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Relato: La verdadera historia de Dragon Ball


 


Relato: La verdadera historia de Dragon Ball

  

Por aquel entonces Bulma tenía catorce años, y vivía con sus
padres en la sede central de la Capsule Corporation. Su padre era un famoso
inventor. Bulma le admiraba muchísimo. Para cuando fuera mayor quería ser un
prestigioso científico como él.


Eran las dos de la madrugada. El padre de Bulma se había
follado a su esposa tres veces en aquella noche. Ya no podía más. Su fuerza
sexual no daba para tanto. Seguía desnudo junto a su mujer en la cama de
matrimonio. Decidió que para lo que quedaba de noche no valía la pena ponerse el
pijama.


Alguien abrió la puerta de la habitación. Era su hija Bulma.
Su mujer se tapó apresuradamente los pechos. Él vino a hacer más o menos lo
mismo: se tapó su ahora pequeño miembro viril.


-Siento despertaros -se disculpó Bulma.


-No tienes por qué disculparte, hija -aseguró la madre-. Tu
padre y yo estábamos despiertos. ¿Qué te pasa?


-He tenido una pesadilla. ¿Puedo dormir con vosotros?


-Claro hija. ¡Vamos, corre, métete en la cama! Ponte aquí en
medio. Te contaremos un cuento si quieres.


Bulma no tardó en hacer caso a su madre. Le extrañó
sobremanera encontrar a sus padres desnudos. No se lo esperaba.


Su asombro fue grande al contemplar como la polla de su padre
se ponía tiesa como una estaca.


-¡Serás cabrón! -exclamó la madre de Bulma-. Decías que ya no
tenían fuerzas para follar... Ahora resulta que te pone cachonda tu propia hija.


-Bueno cariño, yo...


-¿No te da vergüenza? ¡Menudo espectáculo! Hija mía, lo
siento, pero tu padre...


-¿Qué está pasando, mamá?


Lo cierto es que la madre de Bulma también estaba cachonda.
Su marido la había dejado insatisfecha, y aquella curiosa situación habían
estimulado notablemente su excitación sexual. Estaba tan loca de deseo que acabó
por dejar a un lado sus prejuicios. Se puso a horcajadas sobre la polla de su
marido y comenzaron a follar. Bulma no salía de su asombro.


Naturalmente Bulma sabía qué era lo que estaba pasando. Lo
había leído -¡y visto!- una y mil veces en las revistas pornográficas que
compraba su padre y que ella miraba a hurtadillas. Sabía que había puesto a cien
a sus dos progenitores. ¿Podía permanecer pasiva ante un espectáculo semejante
cuando ella había sido precisamente la causa de todo aquello?


Bulma se acercó a sus padres y los separó como buenamente
pudo. La madre de Bulma estaba segura de que su hija se iba a abalanzar como una
pervertida sobre la polla de su padre. Estaba deseando que eso ocurriera. Le
daría la oportunidad para acusarles de incesto y echarles de la casa. Ya estaba
cansada de su hija y de su marido. A veces, sin embargo, las cosas no salen como
uno las imagina.


Bulma fue directa hacia la vagina de su madre. Comenzó a
lamer y a lamer. La madre de Bulma no podía creer lo que estaba ocurriendo. El
padre de Bulma tampoco. El padre de Bulma abrió el ojete del culo de su hija lo
máximo que pudo y se la metió de golpe. Estaba en el séptimo cielo.


La madre de Bulma gemía de placer. Nunca -¡nunca!- ningún
hombre le había chupado la concha tan bien.


-¡Sigue hija! Sigueeee...


Cuando Bulma cumplió los dieciséis años descubrió en el
desván de su casa una bola de dragón. Al parecer -según pudo leer en un viejo
manuscrito- si consiguiera reunir otras seis bolas como aquella podría pedir al
dragón Xeron un deseo. Aquello era fantástico. Enseguida se puso a construir un
radar que la permitiera encontrar las otras seis bolas de dragón.


Sus padres la despidieron con lágrimas en los ojos. La
echarían mucho de menos...


