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Relato: CON LA MAMA DE MI AMIGO 2


 

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Relato: CON LA MAMA DE MI AMIGO 2

  CON LA MAMA DE MI AMIGO 2

Quiero seguir contándoles mi grata experiencia y mis inicios sexuales. Como ya mencione en otra publicación, estos inicios fueron con la mamá de mi amigo, quien nos incito a desearla y a tener sexo con ella de diversas maneras, gracias a ella y a otra vecina soy fetichista de varias cosas, y lo digo así, pues estoy muy feliz con mi sexualidad. Y como no estarlo, si lo disfruto mucho; esto lo entenderán después de leer mis relatos.

Les decía que ella era una mujer mayor, con unos muslos gruesos hasta la pantorrilla, con unos brazos también enormes y entre los senos se le observaba su piel que para ese entonces se le empezaban a notar ciertas arrugas, era blanca con unas enormes caderas y las piernas las tenia cubiertas por muchos vellos. Le encantaba usar zapatillas negras, de tacón alto puntiagudo, sin talonera, de esas que están descubiertas de la parte de atrás, que solo se calzan por unas correas delgadas en los dedos. Me excitaba con sus abundantes carnes

Recuerdo que en una ocasión estaba de visita como siempre en su casa, y junto con mi amigo comenzamos a jugar en la sala a la lotería, en esa ocasión también estaba de visita otra vecina platicando con ella.

Su vestido era de color negro, ajustado y rabón, en un momento de la conversación entre las dos, ella se sentó delante de nosotros en los sillones, e invito a la vecina para que se sentara, sin darse cuenta comenzó a cruzar las piernas y los dos, mi amigo y yo, comenzamos a ver sus grandes muslos blancos, gruesos y peludos. Era tanto la admiración que nos causo que dejamos de jugar por estarla viendo.

