Incesto, sexo anal , corridas, lesbianas, transexuales, maduras etc ..
Podras ver durante 24 horas !! peliculas porno por solo 1 € o 1 $
En el servidor privado hay mas de 8.000 dvds porno
Pulsa aqui para entrar por 1 € o 1 $
Relato: Ya no serán Ellos, ahora van a ser solamente Ellas, te gustaría pertenecer a nos
Como un día cualquiera estando en la ducha, decidí darme un poco de libertad, quería disfrutar de este día, así que me propuse depilarme por completo, habitualmente lo hacía bien frecuente, pero esta vez, me dedique a sacarme cada vello que aun tenía en algunos lugares de mi cuerpo, y quise ser aun más meticulosa de no encontrar vello en todo mi cuerpo femenino, porque así me siento como una hermosa mujer. Quiero decirles que mi nombre es Carolina, ojos celestes, cabello castaño, con un metro sesenta y ocho, con mi frente, si mis senos unos 93 centímetros, cintura unos 80 centímetros, y caderas 95 centímetros, no tan mal, y eso me agrada no ser demasiada alta, pero para mujer esta bien, porque con tacos altos puedo incluso superar los 10 centímetros, dependiendo la situación no me pongo tacos muy altos dependiendo quien podría ser mi acompañante, antes de seguir contando, lo que me aconteció no hace mucho tiempo, pero bien vale la pena, que también se enteren de cuanto disfruté, ese encuentro ocasional y quizás un poco embarazoso, de haber sido sometida por tres hombres, pero en realidad solo fueron dos, y el tercero me traía una hermosa sorpresa, fue algo muy distinto de lo que había hecho con anterioridad, para mí me agrado y una tremenda excitación que eso me provocó. Esos dos hombres me hicieron la mujer más gozadora en la que fui sometida, y gustosamente para mí fue un placer, de que me hicieran la puta mas grande que esa misma noche me hicieron sentir, y así me sentía un placer talvez indescriptible, cuando toda la noche te manoseaban, yo gustosamente se los permitía, una y otra vez un pene duro en mi culo. Bueno saliendo de la ducha, bien depilada, abrí mis piernas, tomé mi pene y lo tiré hacia atrás a la altura de mi culo, bien sujeto con una huincha de embalaje para que se sujetará a mi cuerpo, para no descubrir mi parte de hombre, pero si me fije que entre ambas pelotas tiradas hacía atrás se forma como una especie de vagina como que fuera como un canal muy similar como si fuese una vagina de mujer, cuando uno se pone un pantalón bien ajustado se nota y el pene esta hacía atrás, tan real como una vagina de toda hembra. Sigamos busque mi lencería, sostén, medias, portaligas, un calzón tipo pantaletas muy cortito, y transparente que mostraba como una especie de vagina que ahí estaba. Me miraba la parte de mi entrepierna y ahí me daba cuenta que todo esta oculto, y me sentí tan excitada, como cualquier hembra de nacimiento. Deje la parte del pene un poco descubierta hacia atrás para en caso que quisiera ir al baño tendría que hacerlo sentada, para sentirme aún más mujer y todo esto del echo de hacer como toda mujer, prácticamente el corazón se salía de mi pecho. Tengo unos senos que se que hacen suspirar a cualquiera quien los quiera disfrutar, del echo que mis senos tengan una sensibilidad igual o muy similar a toda mujer, cuando son acariciados todo mi cuerpo se estremece, y no sabes lo que eso me experimenta de tener un hombre encima mió y sabes lo que eso significa, que me hagan una hembra, me cuesta parar porque soy pasiva, hasta que ambos quedamos demasiado cansados. Sigamos con mi atuendo, sostén negro push up, ya se salían hacia fuera esos senos de mi sostén, pero aún los mantenía sujetos aquel pequeñito sostén, hasta quien fuera el afortunado quien los hiciera salir, portaligas negro, medias color visón, calzón tipo pantaletas transparente donde se veía mi feminidad, y eso si me excitaba al máximo. En vez de ocupar unos tacos altos, color negro o quizás unos rojos, me decidí a ocupar unas botas negras un poco más arriba de las rodillas, me miraba al espejo como cualquier hembra a punto de estar lista, no se imaginan, me miraba tan emocionada, deberían haber estado ahí, deseosa de