Bulma no sólo pretendía encontrar las seis bolas de dragón.
También quería perder la virginidad. Su padre había intentado una y mil veces
metérsela por delante, pero ella no se lo había consentido. Tenía miedo de
quedarse embarazada. Esperaba encontrar a alguien lo suficientemente joven como
para no poder dejarla en estado.


Así fue como conoció a Son Goku. Bulma calculó que debía
tener nueve o diez años. No tenía padres y vivía solo en las montañas. Era la
persona adecuada para conseguir su objetivo.


-Ven, Son Goku, tengo muchas cosas que enseñarte...


Bulma desnudó sensualmente a Son Goku. Ella también se
desnudó: se quitó la camiseta, el sujetador, los pantalones, las braguitas...
Comenzó chupándole su pequeño pene y terminó metiéndoselo en... ya sabéis...


El mete y saca fue muy lento y placentero.


-Lo haces muy bien, Goku. ¿Qué edad tienes?


-Creo que catorce años.


-¿Qué?


No podía ser. Son Goku era demasiado canijo como para tener
esa edad. Sabía que tenía que apartar la polla de Goku lo antes posible, pero no
tenía fuerzas ni voluntad para hacerlo. Aquello era maravilloso.


-Goku, oh...


-Ahhh...


Goku eyaculó, y su semen inundó la sabrosa vagina de Bulma.
Aquello había valido la pena. Esperaba repetirlo muchos más veces, a pesar del
riesgo de que Goku la pudiera dejar embarazada. Si eso ocurriera, tenía medios
suficientes para deshacerse de la criatura.


Goku y Bulma encontraron cinco de la seis bolas de dragón que
les faltaban. La última obraba en poder de un gigante llamado Giuma. Estaban
seguros de que no les daría la bola de dragón ni por todo el oro del mundo.


-Lo siento -dijo Guima-, pero esta bola de dragón es un
recuerdo. No os la puedo dar.


Giuma tenía una hija llamada Xixi. Tenía aproximadamente la
edad de Son Goku.


-A mí me gusta mucho coleccionar postales, Son Goku -explicó
Xixi-. ¿Y a ti? ¿Qué es lo que más te gusta hacer?


-Esto.


Son Goku arrancó con sus manos la ropa de Xixi y la desnudó
completamente. Giuma estaba a punto de dar un hachazo a Son Goku. ¡Se la estaba
follando! ¡Y delante suyo! Aquel cabrón no perdía el tiempo. Giuma se sacó la
polla y se hizo una paja de antología.


Bulma estaba contenta. ¡Por fin podría conseguir la última
bola de dragón! Ahora estaba segura de que había quedado embarazada. Estaba
contenta de que Goku fuera el padre.


Cuando Bulma y Goku juntaron las siete bolas de dragón el
cielo se oscureció. Las bolas refulgieron con fuerza, y de ellas surgió... ¡el
dragón Xeron!


-¿QUÉ QUERÉIS? ¿PARA QUÉ ME HABÉIS CONVOCADO?


-Necesito encontrar a un matrimonio que quiera adoptar un
hijo. Tienen que ser dos personas con la mente suficientemente abierta como para
aceptar que cuando nuestro hijo esté sexualmente desarrollado podamos visitarlo
de vez en cuando para... bueno... para que nos lo podamos...


-¿FOLLAR? HACER ESO ES MUY FÁCIL -reconoció el dragón.


El deseo no tardó en realizarse.


Transcurrieron muchos años. Son Goku se hizo alto y fuerte, y
salvó a la humanidad en numerosas ocasiones. Se casó con Xixi -la hija de Giuma-
y tuvo dos hijos con ella. Murió mientras luchaba contra un androide llamado
Célula.


En cuanto a Bulma... Podemos decir que visitó con más
frecuencia de la que imaginó en un primer momento a aquel hijo que tuvo con Son
Goku. Son Goku también le visitaba de vez en cuando. Era maravilloso. Aquel
chico quería a sus padres biológicos por igual.


Hacía siete años que Son Goku había muerto. Xixi todavía no
había olvidado a su marido. Le recordaba con mucho cariño, y lo que sobre todo
echaba de menos era tener una buena polla a su disposición. Se masturbaba todos
los días pensando en él. Su hijo Son Gohan se preocupaba al ver como su madre se
pasaba buena parte del día en el váter.