Esto lo noto la vecina que dijo.
-Mira estos muchachos te están espiando, que malcriados.
Ella tomo una actitud de recato y para disimular nos reprendió.
-¡Aja!, que bonito, no les da vergüenza, pero vas a ver niño la tunda que de doy, y a tu amiguito también ¡retírense!
Nosotros fingimos con una actitud de susto y nos retiramos a la cocina.
-Tu crees que nos regañe le cuestione a mi amigo.
-No, eso nada más lo dijo para disimular, contesto mi amigo; tú sabes que la pasamos muy bien con mamá y que además le gusta que la veamos. Yo quiero seguirla viendo, estoy seguro que nos dejara que la veamos, vas a ver, yo la conozco bien, de seguro se calentó, pues no se daba cuenta que la veíamos y eso es lo que la hace que se caliente. Vamos a espiarla por la puerta, no más con cuidado para que no nos sorprenda la vecina.
Con cuidado abrimos un poco la puerta y pudimos ver que de nuevo se puso en la postura donde nos permitía ver lo que antes le estábamos observando. Con disimulo volteaba asía la puerta y se dio cuenta que la espiábamos.
Estuvimos como diez minutos espiándola y le dije a mi amigo.
-Yo estoy muy caliente me la voy a jalar.
-No espérate, estoy seguro que va a querer que cojamos… ¡espérate!
De pronto escuchamos que le dijo a la vecina.
-Mira licho, me duele la cabeza yo creo que voy a dormirme, después seguimos platicando.
-Esta bien –Le contesto- y no dejes de regañar a tu hijo y a ese demonio de Enrique
-Si, si no te preocupes.
Al decir esto la vecina se retiro, Doña Lourdes acompaño a la vecina a la puerta y se despidió.
-Desde el momento en que escuche que se iba a ir la vecina mi corazón comenzó a latir muy fuerte, a estas alturas no podía aun controlar mi excitación, era tanta que hasta las piernas me temblaban como la primera vez.
Al retirarse la vecina, Doña Lourdes fue al baño y regreso al poco tiempo. Desde la cocina escuchamos que nos llamaba.
-Picaros con que estaban viéndome verdad, les gusta espiarme toda vía hee, yo creí que ya no les gustaba hacerlo, saben que eso me calienta y tuve que decirle a la vecina que me dolía la cabeza para que se fuera. Díganme, les gusta verme.
-Si mamá contesto mi amigo,
-Yo asentí con la cabeza.
-Bien vamos a jugar, ustedes se sientan y siguen jugando y yo dejo que me vean, pero van ir haciendo lo que yo les diga.
-Si contestamos los dos.
Comenzamos a jugar de nuevo a la lotería y ella se fue y trajo una escoba y comenzó a hacer como que estaba barriendo. Al caminar movía sus caderas y sus nalgas se veían que subían con un ritmo hermoso, sensual; a este andar se le unía un ruido muy característico; eran las zapatillas de color negro, sin talonera y con un tacón puntiagudo, un ruido que se producía al caminar y que lo producía el tacón de un zapato al tocar el piso y el otro al chocar con el talón al chanclear.
Caminaba de un lado para el otro.
-Escuchen el ruido de las zapatillas. Es hermoso verlos como se les pone sus caritas de niños calientes por su mamita. ¡Se calientan al ver a su mamita caminando!.
- Si conteste.
-Estas muy buena mamá.
-Y soy para ustedes mis hijos. Vean como me quedan estas Zapatillas, están muy sexis, les gustan vedad, pues me las puse para que las gocen, por que hoy van a aprender a gozármelas.
Al decir esto se sentó frente a nosotros y cruzo las piernas, dejando que la zapatilla del pie que quedo por encima, colgara de una forma muy sensual. Con los dedos la hacía moverse y juntarse a sus talones y a despegarse de ellos, este vaivén de la zapatilla asía su pie era hermoso.
Me excitaba la forma en que su rostro se iluminaba, levantaba las cejas y los labios los cerraba como pidiendo que los besáramos al mismo tiempo que sonreía y entrecerraba los ojos. Con sus manos se acariciaba las piernas, que balanceaba con un compás de vaivén.
-Hoooo mis hijos como me calienta saber que los caliento. Y que sin duda ya están chorreando. ¿ Ho no?
-Si contesto mi amigo
-Enrique sácate tu verga y sóbate, quiero verla.
Obedecí pues mi excitación no me dejaba oponerme.
-Siéntense enfrente y arrodíllense.
Nos sentamos enfrente y nos estiro uno de los pies
-Chupen el zapato
Yo y mi amigo nos dimos a la tarea de acercarnos a su pie y comenzamos a olerlo, era un olor a cuero y a pie delicioso, yo se lo empecé a basar y a chupar. Pase mi lengua por sus dedos y por las correas de esos zapatos.
Después levantó el otro pie y se lo ofreció a su hijo quien empezó a hacer lo mismo.
-Bien besen las zapatillas y mis pies, que siento muy bien. Me excita saber que les agrada esto, pues a mi me calienta saber que ustedes al verme se les para la verga con esto, así que chúpenlas y bésenlas toditas. Exclamo.

Yo pase mi lengua por sus correas y por la suela de esas bellas zapatillas, una suela delgada que terminaba en punta, baje mi lengua y mi nariz que no desaprovechaba la ocasión para oler; y con mi boca, saborear ese sabor a cuero y a pie de mujer. Mi boca y lengua recorrió su zapatilla poco a poco hasta su talonera y me metí su tacón a la boca, recuerdo que la punta sabia a miel, chupe su pie mientras mi amigo hacia lo mismo con el otro.
-Hijos cuales zapatillas les gustan más, estas descubiertas o las cerradas.
-A mi estas y todas las que se le parece. Las amarillas que tiene y la rojas.
- A mí las que sean dijo mi amigo.
Bien –exclamo, que picaros son heeee, hijo mira a Enrique ya se saco su verga y esta bien mojada.
- Yo la tengo igual, exclamo su hijo mientras se sacaba su verga.
En un momento de desesperación acerque mi verga y se la empecé a pasar por su zapato, la empecé a acariciar, primero desde la punta hasta que poco a poco lo deposite en medio de su talón y la talonera.
Ella comenzó a acariciarse la pucha bien peluda y con su mano llena de líquidos embarro los talones de las zapatillas.
-Vean lo que les espera.
Al decir esto se quito las zapatillas y las paso por su peluda pucha, las mojo desde la talonera asta los tacones y nos dio una a cada uno diciendo.