experimentar que durante el día o noche deseaba que me hagan sentir como hembra, porque en eso me estoy convirtiendo. Ahora, el maquillaje tiene que sentarme con la ropa que voy a vestir, una falda escocesa tableada, un poco más arriba de las botas donde se podía visualizar las medias tipo visón sujetadas al portaligas con dos sujetadores en cada pierna, los tocaba por encima de la falda y ahí estaban, me mordía los labios pero tenuemente, imaginando lo que todo esto provocaría en los hombres, deseosa de tener un hermoso pene en mi culo, lo gozosa que esto me producía una tremenda excitación. Bueno la falda sujeta a mi cintura, con un botón y un cierre en la parte trasera. Ahora la blusa satín de color crema, con ocho botones, para dejar guardado esos hermosos senos, que también quieren ser liberados de la atadura de ese sostén y sentirse acariciados porque los senos son la feminidad misma de la mujer, y ahí esta el principio del gozo pleno, de las caricias, besos y tocando los senos le produce un estremecimiento a toda mujer, y mis senos sienten como cuando son acariciados y sienten esa lengua acariciando la areola y los pezones, todo vibra y se estremece hasta los dedo de los pies. Nuevamente el maquillaje en el parpado móvil y el fijo, color muy suave un rosa pálido, pues la falda tenía unos tonos rosados levemente pálidos, y por eso me decidí por el rosado pálido, rimel de color negro, las uñas de las manos, con un brillo demasiado parecido a la blusa, simplemente un brillo y la de los pies con brillo, manos y pies por iguales. Labios un rosado de igual forma pálidos y un brillo que los hacía resaltar, para saborear un lindo pene, que ya pronto lo tendría entre mis manos y en dirección hacía mi boca deliciosamente, esperando y disfrutando la mamada que a ese pene entraría por mi boca y mi lengua también haría lo suyo, y esa leche escurriendo por mi boca e incluso tragármela por completo. Unos aros de argolla de plata bastante grandes, y una gargantilla de oro abrochada a mi cuello, y unas pulseras de plata no tan gruesas unas cuatro o cinco en mi brazo derecho. Anillos, dos en cada mano, y un reloj en mi mano izquierda. Un corte de pelo muy corto, pero bien afeminado, una cartera de color café, donde puse mis documentos, celular, rimel, lápiz de labios, anteojos de sol, algunos preservativos, un cepillo para el cabello, incluso sepillo de dientes y pasta, e incluso unos calzones de mujer, por si hicieran falta para el otro día, ya que no me pondría el mismo del día anterior. Como era septiembre, prontamente también celebraré un nuevo año, llegare a tener 25 años, yo se que a una mujer no se le pregunta la edad, pero voy a hacer una excepción. Ya lo saben así que no le cuenten a nadie de mi edad. Siempre antes de salir nuevamente nos volvemos a ver, por si nos falta alguna cosa, me mire nuevamente pero no estaba bien, había algo que mi sostén se transparentaba de mi blusa ya que era de color negro, pensé en cambiármelo por uno que fuera menos insinuante, volví nuevamente a mi habitación y elegí uno de color piel, o color carne, me lo probé y pensé que ese estaría bien, me puse nuevamente la blusa de color crema, y no se transparentaba mí nuevo sostén, y decidí quedarme con ese. Tome mi cartera, que hacía juego con lo que llevaba con todo mi atuendo, en esa cartera, ahí estaba todo lo que llevaría en ese paseo. Fui en busca de mi auto, como era septiembre existía normalmente un viento relativamente tibio, y gracias a ese viento, que levantó mi falda, no alcance a sostenerla por completo, dejaron expuesto mi calzón y mis medias, no había nadie en ese momento, ya que no me causo mayor problema, y después una brisa suave que subió por debajo de mi falda, donde ya estaba completamente depilada, sentí ese viento como extrañamente acariciando la parte intima de mi ser, y de mi entrepierna, excitación produjo en mi bajo vientre. Subí a mi auto en dirección desconocida, cuando en un momento a otro sonó mi celular era un amigo muy cercano, preguntándome que estaba haciendo, nada especial solo pasando el tiempo, dando