-Mamá, ¿vas a tardar? Me estoy meando.


-Espera hijo, esperaaaa... un poco más, sólo un poco más...


En realidad lo que ocurría era que Son Gohan también estaba
muy caliente. Su polla estaba dura como una roca. Tenía dieciséis años, y lo que
más deseaba en el mundo era acostarse con una chica. No era extraño en él coger
la ropa íntima de su madre o de su hermano pequeño Son Goten para excitarse.
Muchas veces se preguntaba si aquello era normal o no.


Sólo había una persona que le podía escuchar, y esa persona
era Bulma. Necesitaba compartir sus inquietudes con alguien, y no se le ocurría
con quien más podría hablar. Así que un día decidió volar con la nube Kinton
hasta la Corporación Capsula. Allí Bulma le recibió con los brazos abiertos.


-¡Son Gohan, estás hecho todo un hombre! ¡Cómo has crecido!
Déjame que te vea.


-No hay para tanto, Bulma, de verdad.


-¿Cómo que no? Si no fuera porque estoy casada con Vegeta...


Son Gohan se lo explicó todo, de principio a fin. Bulma nunca
se había sentido tan mojada. Se imaginaba a Son Gohan follándose a su madre y a
su hermanito... aquello era demasiado.


-Ya sé que estarás pensando de mí, que estoy loco o enfermo,
que soy un pervertido, que soy más malvado que Freezer o Célula...


-Son Gohan, por favor, no digas tonterías. ¿Acaso piensas que
eres la única persona en él mundo que tiene deseos de esa clase? Yo misma, por
ejemplo, me acuesto con mis padres desde pequeña...


-¿Qué?


Son Gohan no se lo podía creer. Aquella siempre le había
parecido una familia ejemplar, pero ahora... Bulma le enseñó unas fotografías en
las que practicaba el sexo con su madre. Debía tener unos trece años.


-¿Qué te parece, te gustan?


-¡Sííí! ¡Dios mío! Con tu propia madre...


-Tengo muchas más, espera.


En una foto su padre le chupaba las tetas. En otra, su
antiguo novio Yamsha penetraba analmente a su madre mientras las dos se daban un
beso en la boca muy apasionado.


-Es una pasada. Y pensar que yo todavía no he tenido ninguna
experiencia sexual... Estoy harto de hacerme tantas pajas.


-Quizás podamos hacer algo para solucionarlo. ¿Quieres venir
conmigo a la cama? Vegeta no se enterará de nada.


-No, lo siento.


Bulma no entendía nada.


-No lo entiendo. ¿No estabas tan caliente? ¿No necesitabas
tanto echar un polvo?


-Naturalmente que quiero echar un polvo. Lo que pasa es que
eso no me va a solucionar mi verdadero problema. Lo que necesito -aunque suene
fuerte- es una mujer dispuesta a acostarse conmigo todos los días. Si lo hiciera
ahora contigo me arriesgaría a quedar todavía más insatisfecho, ¿comprendes?


-Pobrecito mío. Está bien. Pero prométeme que me follarás muy
bien follada cuando todo esto termine, ¿de acuerdo? Estoy segura de que podremos
encontrar una solución a tu problema.


Escucharon un fuerte alarido. Era la madre de Bulma. Parecía
que la estuvieran descuartizando. Gritaba como si estuviera poseída. Bulma y Son
Gohan corrieron rápidamente para auxiliarla. Los gritos venían de su habitación.


-¡Mamá, mamá! ¡Qué pasa!


No esperaban encontrarse con esta escena. La madre de Bulma
estaba completamente desnuda sobre su cama. Su nieto Trunks -el hijo de Bulma-
estaba lamiendo la vagina de su abuela como si de un helado se tratara. Los
gemidos de la mujer eran de placer.


-¡Mamá, qué estás haciendo! ¡Con mi propio hijo! ¡Con tu
nieto!


-Bulma, puedo explicartelo todo. Verás...