Jálensela y huélanlas chúpenlas y quiero que las chorreen para gozarlas tambien. Yo no pude más y me la lleve a mi verga, la pase por la parte de abajo, en medio de la suela y el tacón y comencé a jalármela mientras ella se masturbaba viéndonos. Después mi verga la puse por encima del talón y la aprisione con mis manos; así en un momento determinado se resbalo y lo metí por las correas, esto me produjo un estremecimiento, el sentir las correas en mi verga, ella puso sus pies en mi nariz y no pude más; termine mojando esa hermosa zapatilla.

-Veo que les gustan mis zapatos, pues a mi me encanta todo lo que les excita de mí. Dijo Doña Lourdes, en el momento que mi amigo terminaba.

-Enrique tu que terminaste primero, sube a mi cuarto y tráete todos los zapatos que te guste verme, mientras mi hijo me coge. Subí a su cuarto, sabia que sus Zapatos los guardaba debajo de su cama, me incline, pero grande fue mi sorpresa al percibir en mi nariz el aroma de tanto zapato, de varios colores. Todos ellos juntos, los comencé a sacar uno a uno mientras los olía; ese aroma a cuero y a sudor de pie era exquisito. Con la potencia que la juventud da, mi verga comenzó a crecer.
Elegí unos blancos, unos rojos y unos negros, que a diferencia de las negras que traía de correas delgadas, estas tenían una porción de cuero más gruesas para sujetar los dedos y con un moño blanco con círculos negros en la parte de adelante, brillaban pues eran de charol.

Baje con ellas y escuche un gemido de placer

-Haaaaaaaa que rico me vengo. Decía Doña Lourdes.

Mi amigo se retiro y la mojo todita.

Bien déjenme descansar por que esta venida me ha dejado muy cansada y volteo a verme –Mira que parado lo tienes Enrique. Recuéstense un ratito para descansar.
Deje los zapatos a un lado del sillón y me acosté, no se cuanto estuvimos de esa forma pero a mi me pareció demasiado, en un momento me levante y comencé a subir las zapatillas al sillón, para poder verlas todas juntas. Esto me calentó más y sentía que mi verga se paraba.

—Haaa pícaro mira qué bonita verga tan tiernita pero tan parada, huuuy eso como me calienta, qué quieres vérmelas verdad.
— Si conteste.
— Voy a ir al baño, ponme las rojas.
Se las puse, al hacerlo ella se bajo del sillón y al caminar lo hacia procurando realizar el ruido lo más fuerte que se pudiera.

Síganme vamos a mi cuarto. Camino delante de nosotros y más se contoneaba y más fuerte hacia el chanclear de las zapatillas. Esto era el cielo. Los dos estábamos muy excitados y no dejábamos de ver sus caderas y sus pies.

Entro a su cuarto, se paro en su ropero, saco una ropa y se retiro al baño. Mi amigo se volteo asía mi y sonriendo me dijo.
— ¿Qué tal esta mamá?
— ¡hijole, está bien buena! Que hermosa se ve con las zapatillas.
— No y ya le viste que peluda esta.
— Siii ya ves que siempre nos gusto verla. Le comente.
— No se, pero yo soñaba con esto, me calienta mucho saber que a ti también te calienta y me gusta verte como te pones con ella. Comento mi amigo
Es eso estábamos, cuando entro al cuarto.
—Les traigo un regalo.

