó mucho y tuvo un orgasmo mientras su poco pelo desaparecía. Pude notar que también tenía un poco de pelo alrededor del ano pero Dora se lo quitó todo. Quedamos todos como bebes, sin pelo alguno desde la cintura hasta las piernas. Nos fuimos a la sala donde pusimos varios colchones para acostarnos y seguir viendo la película porno. Todos estábamos muy calientes y nos tocábamos y masturbábamos sin ningún pudor. El teléfono sonó y Dora puso en pausa la película y contestó. Era su novio con el cual platico unos minutos y volvió diciendo que su novio quería ir a verla y que nos pusiéramos algo de ropa y cuando llegara lo iba a convencer de participar con nosotros. Su nombre era Jorge y tenía 19 años, media como un metro ochenta y un cuerpo bien definido, sus nalgas se le veían muy bien en esos Jeans que traía y se le notaba un buen paquete enfrente. Todos estábamos muy calientes pero obedecimos. Jesús, Edgar y yo nos pusimos unos shorts de jeans y una playera, Dora y Estela se puso unos jeans también y blusas. Ninguno se puso ropa interior.
Como a los 10 minutos llegó Jorge, eran como las 10 de la noche ya. Nosotros estábamos medio en trance con la pastilla y las cervezas que nos habíamos tomado. Al llegar Dora me presento y después de unos minutos platicando en la sala se fueron Dora y él a su cuarto. Al par de minutos todos fuimos a espiarlos. Vimos que se estaban besando y Dora tenía su mano dentro de sus pantalones que estaban desabrochados. Jorge le dijo que parara y que le había traído un regalito para que se pusieran más cachondos. Sacó una bolsita de polvo blanco que al principio no sabíamos que era hasta que Edgar nos dijo que era cocaína. Cuando Edgar dijo eso nos escucharon y Jorge rápidamente la metió en sus pantalones y se los abrochó. Ya no tenía caso escondernos así que Edgar les preguntó que si la podíamos probar. Dora le dijo a Jorge que había suficiente para compartir esta vez y Jorge dijo que estaba bien y empezó a hacer unas cuantas líneas sobre una mesa. Al terminar nos enseño como inhalarla y empezamos. Primero Dora y Jorge y después nosotros. Empezó a hacer efecto casi inmediatamente. Yo empecé a sentirme aun más caliente que anteriormente y sin pensarlo, Estela y yo nos empezamos a besar siguiendo el ejemplo de Dora y Jorge. Dora le fue quitando la ropa a Jorge quien también ya había perdido su vergüenza. Estela y yo nos acercamos y le ayudamos a quitarle sus calcetines y finalmente su calzón y pudimos verlo por primera vez desnudo completamente. Su cuerpo era lampiño y no había un solo pelo en ningún lado solo su cabeza. Su verga estaba ya bien parada y Yo se la tome, le corrí la piel para desnudarle la punta y sin pensarlo dos veces la empecé a chupar. Media como 7 pulgadas (18cm) y sus huevos eran un poco más grandes que los de nosotros y hermosos. Dora lo besaba y no lo dejo que reaccionara a mi ataque. Jesús se masturbaba y Estela y Edgar se estaban tocando mutuamente. Estela dejo a Edgar y empezó a meterme un dedo por el ano mientras yo seguía chupando la verga de Jorge. Después Edgar empezó a masturbarme y besarme las nalgas. Estela me metió hasta cuatro dedos y la expresión de su cara era como que estuviera hipnotizada. Me empezó a meter y sacar los cuatro dedos y ella gemía al hacerlo tanto como yo. Jesús se puso detrás de ella y abriéndole sus nalgas le introdujo su verga la cual la hizo gritar un poco pero era un grito de placer más que de dolor. Le metí un dedo en el ano a Jorge quien se incomodo un poco pero al estar mi dedo todo dentro empecé a moverlo y tocarle su punto G. El gimió y yo saque el dedo para meterle dos pero cuando lo saqué mi dedo estaba sucio y le dije a Dora que Jorge necesitaba un enema a lo que dijo “que buena idea” e inmediatamente paramos todos y fuimos con él al baño a empezar el higiénico y excitante ritual con Jorge. Después fue una orgia donde todos nos cogimos a todos y fuimos cogidos por todos. Hubo un momento que me excite muchísimo pero perdí totalmente mi erección a pesar que gemía y gozaba como me penetraban y cogían. Estela dijo que se veía bonita mi verga tan chiquita y flácida y me la chupo un buen rato sin que se me parara pero puedo decir que sentí como tres orgasmos sin tener una erección. Lo mismo les pasó a Jorge, Jesús y Edgar en diferentes momentos. Fue la mejor experiencia que haya tenido y el principio de lo maravilloso de descubrir la bisexualidad. Mi verano fue el mejor. Me enamoré de mis primos y primas y hasta compartimos varias veces su novio. Jorge se volvió parte de la familia. Increíblemente mis tíos nunca sospecharon nada a pesar de que eran muy abiertos en el sexo y tuve la oportunidad de ver a mi tío un par de veces desnudo y escuchar cómo se cogía a mi tía. Después hasta tuvimos más aventuras con otros vecinos pero eso lo dejo para el siguiente capítulo.
Relato: Verano con mis primos descubriendo lo mejor de los dos mundos...
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