Son Gohan ya no podía más. Era demasiada excitación para un
solo día. Ya no era responsable de sus actos. Se sacó su pedazo de polla y se la
metió a la abuela como si la vida le fuera en ello. Se la metía y se la sacaba
con brutalidad.


-¡Argh!


-Qué buena que estás abuela.


Bulma no hizo nada para detener a Son Gohan. Comprendía que
su padre ya no podía satisfacer a su madre en la cama y que necesitaba a un
hombre con sus facultades sexuales al máximo nivel. Su hijo seguía dando
lengüetazos, que se repartían entre la polla de Son Gohan y el clítoris de lu
abuela. Le hubiera gustado grabar aquello con la cámara de vídeo.


Aquello no era justo. Todos estaban disfrutando menos ella.
No podía más. Ella también necesitaban su ración de polla. Hubiera esperado a
que su madre terminara para que Son Gohan se la metiera también a ella, pero no
podía esperar más...


-Trunks, ven con mamá.


-No puedo, mamá. ¿No ves que estoy ocupado?


-¡Pues necesito que se ocupen de mí también!


Cogió a su hijo del brazo y le dio un beso la boca. La boca
del Trunks estaba repleta de los jugos del clítoris de la abuela y del semen de
Son Gohan, y aquello le provocó un gran placer. Sus manos se dirigieron
rápidamente a la bragueta de su hijo. Aquella iba a ser una orgía memorable.


Al día siguiente por la mañana Xixi se disponía a meter la
ropa sucia en la lavadora. Tenía la costumbre de mirar que todos los bolsillos
de la ropa estuvieran vacíos. En una chaqueta de Son Gohan encontró una recorte
de periódico que le inquietó.


-¡Son Gohan, tú no!


En aquel recorte se anunciaban los servicios de varias
prostitutas. No podía ser. Su Son Gohan no podía ser de esos que se van de putas
en cuanto su presupuesto se lo permite. No quería ser severa con su hijo. Sólo
quería hacer todo lo que estuviera en su mano para ayudarle.


-Hijo mío, me puedes explicar qué es esto.


-Pues está bien claro, mamá.


-Quiero decir, ¿qué haces tú con estos anuncios? ¿Es que
acaso frecuentas esos lugares?


-Claro mamá -mintió Son Gohan. Estaba haciendo exactamente lo
que Bulma le dijo que hiciera-. Soy un hombre, y tengo mis necesidades. Y como a
veces has dicho que no me dejarías traer chicas a casa para follar pues...


Su madre intentó convercerle para que dejara de ir con
aquellas malas mujeres.


-Tienes que entender que vamos muy mal de dinero. Ya nos
hemos gastado lo poco que nos dejó tu padre. No podemos permitirnos esos lujos.


-Entonces mamá, ¿qué puedo hacer?


-Mira hijo, si a partir de ahora quieres traer chicas a casa
lo comprenderé.


-¡Gracias, mamá! No te arrepentirás de haber tomado esta
decisión.


Un par de horas más tarde llamaron a la puerta.


-¡Ya voy yo, hijo!


Xixi abrió la puerta. Era el cerdito Ulong.


-Hola Xixi, soy Ulong. ¿Puedo pasar?


-Claro, pasa. ¿A qué debemos esta visita?


-He venido a ver a tu hijo Son Gohan.


-Muy bien. ¡Son Gohan, tienes visita!


-¡Hola Ulong, me alegro de verte! ¡Vamos, pasa! Estaremos más
tranquilos en mi habitación.


Son Gohan llevaban un cuarto de hora en la habitación. Xixí
se había olvidado completamente de los dos -estaba masturbándose en el lavabo
como de costumbre- cuando escuchó unos gritos. Provenían de la habitación de Son
Gohan. Xixi no pudo resistir la tentación de mirar por el ojo de la cerradura.


-¡VENGA ULONG, TIENES QUE HACERME ESE FAVOR!


-¡TE DIGO QUE NO! ¡NUNCA!


-VAMOS ULONG, ME DEBES MUCHOS FAVORES COÑO. SÓLO TE PIDO QUE
ME PROPORCIONES UNAS CUANTAS HORAS DE PLACER Y YA ESTÁ.