una vuelta en mi auto, sabes que tengo dos amigos míos que deseaban conocerte, no hay problema alguno, mi amigo sabía como era yo y posiblemente ya se lo había mencionado a sus amigos que yo era una mujer, con unos buenos senos, y completamente muy femenina. Fui en dirección donde ellos se encontraban, estaban ansiosamente a que yo llegará. Nos saludamos uno mejor que otro, pero al cabo eran bien dotados en su apariencia física. Salimos de la ciudad en busca de una cabaña que mi amigo tenía en la costa, no tan lejos de la capital, es decir, unos 150 km. Pasamos por un pueblo, donde compramos algunos comestibles, carne, carbón para asado, tomates, cebollas, papas, pan, y algo de licor. Y prontamente nos dirigimos, en dirección de aquella cabaña, muy cercana del océano pacifico, no quiero ponerles nombres a ninguno de ellos, pero eran bien hombres, con pelo en el pecho, entre un metro setenta y cinco hasta un metro ochenta de estatura, y posiblemente con unos buenos penes, y que muy pronto los disfrutaré. Llegamos, y primeramente fuimos a la cocina a preparar la ensalada y las papas y cebollas para hacer una ensalada, para acompañar esa carne que prontamente estaría en la parrilla, para degustar de un buen asado, y además como única mujer que ahí estaba, tenía que hacer los honores en preparar prácticamente todo, y los hombres a preparar el fuego para el asado y los tragos, era una hermosa tarde que no siempre ocurría en el mes de septiembre, pero en un par de horas, vendría la puesta de sol y el mar en forma simulada, tragándose el sol, y lo más probable, que ambos cuatro lo disfrutaríamos con un rico trago. Al empezar la penumbra de aquella noche, la que me será muy placentera y posiblemente no dormiré y no me dejarán dormir. No sé si mi amigo le habrá contado lo mío, a sus amigos de que yo físicamente soy una hermosa mujer, con buenos senos, una buenas curvas muy femeninas, y un trasero bien levantadito, pero si tenía algo bastante oculto, mi pene que si se acuerdan, lo tomé y lo puse hacía atrás, para sentirme aún más femenina de lo que soy. De tanto desee ir al baño, y probar lo hembra que me sentía, baje mi calzón hasta un poco más debajo de mi rodilla, me senté y pude disfrutar de ese pipi, sentadita como una hembra, escurriendo sin mayor problema, con el ruido típico que se siente cuando uno esta en el baño, que agradable hacer de esa forma, me sentí aún más mujer, y nunca más ponerse de pie. Como toda dama, limpiarse, subir su calzón, arreglarse la falda, lavarse las manos, y retocarse un poco el maquillaje, por supuesto que en todo el día no alcancé, y esa era la ocasión para hacerlo. La mesa, ya estaba dispuesta y los hombres también hicieron lo suyo, los platos, los cubiertos, los vasos, la ensalada, el pan, el vino y la carne todo ya preparado para ese festín. Y después de todo esto, haríamos a lo que vinimos, aunque nadie me lo mencionó, ya era más que lógico de lo que se venía después, tres contra mí. Pero de camino a la cabaña, venia pensando en lo que me harían estos hombres, con tres no lo había hecho antes en el mismo momento, bueno dejemos que las cosas sucedan, y disfrutar de ellos, como ellos de mí. Comimos muy bien, y nos dispusimos a ver la puesta de sol, todos completamente relajados. Bueno mi amigo conversó conmigo primeramente, como sería la cosa, uno a uno o todos juntos, empecemos primeramente yo me desnudo primeramente, y sin sacarme el calzón, y el que desee estar primeramente conmigo ustedes lo decidirán. Música había en la sala, muy suave. Comencé a subirme la blusa a sacarla de mi falda, de a poco fui desabrochando cada uno de los botones y dos botones en ambos puños. Me di vuelta y saque mi blusa ya completamente desabrochada y se la tire a uno de los que ahí estaban, con mis manos empecé a jugar con mi sostén que era distinto y de otro color beige, y deslicé los bretteles hasta los hombros y solté el tirante de atrás, y mi sostén lo tiré sobre el sillón, y alcancé a tapar mis senos para que aún se mantuvieran cubiertos por mis manos, y de un momento a otro fueron descubiertos