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Relato: El hermano de mi mujer (1ª)
Era de noche, y mi mujer y yo charlábamos tranquilamente en la cama sobre nuestras cosas. Nos habíamos casado hacía poco más de un año y teníamos mucho de que hablar. Poco a poco la conversación derivó hacia lo íntimo y con ello nos fuimos calentando, hasta estar muy excitados.En cierto momento, mi mujer me dijo que quería confesarme algo; y mientras lo decía, su mirada mostraba cierta duda y una extraña viveza. "Adelante; no te preocupes,cuenta lo que quieras",contesté.
Entonces,en voz baja, me contó que el verano antes de casarnos, una tarde que estaba sola con su hermano mayor en casa, sentados ambos en un sofá, comenzaron a luchar en broma; enseguida él la empujó y la tumbó sobre el asiento, colocándose encima.. Estaba echada a lo largo, con los muslos al aire, pues durante el breve forcejeo la minifalda había subido hasta dejar ver el tanga y su hermano, montado sobre ella, la sujetaba por las muñecas impidiendo sus movimientos.
"¿Y ahora, te rindes?" la preguntó. Mi mujer me explicó que al sentir el peso del cuerpo de su hermano sobre ella sintió unos nervios y un cosquilleo muy .. extraños, que en la práctica le impidieron contestar, quedándose quieta mirando a su hermano. Hubo unos momentos de silencio.. y en un instante él acercó su cara y comenzó a besarla en la boca, echando todo el peso de su cuerpo sobre ella. Siguió morreándola en un beso apasionado, mientras ella, sorprendida, ni se movía. "Estaba totalmente superda, a la vez que, sin pensarlo, iba sintiendo una gran excitación, tanto porque era mi hermano quien me estaba besando como porque su monta me hacía sentir que estaba bajo su dominio", me explicó.
Y sin darse cuenta, fue abriendo la boca y devolviendo el beso; primero en los labios, luego en la lengua, profundo y desbordado.Su hermano la dejó libre los brazos y la comenzó a magrear -sintió esa sensación- el culo, los muslos y las tetas; ella abrió las piernas y abrazó la cabeza de su hermano, acariciando su nuca y sus orejas, lo que aprovechó él para colocarse entre los muslos de su hermana y apretarle contra el coño la chorra, que mi mujer sintió tan dura como una piedra.
Desde ese momento todo fue rápido e intenso. Se separaron lo justo para que ella se quitase el tanga, la camisa y el sostén, mientras él hacia lo mismo con un pantalón corto que era todo lo que llevaba. Él miró primero sus tetas y luego el coño, donde fijó su mirada mientras recogía con su mano el abundante felpudo de su hermana, como si quisiese quedárselo.. Mi mujer me explicó en ese momento, muy excitada, que "mi hermano tenía una polla muy gorda; de larga, normal, como las de otros con los que he follado, pero gorda, muy gorda y oscura".
Inmediatamente, volvió a montarla, apoyando el cipote en la raja de su hermana, y mientras la miraba a los ojos "fue hundiendo despacio su verga en mi vientre; hasta el fondo", según me contaba mi mujer. Después..; mi mujer recordaba con los ojos brillantes y los labios húmedos que nadie se la había follado tan bien. No podía precisar mucho, todo era como una borrachera; sabía que se había corrido varias veces, que había aullado, que le gritó a su hermano que la preñase y que era su puta. Luego.., recordaba que estaba despatarrada y sudada, cuando su hermano salió de su vientre y con el pollón aún tieso, brillante de leche y jugos, se colocó a caballo sobre su cabeza, cogiéndola del pelo y levantándosela hasta que pegó la cara de mi mujer a sus testículos.En aquel momento con voz seca y ronca la ordenó: "¡Mama guarra!"; y mamó, lamió, mientras él movía su cabeza tirando arriba y abajo de su pelo, y hundía su verga en la boca de su hermana. Fue muy intenso y fuerte; más que una mamada, más que follársela por la boca, su hermano la violaba sentado sobre ella.
Y mi mujer siguió contándome que tragó toda la leche de la corrida de su hermano y como olían sus cojones, las ingles, el sabor de su polla, de su leche; y sobre todo, recordaba, la profunda sensación de estar dominada por él. Casi con los ojos cerrados, me dijo: "Me sentí, como hembra, totalmente poseida por aquel semental, por mi hermano, y como mujer sentí que desde aquel momento era su puta; más, la zorra, el putón de mi hermano, mi chulo, mi macho, mi hombre".
Cuando terminaron de follar, ambos se levantaron y se miraron cara a cara.. Entonces mi mujer tomó la iniciativa y le dijo mirándole a los ojos lo que había sentido..: "Soy puta, soy tu putón. Y tú eres mi semental y mi chulo. Mi dueño y mi hombre". Y abrazándole, le besó la boca.
Después de contarme esto, me miró; había en sus ojos un asomo de duda... Su mirada estaba preguntándome, esperando mi reacción.. Yo estaba excitadísimo y, aunque parezca extraño, nada ofendido; solo excitado, muy excitado. "Estoy como una moto", le dije; "me .. gusta que me lo hayas contado y que seas ... puta; si, el putón de tu hermano". Mi mujer pareció tranquilizarse y mirándome a los ojos, con cierta sonrisa en ellos, me contestó: "Sabías que había follado con otros, pero ahora sabes que eres cornudo; un consentido complaciente y sumiso. Más, un cabrón que va a disfrutar viviendo como tu cuñado se folla a tu mujer y la marca como su puta".
(Continuará)
Relato: El hermano de mi mujer (1ª)
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