-Está bien, lo haré si me das unas bragas de tu nadre.


-Hecho.


¿De placer? ¿Qué quería decir Son Gohan con eso? No tenía ni
idea. A menos qué...


-Bueno Son Gohan, ¿qué quieres que haga ahora?


-Quiero que te transformes en Bulma.


-Recuerda que la transformación sólo dura cinco minutos.


Ulong se transformó en una Bulma completamente desnuda. ¡Son
Gohan aprovechó muy bien el tiempo! Se la folló con todas las ganas. Su madre no
salía de su asombro. Su madre quería que aquella sesión se prolongara
indefinidamente.


Finalmente transcurrieron los cinco minutos. Ulong recobró su
aspecto habitual de cerdito.


-¡Guau Son Gohan! No me gusta que me toquen los hombres, pero
tú eres una excepción... Te has comportado.


-Lo mismo digo, Ulong.


Tuvieron que transcurrir varios minutos para que Ulong
reuniera las fuerzas suficientes para realizar la siguiente transformación.


-Ahora Son Gohan, ¿en quién quieres que me transforme?


Ulong se transformó sucesivamente en la madre de Bulma, en
Baba la Vidente, en la A18... Xixi estaba cachondísima. ¡Su propio hijo la había
puesto cachonda! Sin embargo, la entristecía el pensar que su hijo con toda
seguridad nunca iba a interesarse por ella.


-Ahora Ulong espero de ti la última transformación de todas.
La última, te lo prometo. Será la última y la mejor de todas... Quiero que te
transformes en mi madre.


-¿Qué?


La noticia llegó a los oídos de Xixi como si de una descarga
eléctrica se tratara. Sus líquidos vaginales brotaban como de un manantial.
¿Había oído bien? A lo mejor su excitación le había llevado a escuchar cosas que
no se correspondían con la realidad.


En aquel momento Son Goten -el hijo pequeño de Xixi y Goku-
hizo acto de presencia. Acababa de llegar del colegio.


-¿Mamá? ¿Qué haces? ¿Por qué miras por el ojo de la cerradura
de la habitación de Son Gohan?


-¡Shhh! Silencio, hijo...


-¿Qué pasa, mamá? ¿Puedo mirar yo también?


Miraron los dos juntos como buenamente pudieron. Son Gohan no
podía salir de su asombro. Su hermano se estaba follando a una mujer idéntica a
su mamá. Decía unas cosas que lo dejaron atónito.


-¿Oh, sí, mamá, déjame que te folle! ¡Oh, qué culo, qué
tetas, qué coño...! Oh mamá, te quiero, como nunca he querido a ninguna mujer...
¡Quiero tener un hijo contigo, mamá!


Son Goten también se puso cachóndisimo. No sabía qué diablos
estaba pasando, pero le dijo a su madre.


-Mamá, no sabía que estuvieras tan buena. Follas mejor que la
Vídel, la amiga de Son Gohan...


-¿Cómo?


Enseguida Son Gohan explicó a su madre cómo había comenzado a
mantener relaciones sexuales con la amiga de su hermano. Todo comenzó cuando Son
Gohan y Son Goten la enseñaron a volar y a controlar su energía. Pronto quedaron
juntos ellos dos solos para entrenar. Son Goten pronto descubrió que a Vídel no
sólo le enteresaban las artes marciales. Ella quería algo más. Mucho más.


-A ella le gustan los jovencitos de mi edad.


-A mí también, Son Goten. Necesito saber todo lo que ella te
ha enseñado...


Xixi se llevó a su hijo a su habitación. Todavía conservaba
la cama de matrimonio que compartió con Goku. Ya era hora de usarla para lo que
verdaderamente vale la pena.


Vídel llevaba cinco minutos tocando el timbre de la casa de
Son Gohan, y no contestaba nadie. Estaba a punto de darse media vuelta y
regresar a su casa cuando un hombre la detuvo.


-Hola jovencita. ¿Quién eres? Yo soy Son Goku.


-¿Son Goku? ¿Eres el padre de Son Gohan?


-Exacto.