a pedido de mi público, y con un gran aplauso cuando esto ocurrió, y mis hermosos senos maravillaron a quienes estaban presentes. Seguí de a poco con mi falda escocesa, desabrochando el botón que estaba en la parte trasera, la que me permitía estar ceñida a mi cintura, y enseguida baje el cierre, y con ello mi falda cayo al suelo, y se produjo otro gran aplauso, estaba completamente descubierta de mi delantera, mis senos se movían de acuerdo a mis movimientos que yo hacía durante el baile, ahora con mi delantera completamente descubierta, y sin falda estaba mi portaligas, mis medias color visón, por supuesto mis botas color negro un poco más arriba de la rodilla, con un taco de 8 centímetros, me veía completamente hermosa, muy alta con un metro setenta y seis centímetros. Permanecí de esta forma, sin sacarme nada de lo que aún tenía puesto, y mis botas para mi era muy importante, y de estar sobre 8 centímetros me veía muy estilizada, y para el hombre las botas son un gran fetiche, por eso decidí quedarme con ellas. Ahora tocaba quien sería el primero en disfrutar de mí y mutuamente, ya estaba destinado quien era el primero, había una habitación y una cama de dos plazas, que ya estaba dispuesta para ese efecto. Primeramente como mujer me acomode en la cama, y pacientemente espere a quien sería mi primer amante de esa noche. Vino a mí, y se tiró sobre la cama, dandome un gran beso y se fue directamente a mis senos besándolos y con su lengua jugando con mi areola y mi pezón que ya estaba duro por la excitación, empecé a desabrochar su pantalón lo saque por completo al igual que su calzoncillo, y la camisa prontamente salió de su cuerpo. Estaba desnudo sobre la cama jugando con mis senos y yo empezaba a mamar su pene entraba y salía de mi boca jugando con ese pene muy duro, hacía que mi boca fuera una especie de culo o una hermosa vagina se la mamé tanto que al final explotó en mi boca, estaba mi amante tan sobre excitado que dijo nadie me había mamado de esa forma, tan exquisitamente, siempre me decían que hacerlo con un transexual era lo más agradable, que incluso saben más cosas que le gustan a los hombres, e incluso más que las propias mujeres, y es por eso que los atienden perfectamente. Volví a tomar nuevamente su pene se lo mamé lo suficiente para que volviera a entrar en acción, le pregunte si quería entrar en mi culo, afirmó que sí, me saqué el calzón y ahí estaba mi pene, afirmado a mi cuerpo, y lo bueno que no impedía la entrada a mi culo, no había razón de sacarlo de ese lugar en donde estaba prácticamente ya acostumbrado a ese lugar. Había en la habitación vaselina en crema me la unte en mi culo y el en su pene no era grande ni chico, lo suficiente para hacerme gozar, mi culo ya estaba dispuesto para que entrara ese tremendo hierro, me puso en cuatro patas sobre la cama, enfiló su pene afirmado a su mano para empezar a introducir su pene en mi culo, puso la punta bien lubricada, empezó a empujar su miembro y comenzó a entrar y mi culo se lo trago por completo llegó hasta donde se junta las bolas junto al tronco, empezó a entrar y salir varias veces, eso me producía gran excitación, al igual que el me tomó con sus manos por la cintura para que no saliera su instrumento, me preguntaba si me gustaba, y entre mi excitación, le mencioné que sí, y que siguiera, quería sentir su leche dentro de mi. Y tu de la misma forma nunca me había imaginado lo rico que es entrar por atrás y de saber a quien estaba yo poniéndole mi pene tenía uno igual que el mió y si que lo estaba disfrutando me producía un estremecimiento muy distinto, y muy diferente cuando estoy con una mujer, y si estado con muchas mujeres. Terminó dentro de mí y su leche inundó todo mi interior. Nos dimos un beso apasionado y de haber disfrutado, permitimos que viniera mi segundo amante de la noche. Ansiosamente espere al segundo ahora le tocaba a mi amigo, él no había disfrutado de mi compañía, sería mi primera experiencia con él. Al estar ya con mi parte superior completamente descubierta, y mis senos dispuesta a encontrarme con mi segundo