Que sorpresa, la vimos parada en la puerta con un vestido de escote, cortito; de color verde con flores rojas y muy ajustado a su cuerpo; sus pies calzaban las zapatillas rojas que le había puesto hacía un ratito. Comenzó a caminar por toda la recamara a balancearse de un lado para otro, se puso de espaldas para que le viéramos como se paraba su trasero; jugaba con diferentes posturas de sus piernas para que viéramos como las zapatillas se despegaban y volvían a ajustar de sus pies. Sus piernas gruesas, blancas y su cuerpo, se veía muy provocativo, pues dejaba ver sus pechos sus caderas, sus brazos gruesos. Toda ella rellenita dejándonos ver con el vestido muy rabón su exquisito cuerpo. Sonriendo maliciosamente.

— Quiero que se masturben viéndome, imagínense que voy caminando por la calle y que me están viendo pasar mientras ustedes esta jugando y que al verme, dejan de hacerlo para irse a esconder debajo de un camión que esta más delante de mi, que se meten por debajo y así poderme ver todo de cerquitas, mis calzones, mis pelos, mis zapatillas. Se imaginan sí, acuéstense para verme pasar.

Al decir esto con su mano nos indico que nos acostáramos en el piso. Sin ningún retardo obedecimos; nos recostamos en el piso y comenzamos a sobar nuestros instrumentos. Ella camino por nosotros mientras la veíamos, después se paró y comenzó a poner su pie con la zapatilla; primero en mi verga y después la pasaba por la de mi amigo.

—Quiero que gocen esto que les ofrezco por que nadie les dará este placer y porque no quiero que lo busquen si para eso estoy aquí, para gozarlos y entrenarlos.

Al decir esto se fue a la cama, se puso las zapatillas blancas y regreso para darnos una de las rojas que traía a cada uno. Se inclino para que la estuviéramos viéndola muy cerquita de nuestras cabezas.
— Quiero que me vean de cerquita, para que se enseñen y entiendan como me ponía de caliente pensando en sus vergas, les gusta verme, pues véanme y jálensela con las zapatillas, por que mañana me las voy a poner y cuando me vean quiero que recuerden que me las mojaron, por que no las voy a limpiar. Esto es para que se pongan más calientes pues quiero que cada vez que me vean así sea la señal de que quiero que me cojan y por lo tanto deben de dejar de hacer lo que están haciendo y venir a coger.

Nosotros obedecimos; era hermoso poderla ver con las piernas bien abiertas, todo junto su puchita bien peludas, sus piernas y tobillos gruesos y peludos junto a las zapatilla mientras que con nuestras manos nos masturbábamos con las zapatillas rojas. Eso era lo máximo.
— haaaaaaaa exclamábamos mientras comenzamos a gozar.
— Sííííí…. que hermoso es verlos, siiii vean a su mamita como esta de buena para ustedes, véanla como esta de peluda con sus zapatillas y como me ponen de mojadaaaaaaaaa.

Al decir esto, ella también comenzó a masturbarse, así estuvimos por un tiempo hasta que los tras nos venimos a chorros, yo sentía que hasta me orinaba, pero no; era tanto esperma que estaba vaciando.

Ella al terminar se puso muy temblorosa que no pudo sostenerse y como estaba cerca de mi, me puso todo su cuerpo en mi cara, esto hizo que me excitara más y más estuve jalándomela. Esa sensación de asfixia de aromas de ruidos y exclamaciones me tenía al borde del cielo.

Todas estas experiencias que realice con mis vecinos me dejaron muy satisfecho y me marcado para siempre. Después, en otros relatos les contaré otras cosas por las que he vivido, pues como se imaginarán esto hizo que fuera un niño precoz muy activo y feliz.

Les recuerdo que también escribí otro relato que pueden encontrar en esta pagina con el nombre “Con la mama de mi amigo” y que quiero tener correspondencia con personas que les guste el tema del incesto y el fetichismo por las mujeres maduras, peludas y por las zapatillas.

Mi correo es fet_vellzap@hotmail.com

Me podrian aceptar como un usuario. No he podido darme de alta.



 





Relato: CON LA MAMA DE MI AMIGO 2
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