-Yo me llamo Vídel, y soy amiga de su hijo. Encantada de
conocerle. Venía a traerles estas flores a su mujer.


-Buena chica.


Goku acarició el pelo de Vídel. No lo hizo porque sí. Tenía
la facultad de leer los pensamientos de la gente poniendo la mano sobre sus
cabezas. Y lo que vio le puso más cachondo de lo que ya estaba.


Son Goku llevaba siete años muerto. En el cielo -como es
lógico- no había podido ni siquiera masturbarse. Aquello no podía ser. Había
pedido un permiso especial para volver a la tierra un solo día para partircipar
en un estúpido torneo de artes marciales. Su auténtica intención era muy
diferente. Lo que necesitaba era echar un buen polvo, y no iba a perder el
tiempo.


Lo que vio en la mente de Videl le dejó completamente fuera
de juego. Aquella chiquilla aparentemente inocente no sólo se follaba a su
hijito Son Goten. También se acostaba con su padre, el señor Satán.


Pero aquello no era todo...


-Así que piensas seducir a mi mujer, ¿eh?


-Pero, ¡qué esta diciendo!


-No me vengas ahora con tonterías. Soy capaz de leer el
pensamiento. No te denunciaré por acostarte con mi hijo pequeño si los dos
echamos un buen polvo. Pero, ¿dónde podríamos...?


-En su casa no hay nadie señor Goku. Llevo cinco minutos
tocando el tiembre y no contesta nadie...


Entraron en la casa. Estaban tan excitados que no escucharon
los gemidos de placer que provenían de las habitaciones.


-Vamos al cuarto de baño. Podríamos darnos una buena ducha.


Así lo hicieron. En un principio no se ducharon. Son Goku
estaba tan excitado que se la metió bien metida en cuanto tuvo la oportunidad.


Cuando hubieron terminado Son Goku dijo:


-Lo siento. Teníamos que haber tomado precauciones. Espero no
haberte dejado embarazada.


-Pues yo sí que lo espero. Me encataría tener un hijo tan
bien dotado como usted para que me folle de día y de noche...


-¡Joder! Ojalá mi Xixi fuera como tú...


Ulong ya se había ido. Son Gohan estaba lleno de sudor.
Decidió darse una buena ducha. Estaba desnudo, pero sus genitales estaban
cubiertos por una pequeña toalla. Cuando vio a su padre se puso contentísimo. No
le importó observar como su amiga Vídel le estaba chupando la polla a su padre.
Lo que importaba es que su padre había regresado del más allá.


-¡Papá!


-Hijo mío, puedo explicártelo...


Son Gohan fue corriendo a abrazar a su padre. En el camino se
le cayó la toalla. La polla de Goku salió apresurada de la boca de Vídel, estaba
a punto de correrse. Cuando padre e hijo se abrazaron en la ducha las dos
grandes pollas entraron en contacto. Goku se corrió immediatamente encima de su
hijo. Vídel comenzó a comerse el semen de Goku.


-Papá, es maravilloso, volver a tenerte aquí entre
nosotros...


-Lo mismo digo, hijo. Acabo de conocer a tu amiga y...


-Ya me lo explicarás más tarde, papá. ¿Sabes dónde está mamá?


-Creo que ha salido.


-Tu padre está muy bien dotado, Son Gohan. Creo que se puede
decir lo mismo de ti...


Los tres comenzaron a magrearse apasionadamente. A Son Goku
nunca se le había pasado por la cabeza la idea de acostarse con su hijo, pero
ahora...


-¿Por qué no vamos a mi habitación? -propuso Goku-. En la
cama de matrimonio estaremos más a gusto.


Su sorpresa fue mayúscula al contemplar como Xixi y Son Goten
disfrutaban de un magnífico sesenta y nueve.


Xixi levantó la cabeza y contempló a su hijo, a su marido, a
Vídel...¡todos desnudos! Comenzó a perder el sentido de la realidad y de la
decencia.


-¡Son Gohan, ven aquí ahora mismo!


Xixi apartó a Son Goten y se abrió de piernas.


-Vi lo que le hacías a Ulong... y vi como Ulong se
transformaba en mí y te lo follabas.