amante de la noche y en este lugar ya les había mencionado que era mi amigo, empecé nuevamente a desabrochar su cierre y sacar también por completo su pantalón y su calzoncillo, costo un poco más que el anterior había algo de pudor entre los dos, así que yo como mujer que tenía más experiencia en ese momento agarre su pene, y le permití que empezara a acariciar mis senos, y era lógico que si le agradaron, comenzó con mis senos lamiendo por completo pezón y areola y yo me dedicaba a mamarle su pene. Entraba y salía por mi boca como una vagina, deseosa de también tragarse su leche espesa, y deseando que escurriera por mi boca. De tanto que entrara y saliera por mi boca era muy lógico que algo iba a ocurrir se vino en mi boca, no desperdicie ni un poco de su leche, saque su pene por completo de mi boca y empecé desde su tronco hasta la punta lamiendo por completo la leche que aún había y mi lengua también se abocó por donde salía el conducto de la esperma, limpie meticulosamente sin dejar nada, lo lamí por completo, quedó listo para la segunda mamada para que empezara con mi culito que también quería que entrara en el y seguir disfrutando esta noche que recién empezaba a definirse que nadie dormiría. Nuevamente lo volví a agarrar, empecé a introducirlo en mi boca entrando y saliendo paulatinamente, no deseando que volviera a acabar en mi boca, sino en mi culo, volvió a ponerse nuevamente como un hierro, lo saque rápidamente para ponerle vaselina y también en la entrada de mi culo, me puse nuevamente en cuatro patas sobre la cama, y fue de su agrado el haberme puesto de esa forma para que entrara y saliera rítmicamente. Se acercó a mi culo y su pene bien lubricado, afirmó la cabeza del pene, en la entrada de mi culo, empezó a introducirlo pues mi culo ya estaba dilato, debido al que entro primeramente, ahí empezaba ese pene a entrar y mi trasero se lo comía por completo, lo sentía dentro de mí, me hacía estremecer todo mi ser, llegando hasta sus bolas entraba y salía no por completo, volvía a metérmelo por completo, entraba y salía con gran rapidez, me encantaba cuando entraba y salía me producía un placer indescriptible que no terminara la entrada y la salida que continuara, sentía la excitación de él como la mía, él gozaba de mi, como yo de él, era un placer mutuo, que deseaba que no terminara, pero llegó el momento de tanto entrar y salir, venía el clímax y su pene inundo todo mi interior, se vació completamente, y siguió un resto a dentro, como gemía y soltó lo último que de su leche, se tiró encima mío y su pene aun estaba dentro, demasiado extasiado, y su pene se fue retirando de mi culo paulatinamente cuando ya su flacidez de su pene no tenía como mantenerlo dentro. Fue algo que no lo había experimentado antes tanto él como yo. Me beso y permitimos que pudiera venir el siguiente, ya que yo estaba lista. Lo espere ansiosamente como a los otros dos, tendida completamente sobre la cama, dispuesta a lo que él deseara hacer conmigo esa noche. Primeramente, converso conmigo, y deseando que entendiera lo que él me explicaría, y fuera la que guardara su secreto. Le pregunte no te gustan la mujeres como yo, me encantan y me excitan sobre manera, ese no es el problema. Quiso abrirse, y de apoco me empezó a relatar cual era su problema, y en realidad no era un problema, fue algo muy similar lo que a mi me ocurrió cuando quise ser mujer, a él también le ocurre algo similar pero aun esta en el closet, se sacó su camisa, y me mostró sus senos que empezaban a aparecer eran como unos pequeños volcancitos que era el principio de unos futuros senos y se harían cada vez más grandes, me contaba que estaba tomando medicamentos es decir, hormonas femeninas, estrógenos, medicadas por un especialista, una doctora, que estaba al tanto de su situación. Le conté un poco como fue mi comienzo y a veces cuesta salir del closet, y mi primera experiencia sexual donde me hicieron una mujercita, es muy difícil olvidar esa situación, es demasiado emocionante de que sueltes tu culo para que un pene entre por el. Al principio me dolió llegue a gritar y quería que me los sacaran, muchas veces, lagrimas corrían por mis ojos, pero eso fue solamente en el principio, que aguantara por un ratito, y ese dolor que me ocurrió en un principio, era dolor y un gozo cuando entraba y salía el pene, pero se fue dilatando mi cavidad, ya no dolía tanto. La primera vez fueron dos e incluso tres penes uno más grande que el otro, si que me gustó, pero toda la semana me quedó doliendo el culo. Y dije ya no quiero más, pero me acordé de esa primera experiencia, deseaba que me hicieran nuevamente mujer, aunque me dolía un resto, pero el placer era más agradable volver a sentir un rico pene. Pero como todas las cosas uno se va acostumbrando y disfruta la entrada de un nuevo pene. Mi tercer amante me miró y me preguntó, si quería ser él en iniciarme o hacerme mujer, deseaba que fueras tú, eres la única que sabe todo esto, no te preocupes de mí no va a salir. Nuevamente me preguntó si lo quería hacer con él, el deseoso sentía la necesidad de ser mujercita y probar el pene que yo tenía, aunque soy pasiva, si tanto lo deseaba lo haría con él. Abrí mi entre pierna y despegué la cinta de embalar que estaba afirmando mi pene, incentivé a mi tercer amante si deseaba introducir mi pene en su boca, no alcance a terminar, y prontamente lo agarro con sus manos y empezó a lamerlo y enseguida se lo puso en su boca, como si fuera una persona que muchas veces había mamado, se que estaba muy caliente, entraba y salía de su boca, y mi pene también excitado se fue en su boca, no se dio cuenta como se tragó mi leche mi esperma, y si le gusto hasta que lamió todo mi pene sin dejar nada de la leche que había eyaculado. Mi pene no estaba completamente flácido, empezó a mamarme mis senos, los encontró deliciosos, me chupaba mis pezónes una y otra vez, mi pene ya estaba listo para hacerlo mujer y eso a mi me producía más excitación, de iniciar a otro hombre que quería ser mujer, deliciosamente le pregunte como se llamaba, Vanesa, ese será mi nombre de mujer, bueno ahora te podré decir Vanesa, ya ponte de cuatro patas, voy a lubricar mis dedos con vaselina y te los voy a introducir uno por uno para dilatar tu culo, así no ye dolerá tanto cuando ponga mi pene en tu culo. Bien tú sabes como lo harás, solamente hazme tuyo, quiero ser tu mujer. Fui dilatando con mis dedos, primero uno, después dos, y por último los tres, los deje por un buen rato, me di cuenta que no le dolería tanto, como a mí me dolió la primera vez. Los retiré, puse vaselina en mi pene, ya que el culo de Vanesa, ya estaba completamente lubricado. Bueno Vanesa, voy hacerlo lentamente, me puse directamente detrás de su culo, puse la cabeza de mi pene enfrentando su culo, lo empujé pero con un brazo me afirme a su cadera y con el otro introducía mi pene en su culo. La cabeza pude colocarla, sentí como su culo se dilataba y hacía unos gestos de dolor, le preguntaba si le dolía, si un poco, pero sigue adelante, voy a aguantar, haz lo tuyo. De un momento a otro fue entrando y llegó hasta mis bolas, le conté a Vanesa ya está todo adentro, verdad, si exclamé, te lo prometo, ahora lo voy a sacar hasta la mitad y nuevamente adentro, lo vamos hacer las veces que pueda sin irme dentro de ti. Si me voy vas a sentir algo caliente dentro de ti es rico y es placentero, yo lo he sentido muchas veces, hoy mismo con tus dos amigos esta noche lo he sentido, y fue un placer demasiado excitante y aún lo disfrutando en mi imaginación. Lo voy hacer un poco más rápido, porque otros no serán delicados, entraran y les gustará que te duela, eso a otros les produce placer. Vanesa, ahora me voy a afirmar a tus caderas con ambas manos posiblemente te va a doler por un rato y después te va a gustar. Comencé a entrar y salir de Vanesa con más fuerza, demasiada excitada estaba yo, a Vanesa sentía su excitación que le gustaba lo que ambos estábamos experimentando, nunca antes, ahora como Carolina, nunca me había imaginado convertir a un hombre hacerlo mujer, con mi pene y eyacular mi leche en su culo. Vamos, Vanesa muévete, muévete como una putita lo que ahora eres