-Mamá, yo...


-¡Fóllame de una vez!


Mientras Son Gohan y su madre follaban como locos Vídel se
dirigió a Son Goten y le dijo:


-Son Goten cariño, este es Son Goku, tu padre...


Son Goku murió antes de que Son Goten naciera. Por eso no se
conocían.


-Papá...


-Hijo mío, ven aquí...


Se abrazaron. A Son Goten le puso a cien el entrar en
contacto con el cuerpo de su padre.


Vídel se acercó al cuerpo desnudo de Xixi y comenzó a
magrearle los pechos.


Mientras Ulong regresaba a su casa se encontró con Bulma.


-¡Hola Ulong! Me alegro de haberte encontrado. ¿Has hecho
todo lo que te dije?


-Sí Bulma.


-Muy bien. Supongo que querrás recibir enseguida tu
recompensa, ¿verdad?


-¡Claro que sí! El trato era follar contigo y tu hijo durante
todo un día, no lo olvides.


-No lo olvido. En todo caso, recuerda que sólo cobrarás si
conseguimos que Son Gohan y Xixi follen juntos. ¡Sería maravilloso! Así no
volverían a sentirse solos nunca más...


Cuando llegaron a la casa de Son Gohan la puerta estaba
abierta. Entraron. Creyeron que no había nadie en la casa hasta que escucharon
el jolgorio que provenía de la habitación de Xixi.


No podían creer lo que veían. No sólo Son Gohan se estaba
follando a su madre. Son Goten, Goku y Vídel estaban magreándose y copulando
apasionadamente...


-¡Hola a todos! Siento no haber traído a mi hijo Trunks...


-Yo puedo solucionarlo -dijo Ulong-. Recuerda lo que me
debes...


Dicho y hecho. Ulong se transformó. Aquel Trunks no era el
jovencito que Bulma conocía. Ahora estaba fuerte y desarrollado. Rompió las
ropas de su "madre" como si se hubiera vuelto loco y se la folló allí mismo.


-Yo quiero un poco tía Bulma -dijo Son Goten.


Trunks, por su parte, no se lo estaba pasando nada mal. Había
estado follando toda la tarde con la abuela.


-Trunks, querido, qué bien nos lo pasamos el otro día, ¿eh?


-Sí, abuela, fue fantástico. Te quiero mucho, ¿sabes? Eres
una abuela maravillosa.


De pronto alguien abrió la puerta. Era Vegeta.


-¡Vamos! ¡Vestiros! Me acaba de llamar Bulma. Hemos de darnos
prisa. Están celebrando una fiesta en casa de Son Goku y vamos a llegar tarde...


Son Gohan y Vídel se casaron, y tuvieron una hija llamada
Pan. Vídel hizo todo lo que estuvo en su mano para que su hija no se
corrompiera. No permitió que nadie la metiera mano.


Pan tenía trece años. Le habían crecido los pechos
considerablemente. Vídel había ido con su hija a una tienda de lencería para
comprar unos sujetadores.


-Hija mía, ¿qué te parece este?


Vídel aprovechaba la menor oportunidad para tocar los pechos
de su hija. No era consciente de ello, pero se había enamorado ¡de su propia
hija!


-Mamá, ya estoy cansada de probarme sujetadores. ¿No crees
que ha llegado ya el momento de que tú te pruebes algunos?


-Tienes razón, hija mía.


Vídel se quitó su blusa y su sujetador. Tenía unas tetas
fabulosas.


-¡Mamá, son magníficas! ¡No se pueden comparar a las mías!
¿Puedo tocártelas?


-Claro hija mía...


Pan trató de abarcar con sus manitas las tetazas de su madre.
Vídel estaba cachondísima. Ya no podía más.


-Hija, ¿recuerdas cómo me chupabas los pechos cuando eras
bebé?


-No, mamá.


-Te gustaba tanto...


-Estaría, mamá, tocándote las tetas todo el día...


-No pares, entonces.


-De acuerdo.


Pan no sólo dejó de tomar los pechos de su madre. Los mamó
como nunca los había mamado nadie.


 

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Relato: La verdadera historia de Dragon Ball
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