para mi. Dime que te haga mujer, ahora ya has dejado de ser hombre y ahora serás una mujer en todo sentido físicamente, sexualmente lo que ahora estamos haciendo convirtiéndote en una deliciosa mujer. Te gusta, si sigue entra y saca tu pene hazme gozar, gemía, y continua, no pares, soy tu hembra hazme sentir las veces que quieras, continua, ya no podía más aguantar y mi pene tenía que explotar, salió un chorro que quedo en el culo de Vanesa, se movía como una mujer demasiada experimentada, pero sabía que era su primera vez y yo como Carolina sentía ese gozo, cuando sintió mi jugo en su culo, me pidió que aún no lo sacara, y aguanté el tiempo que mi pene lo permitiera. Lo saque muy distinto cuando entró en ese rico culo de Vanesa. Nos besamos como nunca, ya que ella, ahora es mi amiga. Le pregunte a Vanesa, si quería entrar en mi culo, por el momento no pero si tomo mi pene, me lo mamó de gran manera, entraba y salía por su boca, volví a sentir otro estremecimiento acordándome, de lo placentero que disfruté con Vanesa, y en su boca solté mi leche, no dejando que nada escapara de ella, volvimos a besarnos aún más efusivamente que el beso anterior, y con otro beso en ambos senos. Nuevamente nos volvimos a reunirnos en el salón, yo completamente vestida cuando llegue, me puse mi sostén beige y mis senos bien ajustaditos dentro de el, y mi blusa color crema todos los botones cerraditos menos dos, donde se insinuaban mis senos, hermosos por cierto, hay que mostrarlos, y a que mujer no le agrada aquello de resaltar la feminidad que hay en cada una de nosotras. Busque en mi cartera, corrí el cierre de ella, y tomé de su interior ese calzón que lo traía en caso de emergencia. Lo puse entre mis dos piernas, lo levanté con mis manos y quedó posado en mis pompis, y mi pene solamente ajustado con ese calzón, no había forma de descubrir que abajo se encontraba un maravilloso pene, con el que hice mujer a Vanesa, mi falda lo cubría por completo, esa falda escocesa bien ceñida a mi cintura, con ese botón y ese cierre ubicado en la parte trasera. Me peiné y un retoque a mi maquillaje, y lógicamente no podía estar de la misma forma cuando llegue. Nos preguntamos unos a otros todo bien, algo más que quisieran hacer, todo salio perfectamente, ya el día empezaba a salir, y era hora de volver, a nuestras casas, cada uno durmiendo en el camino, y Carolina de vuelta a su hogar, y deseosa de ducharse y descansar de ese tremendo paseo. A Vanesa le di mi teléfono para que siguiéramos en contacto, nos veíamos muy frecuentemente, y al cabo de un tiempo ella vino a vivir conmigo, sus senos ya no eran unos volcancitos, ahora eran unos hermosos senos bien definidos de mujer, una linda cintura, una carita bien afeminada, pues su rostro fue cambiando a medida que tomaba esas hormonas femeninas, bien recetadas por una doctora. Unas lindas piernas, su trasero bien hermoso y levantadito. Todo completamente un gran cambio, ya no tenía nada de hombres, era una mujer, pero al tomar hormonas femeninas muchas veces el pene se va reduciendo, y le cuesta ponerse en actividad, ponerse erecto como era antes, demora más tiempo de lo habitual. Entre ambas, Carolina y Vanesa se turnaban una era mujer y el otro el que tenía el pene, se comprendían muy bien. Y de los otros amigos, Vanesa les contó y lo tomaron bien. Siempre estamos en contacto con ellos, ahora Carolina y Vanesa, los atienden sexualmente y disfrutan de ellos, y cualquiera que las llame por teléfono. Muy complacida y dispuesta a que hombres que quieran ser mujeres, serán muy bien atendidas, y disfruten de ese placer cuando las hacen mujercitas, un hermoso pene que jamás se olvidaran. Ellos, es decir, ELLAS, harán lo mismo en convertir hombres en mujeres. Todas hembritas con hermosos senos, bien femeninas, con unas lindas curvas, y una linda carita que llame la atención de ser unas de las nuestras. Te gustaría pertenecer a nuestra comunidad, llámanos. Carolina…
Relato: Ya no serán Ellos, ahora van a ser solamente Ellas, te gustaría pertenecer a nos
Leida: 745veces
Tiempo de lectura: 20minuto/s